Visión empresarial del desarrollo económico de Panamá

La opinión de…

 

Rubilú Rodríguez

Este artículo contiene información sobre la perspectiva del sector empresarial de Panamá en cuanto a los avances de la competitividad en el país y de sus tareas pendientes.

El mismo se basa esencialmente en las presentaciones de Antonio Fletcher, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), y de Domingo Barrios, presidente de la empresa encuestadora The Marketing Group. Las mismas se formularon en el marco del Quinto Foro Nacional para la Competitividad, organizado por el Centro Nacional de Competitividad el pasado mes de octubre.

Como punto principal, el Conep ratificó su compromiso en la consolidación de la competitividad de Panamá, participando en la elaboración de las necesarias propuestas y planes. Destacó que los avances registrados en los diversos foros nacionales para la competitividad y la creación de un consenso basado en el diálogo son el resultado de poder haber identificado los obstáculos que han limitado la competitividad.

Agregó que entre los cambios y metas pendientes están el de mejorar la competitividad de los centros logísticos y el centro bancario, así como aumentar las exportaciones y modernizar la administración pública.

Este enfoque responde a un modelo multisectorial que permite una cohesión entre las estrategias y las acciones, y facilita el seguimiento de las correspondientes metas (por ejemplo que las exportaciones de bienes lleguen a superar el 10% del PIB).

El enfoque facilita la rendición de cuentas bajo un modelo de gestión por resultados, que fortalece el consenso, la asociatividad y el encadenamiento, minimizando la improvisación y facilitando políticas de Estado mediante la identificación de objetivos específicos y medibles.

The Marketing Group, por su parte, presentó el resultado de un estudio elaborado entre agosto y septiembre 2010, que mide la percepción de 200 empresarios locales y establece indicadores para medir el nivel de competitividad del país.

De acuerdo con el estudio, la competitividad en Panamá mejoró respecto a 2009, como resultado de la instrumentación de programas que mejoraron la exportación de bienes, el mercado laboral y financiero, la innovación tecnológica y modernización de las empresas. Sin embargo, aún sobresale negativamente la baja competitividad de sectores como el de salud y educación, así como el desafío relativo al funcionamiento del Estado y las debilidades de la infraestructura pública.

En efecto, la educación y la salud son identificadas como obstáculos a la competitividad, por la baja calidad de la atención médica y los deficientes niveles de conocimiento de los estudiantes lo cual les dificulta a estos pasar al nivel universitario, u optar por un empleo.

En materia de infraestructura pública, el transporte urbano figura como uno de los grandes desafíos, mientras que se percibe que la tecnología e innovación registraron una mejoría sostenida.

En cuanto a las exportaciones, persisten debilidades como los altos costos de transporte de los bienes y de las transacciones bancarias ligadas al comercio exterior. En cuanto al mercado laboral, este se considera un obstáculo por el alto costo de la mano de obra.

Una percepción positiva entre los encuestados es que las empresas buscan modernizarse, principalmente mediante la búsqueda de socios estratégicos y de la inversión en tecnología de la información.

En materia de gestión ambiental, priva una percepción positiva de que las empresas locales cumplen con las normas ambientales. Sin embargo, los entrevistados consideraron que algunas exigencias de estas normas representan una barrera para la exportación.

La competitividad del país ha mejorado sustancialmente, sin embargo, es necesario mejorar más considerando que el país se enfrenta a un mundo crecientemente globalizado, en el que resulta primordial mejorar la calidad educativa, flexibilizar el mercado laboral y mejorar la capacidad exportadora, entre otros.

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Este artículo se publicó el 4  de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Radiografía del Estado Empresarial

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La opinión de…


Juan Carlos Ansin

Los empresarios astutos, así como los políticos hábiles, sacan provecho de las crisis. El presidente Eisenhower, recién terminada la Segunda Guerra Mundial, advirtió el gran peligro que se avecinaba si los Estados Unidos caían en manos de la industria bélica, transfiriendo su poder político disuasivo al poder económico de los fabricantes de armas. Los hechos de la actualidad no hacen más que confirmar la vigencia de la industria de la guerra. En estas corruptas guerras industriales modernas, un ejército privado paralelo, nutrido de veteranos mercenarios, combate junto a los soldados del ejército convencional. Muchos son “hispanos” que pagan con su vida la prometida tarjeta verde. La mayoría son empleados de empresas subsidiarias del Pentágono, corporaciones de seguridad privada y extranjeros contratados para “interrogar” prisioneros.

Si esto sucede en instituciones como las Fuerzas Armadas estadounidenses, ¿qué no puede suceder en las corporaciones e instituciones financieras? El ejemplo más extremo es el de los Estados Fallidos dominados por la delincuencia, los bancos lavadores de dinero sucio y el fraude económico.    No es muy distinto que un país caiga en manos de carteles narcotraficantes que hacerlo bajo carteles de empresarios delincuentes camuflados.   Unos se aprovechan de la debilidad humana, los otros: coimeando a políticos, periodistas y funcionarios públicos dispuestos a vender leyes por votos, publicar propaganda engañosa o endeudar al país vendiendo bonos según el mercado de la rapiña especuladora de holgazanes sin industria.

Cuando esto sucede, el Estado Empresarial, en vías de fallido, alcanza un período intermedio de falso bienestar, en que el auge financiero, el dinero fácil, los monopolios camuflados y el “progreso” material adormecen la conciencia ciudadana.    Poco a poco va dejando de ser un país para convertirse en un lugar para hacer negocios.   Hay en nuestra región un puñado de estos lugares cuya política está regida por los manuales de administración de empresas y de amanuenses que confunden libertad con libertinaje.    A estos Estados Empresariales, los de la economía de la satisfacción, se los reconoce porque son como “tropilla de un solo pelo”.    Sus gobernantes actúan bajo la superficie, se reúnen en la sombra e invocan a Mercurio, hablan la misma jeringonza, dan conferencias ante concurrencias selectas de su misma tropilla y, en última instancia, se amparan bajo el mismo autoritarismo que juran combatir.

Dicen ser democráticos, pero la democracia les incomoda sobremanera y medran alrededor de cenáculos golpistas. Violan leyes, espían hasta a su propia sombra y se toman instituciones por asalto.   Quieren meter miedo, pero dan pena y causan daño.   Son sociedades con una educación elitista, apátrida y utilitaria.

Obsesionados por la competencia exterminadora, su bandera es la de remate, su cultura es la de vivir en guetos estancos, su idioma: una lengua extraña preñada de cifras y citas del Reader’s Digest. Sus ciudadanos, son los de un país desconocido, sin historia y sin honor.

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<>Artículo publicado el  23  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Modificaciones al código minero

La opinión de…

 

Harley J. Mitchell Morán

El debate social sobre el Proyecto de Ley Nº 277, relativo a las reformas al Código de Recursos Minerales, se ha limitado a ser político, ignorando las enormes lesiones al sistema jurídico que este tendría de verse aprobado.

La propuesta permite a gobiernos extranjeros participar de empresas privadas, eliminando la prohibición actual del código. Evadiendo el artículo 290 de la Constitución que dice: “Ningún gobierno extranjero ni entidad o institución oficial o semioficial extranjera podrá adquirir dominio sobre ninguna parte del territorio nacional”, definido “dominio” como “la facultad de aprovechar las utilidades o beneficios de las cosas”.

Por su parte, el artículo 257.6 de la Carta Magna señala que los yacimientos “podrán ser explotados directamente por el Estado, mediante empresas estatales o mixtas, o ser objeto de concesión u otros contratos para su explotación, por empresas privadas. La ley reglamentará todo lo concerniente a las distintas formas de explotación señaladas en este ordinal”.

Pero, ignorando el principio de estricta legalidad, el artículo 20 de la propuesta de ley trata de reescribir el texto constitucional mencionado así:   “En virtud de lo dispuesto por el artículo 257, numeral 6 de la Constitución Política los recursos minerales de todo tipo, podrán ser explotados directamente por el Estado, a través de empresas estatales o mixtas, así como para formar empresas privadas para este propósito o participar dentro del capital accionario de empresas privadas, titulares de concesiones para exploración o explotación de los recursos minerales”.

La ley solo puede reglamentar “las distintas formas de explotación señaladas en este ordinal”,   no sobre las maneras en que el Estado puede explotar las minas o autorizar la misma. Esto no es un error de redacción.

El mismo Estado crearía empresas mineras, con dinero público, cuyo patrimonio y responsabilidad no sería del Estado, sino de la empresa, la cual puede fusionarse, quebrarse o trasladar acciones a otras empresas con capital y apoyo público de otros países. ¿Quiénes serían sus dignatarios? ¿Su agente residente? ¿Serán funcionarios, o empresarios privilegiados por encima de otros empresarios? ¿Los actuales emprendedores mineros no se verían también afectados?

Las distorsiones de poder así creadas serían inmensurables: Los pobladores, la muy debilitada Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), los ecologistas y gobiernos locales ya no contenderían con empresas apoyadas extrajurídicamente por el Estado ante riesgos o peligros ambientales, como ha pasado durante los últimos años, sino contra “súper empresas” que tendrían a disposición diversos poderes extrajurídicos sobre los ciudadanos comunes y autoridades: lobbies, presiones, encuentros diplomáticos, empresariales e industriales dentro o fuera de nuestras fronteras, donde se mezcla lo que Michel Roberts llamó “la Élite del Poder”.

Los proyectos de ley deben ser evaluados sobre si su aprobación no cause desarmonía con el resto del ordenamiento legal, no únicamente con base en las opiniones personales, políticas o económicas de quienes participan, solicito a quienes tienen esta responsabilidad, que analicen ante la Carta Magna y la ley, los numerosos errores legales que plagan esta norma tan superficialmente discutida por nuestra sociedad.

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Este artículo se publicó el 29  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Desarrollo del turismo

La opinión del Abogado, Ex Presidente de la Cámara de Comercio y Ex Embajador de Panamá en México...

 

RICARDO ALEMÁN ALFARO
ricaleman@gmail.com

Cuando hace poco más de veinte años iniciamos dentro del sector privado organizado el impulso al desarrollo turístico en nuestro país, con gran recepción de parte del gobierno del Presidente Endara y de nuestro gran aliado, Billy Ford, jamás soñamos en ver lo que está aconteciendo al final de la primera década de este joven siglo.

Recuerdo nuestros primeros viajes a la República Dominicana, que ya estaba inmersa en un plan maestro de desarrollo del turismo y nos llevaba años luces, aprovechando la coincidencia de contar como Embajador a ese gran panameño y pionero del turismo en Panamá, don Carlos De Janon, quien nos ayudó a contactar al entonces Ministro de Turismo para invitarlo a Panamá a disertar sobre las ventajas de la ya conocida ‘industria sin chimenea’.

Gracias a esas gestiones y a otras de grandes panameños, se impulsó la aprobación de la nueva ley de turismo, sembrando así las primeras semillas de lo que hoy ya se reconoce como uno de los motores principales del crecimiento sostenido de la economía en los últimos años, a pesar de la crisis que vivimos en los finales de los ochenta, de la intervención militar norteamericana y los saqueos, que convirtieron al país en un mar de lágrimas y lamentos.

La transformación de la economía panameña durante los períodos de los presidentes Guillermo Endara y de Ernesto Pérez Balladares, constituyeron los pilares fundamentales de lo que hoy estamos viviendo en nuestro territorio, con mayor vistosidad en la ciudad capital, donde los rascacielos, las carreteras, los grandes centros comerciales y la modernidad en general, se han convertido en imán para las inversiones nacionales y extranjeras, aprovechando las ventajas que se ofrecen.

Pasear por el oeste de la Provincia de Panamá y de la Provincia de Coclé, sorprende a propios y extraños. ¿Cuándo pensamos los panameños que veríamos grandes desarrollos hoteleros, uno tras otro, canchas de golf y atracciones para todas las edades, que han permitido el crecimiento económico y social de las comunidades, generando empleo, producción agrícola, y desarrollo del turismo ecológico?

Como consecuencia de todos estos esfuerzos, que tampoco fue ajena la Presidenta Mireya Moscoso, vemos en el quinquenio pasado bajo el liderazgo del Presidente Martín Torrijos, la promoción y ejecución de nuevos proyectos de edificios para condominios, habitación y oficinas, y el inicio de nuevas obras para albergar hoteles, esperando en los próximos años superar en la capital 10,000 habitaciones, que permitirán recibir más turistas, tanto de negocio como de placer. No cabe duda alguna, que la construcción de la cinta costera ha embellecido la ciudad de Panamá y ha mejorado enormemente el flujo vehicular.

Y qué decir de la bella ciudad de Colón, rodeada por la Zona Libre y de modernos puertos que ahora reciben a enormes cruceros que zarpan desde nuestro territorio, convirtiéndose en lo que se conoce como ‘home port’, provocando empleo y riqueza, gracias también a la construcción de la segunda fase de la autopista Don Alberto Motta, distinguido panameño y empresario, gran impulsor del turismo, que siempre recordaremos con gran cariño.

Afortunadamente para Panamá, en nuestra joven democracia, en general, los presidentes de turno, y sus ministros de turismo, han reconocido ese esfuerzo del sector privado organizado como impulsor de la ‘industria sin chimenea’, y que ya hoy podemos ver con orgullo de panameños que los esfuerzos realizados no fueron en vano, y que bien valió toda la inversión, en tiempo y dinero, efectuada por gran cantidad de buenos empresarios que supieron apostar al triunfo.

Ahora vivimos una nueva época, bajo el amplio mandato que recibió del pueblo panameño el Presidente Ricardo Martinelli. Nos agrada su impulso al desarrollo, como lo son las nuevas carreteras, la ampliación de la cinta costera, la continuación de la autopista a Colón, la autopista Panamá-La Chorrera, y la ampliación de Tocúmen, entre otras. Ojalá que con esa visión empresarial que lo caracteriza, continúe realizando los cambios que aún se necesitan en la industria turística, que permitan mantener el ritmo de crecimiento de la economía; la capacitación humana, a través del INADEH, que transita por muy buen camino; la adaptación de la ley laboral a los momentos de cambio; la reducción de los costos energéticos; y, en fin, todo aquello que se requiera para colocar a Panamá como un verdadero polo de atracción turística, de reconocimiento internacional.

 

Este artículo se publicó el 17 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,

¿Dónde están los empresarios?

La opinión de…

 

Paco Gómez Nadal

Uno de los principales argumentos de este Gobierno durante la campaña electoral era el de estar compuesto por ejecutivos de empresa que no perderían el tiempo en politiquería sino que harían de la eficiencia la norma en la gestión de lo público.

No es que yo crea que el sector privado hace las cosas mejor que el público (ese es un mito necesario solamente para privatizar lo que es de todas y todos), pero digamos que esperaba ansioso ver y disfrutar de los resultados de ese Dream Team de Martinelli (ya que el Team Martín fue un fiasco), desdecirme de mi defensa apasionada de lo público, mostrar mi arrepentimiento de forma pública y echarme a los brazos del balance scord card y otras chorradas similares que camuflan de tecnocracia la especulación y la acumulación de capital.

También de reconocer que era la única promesa que me parecía innovadora, porque eso de que al tener dinero no querrían robar nunca me lo tragué: va en contra de la naturaleza humana no querer más y más, de forma fácil, sin licitación, beneficiando a los tuyos para ampliar el coro de aduladores y dependientes.

Por eso comprenderán ustedes que mi decepción es doble. Cualquier empresario que hubiera puesto en marcha el Metro Bus de una forma tan chapucera como lo ha hecho el Gobierno estaría pagando ahora las consecuencias con pérdidas millonarias o con más de una denuncia ante la Autoridad del Consumidor. La improvisación, los apaños, el maltrato al usuario y las mentiras no solo viajan en diablo rojo sino que parecen cómodamente instalados a bordo de los modernos aparatos sobre ruedas de Metro Bus. Un sistema sin paradas, unos conductores sin la necesaria formación, la mentira fundacional sobre el precio del tiquete, las sorpresas sobre la licitación y los precios pactados en ella… Si la eficiencia se tuviera que medir en el Gobierno, todos estos ejecutivos estarían en la calle, engrosando las estadísticas del desempleo.

Juegan a su favor la impunidad y el olvido. Impunidad, porque aquí nadie paga si tiene el poder para hacerse el loco. Incluso cuando la justicia, en un despiste de legalidad, condena a los culpables, siempre hay un beneficio presidencial para sacarte de apuros o una simple llamada que archiva las investigaciones antes de que comiencen (si no que se lo pregunten al único condenado por el asesinato del Plaza Paitilla Inn; a los policías involucrados en actos violentos; al ministro que va perdiendo equipos para pinchar teléfonos, o a los responsables materiales e intelectuales de la sangrienta represión de Bocas del Toro). La impunidad política se produce ante los banquillos de acusados y ante la opinión pública (por eso el Presidente aún no ha dado respuesta convincente sobre las escandalosas filtraciones de Wikileaks).

El olvido juega a favor de esa impunidad. En el último año, ese que acaba de morir agónico, raquítico, sin ninguna gracia, el gobierno ha incurrido en tantos atropellos que se olvida uno tras otro. Por si a los medios de comunicación se les ocurriera refrescar la memoria, en los últimos meses han acosado a periodistas, han comprado medios de gran calado, han comprado a algún periodista aparentemente serio para dirigirlos, y han distribuido publicidad millonaria para mantener tranquilos a algunos idealistas.

En resumen, que el país es una especie de Metro Bus, ineficiente, improvisado, fundamentalmente publicitario, fruto del contrato directo y la ocultación de información y sin parada conocida en donde recalar. Nos quedan algo más de tres años de locura prometida y no parece que sean empresarios tecnócratas los que vayan a dirigir el rumbo del país.

A ellos no se les ocurriría modificar la Constitución a su antojo, o espiar a oposición y demás calaña crítica, ni se esconderían para no hablar cuando las cosas se ponen difíciles (como está haciendo el presidente). ¿O sí? Quizá lo que nos pasa es que estamos en manos de una generación de empresarios no evolucionados, de los que beben de la herencia rentista de la triste y mediocre oligarquía de principio del siglo XX, de esos que a pesar de haber ido a las mejores universidades no se han dejado permear por las normas de gobernanza empresarial modernas y transparentes. En fin, como 2010 nos sirvió de entrenamiento, ojalá que en 2011 sepamos medir mejor las consecuencias de la “locura” oficial.

 

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Este artículo se publicó el 4  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El gobierno empresarial y las reformas

La opinión de….


 

MARCO  A.  GANDÁSEGUI
gandasegui@hotmail.com

 

Miembros del gabinete del presidente Ricardo Martinelli insisten que trabajan para un gobierno empresarial. El mandatario lo planteó antes de llegar al solio presidencial en 2009 y también en varios escenarios internacionales y podios nacionales después de ser ungido en su actual puesto. Recientemente, la ministra de Trabajo, Alma Cortés, señaló que su lealtad hacia el presidente de la República pasaba por su compromiso de estar trabajando para un gobierno empresarial. La misma ministra fue la que anunció, a fines del año pasado, la intención del Ejecutivo de proponer reformas a la Constitución Política.

Las reformas obviamente tienen un tinte empresarial. Según el gobierno, las reformas quieren acortar a cinco años el período de espera para la reelección del presidente. También se quieren modificar algunos artículos relacionados con el sistema judicial y ciertos aspectos fiscales. Para adornar la propuesta el Ejecutivo ha introducido dos iniciativas muy originales. Por un lado, incorporar a la Constitución el programa que beneficia con un pago de 100 dólares a las personas con 70 años de edad o más que no cuentan con beneficio social alguno (‘los cien para los 70’). Por el otro, elevar a la categoría constitucional el programa denominado ‘beca universal’, que consiste en darles a los padres de estudiantes con índice de 3 un emolumento mensual de 20 dólares.

La propuesta ha creado un ambiente adverso en la población panameña, especialmente entre los sectores que sospechan que la intención verdadera del presidente Martinelli es aprobar una reforma que le permita aspirar a la reelección inmediata. La Asamblea de Diputados tendrá que debatir la propuesta de reforma en el período legislativo recién inaugurado. Si es aprobada por ese poder del Estado, la reforma tendría que ser llevada a un referéndum donde el pueblo votaría a favor o en contra.

Actualmente, el gobierno tiene una mayoría en la Asamblea formada por la llamada ‘Alianza para el cambio’ que está formada por el partido Cambio Democrático de Martinelli y el Partido Panameñista del vicepresidente Juan C. Varela. Los dos partidos y otros menores tienen casi 50 votos de un total de 71. Los panameñistas, sin embargo, se muestran contrarios a cualquier cambio constitucional que implique una reforma al articulado que se refiere a la reelección presidencial.

La Embajada de E.E.U.U que intervino directamente en 2009 para asegurar el triunfo electoral de Martinelli, ha tomado su distancia en el asunto. Según los mensajes secretos de los diplomáticos norteamericanos, publicados en El País, de Madrid, y en el New York Times, las relaciones de Washington con Martinelli han perdido el lustre que tenían hace año y medio. E.E.U.U se inclina por lo que llama una ‘democracia con alternabilidad’ similar a la que practican en su país.

El gobierno de Martinelli dio a conocer su plan de reformas constitucionales en medio de dos escándalos políticos y varias ‘metidas de pata’. Además, el gabinete del presidente mantiene una guerra permanente con la clase trabajadora, la clase media y los ambientalistas. Entre los escándalos políticos se destaca la renuncia del procurador general quien tuvo que enfrentar la liberación de supuestos narcotraficantes por parte de una red de funcionarios corruptos. También, Martinelli tiene que enfrentar las declaraciones de la embajadora de E.E.U.U, filtradas por Wilkileaks, que lo acusa de bravucón y acosador.

Lo que más preocupa a los panameños es que el presidente Martinelli siempre opta por irse de paseo cuando la casa está en desarreglo. Esta semana decidió ir a ver un juego de fútbol americano en el sur de E.E.U.U cuando sus planes de modernización del transporte urbano (Metro-Bus) están siendo criticados por los usuarios. Igualmente, cuando el área metropolitana de la ciudad de Panamá está prácticamente ahogada en la basura que no recoge el sistema de aseo colapsado. Decidió ausentarse el día después de que la ciudad de Panamá sufrió una interrupción total de la distribución de agua potable. Los tres servicios estratégicos – transporte urbano, aseo y agua potable – cuentan con los fondos públicos de sobra para que funcionen como corresponde. Simplemente, no están en las prioridades del gobierno. Al igual que la educación, la salud y la vivienda, el gobierno del presidente Martinelli se ha desentendido de estas áreas fundamentales para el desarrollo del país. También han quedado relegados de la agenda gubernamental los sectores productivos de la economía como la industria y el sector agropecuario.

Por estas razones los ministros del presidente Martinelli se consideran parte de un gobierno empresarial. Su objetivo estratégico es generar ganancias para un selecto grupo de empresarios, a cualquier costo, sin importar que el país continúe descendiendo por un espiral donde la pobreza y el crimen organizado se apoderen de nuestras instituciones.

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<> Este artículo se publicó el 6  de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

¡Oro, Incienso y Mirra… !

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La opinión de…

Javier A. Arias Real

El pasado fin de semana el país entero celebró el Año Nuevo y sin temor a equivocarme, creo que en todos los hogares que pudieron costear una cena de año nuevo, se brindó por la salud y bienestar económico de sus familiares para el 2011. Aquellos un poco más cristianos, tal vez habrán pedido por mejores días para Panamá y todos los panameños.

Mi familia tuvo la gran idea de pasar el fin de semana en Sorá, un pequeño poblado en las montañas de Bejuco, Chame. Previendo un lento regreso a Panamá debido a los trabajos del puente Centenario, decidimos asistir a la misa dominical en la iglesia del pueblo. Tal vez fue esa la mejor idea para iniciar el año pues me hizo recordar que si los Gobernantes no tienen a Dios como su Asesor principal, no podrán gobernar para el pueblo que los eligió.

Mi primera sorpresa fue ver la pequeña y bellamente decorada capilla repleta a toda su capacidad, lo que me indicó la inmensa Fe de los hombres de nuestra campiña, que ponen su esperanza en Dios y la caridad de los gobernantes de turno, pues saben que de ellos depende el progreso de sus olvidadas comunidades. No estoy seguro que los citadinos pensemos en eso cuando vamos a misa, si es que vamos a misa.

Seguidamente, el Párroco agradeció a todos los feligreses por las oraciones en su nombre y que según él, le ayudaron a salir de su enfermedad y volver a trabajar para el Señor. Luego me enteré que el Padre recién había tenido un derrame que casi le quita la vida y que esa, la primera misa del año, era también su primera misa después de la enfermedad. Igual deberían hacer nuestros gobernantes a inicio de cada año, dar gracias a todos y trabajar por todos los que, con nuestros votos, les dimos la oportunidad de gobernar por un mejor “Panamá para los panameños”.

En los últimos lustros hemos visto al país crecer de 6% a 8% como resultado en gran parte de la inversión extranjera directa y de la venta de empresas nacionales a consorcios extranjeros que propician nuevos empleos, pero que también dan pie al cierre de muchas micro y pequeñas empresas locales, que suman casi el 90% del comercio nacional.    No quiero con esto ofender a los extranjeros que deciden invertir en Panamá, pero me pregunto si… ¿Es esto lo que realmente queremos para los panameños, que sigan siendo educados para ser empleados de otros, en vez de enseñarles a tomar riesgos y ser también empresarios?

Finalmente, durante su homilía, el párroco nos recuerda que Jesús trabajó por los pobres y que los Reyes Magos llevaron a Jesús Oro, Incienso y Mirra como símbolos de obediencia y rendición total de sus coronas ante la corona del hijo de Dios.

Todas las culturas católicas celebramos el 6 de enero como el Día de los Reyes Magos (hombres sabios). Pidámosle al señor que ilumine a nuestros sabios gobernantes para que así como Jesús recibió oro, incienso y mirra de los hombres sabios de su época para que sus padres lo llevaran sano a Egipto, así también los panameños recibamos trabajo por oro, sabiduría por incienso y salud por mirra para poder llevar a nuestros hijos hacia una mejor educación.

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<>Artículo publicado el 6  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Empresarios irresponsables y políticos cómplices

La opinión del Abogado…

 

Juan Ramón Sevillano Callejas

Las inundaciones en el área este de la provincia o en la vía de acceso al puente Centenario me llevan una vez más a opinar que hay demasiados empresarios irresponsables en Panamá.

Cuando se actúa solo pensando en el tamaño de los ingresos a recibir, y no en las consecuencias sociales o ambientales a mediano y largo plazo, o en posibles futuras demandas, siempre sucederán desgracias como estas, que todos lamentaremos.

Si bien es cierto que la responsabilidad social está creciendo y que hay tambiénmuchos empresarios conscientes, lo cual me alegra, todavía creo que debemos seguir trabajando para convencer a los demás del papel que deben tener en un desarrollo integral del país y no solo en beneficio del centro de la ciudad capital.

Esos cantos de sirena acerca del exitoso crecimiento económico no llegan a las montañas y selvas habitadas por campesinos e indígenas, que viven en pobreza o extrema pobreza.

No es posible que en nuestro país se construyan obras públicas que duren pocos meses, producto de la codicia de los empresarios y la complicidad de los políticos gobernantes y ni los unos ni los otros paguen por los daños y perjuicios causados. Es más, si tuviéramos un Ministerio Público independiente de los políticos todos esos funcionarios debieran estar bajo investigación y sus bienes personales cautelados, por el delito de incumplimiento de sus deberes.

Hago un aparte para decir que los principales enemigos del gobierno de Martín Torrijos fueron las empresas amigas que ganaron licitaciones, porque en la mayoría de los casos dejaron puentes sin hacer (Santa Fe de Darién) o puertos inconclusos (Quimba–Darién), carreterasde asfalto, ahora llenas de huecos, escuelas no saneadas, etc., etc.

Los empresarios deben mirar hacia el futuro, actuar más humanamente, y evitar futuras explosiones sociales, que nadie desea, para que no nos suceda lo de otros países sureños, cuyos nacionales ahora también nos inundan, y vale la pena decir además que estos no han cambiado su comportamiento, ya que el dinero los hace creerse superiores, también aquí en Panamá. Lo que les ha sucedido no les ha dado ni un ápice de humildad.

No sé qué harán nuestros empresarios y los otros cuando eso suceda, ya que en Miami ya no se cabe y las visas no son tan fáciles como antes. Recuerden que nosotros los de clase media tenemos mayor capacidad de adaptación, ustedes no y los pobres seguirán igual.

No se le puede atribuir lo sucedido, en el caso de la vía de acceso al Centenario, a las copiosas lluvias, ya que todos sabemos y recordamos, no lo hemos olvidado como quisiera la empresa constructora, que otros tramos de la misma vía también se han caído y muchas veces el tránsito ha sido suspendido en el área afectada.

Pero jamás los políticos cómplices gobernantes han exigido a esta empresa que pague los perjuicios económicos que conllevan los tranques. Ahora, con un gobierno totalmente de corte empresarial, tampoco se hará, ya que a estos lo único que les interesa es decir, como propaganda política, que el desempleo ha disminuido y que la economía ha crecido, sin importarles que el precio de la comida ha aumentado (guandú a $11.00 la libra) y que no hay ni médicos ni medicinas para los pobres campesinos e indígenas.

Ahora, como la mayoría de las empresas panameñas, a disgusto de las almas de los propietarios iniciales panameños, las cuales, si pudieran, patearían a sus nietos, han sido vendidas a extranjeros sureños o a transnacionales, no sé si a estos les interesara el porvenir de humildes panameños, ya que si algo malo sucede, así como vinieron se irán.

Señores empresarios, piensen en las consecuencias, trabajen por una buena ganancia, justa y razonable, pero sostenible en el tiempo.

<> Este artículo se publicó el 28 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Flamantes empresarios

La opinión de…

Pedro Moreno- Patiño 

Desde que hemos logrado significativos avances en nuestra Patria como la reversión del Canal, su ampliación, acontecimientos enormes que cualquier país del hemisferio no dudaría en atribuírsele como propio, logrando una posición privilegiada en el nuevo orden económico mundial, pese a la convulsión o shock económico que vive nuestro gigante vecino Estados Unidos, hemos mantenido un balance y pasado “agachao’” contra el huracán formado por la crisis que afronta los Estados Unidos y que su presidente Obama pretende enfrentar con hidalguía, tal como le compete. 

Sin embargo, y no es de parecernos asombroso los que no logran o no quieren evolucionar su postura humillante y desafiante son nuestros empresarios aún cuando quien nos preside pertenece a ese gremio y tiene voluntaria o forzosamente que alejarse de su entorno para captar o lograr aceptación a una población deseosa, animosa por visualizar los cambios ofrecidos y, desde esa faceta, trata de cumplir nuevas funciones en su rol de presidente.

Últimamente observamos detenidamente como se mantiene y agrava la función y el trato que ostentan los empresarios frente a sus colaboradores, término utilizado hoy día pero siguen siendo sus empleados, para muestra un botón: un empleado de una casa de materiales, es sacado literalmente de su entorno de trabajo para ser llevado a la residencia de su jefe a limpiar el excremento de su mascota, nos comentaba mi madre que la secretaria personal de su jefe tenía que hacerle la tarea a sus hijos, la verdad es que no nos asombra en lo absoluto, puesto que prevalece lo que en su momento señaló Juan Pablo II la humillante dependencia alusiva al trabajo del hombre, el gobierno nacional impulsó el aumento del salario mínimo y siguen ofreciendo, pagando y manteniendo los salarios paupérrimos que solo sirven para mantener, la decadencia del hombre como sujeto estancado en tiempos de cambio, progreso y bonanza, pues bien nuestra intención tiene que ser más aún ilustrativa.

Por ejemplo, en una economía eminentemente capitalista es muy común que un empresario en sus vacaciones pueda viajar a Francia y hospedarse en un hotel cinco estrellas, pero a su vez un trabajador de su propia empresa pueda también realizar ese viaje de vacaciones con su familia, pero optaría por un hotel más adecuado.   En nuestro país nuestros empresarios viajan donde les plazca y sus trabajadores a duras penas pueden cruzar el puente Centenario y visitar por pocos días a sus familiares en el interior de nuestra República, y eso que Panamá proclama su sistema capitalista como fabuloso, como lo enseña Eduardo Galeano, en su obra “Las venas abiertas de América Latina”, somos “brazos baratos”.

Ciertamente lo que vivimos a diario es una hipocresía social donde el ego de los flamantes empresarios no da espacios para comentarios que distraigan la concentración de sus empleados.

Gracias a Dios en nuestra bella Patria hay empresarios dignos, altruistas, justos, que tratan a sus colaboradores con respeto y premian su esfuerzo, si este medio nos da la oportunidad de nombrar a una empresa que hemos estado siguiendo en cuanto a su concepto amplio de desarrollo empresarial laboral nos complace felicitar a Riba Smith, que juntamente con otras pocas empresas dan ese sitial de importancia a sus colaboradores, así se ejemplariza la entrada en vigencia de un nuevo siglo que lleva diez años y el reto fortalecido que los cambios se logran con voluntad reflexionen empresarios y sean flamantes, pero de progreso compartido.   ¡Acción!

<> Artículo publicado el 9 de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Otra bitácora al revés

La opinión del Jurista, Presidente de los diarios El Siglo y la Estrella de Panamá…

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Ebrahim Asvat

El Ministerio de Economía y Finanzas ha divulgado la información sobre la brecha que separa a la población más pobre de la más rica en Panamá. El 20% más rico de la población se lleva el 48.5% de la riqueza del país y el 20% más pobre se lleva apenas el 5.1% .
La dinámica que viene estableciendo esta brecha entre los más ricos y más pobres es producto de las políticas económicas y sociales establecidas por los gobiernos tradicionales. Con el gobierno del Cambio esta brecha se va a cerrar. Todos los panameños vamos a trabajar más.
Los ricos pagarán ahora más impuestos, a efectos de que se puedan realizar los pagos de las becas universales de 20 dólares por cada estudiante. Se puede esperar que, en diez o doce años, esos muchachos que salgan de nuestras escuelas públicas tengan la capacidad para cerrar la brecha con la educación recibida.
La riqueza la producen los empresarios por lo que se impulsará a que todo panameño se convierta en uno y si no hay quien quiera ser empleado o maestro, profesor o ejercer una carrera profesional permitiremos que se contrate extranjeros para tales labores.
El gran problema de la pésima distribución de la riqueza, en Panamá, es que a los panameños se les ha venido engañando con eso de conseguirle un empleo. No hay buenos empleos. Siempre habrá buenos empresarios. Es el PRD el gran responsable de que los panameños aspiren a un empleo. Si no es en el sector privado, lo buscan en el sector público y los salarios son malos. Sólo los que se promueven como empresarios pueden aspirar a llevarse la mayor tajada de los ingresos.
No es de culpar a los ricos. Ellos trabajan duro y se han ganado de buena lid su dinero. Lo que debemos todos los panameños es trabajar más, especialmente eliminando el día domingo como descanso, restringiendo el derecho de huelga y promoviendo el carácter voluntario de la cuota sindical.
Mientras el pastel de la riqueza nacional crezca la disparidad no importa porque al fin los que menos reciben en porcentaje estarán recibiendo más en términos absolutos.
No es lo mismo una tajada de 5.1% en un pastel de 100 que una tajada de 5.1% en un pastel de 1000. Como los ricos pagan los impuestos y los pobres están exonerados la justicia tributaria es perfecta. El que menos gana no paga y el que más gana paga.   El gobierno de cambio tiene una filosofía pragmática, reconociendo que para que haya riqueza hay que generarla y los que la generan son los empresarios.
<>  Artículo publicado el 29 de septiembre de 2010  en el diario El Siglo Digital, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Riesgos profesionales 101

La opinión del Empresario…

RAFAEL CARLES
Primeramente, para los que no conocen su significado, el 101 representa el nivel más básico para la comprensión de cualquier tema.   Es decir, si un estudiante quiere aprender sobre economía y no quiere inmiscuirse en los problemas del desempleo o de la teoría de lo precios, se matricula en Economía 101.   Si quiere aprender química sin tener que balancear ecuaciones de óxido reducción, entonces se inscribe en Química 101. Y así sucesivamente.

Igual ocurre cuando un empresario, trabajador, dirigente, director o ministro quiere aprender sobre riesgos profesionales. Debe atender primero a un curso básico y luego comprender lo elemental de la materia.   Para eso he escrito este artículo.   Es lo más básico que se puede llegar. Porque en los últimos meses se ha dicho y hecho cualquier cantidad de absurdos con respecto a la conveniencia o no de que en Panamá exista un mecanismo de prevención y gestión de la seguridad, higiene y salud laboral.

Si usamos como punto de referencia la iniciativa de la Junta Directiva de la Caja del Seguro Social de emitir la Resolución No. 41,039 de 26 de enero 2009, con el propósito de obligar a todos los centros de trabajo, tanto público como privado, de redactar, certificar y poner en práctica un Plan de Prevención y Gestión de Riesgos Profesionales, tengo que confesar que la medida es buena y oportuna.   Esto es lo más básico que se aprende en cualquier curso sobre riesgos profesionales: Que exista un plan, una hoja de ruta, un programa de implementación, un presupuesto asignado, un comité de adiestramiento y una gerencia comprometida para que los accidentes se reporten, investiguen y se minimicen. Y hasta aquí, confieso, la CSS tiene mi beneplácito y apoyo irrestricto.

Pero la Resolución sufre de esquizofrenia, porque se ha querido hacer todo en ella. Y, como consecuencia, tiene serios problemas de forma, e inician precisamente en el momento en que no se aclaran ni definen cuáles son realmente los requisitos ni las normas de prevención a utilizar, ni tampoco se definen o identifican los perfiles de los funcionarios que emitirán criterios o realizarán visitas o fiscalizarán las empresas. Lo que vemos en la Resolución, como una expresión genérica, en la práctica se puede prestar para exigencias arbitrarias, inconsultas e inconsistentes.

Tampoco la Resolución distingue la diferencia fundamental que existe entre la salud ocupacional y la salud general de la población, ésta última una obligación constitucional del Estado. En otras palabras, a las empresas no le corresponde asumir de forma obligada la vacunación, inmunización ni la vigilancia de incapacidades por enfermedades no ocupacionales, como establece el Artículo 23 de dicha Resolución. Si el Estado, a través del MINSA o la CSS, quisiera desarrollar programas de promoción de la salud, sería muy loable que lo hiciera, pero no imponiendo una carga adicional sobre las empresas o sus departamentos de recursos humanos, porque en principio esa no es su función.

Igualmente, a los empresarios nos crea incomodidad la desconcertante discrecionalidad que utilizan las autoridades para convertir a los comités de salud en instancias de tiempo completo. Pareciera una arbitrariedad la decisión de que las empresas con más de 100 trabajadores requieran médicos, enfermeras y coordinadores de emergencia a tiempo parcial, adicionando así a la carga de producir gastos innecesarios no deducibles e irrecuperables.

Es lamentable que una comisión de estilo tampoco no se haya percatado de algo básico, como es la diferencia entre una empresa de alto riesgo con una de riesgo normal, o la de una empresa de mil trabajadores de bajo riesgo con una de diez, pero de alto riesgo. Es decir, por generalizar se han creado los problemas.

Independientemente de estas incongruencias, la Resolución tiene algo muy básico sobre lo cual nadie puede discrepar, y es que todos los centros de trabajo deben tener su respectivo Plan de Prevención y Gestión de Riesgos Profesionales.    Por tanto, no es justo ni responsable que nadie, absolutamente nadie, proponga la eliminación de la obligación del empleador de elaborar un Plan escrito.    El hecho de que la CSS se haya equivocado en la forma de plantearlo, no significa que en el fondo la preparación, implantación, seguimiento y vigilancia de un Plan sea incorrecto. Todo lo contrario; éste es el mejor mecanismo de poner en marcha una medida de índole ocupacional. Pero primero las autoridades deben normar, luego comunicar y posteriormente capacitar. Y solo después, y únicamente después, podrán fiscalizar a las empresas y sancionarlas si incumplen, pero primero hay que empezar por lo básico. Y lo básico es comprendiendo lo elemental:  Hay que escribir un Plan.

<>Artículo publicado el 14 de septiembre de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes  damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El Estado gerencial

La opinión del Doctor en Medicina…

Juan Carlos Ansin 

Toda la Historia es un relato de las luchas por el poder o por la reivindicación de algún derecho. La de la esclavitud o la explotación, aún no ha concluido. No se trata ya de una división de clases, tal como lo interpreta la doctrina marxista. Se trata del cambio de un paradigma económico inmoral, en este caso el modelo liberal, por un modelo humanista, como el de la economía social de mercado que propone la Constitución Europea (Art. 1-3). Modelo donde se dirime la justa relación entre beneficio, precio y salario bajo la responsabilidad compartida en la producción de bienes, teniendo en cuenta las necesidades materiales y espirituales del ser humano, sujeto y objeto de una ética mundial basada en la libertad responsable y sometida a un régimen de Derecho dentro de una democracia legítimamente constituida.Panamá ha tenido avances y retrocesos en esta relación.   Más allá de las leyes que necesiten una adecuación a los tiempos y a la evolución económica y cultural del país, los protagonistas en este conflicto de intereses, propietarios, asalariados y gobierno, han perdido tiempo y diálogo de altura para ver las cosas sin prejuicios y en profundidad. Tratar infinidad de temas, políticos, económicos y sociales para resolver una delicada cuestión laboral, no es sino navegar en un océano con un centímetro de profundidad. El tema no debiera ser el de los trabajadores y su relación sindical, a menos que eso sea lo acordado. Porque si esa es la agenda oculta del gobierno y la de los empresarios el salario mínimo y la de los trabajadores la estabilidad, el país tampoco logrará nada positivo.

Vivimos en una sociedad capitalista bajo un orden político democrático que nos obliga a acatar sus reglas, siempre y cuando éstas sean justas. Utilizar vericuetos legales o querer imponer por la fuerza ideologías políticas, así como quejarse por la excesiva intromisión del Estado y exigirle luego que recorte leyes laborales ganadas con sangre, sudor y lágrimas, es participar en un diálogo en arameo.

En este caso, la función del Estado es la misma que tienen las enzimas en una reacción química: la facilitan, pero en el proceso, las enzimas no se transforman ni se incorporan al producto final, permanecen intactas e independientes. Los sindicatos deben velar por el bienestar, la modernización y la educación del obrero, aumentando su capacidad profesional y la toma de conciencia de su responsabilidad en la obtención de sendos beneficios. El capital financiero y los bancos debieran apoyar más a las pequeñas y medianas empresas, máximas productoras de bienes y mano de obra, y dejar de ser el casino donde el dinero se gana apostando por las probables ganancias bursátiles en la rueda de la fortuna.

Lo que es intolerable, es que un gobierno rompa las reglas políticas de la convivencia democrática y las suplante por normas de corte mercantil. La Constitución Nacional no puede ser suplantada por un baremo contable, ni el gobierno puede manejarse con el criterio simplista de un gerente, porque el país tampoco es una empresa. No lo puede ser. Nunca.

<>Artículo publicado el 5 de septiembre de 2010 en el diario  El Panamá América a quien damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.