10 años: éxito sostenible

La opinión de…..

I. Roberto Eisenmann, Jr.


Cuando la presidenta electa Mireya Moscoso insistió (y, como es sabido, logró convencerme) en que un independiente de la sociedad civil le construyera su agenda social, reunimos a casi 500 miembros de la sociedad y armamos 10 prioridades sociales para el nuevo gobierno.

Por unanimidad se decidió que la primera prioridad del programa era atacar de frente la desnutrición que condena para toda la vida a niños que por falta de nutrición quedan con sus cerebritos subdesarrollados. Para el tema estudiamos todo lo que habían intentado gobiernos anteriores, sus éxitos (muy pocos) y sus fracasos (demasiados)… y todo lo que en ese momento se intentaba internacionalmente, con sus éxitos (pocos) y sus fracasos (muchos). Concluimos que:

1. El programa tendría que llevarse a cabo en los campos de mayor pobreza de nuestro Panamá profundo.

2. Tendría, por fuerza, que blindarse al programa de la politización, ya que esa era la mayor causa de los fracasos anteriores.

3. Que lejos de los regalos o subsidios que son pan para hoy y hambre para mañana, el programa tendría que empoderar a los beneficiarios y así convertirse en sostenible, para tener futuro.

4. Que el programa se construyera en forma tal que la sociedad no gubernamental pudiera integrarse para poder contribuir en forma solidaria.

5. Que el programa fuera constituido por muchas entidades lo suficientemente pequeñas para evitar la burocratización y de esta forma motivar la solidaridad entre los participantes.

Luego de mucho estudio encontramos que el Patronato Nacional de Nutrición tenía un programa incipiente que llenaba todas nuestras exigencias: el de las granjas autosostenibles.

El manejo por parte del patronato (con representación de gobierno, sociedad y entidades cívicas) garantizaba la no politización. Las granjas (con una técnica original israelí) eran pequeñas: aproximadamente cinco hectáreas con más o menos 15 familias por granja, lo que permitía la solidaridad y orgullo de todos los participantes.

En esas cinco hectáreas los múltiples siembros y criaderos permitían una dieta técnicamente balanceada para eliminar la desnutrición (hay siempre que recordar que las granjas autosostenibles no son un programa agrícola sino de nutrición).

El manejo de la granja conlleva una tarea solidaria y de toda la familia: maridos, mujeres y niños (quienes se dedican a la cría de pollos, peces y puercos) sin que el campesino participante abandone “su monte” donde sigue sembrando y cosechando como siempre lo ha hecho… pero donde puede aplicar las nuevas técnicas aprendidas en la granja.

La empresa privada contribuía al inicio con B/.10,000 para armar “su” granja y la seguía atendiendo con visitas solidarias. Cada vez que la Presidenta iba en el helicóptero presidencial a inaugurar una granja nueva, se llevaba a dos empresarios al paseo, garantizando así dos patrocinios más para nuevas granjas, y así éstas iban en aumento, sin dinero estatal.

El programa –como proyecto de Estado– era para 3 mil granjas en todo el país, para erradicar la desnutrición, el dilema social prioritario de la Nación. La presidenta Moscoso completó 300 y pico de granjas. Al llegar a la presidencia Martín Torrijos, en un acto de inmadurez política típica de un país joven como el nuestro, no solo abandonó el proyecto sino que lo atacó porque “era de Mireya”. El argumento para el ataque era de que las granjas realmente no eran sostenibles, cosa que aquí hoy estamos comprobando que era una total falsedad.

Esta granja Las Gaitas, patrocinada por Empresas Eisenmann, cumple hoy 10 años de éxito sostenible. Tan fácil hubiera sido para Torrijos pensar: “si el programa es de 3 mil granjas y Mireya completó 300 y pico… yo haré miles y el programa será finalmente de mi gobierno”… pero eso hubiera requerido de una madurez política ajena a los políticos nuestros.

Me indican que con el gobierno Martinelli–Varela hay esperanzas de que el programa de nutrición de las granjas autosostenibles pueda completarse… para bien de la Nación… esperamos que así sea.

Quiero felicitar en este aniversario tan simbólico al Sr. Lorenzo Hill, presidente fundador de la granja Las Gaitas, y a los subsiguientes presidentes; Otilio Martínez, Domingo Valdés y Alcides Martínez, a la vez que a todos los miembros de la granja, sobre todo a las señoras que han sido la fuerza espiritual y a los niños (que ya no son tan niños) por su alegre trabajo. Si quieren medir el éxito de las granjas, solo miren a los niños: su tamaño, su aspecto de plena salud y sus caras de alegría y esperanza.

Felicito igualmente a los asociados de Empresas Eisenmann, dirigidos por nuestra hija Anabella, que han sido ejemplares en su solidaridad con los miembros de la granja… realmente se han convertido todos en una sola familia.

Finalmente, felicito al patronato y a todos sus directores y ejecutivos, especialmente a la Ing. Yariela Gallegos y a Guillermo Fernández, Manuel Madrid y Elías González por su trabajo incansable a favor de este vital y ejemplar proyecto.

Considero que la vida es un ritmo… una ola… una vibración… una pulsación del corazón; aquí en esta granja se siente vida.

Se siente vida con dignidad y, sobre todo, con esperanza en nosotros mismos… en nuestro abrazo humano y solidario.

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Este artículo se publicó  el  26 de marzo de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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