¿Por qué se caen los árboles?

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La opinión de….

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LOURDES RUBATINO

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Desde que empieza la temporada de lluvias en la ciudad de Panamá, todos los días tenemos noticias sobre árboles que se caen, causando daños y tragedias. No se necesita ser experto ni arboricultor, mucho menos silvicultor para ver la gran cantidad de árboles secos, inclinados, muertos y peligrosos que hay en toda la ciudad y retirar estos árboles.

Las autoridades creen que no es conveniente, políticamente, talar un árbol. Piensan que si lo hacen, entonces la ciudadanía se les va encima por estar atentando contra el medio ambiente. Si se explica a la sociedad civil y a los medios de comunicación la razón por la cual es necesario talar un árbol, no habrá mayores objeciones.

La caída de un árbol de corotú, por las fuertes lluvias que azotaron gran parte de la ciudad de Panamá, trajo como consecuencia la pérdida irreparable de un joven médico en los estacionamientos del Hospital del Niño. La gente, ahora y con justa razón, siente mucho temor y sin más razonamientos preferirá talar árboles que no ameritan ese tratamiento.

¿Por qué se caen los árboles? Es una pregunta que más de uno se habrá hecho. Pero un árbol no se cae porque sí, se cae por algún motivo, y esto es importante saberlo. Sería injusto que ahora se diera carta blanca para la tala, porque muchos árboles se verían afectados, aunque no representaran ningún peligro de caída.

Un árbol puede caer o derrumbarse por muchas razones: porque son especies quebradizas, por su inclinación, por estar enfermos por agentes fitopatólogos, porque son longevos, porque tienen raíces superficiales, etc. Las causas reales del porqué se caen los árboles son: la falta de planificación del arbolado urbano, la pésima selección de especies, la falta de previsión y la carencia del mantenimiento adecuado.

La falta de manejo ha sido la característica del tratamiento que se ha dado a las áreas verdes en la ciudad de Panamá. De haber existido un plan de manejo, esa tragedia se hubiera evitado. En la actualidad no hay excusas, existe la técnica para diagnosticar y valorar el riesgo que representa un árbol.

Es posible medir el grado de avance en la descomposición de la madera, la condición de las raíces, la estabilidad estructural y el estado de vigor de un árbol. De tal manera que se puede determinar con alto grado de certeza si el árbol va a fallar y tomar con anticipación las medidas necesarias. Y lo más importante, medidas que de tomarse a tiempo salvarán el árbol y evitarán que este cause, más tarde, daños irreparables.

En la ciudad de Panamá no hay un diagnóstico que describa o dé información de las características geográficas, generales y silviculturales del arbolado urbano. Tampoco hay un plan de manejo del arbolado urbano (plantación, mantenimiento y reposición de especies).

Es hora de realizar un inventario del arbolado urbano que permita identificar, no solo cuántas especies existen y cómo están distribuidas espacialmente, sino en qué condición se encuentran, qué requieren, cuánto cuesta su tratamiento, cómo lo vamos a realizar, cuánto y quién lo va a ejecutar.

Esta tragedia amerita tomar ya las medidas conducentes para ordenar y orientar el manejo del arbolado urbano. La ciudad de Panamá merece tener árboles sanos, árboles que no causen terror; al contrario, que nos evoquen deleite, que embellezcan nuestro ambiente y ayuden a mejorar nuestra calidad de vida. Porque los árboles saludables son necesarios para un desarrollo urbano sustentable.

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Publicado el 22 de noviembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

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