Alianza de generaciones

La opinión de…

I. Roberto Eisenmann, Jr.

Mi hijo Roberto III completó sus estudios universitarios en Babson College, en Boston. Allí estableció muchas amistades, entre las que sobresalió una con el profesor J.B. Kassarjian.    En una visita reciente a Boston con su familia visitando universidades para su hija menor, Roberto visitó a su viejo profesor y éste le entregó un magnífico libro escrito por su esposa, la también profesora Mary Catherine Bateson, titulado Composing a Further Life (Armando una nueva vida).

Debido a que el tema del libro me llega directamente, en su honor lo uso para este artículo.

Digo que el tema me toca muy cerca porque hace poco tomamos la decisión de producir un cambio radical de vida.   Maruja y yo vivimos ahora alejados de la hostilidad de la ciudad, con las raíces en la tierra y apartados de nuestras acostumbradas luchas que ahora deben ser adoptadas por otra generación más joven, más vigorosa… y con más conocimientos. Aún tenemos algunos trapos colgando, pero ya son los menos y con caminos decididos de eliminación.

La nuestra es una experiencia muy nueva y novedosa, ya que hemos sido personas acostumbradas a días de 18 horas de trabajo, peleando con media humanidad por conservar los principios, la institucionalidad y la participación democrática.

Ahora hay muchos días en que nos despertamos escuchando los bimbines y sabiendo que no tenemos ninguna acción, ningún compromiso… nada que hacer… pero, sin embargo, sentimos una especie de ritmo, una variación de equilibrium. Se siente una vida sin ego, sin ambición por lo material que ahora nos parece una lejana enfermedad.

La profesora Bateson escribe que vivimos ahora estructuras radicalmente distintas. No hemos adicionado décadas a la expectativa de vida simplemente extendiendo la vejez. Ocurre que hemos abierto nuevos espacios… una serie de etapas adultas que preceden la vejez, cambiando así las etapas de vida. En efecto, hemos creado la primera sociedad en la historia de la humanidad que abarca cuatro generaciones de adultos, lo cual exige una nueva coexistencia creativa intergeneracional.

Estas nuevas etapas adultas las titula la profesora como “etapas de sabiduría activa” que preceden la vejez.

Estas etapas permiten continua energía y compromiso en un contexto de nueva libertad producto de la eliminación de obligaciones y responsabilidades del día a día. Es un regalo que ofrece nuevas opciones. A veces la situación da susto y toma tiempo examinar nuevas posibilidades (digamos, una moratoria) mientras consideramos qué hacer con nuestra nueva libertad.

El libro nos indica que hoy día vivimos más largo, pero desafortunadamente pensamos más corto. Es precisamente allí donde los que estamos en estas nuevas etapas adultas podemos poner nuestra “sabiduría activa” al servicio de la sociedad. Al tener el tiempo y perspectiva nosotros estamos mejor equipados para reflexionar para darle voz a las nuevas ideas que afecten el futuro. Para esto tenemos la oportunidad de formar alianzas con jóvenes, para juntos dedicarnos a proteger el futuro; ésta podría llegar a ser para nosotros una nueva acción creativa; después de todo, todo impulso creativo se logra combinando lo viejo con lo nuevo.

Tal como ocurre con nuestros libros –donde no es sino hasta los últimos capítulos cuando se revela el verdadero sentido de los mismos– en nuestras vidas puede ocurrir lo mismo, siendo en los capítulos finales cuando se produce nuestro nuevo activismo, a dedicado al futuro más allá de nuestras vidas.

Es pensando en esto que ciudadanos de distintas edades, junto a Senacyt y la Ciudad del Saber, nos estamos reuniendo con la idea de crear una especie de “Plaza Socrática” (idea original de la Ciudad del Saber, siempre repetida por Fernando Eleta) en donde los jóvenes con títulos de post–grado universitario puedan reunirse y conocerse (y que el país los conozca) para debatir ideas sobre el futuro del Panamá que queremos para nuestros hijos, nietos y bisnietos. Las élites económicas y sociales pueden ser odiosas, pero una élite intelectual, pensando y debatiendo ideas sobre proyectos de Estado, es vital para el futuro de cualquier nación; así los miembros de ella se constituirían en los nuevos visionarios de nuestra sociedad.

La alianza será entre los que vivimos las nuevas etapas de adultos mencionadas por la profesora Bateson (nuestro símbolo podría ser la silla mecedora o la hamaca, pero con turbo) y los jóvenes de la élite intelectual del país. Nuestro interés común: el futuro de nuestra nación.

De interesarle, esté atento a la convocatoria que se dará próximamente, y súmese a esta iniciativa.

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Este artículo se publicó el 17 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Gobernantes… o provocadores?

La opinión de…

I. Roberto Eisenmann, Jr.

Todo país democrático y civilizado aspira a la paz, a la justicia y al progreso social y económico para todos sus hijos.

Los períodos electorales son dominados por la excitación y los slogans publicitarios a los que hay que aprender a ignorar. Ejemplo: “El Pueblo al Poder”… “Patria Nueva”… “Cero Corrupción”… “Cambio –¡Ahora le toca al Pueblo!” – y muchos más que no vale la pena recordar.

En Panamá hemos avanzado en la democracia electoral. Ya nuestras elecciones son transparentes y confiables. Podemos confiar en que el presidente elegido es legítimo gobernante por la voluntad popular.   Una vez proclamado, el país comparte un buen sentimiento de entusiasmo hacia el novel gobernante.

Se inicia el primer año de gobierno que –por ser de aprendizaje– es normalmente de metidas de pata (algunas menores, otras profundas). Se producen sentimientos deadmiración por las vigorosas actuaciones iniciales, o de desilusión por aquellas que el pueblo percibe como una bofetada a su ilusión e inteligencia.

La gran incógnita es: al terminar el primer año … ¿habrán aprendido?;   la respuesta se va dibujando en el segundo año del gobierno.   Si es que hay señales de aprendizaje, de rectificación, de golpe de timón… puede ocurrir unresurgimiento (menor pero, en fin, resurgimiento) del entusiasmo colectivo.   Si no, la desilusión se irá profundizando y podría llegar a un peligroso punto de irreversibilidad, produciendo ya hacia los años finales un rechazo absoluto que haría imposible la reelección de la alianza gobernante, no importa cuáles sean las múltiples virtudes y atractivos de quien llegue a ser su candidato a la Presidencia.

En los últimos cinco quinquenios esta ha sido la historia político–partidaria del país; como consecuencia, el electorado siempre ha votado por la oposición a la alianza en el poder.   En las últimas elecciones se produjo una diferencia importante; dado el deterioro de los dos mayores partidos tradicionales, el pueblo votó por una tercera y nueva opción, pero el CD –el nuevo triunfador– se “tradicionalizó” a partir del primer día que ocupó la Presidencia (pareciera ser que en el fondo aspiraba a convertirse en “el otro PRD”).

Su maleantería, amenaza y compra de opositores, inscripciones a cambio de puestos, ausencia total programática, etcétera… lo convirtieron de una vez en un prematuro partido tradicional, con todos los viejos vicios conocidos, podando la ilusión de cambio alentada en la mayoría de los ciudadanos.

De seguir así, pienso que la actitud no reeleccionista del electorado panameño se profundizará abriendo la puerta a múltiples posibles candidaturas novedosas.   Las conocidas son –por ejemplo– la de Milton Henríquez, dedicado a tiempo completo a esta apuesta.   Milton, cuya experiencia política fue como diputado y a mi juicio de los pocos buenos, no fue premiado –como debió serlo– al buscar la reelección. Me hubiera gustado verlo apoyado por un partido nuevo, sin historia de fracaso y con caras frescas en su entorno, pero hay que admirar su trabajo y dedicación a un plan que seguramente será viable a 10 años plazo.   Obviamente, hay una apertura para la izquierda.

Es una lástima que el PRD enterrara a la izquierda moderada y democrática. Las opciones que quedan son tan radicales que su viabilidad electoral es por ahora limitada.   Menciono un ejemplo: con una postura radical, Lula –en Brasil– perdió tres elecciones; luego se moderó, ganó y ha hecho una presidencia de lujo.

En Panamá, los hoy conocidos de la izquierda son el profesor Jované, quien tuvo su oportunidad para demostrar viabilidad siendo director de la CSS, pero la malgastó y –en mi concepto– se quemó.   Genaro López es una figura un tanto gastada (20 años en el mismo puesto), pero ahora tiene la ventaja de que cuenta con Ricardo Martinelli como “jefe de campaña”, y esto no es poca cosa.

Volviendo al tema original de este escrito: estamos ahora en un momento político muy importante para la alianza de gobierno.   El gobierno de Ricardo Martinelli puede –y debería– hacerse internamente un balance y autocrítica, y tomar uno de dos caminos: el del aprendizaje y golpe de timón para convertirse en gobernante buscando la paz, la gobernabilidad participativa y la justicia y progreso social, lo cual ofrece la posibilidad de un resurgimiento del optimismo colectivo, conservando para su alianza la opción de repetir… u optar por el de la continuidad de la provocación, el sobresalto diario, las metidas de pata interminables y la maleantería,  lo cual garantiza la imposibilidad de la reelección futura de la alianza y –terminado su período– la predecible huida escapista hacia el exterior de Ricardo Martinelli y sus colaboradores íntimos.

¿… Y el país? … Nuevamente desilusionado, en el limbo y sin opciones, lo cual hace imperativo el ejercicio militante de una nueva generación de ciudadanos vigorosos y competentes, con una nueva visión participativa y moral de la política.

<> Este artículo se publicó el 17 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa,  a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

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Pasando la batuta

La opinión de…..

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I. Roberto Eisenmann, Jr.


Poco a poco hemos ido pasando la batuta de nuestras múltiples obligaciones en las empresas, en la banca micro, en las instituciones de la sociedad civil, y otras, y ahora toca ir haciendo lo mismo con el periodismo de opinión.

Aprendimos a escribir, escribiendo (si es que sabemos hacerlo). Comenzamos esta aventura en 1980 al crear (junto a otros muchos fundadores) este diario La Prensa.

Estamos cumpliendo, entonces, 30 años de estar escribiendo una columna de opinión casi que cada semana.

Como son 52 semanas que tiene el año, hemos producido más de mil 500 columnas. Estas columnas, inicialmente con la ayuda de mi amigo Herasto Reyes (q.e.p.d.) y luego con la asistencia de Nadhji Arjona, –se han conservado en 12 libros… más un número 13 que ya está en el horno. Una lectura corrida de los libros ofrece una visión cronológica de los años de mayor crisis institucional de nuestra República.

Allí quedarán de referencia para aquellos de las generaciones venideras a quienes les pueda interesar.

Habiendo cumplido esta enorme tarea ciudadana, considero que va siendo hora de pasar la batuta a ciudadanos más jóvenes… mucho más inteligentes y preparados que yo. Ya varios respetados médicos y otros profesionales han tomado la pluma sirviendo de ejemplo a los que aún faltan por decidirse. ¡Tomen la batuta! Ahora le toca a su generación liderar con sus opiniones y acciones a una ciudadanía comprometida y competente… fundación de la democracia.

Me despido entonces de mis limitados lectores con algo de tristeza, sabiendo además de los posibles peligros nocivos de la desconexión, pero sabiendo a la vez que todo en la vida tiene su final y es preferible escoger conscientemente el momento, antes de que inconscientemente comience uno a escribir sandeces.

¿Quiere decir esto que no volveré a escribir? …¡no!… la espada nunca se entrega. Sin embargo, ya no se tratará de una columna regular todos los viernes; incluso, podrán pasar muchos meses antes de que algo muy serio me motive a volver a contribuir con una opinión.

Antes de despedirme quiero agradecer a los lectores por sus felicitaciones y –sobre todo– por sus críticas, porque ellas me han educado. También quiero humildemente pedir excusas si en alguna opinión escrita he sido injusto con algún hermano en la nacionalidad; nunca fue mi intención. Procuré siempre construir con optimismo, pero sé que no siempre logré el objetivo.

De lo que sí pueden estar seguros es de que todas mis opiniones y acciones se hicieron con un profundo amor a mi Panamá. Siempre estuve dispuesto a darlo todo por la tricolor y el golpe de tambor al son del cual bailan nuestras hermosas empolleradas.

A todos los que me acompañaron en mis aventuras como escritor, un abrazo de profundo agradecimiento.

Tengo un plan de vida de 30 años más, con la esperanza de que mi diosito me permita lograrlo.

Espero que sean 30 años de vida tranquila… y de vagancia (¡jamás pensé que tuviera la capacidad de vagancia que he descubierto tener!). En mi Pensarium tengo un letrerito donde se lee: “es bueno no hacer nada, y luego descansar”… ¡eso es lo que intento hacer!

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Este artículo se publicó el  7  de mayo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Mensaje recibido… alto y claro

La opinión de…..

I. Roberto Eisenmann, Jr.


Nuestro presidente, Ricardo Martinelli, está enviando a todos los actores políticos, empresariales y sociales de nuestro país un mensaje alto y claro, en el sentido de que éste será un gobierno confrontacional, regalón, intimidatorio y abusador… ¡y punto!

Veamos: A los partidos políticos el mensaje es que al partido de oposición le va a “sacar la m …”. Adiciono yo: como se resistan a una renovación, a lo mejor ocurre lo deseado por el Presidente.

A los partidos de gobierno les indica que o se integran al CD y comparten así el regalón, o …¡a atenerse a las consecuencias! Objetivo: ¿partido único?… bueno, es un tanto ambicioso pero ¿por qué no? … si no legal, de hecho.

A los sindicatos el mensaje es que o se quedan quietos o les va a “sacar la m…” y si protestan terminarán todos presos.

Pero sigan leyendo…

A los empresarios. Para ustedes, mensajes de intimidación, auditorías políticas y abuso. Quietos porque si no, les cae la teja… y también les va a “sacar la m… ”.

A los medios de comunicación, a punta de auditorías y revisión de licencias… que mejor se queden tranquilos y ¡a plegarse!

A la sociedad civil organizada: a esas “pendejadas de cinco gatos”, plomo personal y desprestigio para que “no sigan criticando y jo… ”.

A la Fuerza Pública: que qué remilitarización ni qué ocho cuartos. Hay que integrar a todos los gorilas… pues hará buen uso de todos ellos.

O sea, que a través de la confrontación, regalos, intimidación y abuso del poder se pretende un poder absoluto… por supuesto que con el objetivo puro de poder imponer lo que “le toca al pueblo”. Dice el presi que como “el pueblo está feliz ; a mí que me digan lo que quieran, que poco me importa”.

Mensaje recibido. Siempre habrá quienes por conveniencia quieran hacerse los sordos y ciegos, pero los que tenemos dos dedos de frente recibimos el mensaje alto y claro.

Por fortuna para este país existe La Prensa para la que –desde el día de su nacimiento– la intimidación y abuso gubernamental han sido cosa de todos los días; su equipo humano superior seguirá siempre señalando con su valentía tradicional el camino hacia el perfeccionamiento democrático… la decencia y la ciudadanía competente.

Para el que está mandando a diario el mensaje de confrontación, intimidación y abuso de su poder… un mensaje de vuelta:

“Todo poder confrontacional, intimidatorio y abusivo está destinado a ser vencido”. No lo digo yo; lo dice la historia de la humanidad… y –por supuesto– la de Panamá.

¡Cosa… ¿no?!… a un tris de llegar a asomarnos al primer mundo ahora retrocedemos en lo fundamental y –otra vez– “la misma vaina”… a repetir la misma lucha…

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Este artículo se publicó el  16  de abril de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Balance inicial

La opinión de…..

I. Roberto Eisenmann, Jr.

Ricardo Martinelli es un personaje que naturalmente crea simpatías por su apariencia pintoresca, su espontaneidad, y su forma transparente y divertida de actuar.

Luego de cinco años de un presidente penoso, inseguro, indeciso e inactivo, la hiperactividad de Martinelli fue percibida como un soplo de aire fresco. Todo esto sigue reflejándose en las encuestas porque, además, la gente le tiene paciencia mientras completa la curva natural de aprendizaje como gobernante.

Pero (y siempre el bendito “pero”) es necesario que algunos, al margen de lo pintoresco, hagamos un serio balance de su gestión inicial al frente de el Gobierno.

Comencemos con lo positivo, haciendo uso de lo escrito por el propio ministro de la Presidencia y chief of staff del gobierno… Jimmy Papadimitriu.

1. Se ha logrado una importante reforma tributaria que hizo posible que el país lograra –¡por fin!– el grado de inversión internacional con una de las calificadoras importantes.

2. Se ha iniciado una reforma curricular que podría representar un cambio positivo en la educación, siempre que se logre un método de trabajo con la mayoría de los gremios.

3. Se está en camino seguro de lograr el importante cambio en la calidad del transporte público.

4. Además de respetar los programas de subsidios del gobierno anterior para aliviar la pobreza, adicionaron el justificado “100 a los 70”, mochilas y útiles escolares, y las becas universales de $180.

5. Se inició ya un programa de reconstrucción de Curundú y el bono de los $5 mil para viviendas populares.

6. Se iniciaron importantes carreteras y aeropuertos, se auditaron, y se anunció la compra de los corredores.

7. En deportes, se logró la sede de los Juegos Centroamericanos dándole un impulso al turismo.

8. Se rectificaron injusticias en las que ciertos empresarios, haciendo uso de influencias políticas, estaban timando al fisco.   Ahora veamos lo que, según nuestro criterio, son los negativos:

1. No se ha podido ni siquiera comenzar a reducir el nivel de delincuencia y violencia.

Se piensa, equivocadamente, que la creación de un nuevo Ministerio de Seguridad Pública y una nueva sede para la Policía resolverán el problema. Puede lograr centrar un programa, pero si no se convoca a la sociedad para lograr un plan integral, desmilitarizado, propiedad de toda la ciudadanía, seguirán los fracasos. Policía sin apoyo de la comunidad no puede ser eficaz.

2. Nombramientos: así como los nombramientos en la junta directiva del canal fueron acertados, los de amigos políticos leales… a la Corte Suprema de Justicia, … fueron cambios para que nada cambie.

3. La informalidad del Presidente tiene que tener límites; lo de Honduras fue un vergüenza para todos los panameños.

4. Aspirar a lograr un TLC con Estados Unidos durante un gobierno demócrata liberal, usando como asesores estratégicos a personajes de la línea dura de derecha de “W” Bush, es una perfecta ñamería… y entonces procurar la ayuda del lobby judío violando una política de Estado de Panamá, país desmilitarizado y neutral, fue un error gigantesco que pone a nuestro Canal en peligro… y todo esto hecho al tiempo que se busca una macroinversión en Qatar… es una crasa incoherencia.

5. Las compras directas a allegados, frente al programa anticorrupción, es otra incoherencia.

6. La sacada de la procuradora de la Nación por medio de una triquiñuela jurídica es un golpe grave a la institucionalidad, cuyas gigantescas consecuencias negativas aún no se pueden ni imaginar.

7. El cierre de todo diálogo con la sociedad civil y la campaña para intentar desprestigiar a sus voceros es y será un craso error, que a mediano y largo plazo pagaremos caro en términos de gobernabilidad. La propuesta de consultas ciudadanas a–la–Suiza (que en otras circunstancias sería positivo) no es más que una jugada política que presenta un método de consulta para no consultar.

Allí tienen un balance de los primeros meses para que lleguen ustedes –amigos lectores– a sus propias conclusiones.   Me preocupan sobremanera los golpes a la institucionalidad.   En su escrito, Jimmy Papadimitriu aclaró en forma cristalina un tema vital.

Escribió: “¿interés en reelección? … ¡mentira! … el Presidente ya lo ha reiterado que cuando acabe su mandato se va a casa”.   Gracias a esta aclaración, pongámosle a este potencial negativo un punto final.

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Este artículo se publicó el 9 de abril de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Hoy

La opinión de…..

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I. Roberto Eisenmann, Jr.

Hoy Viernes Santo paso el día pensando en ese admirado hombre crucificado en una cruz de palo.

Procuro analizar su existencia y preguntarme hasta qué punto he podido lograr imitarlo y cuántas veces –y por qué– he fracasado en el intento. Termino siempre en lo que algunos llaman “oración” y que yo procuro sea una privada conversación con mi Dios y conmigo mismo. Las oraciones institucionales de mi Iglesia tienden a repetirse de memoria una y otra vez sin mayor pensamiento o comunicación con nuestra espiritualidad; por eso, yo prefiero “conversar”.

Inicio siempre con un sincero y profundo agradecimiento por todo lo bueno que nos ha ocurrido en toda –toda– la familia. Luego analizo los percances, tropiezos y tragedias, y lo que aprendimos de ellas que nos permitió ser más humanos, más solidarios, más desprendidos… en fin, más seguidores de Cristo.

Procuro nunca pedir. Sobre todo, jamás pido a mi Dios que dos más dos sean milagrosamente cinco. Es una señal de egoísmo que siempre termina en desilusión y reclamo. No; por allí nunca es la cosa.

Entre los escritos de Paulo Coelho encontré que para él la oración también es conversación, y hay algunas cosas en que coincidimos. Por ejemplo: él le pide a Dios que proteja nuestra dudas, porque la duda es una forma de rezo, de oración. Ella (la duda) es la que nos permite crecer porque nos obliga a mirar sin miedo las muchas respuestas a una sola pregunta.

Coelho pide al Señor que proteja nuestras decisiones. Después de dudar, pide valor para que seamos capaces de elegir un camino. Que nuestro “sí” sea siempre “sí”, y nuestro “no” sea siempre “no”; que una vez elegido el camino nunca miremos hacia atrás ni dejemos que nuestra alma sea roída por el remordimiento.

Que el Señor proteja nuestras acciones porque la acción es una forma de oración. Que mediante el trabajo y la acción podamos compartir un poco del amor que recibimos. Que el Señor proteja nuestros sueños y que, independientemente de nuestra edad o nuestras circunstancias, seamos capaces de mantener encendida en el corazón la llama sagrada de la perseverancia, la esperanza y el entusiasmo.

Para aquellos que estamos en la “Tercera Edad”, que nunca nos deje en la soledad.   Que siempre tengamos un plan de vida.   Que jamás permitamos pensar en morir antes de morir, porque la vida es la única forma de manifestar su milagro. La vida –en todas sus etapas– es una maravilla… una belleza que tenemos que agradecer.

… y que gracias a su sacrificio como hombre crucificado en esa cruz de palo, sabemos (porque lo sabemos) que la muerte no existe. Lo que existe es una transición (tan traumática como el nacer) de una vida terrenal… hacia otra por conocer. Así, con la ayuda de Paulo Coelho, ha sido hoy mi conversación (u oración) con ese hombre que tanto admiro y a quien trato –sin éxito– de imitar… llamado Cristo.

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Este artículo se publicó el 2 de abril de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

10 años: éxito sostenible

La opinión de…..

I. Roberto Eisenmann, Jr.


Cuando la presidenta electa Mireya Moscoso insistió (y, como es sabido, logró convencerme) en que un independiente de la sociedad civil le construyera su agenda social, reunimos a casi 500 miembros de la sociedad y armamos 10 prioridades sociales para el nuevo gobierno.

Por unanimidad se decidió que la primera prioridad del programa era atacar de frente la desnutrición que condena para toda la vida a niños que por falta de nutrición quedan con sus cerebritos subdesarrollados. Para el tema estudiamos todo lo que habían intentado gobiernos anteriores, sus éxitos (muy pocos) y sus fracasos (demasiados)… y todo lo que en ese momento se intentaba internacionalmente, con sus éxitos (pocos) y sus fracasos (muchos). Concluimos que:

1. El programa tendría que llevarse a cabo en los campos de mayor pobreza de nuestro Panamá profundo.

2. Tendría, por fuerza, que blindarse al programa de la politización, ya que esa era la mayor causa de los fracasos anteriores.

3. Que lejos de los regalos o subsidios que son pan para hoy y hambre para mañana, el programa tendría que empoderar a los beneficiarios y así convertirse en sostenible, para tener futuro.

4. Que el programa se construyera en forma tal que la sociedad no gubernamental pudiera integrarse para poder contribuir en forma solidaria.

5. Que el programa fuera constituido por muchas entidades lo suficientemente pequeñas para evitar la burocratización y de esta forma motivar la solidaridad entre los participantes.

Luego de mucho estudio encontramos que el Patronato Nacional de Nutrición tenía un programa incipiente que llenaba todas nuestras exigencias: el de las granjas autosostenibles.

El manejo por parte del patronato (con representación de gobierno, sociedad y entidades cívicas) garantizaba la no politización. Las granjas (con una técnica original israelí) eran pequeñas: aproximadamente cinco hectáreas con más o menos 15 familias por granja, lo que permitía la solidaridad y orgullo de todos los participantes.

En esas cinco hectáreas los múltiples siembros y criaderos permitían una dieta técnicamente balanceada para eliminar la desnutrición (hay siempre que recordar que las granjas autosostenibles no son un programa agrícola sino de nutrición).

El manejo de la granja conlleva una tarea solidaria y de toda la familia: maridos, mujeres y niños (quienes se dedican a la cría de pollos, peces y puercos) sin que el campesino participante abandone “su monte” donde sigue sembrando y cosechando como siempre lo ha hecho… pero donde puede aplicar las nuevas técnicas aprendidas en la granja.

La empresa privada contribuía al inicio con B/.10,000 para armar “su” granja y la seguía atendiendo con visitas solidarias. Cada vez que la Presidenta iba en el helicóptero presidencial a inaugurar una granja nueva, se llevaba a dos empresarios al paseo, garantizando así dos patrocinios más para nuevas granjas, y así éstas iban en aumento, sin dinero estatal.

El programa –como proyecto de Estado– era para 3 mil granjas en todo el país, para erradicar la desnutrición, el dilema social prioritario de la Nación. La presidenta Moscoso completó 300 y pico de granjas. Al llegar a la presidencia Martín Torrijos, en un acto de inmadurez política típica de un país joven como el nuestro, no solo abandonó el proyecto sino que lo atacó porque “era de Mireya”. El argumento para el ataque era de que las granjas realmente no eran sostenibles, cosa que aquí hoy estamos comprobando que era una total falsedad.

Esta granja Las Gaitas, patrocinada por Empresas Eisenmann, cumple hoy 10 años de éxito sostenible. Tan fácil hubiera sido para Torrijos pensar: “si el programa es de 3 mil granjas y Mireya completó 300 y pico… yo haré miles y el programa será finalmente de mi gobierno”… pero eso hubiera requerido de una madurez política ajena a los políticos nuestros.

Me indican que con el gobierno Martinelli–Varela hay esperanzas de que el programa de nutrición de las granjas autosostenibles pueda completarse… para bien de la Nación… esperamos que así sea.

Quiero felicitar en este aniversario tan simbólico al Sr. Lorenzo Hill, presidente fundador de la granja Las Gaitas, y a los subsiguientes presidentes; Otilio Martínez, Domingo Valdés y Alcides Martínez, a la vez que a todos los miembros de la granja, sobre todo a las señoras que han sido la fuerza espiritual y a los niños (que ya no son tan niños) por su alegre trabajo. Si quieren medir el éxito de las granjas, solo miren a los niños: su tamaño, su aspecto de plena salud y sus caras de alegría y esperanza.

Felicito igualmente a los asociados de Empresas Eisenmann, dirigidos por nuestra hija Anabella, que han sido ejemplares en su solidaridad con los miembros de la granja… realmente se han convertido todos en una sola familia.

Finalmente, felicito al patronato y a todos sus directores y ejecutivos, especialmente a la Ing. Yariela Gallegos y a Guillermo Fernández, Manuel Madrid y Elías González por su trabajo incansable a favor de este vital y ejemplar proyecto.

Considero que la vida es un ritmo… una ola… una vibración… una pulsación del corazón; aquí en esta granja se siente vida.

Se siente vida con dignidad y, sobre todo, con esperanza en nosotros mismos… en nuestro abrazo humano y solidario.

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Este artículo se publicó  el  26 de marzo de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.