Vivimos un país libre y democrático gracias a estos baluartes de la democracia: Martinelli

Reproducción de la nota reportaje de nuestra colaboradora, la educadora y activista política…

Jennie Gonzalez

-Junto a Guillermo Endara y Ricardo Arias Calderón, Guillermo Ford participó de la terna presidencial de 1989-

 

Cientos de panameños con pañuelos blancos y coreando la frase popular que acuñara Guillermo “Billy” Ford Boyd (QEPD), “Esta vaina se acabó”, rindieron –junto a autoridades nacionales- tributo a esta destacada figura pública panameña, ofreciéndole un último adiós como reconocimiento a su lucha por recobrar la democracia en el país y que culminó el periodo de la dictadura militar.

Los actos protocolares del Funeral de Estado en honor al Vicepresidente de la República, Guillermo Ford Boyd, iniciaron con una misa de cuerpo presente que se desarrolló en la Catedral Metropolitana con la asistencia de la pareja presidencial Ricardo Martinelli y Marta Linares de Martinelli, quienes junto al gabinete de ministros -en pleno- acompañaron a la familia Ford-Boyd en este difícil momento con la pérdida de su ser querido.

A su llegada a la Iglesia Catedral, el presidente de la República, Ricardo Martinelli expresó su reconocimiento a este “baluarte de la democracia panameña”, de quien dijo “debemos –junto a otras destacadas figuras como el ex presidente Guillermo Endara (QEPD) y Ricardo Arias Calderón- el privilegio de que Panamá sea un país libre”.

“Los panameños debemos recordarlos y tenerles cariño por que son unos baluartes y les debemos respeto por lo que Panamá es. Él [Guillermo Ford] fue un gran panameño que pese a ser maltratado, golpeado, herido, nunca lanzó una palabra contra sus agresores, supo perdonar y jamás buscó venganza”, dijo el mandatario.

Agregó que Ford Boyd fue un hombre conciliador del cual se pueden aprender muchas enseñanzas entre ellas la de perdonar por el bien de un país y que éste siga en marcha. “La enseñanza es que todos debemos cuidar y proteger esta democracia”, concluyó Martinelli.

El obispo José Luis Lacunza ofició la ceremonia donde hizo un llamado a la población para que siga el ejemplo de vida del ex vicepresidente, a no borrar a Guillermo Ford de nuestra historia ni memoria, además de resaltar el legado que deja este destacado panameño.

También recordó y enfatizó en que escenas como las de este ciudadano, Guillermo Ford, ensangrentado luchando por la democracia “jamás deben repetirse”, pues –dijo- dio su aporte a la sociedad luchando por la democracia del país.

En el acto participaron familiares, políticos de distintos partidos, representantes de la sociedad civil, entre otros. Luego de la misa partieron en el cortejo fúnebre por las principales avenidas de la capital panameña donde cientos de personas salieron a las calles para también despedir al político.

En el funeral varios de sus familiares expresaron su orgullo por el legado que deja este político en el país, entre ellos su hijo Edmundo Ford quien señaló su padre [Guillermo Ford Boyd] además de ser un gran padre y amigo, “luchó contra el régimen militar para devolverle la democracia al país y hasta el día en que murió nunca se cansó de defenderla y que ahora nos toca proteger”.

“Siempre sostuvo que es mejor decir y vivir en una democracia mal o imperfecta que en un buen gobierno militar, por ello siempre insistió en que la historia debe divulgarse pues la historia de una nación es la identidad de la patria”, dijo el hijo del ex vicepresidente.

Ford murió el pasado sábado 19 de marzo a los 74 años de edad.  El destacado dirigente político ocupó altos cargos en el engranaje gubernamental, entre los que se destaca el de Vicepresidente y Presidente de la República también Ministro de Planificación y Política Económica (Mippe), hoy Ministerio de Economía y Finanzas en el gobierno de Guillermo Endara (1989-1994) y de Embajador de Panamá ante el Gobierno de Estados Unidos en la administración de Mireya Moscoso (1999-2004).

Billy Ford, quien acuñó la frase ‘Esta vaina se acabó’ en alusión directa al fin de la dictadura militar que gobernó Panamá por 21 años, ejerció con responsabilidad, dignidad y sentido de Patria todas las tareas que le tocaron cumplir como servidor público.

 

En su vida política, fue un incansable defensor de las libertades ciudadanas y de los derechos democráticos. Encabezó en las calles la lucha que el pueblo panameño libró en contra de la dictadura militar al punto  de convertirse en una de las víctimas  de ese régimen castrense cuando un grupo de los Batallones de la Dignidad, a disposición de los militares, le atacó en Santa Ana. La foto de su rostro ensangrentado recorrió el mundo al aparecer publicada en la portada de la Revista Time.

Presidió el Movimiento Liberal Republicano Nacionalista (Molirena), del que fue uno de sus fundadores y años después dirigió el partido Unión Patriótica.

Paz a su alma.

GOBIERNO NACIONAL

¡JUNTOS HACIENDO UN MEJOR PANAMÁ!

<> Reportaje publicado el 22 de marzo de 2011 a las 21:26 en Facebook  y etiquetado en nuestro muro por la autora, a quien damos todo el crédito que le corresponde.

 

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Preludio de una destrucción anunciada

La opinión del Periodista…

EUCLIDES  FUENTES  A.
fuenarroyo@hotmail.com

No estaban silenciadas aún, en las calles aledañas a la Asamblea Nacional, las reacciones de los indígenas ngäbe buglé, cuando ya se había registrado en la Gaceta Oficial, como Ley de la República, el instrumento que autoriza el preludio de la destrucción.

No se trata solo de poner fin, como lo han advertido desde hace años científicos alarmados por la devastación del planeta, sino también de la existencia de regímenes que basan su razón de ser en la avaricia, en detrimento de pueblos y países sobre la base de la explotación del hombre por el hombre.

El clamor popular no cuenta, la advertencia de la gente que estudia y conoce de las disciplinas que distinguen al ser humano de las bestias, mucho menos. La desesperación por engullir todo les convence de que hay que imponerse a sangre y fuego.

No hubo escarmiento tras la masacre de Bocas del Toro, cuando en menos de 12 meses se registra otra escalada represiva para aniquilar el instinto de conservación de quienes experimentaron, hace más de 500 años, el criminal despojo de vidas y tierras que trajo el colonialismo europeo al nuevo continente.

En la ceguera por vender el sagrado patrimonio nacional arrancando jirones de nuestra geografía para indolente y graciosamente regalar millones a empresas o gobiernos extranjeros, a cambio de migajas monetarias, que solo beneficiarían a una élite temporalmente poderosa, desatienden los ejemplos de liberación que diseñan en las vías públicas del lejano Oriente, los pueblos de las comunidades árabes.

La ola iracunda de los conglomerados humillados, víctimas de la soberbia de los que pisotean democracia y derechos humanos en otras regiones, alcanzará sin duda alguna la conciencia de nuestros hermanos pauperizados en todas las latitudes y el pueblo panameño no será la excepción.

Puede ser el preludio de la destrucción, tanto de nuestro medio ambiente, como de enterrar para siempre la arrogancia suicida de los que se burlan de la inteligencia y la sensatez de la ciudadanía.

 

Este artículo se publicó el 15  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Declaración de Panamá

La opinión del Periodista…

DEMETRIO   OLACIREGUI Q.
d_olaciregui@hotmail.com

El PRD superó la cadena de obstáculos plantados por el gobierno de Ricardo Martinelli para impedir la reunión de su Directorio Nacional y la realización de su Congreso Extraordinario.   A las maniobras para que no contara con un local para realizar el encuentro, se sumó el trabajo abierto y encubierto de por lo menos dos de los llamados presidenciables vinculados a Martinelli. Fue evidente además la brutal campaña en los medios de comunicación que trataron de sembrar la versión de que lo menos que se produciría sería el hundimiento del Titanic.

Todo ese trabajo tenebroso acompañado de chantajes, intimidación y el terror propios del proceder de Martinelli fue derrotado por el Directorio Nacional y el Congreso Extraordinario del PRD. La dirección del PRD demostró que no tiene cartas escondidas, que cree en un Partido unido, combativo y fortalecido. Ya son historia las aspiraciones de Martinelli por destruir al PRD. En el camino quedaron enterrados sus caballos de Troya.

El Partido cuenta con nuevos estatutos y una hoja de ruta para los próximos 18 meses, en la que están representados sus 500 mil miembros. Ese ejemplo de democracia interna incluye las primarias presidenciales en febrero del 2012 y la elección de una nueva dirección seis meses después.   Identificar a ese candidato presidencial es estratégico.

El Directorio Nacional y el Congreso Extraordinario del PRD denunciaron el autoritarismo sin límites y el régimen de arbitrariedades que está generando en el país un microclima enfermizo que atiza venganzas y ajuste de cuentas como si Panamá estuviera en deuda con Martinelli. Es Martinelli quien está cada vez más en deuda con este país. Quiere convertir a Panamá en un país de piratas en el que se acaparan tesoros, dólares, minas de oro y cobre, tierras del Estado y negociados.

Ante ese escenario el PRD busca conformar un Frente Amplio de Oposición Nacional contra toda forma de lavado de dinero y narcotráfico. Se propone sumar con flexibilidad, madurez y responsabilidad las reservas de ética, moral y de decencia capaces de refundar un país plural e incluyente sin amos ni tiranos.

Ante la determinación de Martinelli por hacer cambios constitucionales y electorales para reelegirse, el PRD plantea una constituyente originaria con plenos poderes para poner fin al presidencialismo autoritario, frenar el clientelismo, construir el poder ciudadano y una democracia participativa.

El PRD rechazó la reforma al Código Minero como antinacional y entreguista, porque favorece los negocios de Martinelli y a empresas y Estados extranjeros. Un comunicado oficial del gobierno de Seúl reveló que Martinelli telefoneó al presidente Lee Myung—bak para informarle que había sancionado la reforma a la ley minera y que el líder coreano expresó su satisfacción por la rapidez con que actuó el gobierno panameño.   Se allanó el camino para que el Estado coreano obtenga concesiones mineras como la de Cerro Colorado, lo que anticipa prolongados enfrentamientos con las comunidades indígenas, grupos ambientalistas, sindicales y la sociedad civil.

Ante ese hecho cumplido el PRD propuso que la explotación minera sea sometida a un referéndum nacional que apruebe o rechace la legislación.

Un próximo gobierno del PRD derogará todas las leyes, decretos y resoluciones que hayan atentado contra las instituciones democráticas, contra los derechos humanos, contra la estabilidad en los servidores públicos, contra la seguridad jurídica de los inversionistas, contra la libertad de expresión y todo lo que signifique retrocesos en la búsqueda de una sociedad digna y justa.

Panamá no puede quedar reducido a un país de mafias y penetrado por el crimen organizado en el que Martinelli y su grupo de poder manifiestan una voraz rapiña por los recursos del Estado y la riqueza nacional. El PRD advirtió que todo lo actuado por Martinelli será revisado minuciosamente para que pague por sus desmanes contra el Tesoro Nacional. De las fortunas mal habidas saldrán los fondos para enfrentar las indemnizaciones, los subsidios y los programas para erradicar la pobreza. Así se recuperará el país para los pobres, los indígenas, los obreros, los empresarios, los agricultores y los profesionales.

El PRD salió fortalecido de su ejercicio de democracia interna. Tiene ahora más certezas y renovadas esperanzas, porque la cordura retorne al país. Comenzó su tarea de restaurar la moral, la ética, el Estado de Derecho, la justicia y la democracia que este gobierno ha destrozado. El PRD se propone transformar los métodos y la forma de gobernar para enrumbar al país e impedir que siga desfigurándose.

Hay que tener en cuenta que todo este proceso ha despertado también nuevas apetencias y nuevos peligros dentro del PRD. Esos aspectos serán objeto de un próximo artículo.

Este artículo se publicó el 17 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Entre carisma y liderazgo

 

La opinión de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana…

GERALDINE  EMILIANI
geraldinemiliani@gmail.com

Cabría preguntarse, ¿si los partidos políticos y las ideologías son los que movilizan a la gente? o, ¿el carisma es la clave?    En su conferencia sobre ‘Liderazgo y Resultados’, John Sadowsky, profesor de Liderazgo en la Grenoble Graduate School of Business, comienza analizando el porqué Barack Obama se convirtió rápidamente en un líder, mientras que George Bush nunca llegó a serlo y, qué tienen en común Nelson Mandela, Martin Luther King, Mahatma Gandhi y Winston Churchill, llegando a la conclusión de que no hay patrones ni esquemas que puedan explicar sus éxitos, pero lo que sí tienen en común, es que fueron grandes narradores. Aprendieron a conocerse a sí mismos y a usar sus historias de identidad para incluir a la gente en sus sueños y contagiarles sus pasiones y quimeras.

Dice Sadowsky que, mientras Bush contaba una historia de poder para sí mismo, Obama supo inspirar al electorado con su historia personal y, que Gandhi no nació con el don del liderazgo, sino que se transformó en un maestro cuando decidió aprender de su propia experiencia y seguir los dictados de su corazón. Winston Churchill tampoco era un orador nato. El análisis minucioso de sus mensajes, el afán de simplificar las ideas para llegar al gran público y la práctica tenaz, fueron los ingredientes que lo convirtieron en el mejor orador del siglo XX.

Agrega Sadowsky, que el carisma no conduce al liderazgo. Por el contrario, es la ‘pasión por liderar’ la que lleva al carisma. Mi hipótesis central es que el carisma tiene cierto grado de racionalidad y que puede ser explicado a través de cada cultura y de cada uno de los seguidores de un líder.   La gran revolución del carisma tuvo lugar durante los años sesenta debido al uso de la televisión. Ésta ha transformado la morfología del carisma y la imagen pública de los políticos. A pesar de que no podamos concebir las relaciones sociales sin su presencia, el carisma puede convertirse en un peligro al servicio de demagogos e ideologías como el fascismo. Así, un exceso de fascinación por el carisma puede ir en contra de la cultura política y del espíritu crítico de las democracias.   No obstante, para un hacedor de imagen este elemento es un atributo necesario para todo tipo de líderes políticos democráticos, sin el cual los políticos no pueden triunfar electoralmente.    Solo que la compra de conciencia de los electores y las mentiras en las promesas de campaña sean las reglas a seguir.

Carisma es una palabra de origen religioso, y se refiere a un don que Dios les ha dado a ciertas personas para atraer o fascinar a otras.     En psicología, reconocemos a una persona carismática cuando tiene la habilidad de motivar o de entusiasmar a quienes les rodean. Son personas admiradas y queridas por sus seguidores o por el contrario, odiadas por sus adversarios.

No obstante, poseer este don no significa por ello ser ‘buena persona’, porque muchos dictadores y déspotas crueles y sanguinarios a través de la historia han sido carismáticos.

Muchos autores plantean que se nace con este don. Otros tantos, defienden la tesis de que el carisma se aprende como toda habilidad y que otros tienen que construirlo con esfuerzo. Pienso que el ser humano como ente bio—psico—social requiere de un componente genético, de la predisposición mental y psicológica y de un aprendizaje social para desarrollar la condición carismática, así como el liderazgo. Es bueno destacar que no todos los líderes son carismáticos, ni todos los carismáticos son líderes.

Para personas consagradas a una causa, el carisma es una fuerza interna que se posee y que se desarrolla por el interés, la constancia, el esfuerzo y el ejemplo hacia los demás. Para estas personas no importa si se es pequeño de estatura, poco atractivo o agraciado, artista, magnate o presentador de televisión, qué ropas se lleven o si se expresan con el silencio, mientras hacen su obra sin grandes discursos, como la Madre Teresa de Calcuta o Mahatma Ghandi.

El político que posee liderazgo y carisma convence con sus puntos de vista y tomando en consideración la opinión de todos. No impone criterios, los discute, enseña, y guía. Su autoridad no depende de una cara bonita, ni del dinero que tenga, ni del cargo o posición de jefatura, sino de su autoridad moral y del respeto que siente hacia su propia persona. Entiende y está consciente de que se puede equivocar, que la verdad absoluta no existe y que es vital reconocer la opinión de todos.   Acepta la decisión de la mayoría y lucha por mantener los grados de libertad del pueblo que dirige. Lo contrario conduce a la barbarie, al despotismo y a la tiranía.

 

Este artículo se publicó el 9 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

Todo menos los camellos

La opinión de…

Betty Brannan Jaén

WASHINGTON, D.C. –Las protestas de los últimos días en Egipto me han recordado las de Panamá en 1987 y 1988, solo que los “batalloneros” nuestros no tenían camellos.

Por lo demás, veo paralelos notables, comenzando con el apoyo que Estados Unidos dio al dictador.

Igual que en Panamá, leí que los manifestantes egipcios se quejan de sentirse “traicionados” por el apoyo de Estados Unidos al dictador.   Igual que en Panamá, mostraron por televisión las latas de gas lacrimógeno que decían “Made in USA”, que Estados Unidos había regalado al dictador Hosni Mubarak y que él está usando contra su propio pueblo.

Igual que en Panamá, todas las demás armas que los soldados egipcios están empleando para atacar a sus ciudadanos fueron regaladas o subsidiadas por Estados Unidos, porque Egipto ha estado recibiendo por 30 años más de mil millones al año en ayuda militar estadounidense.

William Hartung, del New America Foundation, un centro de análisis de tendencia liberal, observó esta semana que esa ayuda militar ha sido “el elemento clave” de mantener a Mubarak en el poder. Condoleezza Rice, cuando era secretaria de Estado, admitió que la política estadounidense por los últimos 60 años en el Medio Oriente ha sido “estabilidad a expensas de democracia”. Como sabemos bien, esa también fue la política estadounidense en Centroamérica y Panamá por muchas décadas.

Por ello, en Egipto, como ocurrió en Panamá, quienes han venido presionando por democracia se topaban siempre con el obstáculo inmutable de que Estados Unidos estaba no del lado de la democracia sino del lado del dictador. Mubarak encarcelaba, torturaba y asesinaba a sus opositores sin temor de que ello le causara problemas genuinos con Washington; mientras la represión proporcionara una ilusión de estabilidad en el país, los norteamericanos estaban contentos. Pero incluso ahora, cuando esa ilusión se ha desvanecido, Washington parece resistirse a sacarle la tabla a Mubarak. En los primeros días de las protestas, el vicepresidente Joe Biden defendió a Mubarak y rehusó tildarlo de “dictador”. Eventualmente, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, comenzó a hablar de una “transición ordenada” pero eso significaba darle más tiempo a Mubarak. En los últimos días, la Casa Blanca ha dicho que la transición debe ser “ya”, pero todavía esquiva usar la palabra “dictador”.

Aquí en Washington se ha criticado bastante la posición del gobierno de Barack Obama. Y en Egipto, Mohamed ElBaradei, premio Nobel de Paz y uno de los lideres pro-democracia comentó esto, ácidamente: “El Gobierno norteamericano no puede pedir que el pueblo egipcio crea que un dictador con 30 años en el poder será quien implemente democracia. Esto es una farsa”.

Mientras tanto, hubo un instante de optimismo cuando el ejército egipcio dijo que no usaría la fuerza para reprimir las manifestaciones (a diferencia de los panameños). Pero el día siguiente llegarían los “batalloneros” egipcios en sus camellos –con varas y látigos– a atacar a los manifestantes, mientras los soldados se quedaban de brazos cruzados. Quedó claro que todo era parte del plan, cuyo próximo paso sería que los soldados reprimieran con la excusa de poner alto a la violencia. Mubarak simultáneamente lanzó una fuerte campaña de intimidación y los medios estatales aumentaron el fervor de su propaganda pro-dictadura. Las tácticas clásicas de un tirano.

Mubarak rehúsa irse a las buenas y dice que morirá en su país. Manuel Antonio Noriega también rehusó irse a las buenas y sin duda morirá en su país, aunque le costó bien caro el no haber escuchado a su pueblo cuando debió hacerlo (sin hablar de que el país también pagó un precio muy alto). En el caso de Mubarak, el desenlace está por verse y hay el temor de que la cosa salga muy mal, como ocurrió en Irán. Es cierto que hay ese riesgo, pero no por eso se puede seguir negando la libertad del pueblo egipcio.

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Este artículo se publicó el 6 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Igualdad de Género y Democracia

 

La opinión del comunicador social…

Edwin Rodríguez  

La participación de las mujeres en la política panameña es limitada. Aun cuando su representación en el Parlamento aumentó ininterrumpidamente durante las dos últimas décadas, la paridad entre los géneros en materia política a todos los niveles todavía está lejos de ser una realidad.

No obstante, la escasa apertura a la promoción de liderazgos femeninos en los partidos políticos tiene una correlación en sus estructuras internas. Aunque las mujeres son más del 50 por ciento de las afiliadas en muchos partidos, cuanto más alto el cargo, más ausentes están.

Esto es particularmente grave pues son estas organizaciones y sus máximas dirigencias quienes no sólo definen las listas de aspirantes a puestos, los programas de gobierno y las políticas públicas una vez en el gobierno, sino que también en muchos casos eligen a los líderes legislativos. Por lo tanto, si los partidos no se democratizan y les abren las puertas a las mujeres, ¿cómo se puede visibilizar a ese 50 por ciento de la población?, hoy sub-representada, pero que tiene mucho que decir y aportar en una democracia.

Es por ello, que la Comisión de Reforma Electoral discute actualmente, sobre la participación femenina en la política; las mujeres aspiran a lograr la paridad del 50% en la modificación del Código Electoral. De 71 curules para diputados que tiene la Asamblea actualmente, solo seis escaños son ocupados por mujeres. En tanto, esta realidad no es distinta entre los 71 suplentes de diputados, donde 17 mujeres conforman la representación política femenina.

Este déficit de la democracia panameña se ha identificado como un problema político que por ende requiere una respuesta política. Durante los últimos años dirigentes varones de los partidos, se han mostrado de acuerdo con el planteamiento de que es importante que haya más damas en política y han expresado su apoyo a que se cambie esa situación. Sin embargo, salvo contadas excepciones, ese compromiso ha quedado en lo retórico. Los partidos políticos no han desarrollado políticas institucionales que fomenten y apoyen la voluntad de militantes mujeres de participar en la toma de decisiones. Así, al adoptar el 50% de participación femenina, los partidos políticos estarían reconociendo explícita y públicamente el déficit democrático actual que existe entre la representación de varones y mujeres, asumiendo su responsabilidad relativa a la necesidad de ir más allá del compromiso retórico y de tomar medidas concretas, y señalando su accionar con respecto a los debates a nivel internacional sobre teoría democrática y ciudadanía. Finalmente, la adopción de la paridad iniciaría una dinámica de construcción activa y permanente de una ciudadanía plena que reconoce la diferencia y busca compensar desigualdades socioculturales históricamente específicas, en el marco de un proceso de discusión y redefinición de las prácticas y conceptos que hacen a la democracia y en particular a su representatividad en Panamá.

<>Artículo publicado el  5 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Constituyente en Panamá, una necesidad

 

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La opinión del Abogado y Profesor de la Universidad de Panamá…

Jorge A Chang Villarreal

Hace más de 10 años en las aulas de derecho de la Universidad de Panamá y en las clases del Doctor Miguel Antonio Bernal, se discutía sobre la necesidad de realizar una Constituyente en Panamá y se creaba un grupo de estudiantes llamado: Movimiento Universitario Pro Constituyente, “M.U.C” que de alguna forma se inspiraba en el grupo de estudiantes que dio inicio a la constituyente colombiana en el año de 1991.

Una de las premisas que siempre se mencionó era que nuestra Constitución de 1972 fue creada bajo un régimen militar, que centralizaba demasiado los poderes en el Ejecutivo, y que las reformas que se le hicieron en los años de 1978, 1983, 1993-1994 y 2004, solamente eran parches que no solucionaban el problema de fondo.

Con la llegada de la democracia moderna en el año de 1990, era un momento oportuno para darle al país un nuevo Ordenamiento Jurídico, sin embargo no se realizó, han pasado ya cuatro gobiernos en democracia y todavía no se ha decidido sobre la necesidad de crear una nueva Constitución, para el año 2004, el escenario era distinto, muchos conocedores e intelectuales apoyaban la iniciativa de la Constituyente, pero el gobierno de turno solo realizó otra reforma más, incluyendo en el precepto constitucional en su título XIII de Reforma a la Constitución, el artículo 314, que menciona a tenor literal lo siguiente “podrá adoptarse una nueva Constitución, a través de una Asamblea Constituyente Paralela, que podrá ser convocada por decisión del Órgano Ejecutivo, ratificada por la mayoría absoluta del Órgano Legislativo, o por el Órgano Legislativo con el voto favorable de dos terceras partes de sus miembros, o por iniciativas ciudadana, la cual deberá ser acompañada por las firmas de, por lo menos, el 20% de los integrantes del Registro Electoral correspondiente al 31 de diciembre del año anterior a la solicitud”.

Ese 20% que se le concedía a la ciudadanía para poder presentar como iniciativa la creación de una Constituyente, era cinco (5) veces más alta que el 4% que se le exigía a un partido político para permanecer vigente después del periodo electoral, en términos de firmas sería alrededor de más 300,000 firmas, porcentaje al que en su momento nos opusimos rotundamente, pero que el reformista de ese periodo consideró viable. Esta cifra básicamente descartaba la posibilidad de que por medio de una iniciativa de la ciudadanía, se lograría cambiar la Constitución y más cuando solo se le dio 6 meses para conseguir las firmas.

En los últimos días se ha escuchado la posibilidad de llamar a la quinta reforma de la Constitución de 1972, pareciera que no se entiende que nuestra Carta Magna no aguanta más, necesitamos una Constituyente que revise por completo la Constitución y que debata sobre los siguiente temas: la Creación de un Tribunal Constitucional, Consejo de la Judicatura que se encargue de realizar las listas de candidatos para la designación de funcionarios judiciales, el reconocimiento en la Constitución de los Derechos Humanos, un artículo que no permita el nepotismo en las instituciones públicas, la participación de organizaciones civiles sobre decisiones del ambiente, los diputados nacionales, los topes a las campañas presidenciales, el 2% para la constitución de un partido político.

 

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<>Artículo publicado el  26  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.