Buenos hogares: ¿responsabilidad de quién?

La opinión del Abogado,  Criminólogo,  Odontólogo y Decano de la Facultad de Odontología de la Universidad de Panamá…

Omar O. López Sinisterra 

Siempre estamos discutiendo sobre en quién recae la responsabilidad de que existan jóvenes carentes de valores, sin estudios, sin empleo, delinquiendo etc., pero lo cierto es que este problema social cada día es mayor.

Tenemos que enmarcar nuestra sociedad en el ámbito de una economía de mercado en la que solo pueden participar los que tienen recursos.

Los que no cuentan con ellos tratan de conseguirlos de cualquier forma y obtener lo que desean de acuerdo a lo que Maquiavelo expuso en su momento como “El fin justifica los medios”.

La propaganda sistemática que empuja esta economía de mercados, lleva a nuestra sociedad la urgencia de poseer bienes materiales y que para nuestra juventud son necesarios para poder convivir y comunicarse.

En gran parte de nuestra sociedad, de nuestros hogares postergado, desposeídos o marginados, nuestros jóvenes se debaten en hogares cuyos padres no existen y cuyas madres desempleadas tratan de ganar el sustento muchas veces realizando acciones que caen en el narcotráfico, la prostitución y la mendicidad. ¿Cómo esperar que los niños y jóvenes frutos de estas circunstancias puedan vivir una vida digna y alejados de la violencia y la criminalidad?

Cada vez que debato o converso sobre el tema con otros profesionales o simplemente con padres de familia, traemos a colación frases como esta: “En mis tiempos esto no era así…nos daban rejo y era suficiente”. Los días lejanos carecían de una superpoblación potencializada con las migraciones internas y foráneas en busca de mejores días. La situación económica era un tanto más balanceada y con mayores programas de incentivos por ejemplo, en el ámbito agropecuario.

Hoy en día existe mucha pobreza tras bastidores en regiones campesinas, indígenas y urbano-marginales que esconden un escenario continuo de carencias y de tragedias que invocan fácilmente a la infracción de las leyes.

Hemos descuidado nuestros núcleos familiares en todos los niveles. La drogadicción arrasa con jóvenes de todos los niveles creando serios problemas en nuestra sociedad. La tecnología nos ha apartado de nuestros hijos. Viven en sus cuartos rodeados de computadoras, wii, play station y otros, inmovilizándolos y haciéndolos presa de ella. No ejercitan sus músculos, no conviven, sino que se internan en un mundo electrónico, lejos de su vida familiar y social.

La propaganda vende para algunos y otros delinquen para obtenerla. Tenemos que realizar un Plan de Acción Integral que nos permita recuperar nuestras familias, nuestros jóvenes y nuestra identidad. La responsabilidad sobre nuestros hogares y niños recae en todos nosotros, luchemos por preservarlos.

 

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<>Artículo publicado el  27  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Debate público con el profesor Jované (XIV)

La opinión del activista de los derechos humanos…

Manuel Castro Rodríguez 

Profesor Jované, lo ocurrido en el Centro de Cumplimiento de Menores -cuatro adolescentes muertos y tres en estado grave-, merece el repudio de toda persona honesta. También merece ser rechazada la doble moral de la ‘izquierda’ adocenada, que exige justicia para esos menores pero apoya al régimen que viola los derechos de la niñez cubana y oculta los crímenes ocurridos en Cuba; el descubrimiento más reciente es el de ¡una niña de doce años!, que murió el 14/5/2010 en Bayamo, mientras ejercía la prostitución con tres turistas italianos. Un periodista de esa ciudad, Ernesto Morales, declaró que el cadáver de la niña fue escondido y que   “lo ocurrido se conoció después que un perro apareciera con una mano en la boca”.

La agencia de noticias italiana ANSA informó el 11/1/2011 que tres italianos están encarcelados en La Habana desde hace seis meses, aunque no se les ha encausado formalmente por la muerte de la niña cubana, que aparentemente falleció por una sobredosis de droga, (http://www.ansa.it/web/notizie/regioni/toscana/2011/01/11/visualizza_new.html_1642024752.html).

Jované, a pesar del tiempo transcurrido, ¡siete meses!, solamente en Bayamo se sabe de estos hechos; el resto de la sociedad cubana desconoce lo que le ocurrió a la niña de doce años, gracias a que Fidel Castro se apropió de los medios de comunicación desde la década del sesenta, y los transformó en medios de desinformación y propaganda.

Jované, en la primera mitad de la década del noventa, pasé hambre. Unos cincuenta mil cubanos padecieron enfermedades desconocidas en Cuba anteriormente: neuritis, neuropatía periférica, beriberi, etc. En 1993, Fidel Castro destituyó al Dr. Héctor Terry Molinert, viceministro de Higiene y Epidemiología, que había reconocido públicamente que el déficit de vitaminas estaba provocando esas enfermedades. Por primera vez, el castrismo solicitó ayuda internacional para enfrentar un problema de salud; las investigaciones realizadas por el prestigioso CDC de Atlanta, Estados Unidos, demostraron que el origen de la epidemia era tóxico nutricional, dándole la razón al Dr. Terry.

Jované, en esa época conocí a niñas de 11, 12 y 13 años que ejercían la prostitución a cambio de alimentos, zapatos o medicamentos.    ¿Usted nunca se ha puesto a pensar cómo deben sentirse aquellos niños cubanos que tienen que ejercer la prostitución para poder alimentar a su familia? ¡Ese es otro de los ‘logros’ del régimen que usted defiende!

Cuando Fidel Castro tomó el poder en 1959, en Cuba existían unas diez mil prostitutas, pero nunca se conoció de casos de prostitución infantil.    Sin embargo, desde hace unos veinte años se viene denunciando la prostitución infantil existente en Cuba, con la participación de policías, profesores y empleados de la industria turística.    Únicamente los apologistas de la tiranía castrista como usted, se niegan a reconocer que la pobreza generalizada del pueblo cubano es la causante del comercio sexual infantil.

Jované, usted debiera saber que la principal causa de la prostitución es de carácter económico.   Sin embargo, Fidel Castro declaró el 4/4/1992: “Puede haber aquí jineteras [es la palabra utilizada en el castrismo para nombrar a las prostitutas], pero habría que añadir que son estrictamente voluntarias”. (http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1992/esp/f040492e.html).

Usted y el resto de la ‘izquierda’ adocenada debieran tener la entereza de explicar este pensamiento reaccionario de su ídolo. Continuará.

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<>Artículo publicado el 24  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Lo más preciado de toda sociedad son nuestros niños

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La opinión del Sociólogo,  Maestro en Ciencias Sociales…

Luis Carlos Herrera

¿La Policía Nacional de Panamá lo entiende? El valor más preciado en toda sociedad son las personas, debido a la capacidad intelectual tenemos: el Canal de Panamá, agua potable, electricidad y otros beneficios que producto de la invención como sociedad podemos vivir de mejor manera.

Ahora de este valor más preciado, los niños ocupan un sitial muy importante; pues de ellos es el futuro y la posibilidad que en un mañana se conviertan en personas que van a contribuir al desarrollo de nuestra sociedad.

Por lo tanto como sociedad se entiende que un niño al cometer un acto que atenta contra las reglas de la sociedad (algún delito), debe ser sometido a un proceso de rehabilitación. Es decir independientemente de la falta o delito cometido, se trata de recuperar a ese niño en beneficio de la sociedad.

No se trata de que el niño frente a una falta cometida quede impune, se trata de entender que ese niño puede ser el futuro Einstein, el futuro Newton, o que pueda encontrar la cura a un sin número de enfermedades.

Por lo tanto, nuestra labor como sociedad es orientar a todos nuestros niños en el buen camino y no simplemente desecharlos o tratarlos como “basuras sociales” por haber cometido un delito.

Es evidente que simplemente no podemos saber el futuro del niño, sin embargo hay que insistir en que depende de nosotros como sociedad orientarlos y formarlos lo mejor posible en todos los sentidos.

Lo observado en las imágenes de lo sucedido en el centro de rehabilitación de menores debe ser motivo de una reflexión muy profunda en todos los niveles.   No solo se trata de separar del cargo a ciertas personas, no solo se trata de poner el dedo en mandos medios de la Policía Nacional de Panamá.

Se trata de preguntarnos ¿qué formación está recibiendo la Policía Nacional de Panamá?   Cuando no hay respeto por la vida humana. Es impactante el observar la reacción social de todos los policías, frente a lo que está ocurriendo (se están quemando vivos nuestros niños), una actitud fría, indiferente, de risas y de felicidad pues se lo merecen por portarse mal.

Esto no es un ejército que está en un momento de guerra y debe estar preparado psicológicamente de ver muchas vidas humanas perderse.   Estamos frente a la Policía Nacional, que se supone debe proteger la vida de todos y todas.   ¿Qué formación ideológica está recibiendo la Policía Nacional? ¿Quién está o bajo que directrices esta la formación ideológica de nuestra Policía Nacional de Panamá? Y adicional ¿Cómo lo están haciendo?

Tengo la esperanza , que dentro de la ideológica nacional hay personas correctas que lucharán internamente para hacer los cambios necesarios y oponerse cuando hay acciones y/o directrices que atentan contra el valor más preciado de toda sociedad -la vida-.

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<>Artículo publicado el 19  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Pena de muerte

La opinión de…

Carlos Guevara Mann

El artículo 30 de la Constitución panameña proscribe la pena de muerte. El artículo 28, a su vez, sustenta el sistema penitenciario “en principios de seguridad, rehabilitación y defensa social”.

La misma disposición “prohíbe la aplicación de medidas que lesionen la integridad física, mental o moral de los detenidos” y dispone que los menores de edad sean “sometidos a un régimen especial de custodia, protección y educación”.

La proscripción de la pena de muerte y la regeneración de los reclusos son principios con profunda raigambre en el constitucionalismo panameño.   El primero se remonta a 1918, cuando una reforma constitucional dispuso: “no habrá en Panamá pena de muerte”. El precepto se mantuvo en las constituciones de 1941, 1945 y 1972, actualmente vigente.

En cuanto al trato que deben recibir los privados de libertad, el artículo 45 de la Constitución de 1904 indicaba: “Las cárceles son lugares de seguridad y expiación, no de castigo cruel; por lo tanto, es prohibida toda severidad que no sea necesaria para la custodia y enmienda de los presos”.

Lo mismo disponía la Constitución de 1941 y, con ligeras variaciones, la de 1946. Ambos principios, además, son parte del derecho internacional. El artículo 4 de la Convención Americana de Derechos Humanos de 1969, ratificada por Panamá en 1978, estatuye: “No se restablecerá la pena de muerte en los Estados que la han abolido”.

Mediante el Protocolo de 1990 a esa convención, relativo a la abolición de la pena de muerte, los Estados Partes se comprometen a no aplicar “en su territorio la pena de muerte a ninguna persona sometida a su jurisdicción”.

Panamá ratificó dicho protocolo en 1991. En el Sistema de las Naciones Unidas, el artículo 5 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 y el artículo 7 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966, ratificado por Panamá en 1977, proclaman que “nadie será sometido a tortura ni a tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes”.

Más específicamente, la Convención contra la tortura de 1984 exige, en su artículo 2, que todo Estado Parte tome “medidas legislativas, administrativas, judiciales o de otra índole eficaces para impedir los actos de tortura en todo territorio que esté bajo su jurisdicción”. Dicha convención fue ratificada por Panamá en 1987. En el derecho internacional americano, la Convención Interamericana para prevenir la tortura de 1985, ratificada por Panamá en 1991, prohíbe los tratos crueles, inhumanos y degradantes. El documento sobre Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas Privadas de Libertad en las Américas (2008) establece, entre otras obligaciones, la siguiente:

“Toda persona privada de libertad que esté sujeta a la jurisdicción de cualquiera de los Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos será tratada humanamente, con irrestricto respeto a su dignidad inherente, a sus derechos y garantías fundamentales, y con estricto apego a los instrumentos internacionales sobre derechos humanos”.

Aunque estas normas son de obligatorio cumplimiento en Panamá, bajo la dictadura castrense la ley fue supeditada a los designios de quienes usurparon los destinos del país. Sucedieron numerosos casos de tortura y ejecuciones extrajudiciales—penas de muerte en todo menos en nombre—según fue documentado en los informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de 1978 y 1989, así como en el informe de la Comisión de la Verdad (2002).

Como en una democracia no hay lugar para violaciones de los preceptos señalados, los panameños teníamos motivos para esperar que incidentes como los que ocurrieron durante el régimen militar jamás se repitieran. Por eso los acontecimientos del 11 de enero en el Centro de Cumplimiento de Menores —con un espantoso saldo de siete reclusos quemados, cuatro de los cuales ya fallecieron— han causado estupor en la comunidad.

Es alarmante que formen parte de la Policía Nacional individuos tan carentes de las más elementales nociones de derechos humanos, que promueven abominables contravenciones de la Constitución y el derecho internacional como las que transmitieron las cámaras de televisión.

En su falta de humanidad y cultura democrática radican las semillas del autoritarismo militar, que indudablemente germinarán a no ser que erradiquemos de la fuerza pública tan ilegales y perversas inclinaciones.

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Este artículo se publicó el 19  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Dónde quedaron los derechos humanos en Panamá?

La opinión del Profesor Universitario e Investigador asociado al CELA…

 

MARCO A. GANDÁSEGUI
gandasegui@hotmail.com

 

Han muerto cuatro adolescentes y siguen otros tres en peligro, como consecuencia de las quemaduras recibidas en el Centro de Cumplimiento Juvenil del Ministerio de Gobierno y Justicia.  El Centro tiene, en la actualidad, 145 niños entre 14 y 17 años de edad detenidos en un local con capacidad para sólo 70 procesados.

Los niños son privados de libertad por ser sorprendidos en actos delictivos. El Centro de Cumplimiento sólo tiene tres custodios. Para complementar los custodios, el Ministerio de Seguridad envía agentes de Policía que no tienen formación para hacer el trabajo correspondiente. Todo indica que las muertes fueron causadas por el trato inhumano y, además, incompetente de estos últimos.

En el pabellón que fue quemado habían 50 detenidos. Según se informó, 7 niños quemados fueron enviados al hospital donde ya han muerto cuatro. Otro número desconocido de niños recibieron atención médica por los perdigones y golpes recibidos durante el incendio del Centro de Cumplimiento. Los restantes fueron enviados a unos sótanos que existen especialmente para castigar a los detenidos.   Cuando la Defensoría del Pueblo fue a entrevistar a los sobrevivientes, la Policía Nacional le negó la entrada a la delegación.

Según el Partido Alternativa Popular (PAP), como consecuencia ‘de las muertes ocurridas en el Centro de Cumplimiento de Menores tanto el ministro de Seguridad, Raúl Mulino, como el director de la Policía Nacional, Gustavo Pérez, deben ser separados de sus cargos y sometidos a una investigación exhaustiva por su responsabilidad en esta tragedia’. El PAP recuerda que ‘hace apenas seis meses, en Changuinola, Bocas del Toro, murieron dos obreros víctimas de disparos de perdigones y otras cuatro personas por los efectos de los gases lacrimógenos’, producto de la irresponsabilidad de la Policía Nacional.

A fines del año pasado, la ministra de gobierno y Justicia, Roxana Méndez, viajó a Ginebra para asegurarle a las Naciones Unidas que no se cometerían más abusos a los derechos humanos de los panameños.   Todo parece que las promesas quedaron en el papel.   El gobierno nacional continuará abusando de su poder. ¿Qué pasará cuando las víctimas de la violencia gubernamental no sean hijos del pueblo, adolescentes, estudiantes, trabajadores o campesinos? ¿Alcanzará en algún momento el brazo represivo del Ministerio de Seguridad a los hijos de las capas medias o de las familias ricas de Panamá?

El gobierno no ha asumido las consecuencias de lo acontecido. Según la Alianza Ciudadana, ‘los adolescentes privados de libertad están en condiciones insalubres, sin acceso a la luz del día, comen en el piso y en el mismo lugar donde hacen sus necesidades fisiológicas, delante de todos. Los programas de resocialización son inexistentes, por lo que predomina la ociosidad’.

Según el gobierno, ‘la Policía envía a sus peores unidades a los Centros de Custodia y Cumplimiento de Menores’.

La Alianza Ciudadana también informó que después del incidente, cerca de 40 niños ‘fueron enviados a la celda de máxima seguridad del Centro de Custodia. La ‘máxima’, como la llaman, son celdas oscuras, donde se duerme en el piso, lo que está prohibido por las reglas mínimas para el tratamiento de reclusos’.

El PAP señala que ‘Panamá enfrenta un reto que debe abordar con valentía y decisión.   El gobierno actual se ha declarado enemigo de los derechos humanos, considera que la vida de los jóvenes y trabajadores no son su responsabilidad y violenta todos los principios de respeto a las leyes. Las más altas autoridades tienen que rendir cuentas ante el país’.

Según la edición de La Estrella de Panamá, del 9 de julio de 2009, el entonces ministro de Gobierno y Justicia, Raúl Mulino, declaró que ‘he dado la instrucción de que el que se está evadiendo le disparen, tan sencillo como eso’.   El ministro añadió que es a partir de ‘un absurdo de la ley que los custodios tienen temor a disparar, le he dado una instrucción y voy a poner mi pecho también’, expresó.

Las declaraciones inusuales del ministro Raúl Mulino fueron hechas en compañía del director de la Policía Nacional, Gustavo Pérez, cuando visitaban las cárceles La Joya y La Joyita.   Según el PAP ‘el ministro Mulino y el director Pérez tienen que ser reemplazados con otras personas que den garantías de su apego a la Ley y al respeto de los derechos humanos de los panameños’.

La Conferencia Episcopal panameña fue tajante al señalar que ‘la fuerza pública y los estamentos de seguridad no pueden olvidar que deben ser garantes de la vida y honra de todos los ciudadanos panameños, aun a riesgo de la propia…’

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<>Este artículo se publicó el 20 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Una entrega de amor y esperanza para los niños damnificados de Colón, Chepo y Darién – Ministro Duboy les entrega juguetes

Reproducimos la nota informativa de la educadora y colaboradora de este medio…

JENNIE  GONZALEZ

Con la entrega de cientos de regalos, el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot) llevó esperanza y felicidad navideña  a cientos de niños damnificados de Colón, Chepo y Darién que  desde pequeños han sufrido ya la adversidad y el dolor que conlleva una tragedia como la vivida a causa de las fuertes lluvias e inundaciones.

Este jueves, el ministro de Vivienda, Carlos Duboy, encabezó la distribución de los regalos para esta población infantil alojada en los albergues de Chepo y Darién desde el pasado 8 de diciembre, durante una actividad organizada por el Miviot para devolverles a estos niños el entusiasmo y la fe en un mejor mañana.

Esta entrega inició ayer en Portobelo y Coco Solo, en la provincia de Colón, donde el viceministro de Vivienda, Jaime Ford, compartió la alegría de la Navidad con cientos de niños, también afectados por los desastres naturales, quienes recibieron juguetes en medio de un ambiente cargado de emoción.

Tal emoción se extendió ayer al distrito de Chepo, en Panamá Este, en una jornada que contempló juguetes, piñatas y juegos para la diversión de estos infantes en el albergue ubicado en la Escuela Santa Isabel, donde el ministro Duboy reiteró a las familias damnificadas su compromiso y el apoyo de la entidad para la consecución pronta de sus viviendas en áreas seguras donde puedan levantarse y seguir adelante.

GOBIERNO NACIONAL

¡JUNTOS HACIENDO UN MEJOR PANAMÁ!

 

 

<> Reproducido de la nota publicada el 25 de diciembre de 2010  en nuestro muro en Facebook por la autora a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Juguetes, seguridad y salud

 

La opinión de…

 

Gabriel Ortega

Estas fiestas de fin de año generan un movimiento comercial extraordinario, con la compra y venta de obsequios, regalos y presentes. Dentro del renglón de las compras se venden millones de juguetes, que van a parar a las manos de nuestros hijos, nietos, sobrinos y otros familiares. Es nuestro anhelo que estos juguetes hagan felices a los niños, pero muchas veces les causan lesiones y enfermedades.

De allí nuestro llamado de atención, para que cada padre de familia, cada persona que compre juguetes, lo haga con la claridad y el objetivo de que estos no causen daño. Estadísticamente, se ha comprobado que cientos de niños han sufrido algún tipo de accidente porque le han regalado juguetes no apropiados.

Cuando usted compre juguetes debe de tomar en cuenta las siguientes recomendaciones:

1. La edad del niño: no le compre a un niño de ocho años juguetes de jóvenes de 15 años, compre de acuerdo a su destreza y edad.

2. No compre juguetes con bordes punzantes o cortantes, pueden lastimar al niño.

3. Cerciórese de que el juguete no se desprenda en pequeños pedazos, porque si el niño se los introduce en la boca se puede asfixiar.

4. Tenga cuidado con juguetes con cuerda, pueden producir estrangulación.

5. Verifique la pintura del juguete porque puede tener plomo, cadmio o algún otro tóxico.

6. Cuidado con los colorantes, témperas, marcadores, jabones, mezcla de burbujas, crayones, tizas.

7. No le compre carritos o muñequitos a los que se les pueda desprender la rueda o la manito, pues el niño fácilmente se lo lleva a la boca.

8. Tenga cuidado con los juguetes que disparan proyectiles u objetos con punta que fácilmente se meten en el ojo.

9. Revise las etiquetas cuidadosamente.

10. No le compre a los niños juguetes bélicos que le enseñen a hacer daño.

11. Los juguetes con imanes son peligrosos, siempre terminan en la boca del niño.

12. Si compra bicicletas, patines o tablas de ruedas, compre casco, rodillera y piezas para proteger los codos.

Otros aspectos importantes son la supervisión, vigile a su niño cuando juega, enséñele cómo jugar sin hacerse daño, corríjalo cuando haga algo peligroso. Cuando el niño juega y corre no debe tener nada en la boca, se puede asfixiar. Los niños mayores deben ser orientados para que no dejen sus juguetes en manos de los más chicos.

Usted ama a los niños, yo también; entonces, vamos a protegerlos entre todos.

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<> Este artículo se publicó el 23 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.