La salud y seguridad en el trabajo

La opinión de…..

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José Carlos Espino


La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que 6 mil trabajadores mueren cada día en el mundo a causa de accidentes y enfermedades relacionados con el trabajo, cifra que parece ir en aumento.  Además, cada año se producen unos 270 millones de accidentes de trabajo no mortales y 160 millones de casos nuevos de enfermedades profesionales. La seguridad y la salud en el trabajo deben ser motivo de preocupación en todo el mundo para los gobiernos, los empleadores, los trabajadores y sus familias.

El 28 de abril de cada año, la OIT desea promover la seguridad y salud en el trabajo en todo el mundo y afirmar la importancia del diálogo social y de una cultura de prevención en materia de seguridad y salud satisfactoria para abordar dichos retos. Este día, fue también elegido por el movimiento sindical mundial para rendir homenaje a las víctimas de los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales.

Para este 2010, el enfoque de la campaña de prevención de accidentes y enfermedades laborales se denomina: Riesgos emergentes y nuevos modelos de prevención en un mundo de trabajo en transformación. En los últimos años se han observado nuevas tendencias de los accidentes relacionados con el trabajo. Algunos ejemplos son: nuevas tecnologías y procesos de producción (por ejemplo, la nanotecnología o la biotecnología); nuevas condiciones de trabajo (por ejemplo, mayores cargas de trabajo, intensificación del trabajo a raíz de los recortes de plantilla y malas condiciones asociadas con la migración por motivos de trabajo); trabajos en la economía informal; nuevas formas de empleo (por ejemplo, el empleo independiente, la subcontratación o los contratos temporales, entre otros). La idea es llamar la atención a las partes interesadas sobre estos nuevos riesgos laborales que deben ser atendidos.

Si los gobiernos, empresas y trabajadores unen sus esfuerzos en la prevención de los riesgos actuales y futuros, puede reducirse el número de accidentes y enfermedades laborales, por el bien de todas las partes interesadas. De acuerdo a la OIT, se hace necesario la implementación de una cultura nacional de prevención en materia de seguridad y salud en el trabajo que: “implica el respeto del derecho a gozar de un medio ambiente de trabajo seguro y saludable a todos los niveles; la participación activa de los gobiernos, los empleadores y los trabajadores para asegurar un medio ambiente de trabajo seguro y saludable a través de un sistema de derechos, responsabilidades y deberes definidos; y la atribución de la máxima prioridad al principio de la prevención”.

Aprovechemos esta fecha para reflexionar si en nuestro país estamos haciendo los esfuerzos preventivos necesarios al igual que para unirnos al dolor y luto de las familias panameñas que han perdido seres queridos debido a accidentes y enfermedades en el trabajo.

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Este artículo se publicó el  28  de abril de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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El grado de inversión y la salud ocupacional

La opinión de….

José Carlos Espino

Con mucha satisfacción vemos el ingreso de Panamá al pequeño grupo de países que cuentan con la calificación de grado de inversión. Como consecuencia de esto, Panamá será aun más atractivo a las inversiones extranjeras y abaratará los costos de financiamientos para nuevos proyectos de infraestructura. Sin embargo, la estrategia para el desarrollo debe estar fundamentada en los tres pilares del desarrollo sostenible: ambiental, económica y social.

La seguridad y salud ocupacional (SSO) es un componente fundamental dentro del aspecto social del desarrollo sostenible ya que protege uno de los recursos más valiosos para lograr el desarrollo: nuestra población económicamente activa. Vemos con mucha preocupación que no se le ha dado la importancia debida al tema en el Plan Estratégico 2010–2014 presentado por el Gobierno Nacional. En Panamá, de acuerdo a cifras de la OIT, tenemos una tasa de fatalidad de 0.140 (por cada mil trabajadores); por encima del promedio de América Latina (0.135) y varias veces por encima de países desarrollados. Por otro lado, las pérdidas económicas por accidentes y enfermedades laborales ascienden aproximadamente al 4% del producto interno bruto.

Los nuevos proyectos que vemos anunciados traen consigo una serie de factores de riesgos que no se han manejado anteriormente en nuestro país. Por ejemplo, Panamá no cuenta con una normativa de SSO para trabajos en túneles que es necesaria en la construcción del metro y algunas hidroeléctricas; no existe normativa para trabajos en minas; tenemos la mejor red vial de Centroamérica y no contamos con normativas de seguridad en trabajos viales. Tampoco contamos con personal calificado, instrumentación de campo y laboratorios de higiene ocupacional y toxicología especializados para una adecuada fiscalización de este tipo de proyectos. Adicionalmente, la mayoría de las normas sobre SSO vigentes no han sido actualizadas en más de 10 años y muchas ya están obsoletas.

Panamá no cuenta con una política clara de seguridad y salud ocupacional por lo que mantenemos tasas de accidentabilidad por encima del promedio de la región. La gestión de la SSO está dispersa entre varias instituciones del Estado entre ellas: Ministerio de Trabajo, Ministerio de Salud, Caja de Seguro Social, municipios, etc. Es importante que el Gobierno realice las gestiones necesarias en esta área para evitar que las nuevas inversiones traigan consigo un mayor número de accidentes y enfermedades laborales en detrimento de nuestra clase trabajadora. Nuestro país cuenta con excelentes profesionales en todas las ramas de la seguridad y salud ocupacional que pueden aportar sus conocimientos y experiencia para mejorar el cuerpo normativo que tenemos.

Por otro lado, las universidades deben aumentar su oferta académica para incluir carreras especializadas dentro de las ramas de la seguridad y salud ocupacional. Ojalá que el Gobierno tome conciencia del problema que se puede suscitar a corto plazo y tome las medidas necesarias para mejorar la salud ocupacional en Panamá.

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Este artículo se publicó  el  31 de marzo  de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Los retos de la seguridad laboral

La opinión de…..

JOSE CARLOS ESPINO

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Los retos de la seguridad laboral

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En Panamá tenemos un cuerpo normativo grande en lo referente a la seguridad y salud ocupacional.

El Ministerio de Trabajo (Mitradel) publicó el Reglamento de Seguridad, Salud e Higiene en la Industria de la Construcción y la reglamentación sobre el oficial de seguridad. Adicionalmente, el Consejo Municipal de Panamá publicó un acuerdo municipal sobre el mismo tema, y el Ministerio de Salud (Minsa) una serie de decretos y reglamentos sobre ruido, vibraciones y contaminantes químicos en 2000 y 2001. Para no quedarse atrás, la Caja de Seguro Social publica la Resolución 41039 de 2009 sobre el Reglamento General de Prevención de Riesgos Profesionales y de Seguridad e Higiene del Trabajo.

Sin embargo, ya superamos el número de muertos por accidentes en la construcción del año 2008. No se trata de seguir emitiendo normas que no se hacen cumplir y solicitando planes que ninguna autoridad lee.

Por ejemplo, actualmente una obra de construcción debe tener: un estudio de impacto ambiental (que incluye medidas de seguridad), un plan de seguridad, un estudio de seguridad, un sistema de gestión de seguridad, un oficial de seguridad nombrado por el Mitradel, un encargado de seguridad nombrado por el promotor, y otro sistema de prevención de riesgos laborales para la CSS.

Adicionalmente, tenemos un desfile de funcionarios (Mitradel, Minsa, CSS, Sinaproc, Municipio y Cuerpo de Bomberos) que muchas veces se contradicen e interpretan los reglamentos en forma diferente.  ¿Cuáles han sido los resultados de todo este esfuerzo si los accidentes siguen aumentando? Definitivamente, algo se está haciendo mal.

La clave para solucionar el problema está en una fiscalización efectiva por parte del Gobierno. Diferentes estudios indican que se requieren condiciones para lograr un cumplimiento efectivo: debe existir la posibilidad real de que la infracción sea detectada; debe haber una respuesta oportuna y certera a una infracción por parte de las autoridades; debe haber una consecuencia, acción o pena; y debe existir la percepción, por la parte regulada, de que las primeras tres ocurrirán si se comete una infracción. Aquí radica la causa del problema.

No existe una buena fiscalización por parte de las autoridades (los reglamentos no se cumplen a cabalidad); las consecuencias del incumplimiento no se han establecido claramente y todavía hay empresas que tienen la percepción de que pueden cometer infracciones y nada pasará.

Para lograr una fiscalización efectiva, se necesitan profesionales competentes en seguridad ocupacional que fiscalicen los proyectos.   Vienen proyectos nuevos como el metro y la expansión del Canal, que requieren ingenieros en seguridad para supervisar trabajos con explosivos en túneles, excavaciones profundas y en ambientes confinados, por mencionar algunos.   La oferta de este tipo de profesionales es limitada en Panamá.   Una manera de afrontar el problema sería reunir los recursos dispersos en diferentes entidades públicas y crear un ente encargado de la seguridad ocupacional.   Esta es la manera como funcionan muchos países desarrollados, logrando buenos resultados.

Esperemos que las autoridades no olviden que la seguridad y salud de la fuerza trabajadora es importante, y que estén planificando esto como parte de los nuevos proyectos. No esperemos cuando mueran más trabajadores para empezar a improvisar con nuevos reglamentos y planes de seguridad que no logran nada.

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Publicado el 25 de octubre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.