Parques integrados

Parques integrados

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César Kiamco, hijo
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Estamos por inaugurar la cinta costera y pareciera que se han quedado cosas por hacer. Pronto haremos un sistema de transporte rápido masivo e islas en la bahía, por lo que debemos incorporar las lecciones aprendidas lo más pronto posible. Las grandes obras de infraestructura urbana requieren ser funcionales, pero no deben dejar de mejorar el entorno, creando espacios que inviten a estar en ellos y disfrutar no solo de su funcionalidad sino del solaz que producen.

Los buenos espacios de uso público han sido históricamente controversiales en su planificación y ejecución, pero notablemente disfrutados por las generaciones siguientes. En Panamá solemos quedarnos cortos en todas estas etapas o porque no podemos pagar nuestros sueños o, simplemente, porque no nos permitimos soñar. La ciudad debe incorporar la nueva cinta costera y para ello, en lugar de obligar a los peatones a luchar por cruzar cuatro o seis carriles para llegar a ella, deberíamos poder llegar desde lugares como el Parque Urracá o los jardines del hospital Santo Tomás, símbolos escondidos de nuestros espacios públicos y recuerdos importantes de una Bella Vista que ha sufrido cambios radicales en nombre del progreso.

El Parque Urracá y los jardines del Santo Tomás parecieran haberse quedado por fuera del gran proyecto de la cinta costera, y ahora es un buen momento de crear mayores y mejores espacios de uso público para la ciudad. Se trata de una solución sencilla: mover el tráfico de la actual Ave. Balboa por debajo del nivel de la calle y unir el parque y los jardines con la cinta al mismo nivel.

Técnicamente es viable y no debe ser un reto mayor; en términos de paisajismo, el asunto puede ser más complejo de manera que se logre una armonía entre, por ejemplo, el espacio maravilloso de árboles grandes, frondosos y bien sembrados del Parque Urracá con una nueva área más moderna y que en el futuro debería tener con árboles similares. El tráfico se mantendría como se ha concebido en la nueva vialidad, pero momentáneamente subterráneo. El mundo tiene claros ejemplos de esta solución sencilla en condiciones mucho más complejas como el caso de pistas de carreteo de aeropuertos pasando sobre una autopista; el obstáculo no es técnico sino de voluntad por completar e integrar los espacios públicos.

La creación de un nuevo espacio público siempre será bienvenida; las uniones parque-cinta y jardines-cinta no solo son posibles sino deseables; debemos incluirlas en nuestra agenda de crecimiento y mejoramiento de la urbe. Se trata de una nueva era de nuestra ciudad que verá increíbles transformaciones en los próximos 10 años para llegar a 2019 y cumplir sus primeros 500 años estando más pujante, más atractiva y más querida por todos nosotros.

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Publicado el 18 de junio de 2009 en el diario La Prensa

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