El 9 de enero y la nacionalidad panameña

 

La opinión de…

Jorge Chang-Villarreal

Han transcurrido ya 47 años de aquel amargo día en el que jóvenes panameños del Instituto Nacional elevaron esa voz de protesta en contra de la ocupación militar en la Zona del Canal, la denominada quinta frontera, que por muchos años estuvo allí como indicativo de que nuestro país no era soberano; que existían dos jurisdicciones distintas.

Ya para el año de 1958 se comenzaron a realizar algunos movimientos y es así que se inicia la operación soberanía, con la que estudiantes de la Universidad de Panamá colocan banderas en el territorio de la antigua Zona del Canal. Para el 30 de diciembre de 1963, el gobernador Robert Fleming anunció que la bandera panameña sería izada junto con la estadounidense en ciertos sitios de la ex Zona del Canal, a partir del 1 de enero de 1964, sin embargo, la decisión fue ignorada.

Los estudiantes de la Escuela Superior de Balboa izaron la bandera de Estados Unidos frente al plantel, sin acompañarla con la bandera panameña, lo que motivó que un grupo de estudiantes del Instituto Nacional (entre 150 y 200) llevara la bandera nacional con la intención de izarla en el colegio de Balboa, pero solo lograron pasar seis de ellos, quienes al llegar al colegio se vieron asediados por una multitud que no los dejó izar la bandera y, en el forcejeo, rompieron nuestro emblema nacional, hecho que causó indignación entre toda la población, que se tiró a las calles en protesta por lo sucedido. Esto dio por resultado 21 mártires y más de 500 heridos.

Los mártires del 9 de enero son verdaderos héroes de la nacionalidad panameña, pero algo debe estar pasando en nuestra sociedad; cada día son más los panameños que olvidan el significado de la fecha, lo toman como un día libre o de paseo. ¿Será que nuestra juventud no siente el orgullo de ser panameño? Es un deber patriótico que el 9 de enero no pase inadvertido. Esto no solo sucede el Día de los Mártires, igual pasa en las fiestas patrias, porque los jóvenes no saben por qué desfilan; no saben el significado de los colores de la bandera, cuándo nos independizamos de España o cuándo nos separamos de Colombia.

La situación se complica más cuando vemos las recientes declaraciones de nuestro cónsul en Miami, quien desconoce por completo no solo los datos del Canal, sino de la historia panameña; también, cuando se imprimen alrededor de 60 mil pasaportes con un mazo en vez de una pica y con el sol naciente, cuando en el escudo verdadero el sol se oculta, debido a que toda la conspiración de la separación de Colombia ocurre de noche.

Definitivamente, debemos tratar de rescatar la nacionalidad panameña. Es un deber de todos entender que el amor a la patria es un amor incondicional, que debemos respetar nuestros símbolos patrios por ser la fiel muestra de nuestra identidad nacional.

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Este artículo se publicó el 10  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Debate público con el profesor Jované (XII)

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La opinión de…

Manuel Castro Rodríguez 

Profesor Jované, en un artículo publicado el 9/1/2002 en El Siglo, el dirigente popular Andrés Galván e Inocencio Garibaldi -miembros del Comité Cívico de Heridos y Héroes del 9 de Enero de Colón-, denunciaron:   “Por cuatro días seguidos, los colonenses lucharon con piedras, bombas molotov, etc., contra el ejército más poderoso del mundo, acción que no hizo la gran Guardia Nacional, que nos dejó solos y se cruzó de brazos mientras el ejército yanqui nos masacraba”.

También se expresa en la denuncia de los dos colonenses: “El cuarto día de lucha, o sea, el día 12 de enero de 1964, esa misma cobarde y asesina Guardia Nacional, al mando del mayor Omar (Iván el terrible) Torrijos, actuó brutalmente, con saña y con una fobia salvaje no contra el ejército agresor –no, no, que va. Actuó contra los colonenses, encarcelando a gran cantidad de ellos”.

Jované, usted sabe que durante la dictadura de Omar Torrijos Herrera (1968-1981) se produjeron más muertes y desapariciones forzadas que durante la dictadura de Noriega, entre ellos: el dirigente marxista Floyd Britton; Jorge Camacho, Jorge Falconet y Marlene Mendizábal, militantes del FER-29; la adolescente Rita Wald; el padre Héctor Gallegos; el dirigente campesino Encarnación González; los dirigentes populares Narciso Cubas, Félix y Elías González Santizo, José del Carmen Tuñón y Tomás Palacios Salinas; y el izquierdista Heliodoro Portugal. Encarnación González, de sesenta y nueve años, fue asesinado al ser lanzado desde un avión.

Jované, usted conoce que la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado panameño por las desapariciones forzadas de Heliodoro Portugal en 1970 y de Rita Wald en 1977, ocurridas durante la dictadura de Torrijos.

Jované, usted sabe que tanto Omar Torrijos Herrera como Manuel Antonio Noriega fueron agentes de los servicios de inteligencia norteamericanos. En junio de 2001, Guillermo Sánchez Borbón dio a conocer documentos desclasificados del Gobierno norteamericano donde se expresa que “Omar Torrijos Herrera fue reclutado (paga mensual 25 dólares) como un informante confidencial del Cuerpo de Inteligencia (CIC) en octubre de 1955 (…)   En marzo de 1969, cinco meses después de haber asumido el poder, voluntariamente renunció al sueldo de 300 dólares mensuales, alegando que ahora era el jefe, y que estaba por debajo de su dignidad aceptarlo. Después de esto, solicitó y obtuvo dos pagos especiales de 100 dólares en mayo de 1969 y 300 dólares en octubre de 1969”. (http://mensual.prensa.com/mensual/contenido/2001/06/25/hoy/opinion/170392.html).

Sin embargo, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba dio a conocer el 5 de enero de 2009: “Un monumento en homenaje al ex presidente panameño, Omar Torrijos, fue develado hoy aquí” (http://www.cubaminrex.cu/Actualidad/2009/Enero/Develan.html). Jované, ¡usted sabe que eso es mentira: el dictador Omar Torrijos Herrera nunca fue presidente!

Jované, usted y el resto de la ‘izquierda’ adocenada guardan silencio cómplice ante la deificación del dictador Omar Torrijos Herrera por el régimen militar que tiraniza al pueblo cubano. Jované, ¿usted no se avergüenza de su comportamiento? Jované, usted debiera tener la entereza de explicarle a la sociedad panameña:   ¿Cuáles son las razones que usted tiene para apoyar al castrismo, que tanto daño le ocasionó a Panamá?   Continuará.

 

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<>Artículo publicado el  10  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.  El resaltado es nuestro.

9 de Enero

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La opinión del Escritor y Analista Político…

Rafael Montes Gómez 

Recuerdo a un profesor de historia mexicano en los EE.UU. Se burló de mí en plena clase, al saber que yo era panameño. Me increpó haciendo mofa de una “independencia donde no murió nadie”, por la forma de su discurso evidentemente eran las ideas de “How Wall Street Created a Nation: J.P. Morgan, Teddy Roosevelt and the Panama Canal de Ovidio Díaz Espino.

Yo le contesté “Es eso lo que me llena de orgullo. Nuestros próceres no dispararon un tiro y no hubo derramamiento de sangre, me siento muy bien siendo panameño y no haber pasado por las sanguinarias guerras que libraron mexicanos y centroamericanos, sin embargo, concuerdo que la soberanía de un pueblo no se alcanza sin derramamiento de sangre”.

Muy en el fondo sabía que el profesor tenía algo de razón, desde hace más de 20 años mis criterios acerca de la gesta de noviembre de 1903, giran en la búsqueda de la verdad histórica y sacudirla de los mitos y romanticismos que la adornan.

Pocos panameños saben que el banquero neoyorquino John Pierpont Morgan (J.P. Morgan) fue el primer tesorero de nuestro creado estado panameño y acompañaba a tomar decisiones de estado.  Eso es historia patria no leyenda negra.

Pocos panameños saben de las implicaciones económicas del acto patriótico de noviembre de 1903.   Familias judías que financiaron primeramente la gesta como los Lindo, Brandon, Cardoze, Toledano, Piza, por solo mencionar algunos, tenían tan buenas inversiones en Panamá que se mudaron a la nueva república. Eso es historia.

Cuando en los medios se ventiló el tema de una embajadora estadounidense abogando por la compañía Bechtel, para mí no resulto en ninguna novedad. Ellos siempre lo han manejado así. La apropiación empresarial de la política exterior estadounidense, y de cómo los intereses de las empresas y los del Estado se entrelazaron hasta tal punto que no se distinguían, se experimento en Panamá desde su nacimiento.

Sin demeritar a los próceres, ese orgullo patrio del que hablamos al inicio, lo obtuvimos todos los panameños y representados en la sangre de nuestros mártires.   En noviembre anote ”no podemos ignorar, que del trueque nacional nace la ausencia de soberanía y que fue un legado de nuestros próceres.   La soberanía de un pueblo no se alcanza sin derramamiento de sangre, no obstante, el perfeccionamiento de ese acto patriótico inconcluso, lo tuvimos todos los panameños y representados en la sangre de nuestros mártires 61 años después con el 9 de enero.

Es digno de resaltar que es el pueblo herido y mancillado en su orgullo nacional quien se enfrenta a la turba y soldadesca yankee, luchamos contra un imperio.   No obstante siendo el mayor acto patriótico de nuestra historia, pasan los años y aún el 9 de enero no tiene ni la calidad de un 3 de noviembre,   ni la consideración de nuestras autoridades nacionales,   ni del propio pueblo panameño, de elevarlo al sitial que tan ilustre fecha y los mártires se merecen.

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<>Artículo publicado el 9  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El mártir Elías Gonzalez Santizo

La opinión del Educador…..

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PASTOR E. DURAN E.

El 15 de octubre de 1970, es decir, 10 días antes de morir, Elías sufrió otro rudo golpe, pues conoció de la muerte de su hermano Félix.

Uno de los mártires constitucionalistas, que despertó nuestro interés de investigación histórica es Elías González Santizo. ¿Cómo murió el joven González Santizo?   Era miembro de una de las familias más sacrificadas y perseguidas de aquellos días de dictadura militar.  Elías González, antes de caer abatido por los esbirros de la Guardia Nacional (GN) el 25 de octubre de 1970,  estando en la clandestinidad, llegó a la casa del Ingeniero Gilberto de Arco, en el barrio de Bella Vista, ciudad de Panamá, al lado del Colegio María Inmaculada.   En esa casa, antes de ser allanada por el G-2, se refugiaban algunos miembros del Frente de Resistencia Popular (FRP), que estaban perseguidos. Al parecer, el joven González Santizo llegó procedente de Chilibre, sin saber que esa casa había sido tomada por la GN. Llegó allí en busca de información y de nuevas tareas a emprender contra la tiranía.

Elías tocó la puerta pero nadie le abrió. Pensó que sus compañeros de lucha habían salido y estaban afuera. Se quedó a la entrada de la casa, en la espera de que éstos regresaran. En ese momento llegó la GN y lo sorprendió allí. Fue así como, según versiones de los vecinos del barrio, se produjo un tiroteo en medio del cual lo mataron.

Existe una foto que fue publicada en los diarios de esa época y donde se ve el cuerpo de Elías algo destruido como producto de una explosión. Se dice que fue una granada de fragmentación la que lo destrozó.   Lo que no hemos podido saber a través de nuestras indagaciones es si esa granada se la lanzaron o si él la llevaba consigo y al tratar de lanzarla y ser herido, la granada le explotó o algo por el estilo.   La versión que circuló en el sentido de que algunos miembros del FRP portaban granadas “defectuosas”, fue en realidad una “bola” o mentira que la GN hizo circular por aquellos días, ante el temor que tenían al saber que los guerrilleros de la resistencia constitucionalista portaban tales artefactos explosivos. El objetivo de tal versión infundada era que los propios guerrilleros se sintieran desprotegidos y desconfiados, según nos cuenta uno de los ex-combatientes de la guerrilla constitucionalista.   Él arguye que pudo darse el caso de que la granada le explotó al tratar de arrojarla y ser herido, si es que se trataba de una granada que el joven González portaba. Versiones de vecinos del barrio que fueron testigos de aquel doloroso incidente indican que la granada se la arrojaron agentes del G-2 a este mártir de la lucha constitucionalista.

Antes de morir, Elías había sufrido la desaparición física de su entrañable allegado Belisario Gantes, quien fue abatido por la GN en Cerro Azul el 9 de agosto de 1969.   Ese mismo día, la GN capturó y desapareció a su padre Encarnación “Chon” González.   Se dice que los esbirros de Torrijos lo lanzaron al vacío desde una avioneta en vuelo tras negarse a decir dónde estaban sus hijos Félix y Elías.

El 15 de octubre de 1970, es decir, 10 días antes de morir, Elías sufrió otro rudo golpe, pues conoció de la muerte de su hermano Félix, quien fue acorralado en una finca en Quebrada Bonita de La Chorrera (hoy “La Coca-Cola”), herido por un oficial de la GN de apellido Garrido y rematado por el Coronel Luis Del Cid, según un testigo presencial.

Los González Santizo y su padre Encarnación, pertenecían a la agrupación política Vanguardia de Acción Nacional (VAN), cuyos objetivos primordiales eran:

a) La conquista de una reforma agraria que se concretara a través de una distribución de la tierra en forma justa para el sector campesino,

b) la creación de fuentes de trabajo para el sector obrero, y,

c) la estructuración de una educación cónsona con las necesidades de desarrollo del país.

Unidos con el Movimiento de Unidad Revolucionaria (MUR) y miembros del Partido Panameñista (hoy Arnulfista), conformaron el FRP para hacerle frente al oprobioso régimen militar.

Recuerdo que cuando se descubrieron restos humanos en el cuartel de los Pumas de Tocumen, los familiares de desaparecidos y asesinados por el régimen militar comenzaron a reunirse. En uno de esos encuentros los familiares que sobreviven a Elías hablaron a los medios de comunicación acerca de la necesidad de saber dónde están los restos de Encarnación y Félix, porque al menos, los “pedazos” de Elías, que dejó el estallido de la granada, fueron recuperados y recibieron cristiana sepultura.

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Este artículo se publicó el 8 de mayo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La salud y seguridad en el trabajo

La opinión de…..

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José Carlos Espino


La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que 6 mil trabajadores mueren cada día en el mundo a causa de accidentes y enfermedades relacionados con el trabajo, cifra que parece ir en aumento.  Además, cada año se producen unos 270 millones de accidentes de trabajo no mortales y 160 millones de casos nuevos de enfermedades profesionales. La seguridad y la salud en el trabajo deben ser motivo de preocupación en todo el mundo para los gobiernos, los empleadores, los trabajadores y sus familias.

El 28 de abril de cada año, la OIT desea promover la seguridad y salud en el trabajo en todo el mundo y afirmar la importancia del diálogo social y de una cultura de prevención en materia de seguridad y salud satisfactoria para abordar dichos retos. Este día, fue también elegido por el movimiento sindical mundial para rendir homenaje a las víctimas de los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales.

Para este 2010, el enfoque de la campaña de prevención de accidentes y enfermedades laborales se denomina: Riesgos emergentes y nuevos modelos de prevención en un mundo de trabajo en transformación. En los últimos años se han observado nuevas tendencias de los accidentes relacionados con el trabajo. Algunos ejemplos son: nuevas tecnologías y procesos de producción (por ejemplo, la nanotecnología o la biotecnología); nuevas condiciones de trabajo (por ejemplo, mayores cargas de trabajo, intensificación del trabajo a raíz de los recortes de plantilla y malas condiciones asociadas con la migración por motivos de trabajo); trabajos en la economía informal; nuevas formas de empleo (por ejemplo, el empleo independiente, la subcontratación o los contratos temporales, entre otros). La idea es llamar la atención a las partes interesadas sobre estos nuevos riesgos laborales que deben ser atendidos.

Si los gobiernos, empresas y trabajadores unen sus esfuerzos en la prevención de los riesgos actuales y futuros, puede reducirse el número de accidentes y enfermedades laborales, por el bien de todas las partes interesadas. De acuerdo a la OIT, se hace necesario la implementación de una cultura nacional de prevención en materia de seguridad y salud en el trabajo que: “implica el respeto del derecho a gozar de un medio ambiente de trabajo seguro y saludable a todos los niveles; la participación activa de los gobiernos, los empleadores y los trabajadores para asegurar un medio ambiente de trabajo seguro y saludable a través de un sistema de derechos, responsabilidades y deberes definidos; y la atribución de la máxima prioridad al principio de la prevención”.

Aprovechemos esta fecha para reflexionar si en nuestro país estamos haciendo los esfuerzos preventivos necesarios al igual que para unirnos al dolor y luto de las familias panameñas que han perdido seres queridos debido a accidentes y enfermedades en el trabajo.

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Este artículo se publicó el  28  de abril de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

“Minguito” García, niño mártir

La opinión del Educador…..

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Pastor E. Durán E.

En abril de 1959 un grupo de jóvenes idealistas se alzaron en armas contra el gobierno oligárquico del Presidente Ernesto De La Guardia Jr., en Cerro Tute, provincia de Veraguas. Esta determinación tuvo su génesis en la masacre de estudiantes (22) en las calles de la ciudad capital por la Guardia Nacional (GN) los días 19, 20 y 21 de mayo del año anterior (1958). Como pacíficamente el gobierno se negó a escuchar sus reclamos de una mayor educación, optaron por la vía armada con la idea de tomarse el poder y hacer un buen gobierno para el país.

El viernes 3 de abril se hacían los preparativos para transportar a Santiago a los que participarían en el alzamiento. Rodrigo Pinzón informó a Isaías Chang que ese mismo día arribarían procedentes de la ciudad capital los que iniciarían el alzamiento y debía encaminarlos hacia San Francisco.

Reunidos en la noche cerca de la Escuela Normal, los hermanos Polidoro y Rodrigo Pinzón, Chang, César Manfredo y Rodolfo Murgas ultimaban detalles. De pronto, se apareció allí el jovencito Domingo “Minguito” García (15 años), hermano de Virgilio “Yiyo” García (18) y expresó su interés de participar en la guerrilla.

Manfredo le dijo que no podía participar puesto que estaba “muy nuevo”. Su hermano “Yiyo” tampoco estaba de acuerdo y dijo que si “Minguito” era aceptado, él no participaría. “Yiyo” no sabía cómo “Minguito” se había enterado de esos preparativos, y le dijo a “Minguito” que lo iban a amarrar en la pata de un árbol para inmovilizarlo, pero “Minguito” respondió: “Amárrenme si quieren, pero cuando yo me desate los alcanzaré”. No hubo más alternativa que aceptarlo al ver su firme decisión.

El grupo de ocho partió rumbo a Cerro Banquillo, sin saber que ya en aquel lugar se había dado un enfrentamiento con la GN y habían caído Rodrigo Pinzón y Eduardo Blanco.   Subiendo por las faldas del Tute, se encontraron con Polidoro y Rogelio Girón.  Ante la falta de armas, el cansancio y la falta de comida, Polidoro dijo que quien quisiera abandonar la empresa y bajar a Santiago lo podía hacer. La mayoría estuvo de acuerdo, menos Girón y “Minguito”, quien le dijo a Polidoro que lo acompañaría “hasta lo último”.   Cuando Polidoro trató de persuadirlo respondió: “Yo también tengo ideales y como tú tengo derecho a defenderlos”.

El 9 de abril Polidoro, Girón y “Minguito” se desplazaban por la montaña. Sólo Polidoro estaba armado. Fueron emboscados por la GN. Las balas alcanzaron a Girón y a “Minguito”. Así terminó la vida de este niño que equivocadamente o no, soñaba con mejores días para su patria.

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Este artículo se publicó el  24  de abril de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Violaciones actuales a los derechos humanos en Panamá desde su Zona del Canal (I)

La opinión del Docente Universitario…..

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José Antonio Moncada

Hay una historia conocida de oídas y poco documentada sobre los tratos que recibieron los panameños, quienes no eran zonians (habitantes de la zona del canal), lo cual era cónsono con las décadas de discriminación por el color de la piel, que hizo que hubiese un “gold roll” y un “silver roll”, iniciado no como muchos piensan con el canal, sino desde la época del ferrocarril transístmico que viene del siglo XIX, cuando a unos trabajadores se les pagaba con monedas de plata y a otros, la clase privilegiada, con monedas de oro.

Aún cuando lo anterior es interesante, lo presente en la llamada Autoridad del Canal de Panamá (ACP) es vergonzoso, porque nos han creado discriminación contra el obrero canalero actual del siglo XXI solo que algo más sofisticada.

En el área del Canal usted no puede enfermarse, no importa por el motivo que sea porque corre el riesgo inmediato que le apliquen disposiciones relacionadas con falta de habilidad para desempeñar su puesto de trabajo y quedará cesante, acompañado de las mentiras de que lo van a reubicar prontamente.

En 1964 se pensó que los idealistas institutores serían los últimos mártires de la Zona del Canal, pero ahora los trabajadores temporales de la ACP pierden la vida porque no quieren tomarse una incapacidad médica y la Autoridad no se hace responsable ni de su política discriminativa, ni de la crueldad de sus supervisores.

En contraste con el párrafo anterior, habría tanto que escribir sobre cómo la élite de la ACP se sabe aumentar el salario para ellos, en base a su sistema piramidal de 25 escalones a los cuales solo ellos puedan escalar; porque el resto de los trabajadores no se lo permite por un llamado “Reglamento de Administración de Personal”, que parece a nadie escandalizar. En materia de autoritarismo es bueno que el jefe se aumente el salario como quiera, pero es malo que el subalterno aspire a subir su nivel, mucho menos que proteste.

La Ley Orgánica de la ACP creó un órgano mediador entre los problemas obrero-patronales, llamado Junta de Relaciones Laborales (JRL) y hoy en día esa junta está tan fuera de control que intervino el Sindicato del Canal, el más grande de Panamá después del SUNTRACS, y lo hizo para meter las manos en el bolsillo de las cuotas sindicales.

En Panamá nos damos el lujo de ser quizá el único país de Latinoamérica donde se inhabilita a toda una junta directiva sindical, porque así se le ocurrió a cinco personas que no tienen vergüenza en avergonzar a los panameños con su actitud.

Existen por lo menos dos convenios de la OIT que prohíbe la persecución sindical (el 87 y el 98), pero dicen que hay una mano que mueve la cuna y que utiliza tontos útiles para tomar el látigo en contra de los sindicatos en este país.

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Este artículo se publicó el  6  de abril de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.