Acuerdo inconsulto e improcedente

La opinión de…

 


RAFAEL CARLES
lifeblends@cableonda.net

Como ciudadano de la comuna capitalina y empresario que quiere lo mejor para Panamá, rechazo el Acuerdo que nos quiere imponer el Alcalde y su banda de asesores legalistas. El Acuerdo es inconsulto e improcedente porque fue anunciado de manera unilateral y arbitraria sin que la Alcaldía de Panamá hubiese presentado una rendición de cuentas a los residentes y contribuyentes de la ciudad capital.

Por tal razón, los empresarios se oponen y rechazan estos gravámenes que el alcalde pretende imponer sin siquiera haber probado eficiencia y efectividad en hacer un buen uso de los recursos que actualmente recibe.

Históricamente, la Tesorería Municipal presentaba a los interesados y afectados un proyecto de aumento tributario antes de ser llevado al Consejo Municipal, para poder así presentar ideas y ofrecer aportes al documento. Por eso planteamos enérgicamente nuestra posición de solicitar la derogación inmediata del Acuerdo hasta que el mismo sea discutido y analizado responsablemente. Sabemos que por lo inconsulto e improcedente del mismo, este Acuerdo ha encontrado el rechazo unísono de todos los gremios del sector privado del país, así como también del Ejecutivo y el resto del Gobierno Central.

En particular, nos preocupa temas como los conceptos de contribuyente y agentes de retención, además de que se introduce la figura de la declaración mensual de impuestos. También aflora la figura de alícuotas, sin tomar en cuenta si hay pérdidas o ganancias. La Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Panamá, por ejemplo, considera que este Acuerdo inconsulto e improcedente introducirá aumentos excesivos al sector privado capitalino, afectando a sectores económicos que realizan importantes aportes tanto al fisco nacional como a la Alcaldía de Panamá. Incluso, su Centro de Estudios Económicos (CEECAM) realizó un estudio pormenorizado del nuevo esquema de impuestos, encontrando un idéntico parecido al extinto CAIR.

Igualmente, el aumento que se hace a distintos sectores económicos es desmedido, llegando a representar en algunos casos hasta más del 3,000 por ciento, lo que pudiese llevar a muchas empresas a considerar cambios drásticos en sus operaciones, además de emigrar a otro distrito o peor aún de reducir personal.

Insistimos que se trata de un impuesto inconsulto e improcedente, del tipo de cascada que finalmente afecta a los consumidores, dado que le se le aplica a productos que actualmente no pagan impuestos.

En otras palabras, es un nuevo patinazo del alcalde por querer recaudar sin conocer de antemano los efectos y consecuencias de sus acciones. Las modificaciones presentadas en el Acuerdo demuestran que existen errores en la base sobre la que se formularon las alícuotas, reflejo de que no es una propuesta seria ni sustentable para los efectos de recaudación.

A los empresarios se nos invitó para que acudiéramos antes de abril a realizar el ‘Pronto Pago’ y así evitar el gravamen producto del nuevo Acuerdo. Es decir, corran que si no los agarra Bosco. Señores, en estos asuntos hay que ser más serios y responsables.

Otra preocupación es la creación de un fondo de inversión y asistencia social, donde supuestamente se beneficiarán las 21 Juntas Comunales de un fondo de US$4.7 millones, e igualmente se establece un aumento en las Asesorías al Municipio del 66%; es decir, US$ 1.4 millones más que el año anterior.

Con este esfuerzo el Alcalde ha perdido hasta su buen sentido de humor, y ya raya en lo malcriado. En su última comparecencia ante los empresarios, irrespetuosamente se retiró sin responder los cuestionamientos del sector privado. Lo que sí buscábamos era que él, nuestro alcalde que devenga un salario de nuestros impuestos, explique en qué pensaba cuando se le ocurrió semejante exabrupto. Si se hubiera mantenido en el recinto y contestado nuestras dudas, no hubiera tenido la necesidad de entablar la exorbitante campaña publicitaria que él y su banda de legalistas han concebido para atacar a la empresa privada, dando así un claro ejemplo de su capacidad de despilfarro y un mal manejo de los fondos de los contribuyentes.

Y sobre su frase de que no dará marcha atrás, le recuerdo que al último que tuvo la osadía de decir tal estupidez, hoy se encuentra postrado entre barras y sin saber a dónde ir. Mucho cuidado que cuando las autoridades, sean quienes sean, hacen las cosas por terquedad, siempre terminan igual: solos y olvidados.

 

Este artículo se publicó el 25 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,
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Cinta Costera, el “play pen” del clientelismo político

La opinión del Abogado…

Alberto E. Fadul N.

JessicaTasónOrtega – jessica.tason@epasa.com
PA-DIGITAL  -“A pesar de que solo faltan 28 días para que arranquen los Carnavales, aún no se ha definido la ruta en la capital.   Sin embargo, el administrador de la Autoridad de Turismo de Panamá, Salomón Shamah, mostró su inclinación por la Cinta Costera”. 

Era de esperar que el bello espacio verde que surge en el sector de la cinta costera fuese respetado y que, con el pasar de los años, este fuese una fuente de oxigenación para la ciudad; sin embargo, ese destino se ve en peligro, anualmente, por un Alcalde descuidado e irresponsable, que cuenta con una mina de oro para la celebración, prolongada, del nacimiento del niño Jesús en el área de la cinta; dejando, al concluir el evento, las áreas verdes con parches de verdor desaparecido, tierra trastocada y plantas destruidas.    Sus promesas de corregir los daños quedan en el vacío ya que, simplemente no cumple con sus obligaciones alcaldicias de manera apropiada.

¿Será que el irrespeto al uso del dinero de quienes pagamos los impuestos es una de sus especiales características? No es posible que un evento como el señalado requiera de contrataciones directas todos los años. ¿Qué hay de tras de éstas? Y que, anualmente, se tenga que resembrar hierba, plantas, arbolitos, palmitas, etc. es totalmente absurdo e irresponsable.   El evento navideño se puede llevar a cabo en el parque Urraca pero no, el narcisismo del individuo es intolerante.

Otro ejemplo: el Alcalde no es persona de trabajo en equipo. Los pretendidos impuestos municipales sin consulta al ministerio respectivo y al sector privado, es una muestra clara de su exuberante desconocimiento del concepto de autonomía. El ego de este personaje es, por decir lo menos, voluminoso.

A diario, la cinta costera y sus instalaciones son disfrutadas por jóvenes y adultos de todos los grupos sociales de manera tranquila, con seguridad y sin causar daños.   Converse con su asesor, el joven diputado panameñista a quien considero muy capacitado.

En cuanto al señor Salomón Shamah, favor reconsiderar sus inclinaciones de generar un huracán de gente borracha, sin el más mínimo recato en el irrespeto a la propiedad privada, estatal y mucho menos a todas las personas registradas en los hospitales del sector, que son bastante. El destrozo de las áreas verdes será implacable, su reposición costosa al igual que los costos derivados de robo de luminarias, cables, etc.

Existen tantas razones para no utilizar la cinta costera en eventos de la naturaleza expuesta, que es difícil entender las inclinaciones del Alcalde y de su persona, en cuanto a utilizaciones de las que no derivan más beneficios que costos e intranquilidad social.

<>Artículo publicado el  6 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Por qué?

La opinión del Honorable Diputado…

José Blandón Figueroa

Es la pregunta que me han hecho mucho en las últimas semanas.   ¿Por qué estás asumiendo el desgaste de ayudar a una administración municipal que tiene bajísimos niveles de aceptación popular? ¿Por qué has asumido la vocería de una reforma impositiva a nivel municipal que se ha granjeado tan poderosos enemigos?

Tengo cuatro períodos consecutivos de ser miembro de la Asamblea Nacional, en representación de uno de los cuatro circuitos que componen el distrito de Panamá.   Durante casi todo ese tiempo, he participado de la Comisión de Gobierno, que tenía dentro de sus temas el de la descentralización.

A lo largo de los años, he podido asistir a eventos fuera del país sobre los gobiernos locales y percatarme del alto grado de centralismo que impera en Panamá. Durante este tiempo, he llegado a convencerme de que el próximo paso en la consolidación de la institucionalidad democrática en Panamá es la descentralización municipal.

Con frustración y envidia, de la buena, uno ve lo que se hace en Medellín, Bogotá, Guayaquil, Tegucigalpa y otras ciudades de nuestra América Latina.    Contrastar esas realidades con lo que ha sucedido en nuestra ciudad capital en los últimos 10 años es decepcionante.   Basta con decir que de 2000 a 2010,   solo se construyó un parvulario y ni una sola instalación deportiva de importancia en todo el distrito capital. Cuando acepté ayudar al alcalde Vallarino, revisamos en equipo la situación y uno de los temas ineludibles era, sin lugar a dudas, el tema impositivo.

El Municipio necesita de más recursos para inversión. Eso se logra haciendo más eficiente el gasto y aumentando las recaudaciones. Para aumentar las recaudaciones, no necesariamente se requiere subir los impuestos, puesto que se puede mejorar la fiscalización y aumentar los contribuyentes, “capturando” a muchas empresas que operan en la ciudad de Panamá, pero no se han registrado en la Tesorería Municipal. Sin embargo, analizando el impuesto por actividad económica, que desde el 2006 se paga en función de la facturación anual de las empresas, el equipo técnico del Municipio sugirió modificaciones al cálculo de este impuesto para hacerlo más equitativo.

¿Dónde reside la oposición a los cambios aprobados en diciembre del año pasado?   El 85% de las empresas contribuyentes pagarán en abril lo mismo o menos de lo que pagan hoy en enero. ¿Por qué entonces la oposición de la Cámara de Comercio y el Conep?   Porque las tablas vigentes desde el 2006 establecen topes máximos, lo que provoca que una empresa de venta al por menor que factura 6 millones anuales pague lo mismo que otra que factura 120 millones al año, esto es, mil balboas mensuales.

A usted, amigo lector, ¿le parece que eso es justo?    ¿Que yo facture 20 veces más que tú, pero pague lo mismo al Municipio?    Entendemos que pasar de pagar mil balboas al mes a pagar 10 mil balboas al mes es un salto grande, pero lo que está pagando es el mismo porcentaje que todos los demás.   ¿Dónde está el punto de equilibrio?   ¿Cuánto quieren pagar las grandes empresas? ¿Quieren un tope mensual de 2 mil, 3 mil ó 5 mil mensual? ¿Cuánto consideran que es justo pagar para que la ciudad tenga mejores parques, aceras, instalaciones deportivas y más espacios públicos para los ciudadanos?

En definitiva, ¿por qué estoy en esto? Porque considero que la posición es la correcta y porque creo que esta ciudad se merece un mejor destino. Porque creo que si nuestra democracia desea crecer y fortalecerse debe tener gobiernos municipales fuertes, con recursos para invertir en obras. Porque pienso que humildemente puedo aportar mi experiencia y mi trayectoria a lograr que podamos construir una mejor ciudad, especialmente para los panameños más humildes y aquellos que viven en las afueras de la ciudad donde la presencia institucional de la Alcaldía es nula o casi inexistente.

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Este artículo se publicó el 28  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El alcalde y los burros

La opinión del Comunicador Social…

 

EDWIN  RODRÍGUEZ
edwinhr50@hormail.com

Este era un pueblo campesino, la gente vivía de lo que sembraba y criaba, aunque también había unos pocos que vivían de sus oficios, del mismo modo, había un sastre, una costurera, un médico, una maestra y un banquero, que no sembraban ni criaban nada, pero vivían de su trabajo.

Existía también un Alcalde, que se dedicaba a mantener la paz, intervenía cuando había problemas de linderos, y castigaba a todo aquel que se robara una vaca o un caballo, les obligaba a devolverlo y le dejaba detenido un tiempo como castigo. Igualmente el Alcalde se ocupaba de traer trabajadores de otros pueblos para que repararan las calles y veredas, he hicieran otras nuevas.

Un día el Alcalde murió, y en el pueblo se reunieron para ver quien sustituiría al infortunado.   Como nadie quería, uno de ellos que tenía a su hijo desempleado en la ciudad, dijo que llamaría a su hijo para que ocupara el puesto, y a todos les pareció muy bien.

El sustituto del Alcalde, que había estudiado economía encontró que aquello era muy atrasado, que el pueblo tenía potencial para ser rico y moderno.

Para modernizar el ayuntamiento, empezó el nuevo Alcalde por abrir una cuenta en el banco y pedir una chequera para la Alcaldía. Así los gastos estarían mucho más controlados y sería mejor para todos.

Decretó entonces que en el pueblo había un mendigo, el cual había tenido mala vida puesto que no había trabajado nunca, y que ese indigente tenía derechos como todos los demás del pueblo, y que debía ser atendido por el médico, debía ser vestido por la costurera, calzado por el zapatero, y también, habría de construírsele una casa.

Estuvo muy feliz el menesteroso, que hasta esa fecha se había vestido con la ropa vieja que le regalaban los citadinos, igual se había calzado y alimentado.

El Alcalde decidió que para pagar todo aquello del mendigo, cada poblador debía pagar una pequeña cuota, adicional a la que la pagaban para sufragar su sueldo y los gastos comunes, y entonces decidieron dejar de ocuparse del mendigo, porque de eso ya se ocupaba el Alcalde.

Don Ermenegildo, que era uno de los campesinos y agricultor, que se gastaba mensualmente 100 dólares en semillas y fertilizantes, tuvo entonces que gastar solo 80, pues el resto se le iba a la manutención del pordiosero y las nuevas ideas del Alcalde. Como es lógico Don Ermenegildo produjo una cosecha más pobre y como él, muchos otros pobladores.

Algunos habitantes, al ver que después de pagarle al Alcalde no les quedaba dinero alguno, decidieron hacerse mendigos también, así podrían contar con todo lo que contaba el pordiosero sin necesidad de trabajar.

El dinero no alcanzaba, así que compró el banco, ahora no sólo era Alcalde, sino banquero, y suprimió totalmente el dinero, sustituyéndolo por cheques que el mismo emitía.   Así les pagaba al sastre, costurera, maestra y a todos. Y los cheques no estaban limitados a la cantidad de dinero que tenía en su cuenta la alcaldía, porque él en realidad podría emitir tantos cheques como quisiera y fueran necesarios.

Vio entonces el Alcalde como el pueblo se empobrecía bajo su gestión, y hubo quien le sugirió que le quitara el subsidio a los mendigos y les obligara a trabajar para comer, pero aquel Alcalde tan estudiado y moderno, pensó que aquello no era una solución, que eso era atraso propio de conservadores crueles y capitalistas que sólo pensaban en el dinero.

Tras noches de no dormir, el Alcalde tuvo una idea genial, y contrató a un empresario, para que les comprase los burros a los pobladores a fin de mejorarles su situación económica.

El negociante, se dirigió a la comunidad donde nunca había estado antes y ofreció a sus habitantes 100 balboas por cada burro que le vendieran.   Buena parte de la población le vendió sus animales. Al día siguiente volvió y ofreció mejor precio, 150 por cada burrito, y otro tanto de la población vendió los suyos.

Y a continuación ofreció 300 balboas y el resto de la gente vendió los últimos burros. Al ver que no había más animales, ofreció 500 rúcanos por cada asno, dando a entender que los compraría a la semana siguiente, y se marchó.

Al día siguiente mandó a su ayudante con los burros que compró a la misma localidad para que ofreciera los burros a 400 balboas cada uno.

Como era de esperar, este ayudante desapareció, igual que el señor, y nunca más aparecieron.

Resultado: El distrito quedó lleno de burros y endeudados. Fin

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Este artículo se publicó el 25 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Volando con turbulencias

La opinión del Ingeniero y Analista Político….

MARIO  ROGNONI
marognoni@cwpanama.net

El inicio del 2011 se ha presentado con una serie de problemas que confronta el gobierno del presidente Ricardo Martinelli. Después de una larga luna de miel con su pueblo, factores fuera de su control sumado a imprudencias e incapacidades de algunos de sus colaboradores, han dado con el final de los tiempos de paños y manteles. Después de haber sido electo con mas del 60% de los votos y encontrando unas finanzas solidas en el estado, poco mas de dieciocho meses han pasado y el país es otro.

La Caja de Seguro Social enfrenta una posible crisis y trata de evitar hacerle frente a un aumento a los jubilados, aumento prometido en campaña pero que ahora el ejecutivo solo puede aportar el 60% del mismo mientras los directivos del Seguro aseguran que ellos no pueden hacerse cargo del resto. La Alcaldía del distrito capital ha sido castrada y se le quito la recolección de la basura, ahora en manos del ejecutivo a través de una nueva entidad donde los electores no entienden por que si se les dio fondos a la autoridad nueva pero el gobierno no pagaba su deuda a la antigua DIMAUD, limitando su posibilidad de actuar.

El presidente habla de su alianza y compromiso con los panameñistas pero 7 diputados de su partido proponen la reelección inmediata alertando a sus aliados a la posible traición en el 2014 y sembrando las primeras semillas de conflicto con los panameñistas. Mientras tanto, le renuncian el embajador en USA, su secretario de prensa y el Zar anticorrupción mientras se traslada al antiguo director de la ANAM.   Ninguna de las renuncias es explicada y todas caen en el mundo de la especulación generando múltiples rumores. Mientras tanto, el Ministerio Público busca reorganizarse bajo la figura de Ayu Prado tras el fracaso de Giuseppe Bonissi.

Los problemas del gobierno y su manejo pudieran pasarle por encima a los electores, pero lamentablemente las condiciones y calidad de vida en el último mes empeoraron al máximo, la crisis del IDAAN dejo sin agua a la capital y pocas esperanzas de resolverse a corto plazo, la violencia se apoderó del país iniciando el año con el primer fin de semana 5 asesinatos y otras dos muertes violentas, el costo de vida se disparó por el aumento del combustible, el Metrobus no llenó las aspiraciones del panameño que rechaza el cambio para ir de pie por más dinero sólo porque el bus tiene aire acondicionado.

A los problemas que empiezan a deteriorar la proyección del gobierno se suma una Asamblea Legislativa que como medida frente a los problemas nacionales solo se le ocurre proponer una ley para arrestar de 2 a 4 años a quien insulte a un funcionario electo.   No citan al pleno ni al director del IDAAN, ni al jefe de la policía, ni al Ministro encargado del costo de la gasolina, simplemente arremeten contra los que denuncien el descontento y critiquen a los gobernantes. La turbulencia actual sigue bajo el peligro de nuevas revelaciones de los Wikileaks, ahora llamados por los panameños desde Rickyleaks hasta locoleaks en su humor.

El gobierno parece encantado, como si lo hubiesen hipnotizado y no parece estar en sintonía con el pueblo y sus necesidades e inquietudes. Con insistir que vamos bien, creen que vamos bien. Mientras tanto la deuda externa sigue subiendo, las compras directas ahora incluyen hasta la portabilidad numérica, un contrato de decenas de millones de dólares que fueron incapaces de adjudicar en dos licitaciones. Mientras el pueblo exige agua, seguridad, mejor transporte, baja en el costo de vida, el gobierno sigue empeñando en macro proyectos desde la compra por más de un billón de dólares de dos corredores que con el tiempo de hecho serán nuestros, la construcción de una torre financiera, constantes viajes al exterior e innumerables compras directas.   Mostrando el gobierno de cuerpo entero, el cónsul del país en Miami hace el ridículo y deja en ridículo a todos los panameños, para solo ser amonestado por tener el cabello largo.

Panamá es un país noble, resiste los peores gobiernos, la economía sigue creciendo y el pueblo se resigna a sus gobernantes. Quizás algún día logremos los panameños entender que hay que pensar antes de votar, elijamos entonces los que deben estar en la Asamblea, los que deben ser nuestros alcaldes y nuestro presidente, para poder superar nuestra mediocridad, empañado el esfuerzo de hecho por los deseos de enriquecimiento de los que llegan al poder.

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<> Este artículo se publicó el 11 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Un Alcalde con ganas de trabajar

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La opinión del Economista…


Francisco Bustamante

Dice un proverbio chino que tengas cuidado con lo que pidas al Cielo, porque se te puede cumplir.  Y de qué manera. Pedí al cielo que iluminara al Alcalde y que el ímpetu que le dedica a organizar la Navidad Más Grande del Mundo, una vez al año, le durase por los 11 meses restantes y se luciera con proyectos para el bien de la comunidad.

Entre los proyectos que podría promover están, (a) Mejoramiento las aceras. Hasta donde entiendo, todos los propietarios de inmuebles deben construir las aceras. Que hiciera cumplir esta norma. (b) la pintura de los inmuebles de la ciudad. Antes existía la obligación de pintar cada año, justo en diciembre, los inmuebles. Que se recuperara esta práctica, por lo menos para los inmuebles abandonados, bajo pena de multa. (c) el ornato municipal. Que organice el patronazgo de jardines con distintas asociaciones. (d) el buen funcionamiento de las oficinas de recaudo. Que solicite una ayuda de la División de Finanzas Municipales del BID, para que mejore la organización y la eficiencia de la administración municipal, entre otras, las funciones de recaudación. El aprovechamiento de la automatización, por ejemplo. (e ) promover los conciertos barriales aprovechando las bandas de música de las escuelas, (f) organizar con el apoyo de las federaciones premios para ligas juveniles e infantiles, etc.

¿Qué tenemos? El Alcalde ha logrado el sueño de los ácratas. Nos ha hecho iguales a los rabiblancos, rabichocolates y rabioscuros, en el castigo de una ciudad sucia y ahogada en basura. También nos igualó a los contribuyentes que cumplimos nuestras obligaciones, dejándonos sin placas,   igual que los muchos vehículos que circulan sin identificación en la ciudad.

Ahora nos anuncia el incremento del costo del impuesto de circulación de los autos, para financiar el presupuesto del Municipio. En realidad, no me molesta pagar impuestos, si veo que revierten en servicios a la comunidad. Pero no ocurre eso.    Nos dice la propaganda, que el Alcalde quiere cumplir con la constitución. Y no puedo evitar una sonrisa irónica cuando recuerdo el sainete de su habilitación para validar su elección, pese a que violaba la constitución.

U otra. Nos dice que va invertir en obras municipales el mayor porcentaje del presupuesto municipal. Pero no nos dice en qué proyectos, los criterios de elegibilidad de los mismos, si eso va a ser una norma pétrea en los presupuestos de los siguientes años, es decir, que no se va a usar ese dinero para gastos de emplear a los que se queden sin funciones cuando desaparezca la DIMAUD.

El Alcalde se olvida de muchas cosas. Por ejemplo: quienes tienen autos caros, usualmente tienen casas de campo o de playa. Nada les cuesta sacar sus placas en los corregimientos de descanso donde tienen propiedades. Y la canalla, irse a San Miguelito a sacar sus placas. O a Chorrera o a Arraiján. Y para fijar la base impositiva, hay dudas que no se han aclarado. Tampoco nos ha dicho cuánto espera recaudar con el incremento de tasas. Le crees al Alcalde?   Yo tampoco.

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<>Artículo publicado el 24  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Decreto obsoleto

La opinión del Ex Presidente de la Cámara de Comercio de Panamá y Ex Embajador de Panamá en Mexico….

RICARDO ALEMÁN ALFARO
ricaleman@gmail.com

Al conocer sobre el último decreto emitido por la máxima autoridad del distrito capital, volví a sentir lástima por la estrechez mental de quienes, sistemáticamente, impulsan año tras año la prohibición de venta y consumo de bebidas alcohólicas en el Día de los Difuntos, costumbre propia y arraigada en algunos pueblos subdesarrollados.

No trato de convertirme en un impulsor del alcohol ni vendedor gratuito de las grandes y pequeñas empresas que se dedican a su venta; se trata de que como Nación iniciemos una discusión sobre si queremos continuar con la mentalidad pueblerina, propia de inicios del siglo pasado, o si, por el contrario, queremos dar el paso hacia la modernidad, la apertura, al crecimiento y desarrollo del país en este mundo globalizado al que hemos apostado, utilizando al turismo como motor impulsor de la economía.   Pero, también se trata, y más importante aún, del ejercicio de nuestros derechos fundamentales como ciudadanos y contribuyentes: al libre comercio, a la propiedad, al trabajo, y a tantos otros ‘derechos’.

Los gobernantes han mantenido como norma culpar a sus antecesores de ‘todos’ los males que encuentran y anuncian en grandes titulares que propiciarán el ‘cambio’; no obstante, nuestro alcalde en vez de transformarse y convertirse en parte del cambio real en el que estamos inmersos, lo que puede apreciarse a simple vista en la ciudad capital y también en otras provincias, decide continuar por el camino trillado, rocoso y lodoso, empantanando a la ciudad, ante la sorpresa de propios y extraños.

Si analizamos el tema desde el punto de vista económico, no existe duda alguna de las pérdidas que sufren los pequeños y grandes empresarios, al impedírseles la venta de los productos que elaboran, distribuyen y venden, que se traducen en salarios pagados por trabajos no realizados, meseros que no ganan su principal sustento, como lo es la propina, además de mantener los gastos corrientes como si estuvieran funcionando.   ¿Quién reembolsa a estos empresarios—contribuyentes de esas pérdidas económicas?

Siento ‘pena ajena’ cuando la gran cantidad de turistas que nos visitan, turismo que en la ciudad capital es, principalmente de ‘negocios’,   no pueden siquiera tomarse una cerveza o una copa de vino en un restaurante, pues los comerciantes pueden ser objeto de multas pecuniarias. Triste espectáculo, que me ha tocado vivir, y que, en su momento, solo pude responder, avergonzado, diciéndoles: ‘es que seguimos teniendo mentalidad pueblerina, a pesar de vivir en una capital moderna, timbre de orgullo de los panameños’.

¿Hasta cuándo la violación a los derechos fundamentales, como lo son, el trabajo, el ejercicio del comercio, la libertad de creencias, al tránsito y a la propiedad? ¿Por qué no puedo comprar una bebida o botella de licor en un establecimiento comercial o supermercado, aunque sea para tomármela en mi casa?   ¿Por qué no puedo vender licor a quien quiera recordar a un ser querido fallecido libando una cerveza o un copa de licor? Señor alcalde, señores concejales, súbanse al tren de la modernidad, cuyo recorrido inició en enero de 1990, que ha permitido la transformación de nuestra querida Panamá en un país que ahora se conoce internacionalmente por su crecimiento, desarrollo, oportunidades, libertad, democracia, y que con grandes esfuerzos de gobernantes, empresarios y trabajadores, intentamos convertir en un país de primer mundo, abierto a todos, nacionales y extranjeros, y deje ya de emitir decretos que resultan en el hazmerreír y provocan pérdidas económicas a gran cantidad de empresarios, trabajadores y al propio Estado recaudador.

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<> Este artículo se publicó el 21 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.