Sociedad quebrada

La opinión del Abogado y Locutor

Gabriel D’Annunzio Rosania Villaverde

La sociedad fue conmovida por el asesinato de un abogado de la localidad, especialmente porque su viuda, electa como Candidata a Diputada, en las pasadas elecciones primarias de su partido político, señaló que el autor intelectual de este crimen fue un Diputado de su partido político y circuito electoral, reelecto como Candidato a Diputado en las referidas elecciones. Las investigaciones sobre este crimen están en etapa incipiente, pero, en los medios de comunicación social, las redes sociales, los cafetines y los corrillos políticos se publican, sin rigor científico, tanto jurídico como criminológico, las conjeturas y conclusiones sobre este funesto hecho. ¡Sherlock Holmes les hace los mandados!

En nuestro país, se está abandonando, a pasos agigantados, el jolgorio y la alegría que le caracteriza (por algo fuimos certificados como el segundo país mas feliz del mundo), para convertirse en un territorio en el que la violencia, el terror y la crueldad son comunes, dejando desfasada la tesis sobre que lo peor que pudo haber pasado en Panamá, en materia de criminalidad, fue en épocas pretéritas.

Muchos se enfocan en el sensacionalismo de las noticias en las que están involucradas personas de la farándula política (aunque también hay que incluir a otras farándulas que también son generadores de escándalos), pero, la maldad es mayor si incluimos los homicidios, los abortos provocados (mas de siete mil por año), la violencia doméstica, el maltrato infantil y las violaciones carnales, siendo esta mención enunciativa y no limitativa. Y qué decir del tono intolerante, irrespetuoso, grosero y de doble sentido con el que las personas manejan sus diferencias, que es o podría ser causa y efecto de crímenes y violencia.

Si bien es cierto que mediante elecciones libres, limpias y justas se debe garantizar el avance y desarrollo de la sociedad, no es menos cierto que la solución a los problemas no radica exclusivamente en que gane tal o cual partido político o candidato, sino en que cada individuo tome medidas en su fuero interior que conlleven cambios radicales en su entorno inmediato (tanto personal como familiar) que luego se proyecten al resto de la sociedad. ¡Se buscan héroes y heroínas!

Con los altos índices de males sociales existentes, generados por la pobreza mental, sicológica y cognitiva de gran cantidad de personas, que se expresan por medio de la ludopatía, el alcoholismo, la farmacodependencia, el materialismo, el hedonismo y el consumismo, vamos a llevar a la nación a la quiebra moral y espiritual, si es que no estamos quebrados ya. Y lo que mas indigna, es que a muy pocos le importa esto, ya que se trata de una sociedad en la que muchos bailan al son que le toquen con tal de que les den beneficios o llenen sus vientres de comida y licor.

¿Qué nos espera si el significado y alcance sublimes de los conceptos de “padre”, “madre” y “familia” se han diluido cada día mas por una sociedad adicta a la lujuria y la promiscuidad sexual por medio de progenitores, irresponsables e inmaduros, muchos de ellos adolescentes, incapaces de orientar, sustentar y proteger a sus vástagos, de los cuáles llaman orgullosamente “mis hijos”, pero no tienen tiempo de atenderlos porque “están muy ocupados” o simplemente los han abandonado?

¿Cuándo perdimos las características que nos hacen superiores al resto de los seres vivos? ¿Nos ha sucedido lo que dice el viejo proverbio: «El perro vuelve a su vómito y la porcina lavada a revolcarse en el cieno inmundo»? ¿O será como dijo Albert Einstein: «Solo dos cosas son infinitas, el universo y la estupidez humana, y no tengo ninguna duda sobre esta última»?

Hay quienes no dejan de echarle la culpa a los gobiernos, presentes o pasados, lo que tal vez tenga algo de sentido, pero jamás es un reflejo de la verdad histórica y real, ya que todo gobierno se compone de personas, y cada persona es el reflejo de la sociedad quebrada, según comenté en los párrafos anteriores.

Mientras tanto, las iglesias, las religiones, las filosofías y las ONG’s hacen su mejor esfuerzo para tratar de enmendar los problemas y los daños de la sociedad quebrada, pero muy poco pueden hacer, si tenemos en cuenta que el origen del mal está en cada individuo y en cada familia de la cual emerge cada individuo, sin menoscabo que, en algunas de estas agrupaciones, también se actúa con ánimo de dominación humana y de codicia por las riquezas materiales.

Me quedé sin palabras, pero, no pierdo la esperanza de que las cosas tienen que cambiar.

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Publicado por el autor en nuestro muro  en Facebook el 27 de septiembre de 2013.

Declaración de Panamá

La opinión del Periodista…

DEMETRIO   OLACIREGUI Q.
d_olaciregui@hotmail.com

El PRD superó la cadena de obstáculos plantados por el gobierno de Ricardo Martinelli para impedir la reunión de su Directorio Nacional y la realización de su Congreso Extraordinario.   A las maniobras para que no contara con un local para realizar el encuentro, se sumó el trabajo abierto y encubierto de por lo menos dos de los llamados presidenciables vinculados a Martinelli. Fue evidente además la brutal campaña en los medios de comunicación que trataron de sembrar la versión de que lo menos que se produciría sería el hundimiento del Titanic.

Todo ese trabajo tenebroso acompañado de chantajes, intimidación y el terror propios del proceder de Martinelli fue derrotado por el Directorio Nacional y el Congreso Extraordinario del PRD. La dirección del PRD demostró que no tiene cartas escondidas, que cree en un Partido unido, combativo y fortalecido. Ya son historia las aspiraciones de Martinelli por destruir al PRD. En el camino quedaron enterrados sus caballos de Troya.

El Partido cuenta con nuevos estatutos y una hoja de ruta para los próximos 18 meses, en la que están representados sus 500 mil miembros. Ese ejemplo de democracia interna incluye las primarias presidenciales en febrero del 2012 y la elección de una nueva dirección seis meses después.   Identificar a ese candidato presidencial es estratégico.

El Directorio Nacional y el Congreso Extraordinario del PRD denunciaron el autoritarismo sin límites y el régimen de arbitrariedades que está generando en el país un microclima enfermizo que atiza venganzas y ajuste de cuentas como si Panamá estuviera en deuda con Martinelli. Es Martinelli quien está cada vez más en deuda con este país. Quiere convertir a Panamá en un país de piratas en el que se acaparan tesoros, dólares, minas de oro y cobre, tierras del Estado y negociados.

Ante ese escenario el PRD busca conformar un Frente Amplio de Oposición Nacional contra toda forma de lavado de dinero y narcotráfico. Se propone sumar con flexibilidad, madurez y responsabilidad las reservas de ética, moral y de decencia capaces de refundar un país plural e incluyente sin amos ni tiranos.

Ante la determinación de Martinelli por hacer cambios constitucionales y electorales para reelegirse, el PRD plantea una constituyente originaria con plenos poderes para poner fin al presidencialismo autoritario, frenar el clientelismo, construir el poder ciudadano y una democracia participativa.

El PRD rechazó la reforma al Código Minero como antinacional y entreguista, porque favorece los negocios de Martinelli y a empresas y Estados extranjeros. Un comunicado oficial del gobierno de Seúl reveló que Martinelli telefoneó al presidente Lee Myung—bak para informarle que había sancionado la reforma a la ley minera y que el líder coreano expresó su satisfacción por la rapidez con que actuó el gobierno panameño.   Se allanó el camino para que el Estado coreano obtenga concesiones mineras como la de Cerro Colorado, lo que anticipa prolongados enfrentamientos con las comunidades indígenas, grupos ambientalistas, sindicales y la sociedad civil.

Ante ese hecho cumplido el PRD propuso que la explotación minera sea sometida a un referéndum nacional que apruebe o rechace la legislación.

Un próximo gobierno del PRD derogará todas las leyes, decretos y resoluciones que hayan atentado contra las instituciones democráticas, contra los derechos humanos, contra la estabilidad en los servidores públicos, contra la seguridad jurídica de los inversionistas, contra la libertad de expresión y todo lo que signifique retrocesos en la búsqueda de una sociedad digna y justa.

Panamá no puede quedar reducido a un país de mafias y penetrado por el crimen organizado en el que Martinelli y su grupo de poder manifiestan una voraz rapiña por los recursos del Estado y la riqueza nacional. El PRD advirtió que todo lo actuado por Martinelli será revisado minuciosamente para que pague por sus desmanes contra el Tesoro Nacional. De las fortunas mal habidas saldrán los fondos para enfrentar las indemnizaciones, los subsidios y los programas para erradicar la pobreza. Así se recuperará el país para los pobres, los indígenas, los obreros, los empresarios, los agricultores y los profesionales.

El PRD salió fortalecido de su ejercicio de democracia interna. Tiene ahora más certezas y renovadas esperanzas, porque la cordura retorne al país. Comenzó su tarea de restaurar la moral, la ética, el Estado de Derecho, la justicia y la democracia que este gobierno ha destrozado. El PRD se propone transformar los métodos y la forma de gobernar para enrumbar al país e impedir que siga desfigurándose.

Hay que tener en cuenta que todo este proceso ha despertado también nuevas apetencias y nuevos peligros dentro del PRD. Esos aspectos serán objeto de un próximo artículo.

Este artículo se publicó el 17 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Telepolítica y partidos clientelistas: combinación nefasta

La opinión del Consultor en Sociología…

ROBERTO A. PINNOCK
pinnock2117@yahoo.com

En nuestro medio persiste la peregrina idea de explicar el comportamiento político electoral de los votantes, vinculando el mismo a la influencia ‘malsana’ de los medios de comunicación masivos y particularmente, el televisivo.   No niego que esta relación opera con mucha frecuencia, pero debe reconocerse que los medios de comunicación producen los efectos que se les achaca en la medida que el público esté a merced de ellos. Esto ocurre a menos que se den algunas condiciones para ello. Quiero referirme a dos de ellas.

La primera, es la forma como está configurado el sistema electoral de la institución, región o el país. Por ejemplo, si se trata de elecciones presidencialistas, contienda de diputaciones uninominales, etc., las probabilidades de que el medio televisivo tenga alguna influencia, crecen con respecto a si se trata de elecciones por nóminas, plurinominales o de otra índole.

La razón de esto está vinculada al hecho de poder ‘personalizar’ la contienda, que es un principio ‘sine qua non’ heredado por los propagandistas de la Alemania nazi a la mercadotecnia moderna.

Una segunda condicionante, de mucho más peso explicativo que la anterior, es la configuración—funcionamiento de los partidos políticos. Si un partido es ‘clientelista’, cede en bandeja de oro a los medios televisivos, su capacidad para influir en el votante de sus propias filas. Lo contraproducente resulta cuando el(a) contendor(a) cuenta con más recursos para pagar campañas a su favor.   Y dado que nuestra sociedad opera bajo leyes mercantilistas, quien más dinero tiene para pagarle a los medios televisivos, cuenta con un valor agregado por encima de su oponente para ganarle.

Pero lo decisivo aquí no es tener más o menos dinero para servirse de la telepolítica; lo decisivo es que si un partido es clientelista, sus líderes o sus gamonales, manejarán las acciones partidarias en función de personas y no de programas con contenidos coherentes y fundamentaciones científicas. Lo cual, se convierte en terreno fértil para aplicar el principio de la personalización de la campaña, que es necesaria para que tenga efecto la propaganda televisiva.

Es decir, en la personalización no importan los programas; importa la emoción, la pasión el sentimentalismo que logre incitar el o la candidata en el público y para esto puede bastar incluso una ‘cara bonita’ o un(a) candidato(a) ‘bonachón(a)’, aunque muestre incapacidad para hacer verdaderas propuestas políticas sobre los temas más neurálgicos. Sin duda, esa especie abunda cada vez más en las jefaturas de nuestras instituciones estatales, gracias al trabajo de la telepolítica y al funcionamiento clientelista de los partidos políticos.

Esto explica, por qué un(a) ministro(a) de gobierno obtiene alta aceptación en los sondeos electorales, aún cuando sea el o la más inútil en la conducción de su institución o el más torpe del gabinete en su ejecución presupuestaria.

¿Y cómo se vacuna un partido para que la influencia de la telepolítica no alcance los efectos malsanos en su contra? Muy simple, pero a la vez muy difícil para los partidos aburguesados u oligarquizados: basar su configuración—funcionamiento en las organizaciones de la sociedad civil y no solo en lo territorial. No se trata de tener frentes ‘femeninos’ o ‘indígenas’ u ‘obreros’ ‘per se’. Se trata de plantear sus objetivos en función directa de las expectativas e intereses de cada uno de los sectores sociales y articularlos de cara a un norte que los identifique en un programa.

Pero más que eso es, que en todas y cada una de las estructuras de decisión del partido, cada uno de esos sectores debe tener representación directa. Hoy, los partidos han enviado a la cola a las organizaciones sociales de todo tipo, condicionando su participación a la representación individualizada y territorial más no organizacional. En las representaciones territoriales (corregimiento, distrito, circuito) aunque un(a) obrero(a) o un(a) líder(eza) ambientalista salga electo(a), no puede operar sino territorialmente, diluyéndose su esencia corporativa y política.

Así, un partido basado en las organizaciones de la sociedad civil—y no vinculándose a ellas con un carácter demagógico propio del esquema clientelista— tendrá defensores(as) de oficio y en gran escala, convencidos(as) de que el partido que los(as) representa, efectivamente tiene la capacidad para cumplir con sus promesas, porque estas organizaciones estarían representadas directamente en las estructuras que deciden; no le dejan ese mandado a ‘líderes carismáticos’, o a las ‘caras telegénicas’ del partido que se trate.

Desde hace por lo menos 18 años, cuando el PRD desmontó su relación con los sectores sociales, no tengo conocimiento de ningún partido que haya participado en las últimas cuatro elecciones presidenciales vacunado de las veleidades del clientelismo.  Pero desde hace esa misma cantidad de tiempo, la telepolítica ha logrado sus efectos devastadores en nuestros torneos electorales.

 

Este artículo se publicó el  7  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

La batalla del PRD

La opinión del Periodista y Docente Universitario…

DEMETRIO OLACIREGUI Q.
d_olaciregui@hotmail.com

El camino arduo, complejo y sembrado de obstáculos transitado por la dirección del PRD ha logrado superar gran parte de los daños de la derrota electoral y ha tratado de unificar una conducta estratégica. En esa ruta ha identificado y desenmascarado los caballos de Troya martinellistas y desplegado esfuerzos para impedir que el Partido se convierta en una sucursal del poder del dinero.

En esa batalla por asumir la vanguardia y no dejar la coyuntura en manos del presidente Ricardo Martinelli, la dirección del Partido se han revestido de mayor autoridad. Han hecho respetar la institucionalidad democrática interna, pues la organización política no puede acomodarse a las pretensiones de aspirantes a candidaturas.

Eso le ha permitido al PRD conectarse con la sociedad y convertirse en un factor político capaz de volver a ofrecerle a la Nación un proyecto de poder democrático en consonancia con el momento histórico por el que atraviesa el país. El PRD tiene propuestas y está demostrando que puede ser y hacer gobierno. Es una alternativa sólida y la mayor fuerza para frenar el proyecto de Martinelli de prolongarse en el poder.

En el orden social el gobierno de Martinelli ha desechado la práctica de encarar los problemas con un mínimo de consenso. Hay demandas sociales insatisfechas que no pueden enfrentarse solo con la represión. Desde el gobierno se provoca la conmoción social y se coloca al país en forma irresponsable en un desfiladero de desintegración.

La batalla del PRD es por evitar que desde el gobierno se logre embalsamar la pobreza a perpetuidad, convertir a los ciudadanos en mendigos del favor público para arrodillarlos cual serviles en un ambiente en que se trafica con la pobreza, la discriminación, la marginalidad y la indefensión. La lucha es por impedir que el poder del dinero envilezca a los ciudadanos y compre su silencio, sus complicidades y sus votos.

La batalla en el campo moral está íntimamente asociada con lo social. Desde sus primeros días el gobierno de Martinelli se ha caracterizado por una voracidad para apropiarse del patrimonio que pertenece a toda la Nación. De la mano de Martinelli, que solo conoce comprar para ganar y vender para estafar, ha surgido lo peor y más inmoral de la cultura politiquera y electorera que tiene su origen en el poder del dinero.

Martinelli ha hecho los cálculos y ubicado los sectores como la industria marítima, las tierras aledañas al Canal, la minería, el turismo y la infraestructura de comunicaciones y la energía, como los generados de la mayor riqueza nacional. La meta es secuestrar ese inmenso patrimonio en beneficio personal, de familiares, socios, amigos y clientes políticos. La batalla del PRD se enfoca en impedir que Panamá pierda esa oportunidad —que nunca más se presentará en el presente siglo— para ponerle remedio definitivo a las vergonzosas condiciones de vida de cuatro de cada 10 ciudadanos panameños. El PRD promueve un nuevo ciclo social en el que todos ganen y nadie resulte excluido.

La batalla del PRD enfrenta el vasallaje que Martinelli quiere imponer sobre el país, sus riquezas y sus ciudadanos. Eso pasa también por el campo de la justicia. Sin una justicia que vele por los ciudadanos en igualdad de condiciones, no puede hablarse de moral pública ni de reformas sociales estructurales. Para Martinelli todos los ciudadanos son corruptos y sobornables, de eso no están exentos ni los diputados, ni los fiscales, ni los jueces.

El país está sumido en un estado de violencia, temor e incertidumbre. La inseguridad jurídica, la inestabilidad social, el descalabro de la seguridad pública, tienen su origen en la infiltración del crimen organizado en las instituciones. La batalla del PRD es por impedir que las instituciones de justicia renuncien a la escasa legitimidad que aún conservan. Ante la destrucción del ordenamiento jurídico y la violación de la separación constitucional de los poderes del Estado, el peligro es que la democracia resulte tan pisoteada que sea irreconocible como forma de organización política. Panamá quedaría convertido en un Estado mafioso, secuestrado por la coerción, la represión y el crimen organizado.

Ante los riesgos ciertos que amenazan a Panamá, el Partido está dando la batalla por no perder el país. La batalla del PRD es por rescatar el vínculo entre la ética y la política. Pero no puede actuar en solitario. Son necesarias renovadas alianzas sociales y electorales para ampliar su base de poder y proyectar su visibilidad en el contexto nacional frente a la nueva realidad del país y del Panamá postmartinellista.

 

Este artículo se publicó el  10  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

¡Se murió de repente!

La opinión del Delegado y Director Nacional PRD…

RAFAEL PITTI  
rafaelpitti@gmail.com

Conversando con amigos, entre ellos Lucho Abrego (81 años), en la cafetería del supermercado monárquico de La Chorrera, se habló de la carencia de atención médica hace más de 60 años. Cuando una persona moría de tuberculosis, una enfermedad asesina en la época, muchas personas cuyos familiares habían fallecido víctimas de la misma, lo ocultaban debido a que eran aislados por sus congéneres. Tal era la alarma y temor a contagiarse de ese flagelo, que cuando eran abordados para saber de qué había fallecido el pariente, con pasmosa y sencilla tranquilidad respondían, ‘no sabemos’, ‘se murió de repente’.

En el coloquio le dije a Lucho que yo recordaba la frase durante mi niñez y adolescencia, al escucharla en los escasos centros de salud denominados ‘Unidad Sanitaria’.   Que la utilizaría anecdóticamente en lo que sería mi último escrito (presumiblemente) referente a la situación del único Partido en el que durante mi vida he participado activamente como político, el P.R.D.

No claudicaré en mi lucha por lograr la aspiración de toda una membresía y gran parte de la sociedad, que ve en el P.R.D. una luz al final del túnel, siempre y cuando se innove y transforme. Por eso digo presumiblemente, producto de la desesperanza y melancolía que siento al ver y escuchar argumentos inconsecuentes y faltos de veracidad para sustentar y sostener el status quo con una dirigencia y estructura política, que muy bien podría definirse patológicamente como un paciente tuerto y manco. Por la falta de visión y manco en ambas extremidades, pies y manos entendiéndose de manera metafórica, a quien se le puede ocurrir que en tales condiciones puedes participar enfrentando con el mismo cuerpo a un enemigo fuerte y poderoso como el del torneo electoral en 2014. ¿Una organización que solo tuvo la capacidad de convocar a nivel nacional el 45% de representación en las mesas de votación? Garrafal fallo en esta sensitiva responsabilidad, sin mencionar otras debilidades que de una u otra forma contribuyeron con la aplastante derrota.

No hay que ser un experto en la temática para saber que un colectivo con más de 120,000 renuncias en sus afiliados —principalmente su estructura orgánica, directores nacionales, Consejo Directivo Nacional —CDN—, delegados, directivos de corregimiento, autoridades electas como diputados, alcaldes y representantes—, requiere de una urgente atención, que simple y llanamente redunda en llamar un nuevo Congreso Ordinario que supla todos los cargos acéfalos.

Esta inmejorable medida, de manera inmediata, dinamizará y revitalizará la fuerza política y electoral que constituye la maquinaria humana del P.R.D. Aquí no caben subterfugios de que, ante esta alternativa, Ricardo Martinelli se puede tomar el Partido invirtiendo en nóminas para comprar delegados. No se qué clase de pusilánime razonamiento es este, cuando diariamente y de diferentes formas el presidente de Cambio Democrático penetra la conciencia y voluntad de copartidarios, convenciéndolos a desertar y engrosar las filas del partido gobernante. La pregunta que deberíamos hacer es ¿por qué esta sistemática estampida y a quiénes cabría el vínculo de verdadera responsabilidad?

Como no ando con pelos en la lengua por el mal entendido dicho de lavar trapos sucios en casa; creo que aparte de lo arriba expuesto, tiene que ver también la falta de liderazgo y el inmoral planteamiento que esgrime falacias y mitos fantasmagóricos para extender el periodo que vence en 2013 más allá del 2014. Ante tal panorama con la honestidad que me caracteriza, de mantenerse las actuales circunstancias, he decidido poner fecha fatal (13 de febrero) a mi permanencia en el Partido, porque no quiero participar en una lucha infructuosa y estéril como la pasada de la cual era evidente su desenlace. Aunado a ello, evitar ser cómplice por acción u omisión de otra derrota electoral al Partido de Omar. Me niego a tener la posición de aquellos que en sentido figurado al preguntarles qué es del P.R.D., tenga que contestar, ‘no sé, se murió de repente’.

 

Este artículo se publicó el 6 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Oportunidad de oro para el panameñismo

La opinión de…

 

Carlos E. Rangel Martín

La bestial represión a los trabajadores en Changuinola el pasado mes de julio, ejecutada por unidades escogidas de la Policía Nacional siguiendo órdenes directas de nuestros más encumbrados gobernantes, y la pavorosa quema de reclusos a principios del presente año, festejada por otras unidades policíacas, son responsabilidad principal de esos gobernantes, debido a sus componendas legales para, aparentemente, ganarse el apoyo incondicional de la Policía Nacional en cualquier situación.

Esta desgracia probablemente no puede ser mayor:   Primero, por el creciente malcontento de multitud de panameños serios y trabajadores, cansados de gobernantes principalmente interesados en servirse de nuestro país para satisfacer ansias personales de poder y riqueza.

Segundo, porque la imposición de disparatados negociados multimillonarios que nos endeudarían o perjudicarían indefinidamente, como lo son la compra de los corredores y la minería a cielo abierto en nuestro frágil clima tropical, contribuiría a que otros funcionarios emularan a sus superiores y buscaran el enriquecimiento a como diera lugar, sin valorar la importancia social y la satisfacción personal de servir y respetar, sin distinción alguna, a todos sus conciudadanos.

Tercero, porque, como señala la jerarquía de nuestra Iglesia católica, esta deprimente conducta gubernamental a largo plazo solo contribuiría a aumentar la violencia y a que cayéramos en manos de improvisadores líderes populistas, quienes le traerían mayores sufrimientos al pueblo, como está sucediendo en la hermana República de Venezuela; porque se equivocan completamente quienes crean que los partidarios de una dictadura marxista se quedarán de brazos cruzados indefinidamente ante un río completamente revuelto por tantas arbitrariedades.

Lamentablemente, la dirigencia del Partido Revolucionario Democrático (PRD) se encuentra mayoritariamente en manos de personas que apoyaron la dictadura norieguista y quienes no admiten que, por esa misma razón, sus recientes candidatos presidenciales oficiales fueron rechazados contundentemente en las elecciones y nunca lograrán ganar la confianza de las mayorías; aparte de que también rehusan aceptar que todo partido político que aspire a crecer o sobrevivir requiere de la continua formación y participación de nuevos y prometedores dirigentes.

Nuestro pueblo clama por partidos políticos serios, en los que priven la honestidad, el profesionalismo y la verdadera búsqueda del bienestar de las mayorías.

Desafortunadamente, la reciente trayectoria del Partido Panameñista, bajo la dirección de Juan Carlos Varela, ha sido la de un compañero de viaje que apoya a un “Cambio Democrático” evidentemente demagógico, autoritario y cleptocrático. Sin embargo, de escoger un presidente de mayor seriedad, el panameñismo partiría por delante de otros partidos hacia una conversión al tipo de colectivo que la mayoría de los panameños apoyaría gustosamente.

De no imponerse esa meta, el panameñismo estaría en peligro de desaparecer prontamente, quizá antes que el partido personal del presidente, Ricardo Martinelli, porque por más que una empresa encuestadora local pregone la inalterable “popularidad” del primer mandatario, es imposible olvidar que, durante las primarias de las pasadas elecciones, la misma empresa encuestadora firmó un contrato con la candidata presidencial del PRD quien, sin que mediara explicación alguna, inmediatamente “aumentó de popularidad”.

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Este artículo se publicó el 5 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Inmolación política

La opinión del Político, Delegado y Director Nacional PRD…

Rafael Pitti

Agradezco a copartidarios, amigos y personas independientes, sus palabras de apoyo, solidaridad y hasta desacuerdo, enviadas por correo electrónico y en otros casos personalmente, a fin de que medite y reflexione sobre la determinación anunciada en la colaboración periodística del domingo 30 de enero en La Estrella de Panamá, titulada “Se murió de repente”; sinceramente las aprecio y valoro. En ella expreso la posibilidad de separarme o renunciar del Partido, si la actual dirigencia CEN y líderes representativos deciden mantener la decadente situación del PRD., extendiendo el periodo de la actual estructura nacional que vence en marzo 2013,   más allá del 2014.

No soy ingenuo como para no entender cuando de tácticas o estrategias se trata, lo que sucede aquí es un colectivo secuestrado donde se ha abusado y manejado a libre albedrío los compromisos y hoja de ruta del Directorio establecido en Santiago de Veraguas el 29 de junio 2009.    La mayoría de los 309 miembros de ese organismo interno, saben que se escogió un CEN transitorio con la finalidad de que en un plazo de 6 meses se reformaran los estatutos y luego convocar un Congreso Ordinario que renovara todo los cargos a nivel nacional, presuntamente en octubre 2010. Lo transcurrido es una disfrazada escaramuza que busca aprobar irrelevantes cambios, desconocidos por una mayoría ausente. Sencillamente ante carencia de liderazgo no hubo quórum en casi todas las convocatorias.

Por otro lado la improvisación e irregularidad en los procedimientos es evidente comparando la fecha del último congresillo. En tan corto tiempo jamás permitiría que “relatores” evalúen, analicen y homologuen juiciosamente, propuestas de las diferentes áreas de organización.   Peor aún es que los estatutos mandatan luego de la aprobación (si la hay) por parte del Directorio, el Congreso Extraordinario para la ratificación del pleno, debe ser llamado 30 días calendario posteriormente y no a un día como se programó.   Este irrespeto abre el camino a impugnación en el Tribunal Electoral.

Falta solamente una (1) semana para que se realicen tales jornadas; a base de lamentaciones tanto el Presidente como Secretario General han dicho que el presidente Martinelli ha saboteado la realización del Congreso, sin embargo no adoptaron una posición firme y viril que contrarrestara tal hecho, dándole marcada notoriedad y jerárquica magnitud al evento.

Con sumisión y silenciosa pasividad anuncian que será en el centro educativo Escuela República de Venezuela, esto me huele una réplica del calvario y martirio del Congreso Ordinario en el estadio Rodney Carew en marzo 2008.   Me acreditaré al Directorio para rechazar el mamotreto y asistiré al Congreso como testigo ocular. Lo que allí ocurra será la fecha que hiera mortalmente o catapulte el resurgimiento electoral PRD en 2014. Abrigo esperanzas de una madura y sabia decisión.

No obstante un contrario desenlace sin importar los calificativos o epítetos, más bien apesumbrado y frustrado por lo ocurrido, como protesta renunciaré y me despojaré de mis cargos. Ello reforzará mis principios y convicción Torrijista, haciendo lo que pienso es correcto.

<>Artículo publicado el  5 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.