En busca de una cultura ‘cool’

La opinión del Médico y miembro del Club Rotario…

CARLOS   VÁSQUEZ

La sociedad contemporánea está sujeta a interpretaciones individuales. Es una cultura que muestra muchas opciones, donde no existen las reglas. Buscan dejar de lado lo normal, aunque sea sólo por una noche, los incitan a reinventar la vida, a innovar, y crear brevemente los momentos, que lo viven solo un instante, lleno de utopía y negación de sí misma. La música la hacen para que se escuche solo a todo volumen, es más, muchos dicen que es hecha para que se sienta, se experimenten sensaciones nuevas, se perciba esa ‘vibración’, que invade y sacude todo el cuerpo. Lo que importa es que todos los presentes sigan el movimiento, lo vivan intensamente. Los bailes de ahora quieren expresar intensidad ‘pura’, pero con una sobrecarga auditiva y visual de luces cambiantes, que puedan excitar y contorsionar a cientos de jóvenes hasta el agotamiento.

Esta cultura ‘cool’, crea un ambiente donde los jóvenes se pueden desinhibir para dar rienda suelta a los sentidos, dejen de ser ellos mismos y puedan entrar en esa ‘onda’ distinta, que les produce letargo y momentos fascinantes. Esta actitud en la juventud muestra una inmensa soledad; tratan de encontrar ‘la compañía’ que no tienen en su casa, desean escapar de la vida alienante y frustrante de cada día. Lamentablemente no son conscientes de la castración mental y la negación de sí mismo a que se ven expuestos.  Se sumergen en un mundo ficticio, donde creen no se sufre si no se goza, compensando con ello la falta de amor, la carencia de caricias maternales y del apoyo de un padre responsable. Las nuevas generaciones viven diferente, experimentan mucha soledad, inseguridad, su vida no tiene sentido, necesitan ‘estos escapes’, embotarse en ensueños, ruido y drogas.

Padres, por favor, dejen de ser ciegos y sordos, ¡despierten! Los hijos los necesitan. Pongan un alto a la competencia por el dinero. Miren lo que hacen sus hijos, interésense por sus amistades, los lugares que frecuentan, sus gustos, aficiones y sus intereses.   Escúchenles, aconséjenles, pongan límites, (créanme que los necesitan), establezcan horarios, enséñenles a seleccionar amistades, diversiones, edúquenlos para que sean responsables de sus actos y que reflexionen; pasen más tiempo junto a ellos.

Es prioritario darle un giro al estilo de vida en el que están inmersos nuestros jóvenes. Si queremos una sociedad más justa y equitativa, debemos trabajarla, pero unidos a ellos, a su sed de justicia, confiando en sus deseos de superar los vicios y lacras que como adultos exigimos e imponemos. Pongamos todos las bardas en remojo, aprendamos de Egipto; ellos se están manifestando por un ‘basta ya’, no por extremismos religiosos o políticas utópicas, dándoles las herramientas para que encuentren el camino de la verdadera libertad.

El futuro de Panamá será promisorio si los animamos a que busquen la excelencia del conocimiento,  del trabajo.

 

Este artículo se publicó el 17 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.  El resaltado es nuestro.
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La autocompación

La opinión del Abogado y Profesor Universitario…

CARLOS  AUGUSTO  HERRERA
cherrera255@hotmail.com

Este es un tema de psicología subsumido a la ciencia del derecho, porque es precisamente del comportamiento humano que raya en el delito.   No podemos con habilidades quitar el pan que otros urgen y menos mimetizarnos de necesitados para favorecernos. Los sinvergüenzas no pueden seguir con esa cantaleta emparedada en un ostracismo negativo frente a la realidad cotidiana, como para formar parte de los grupos que se encuentra calificados como los necesitados al extremo, aunque el objetivo redunde en encontrar bienestar o el de nuestra familia. Hay que luchar cada día un poco más hasta ver los resultados y si usted tiene un trabajo humilde, se debe destacar como el mejor, en vez de los llantos y lamentos.

Tenemos tantos derechos como los que gobiernan aunque alguna se tenga que imponer por la fuerza de la razón. La misericordia la podemos subsumir como la virtud que se inclina a la compasión; al perdón, al igual que con uno mismo, si lo que buscamos es conciliar con el concepto compuesto del título de este documento. La clemencia es sinónimo de conmiseración, lástima, piedad, caridad y condolencia, entre muchos otros.

Y siempre cuando empieza el año, junto a las campanadas del anuncio vienen las promesas sobre los cambios de estrategias, enfoques direccionado al regateo de hábitos, bajar de peso con infames dietas, pareceres, actitudes mesiánicas y que se yo, pero es que si lo observamos bien, con nuestra disposición casi le enseñamos al cuerpo como lucir frente a los demás. No en balde se sostiene que el 55% de lo que expresamos lo hacemos con el cuerpo.

Desde lejos podemos diferenciar al participante agobiado del copartícipe despejado, al ganador del perdedor, al relajado del angustiado. Alguien define cómo se aprende a ser desvalido.

Ya desde el año 1964, un estudiante graduando de psicología de la universidad de Princeton de nombre Martín Seligman, junto con sus compañeros había experimentado con la aplicación de pequeñas descargas eléctricas aplicadas a unos perros que trataban de escapar de un laberinto, descubrió que los animales habían aprendido de adoptar una compostura de desamparo ante la imposibilidad de lograr su cometido.

Observen lo que un animal puede lograr y comparen lo que podemos hacer nosotros con raciocinio. Lo experimentado por el estudioso ALDER LARRY se transfirió a los humanos, ahora con aplicación de fuertes ruidos, pero con sorprendentes e idénticos resultados, se concluyó que la gente dejó de escapar del ruido, pero igualmente se logró invertir los resultados, con la identificación de patrones entre los que estaba la permanencia, lo que no ocurre en personas emprendedoras.

Otro se refería a la capacidad de penetración, que en caso de optimista, éste no deja que el problema afecte el resto de su vida y menos que esa desvalidez se extienda a otras zonas y el tercero es que los problemas o reveses, no se personalizan hasta convencer al sujeto que es un fracasado.

ALDER LARRY me ha convencido de su extraordinaria visión y revelación al mundo de lo que somos capaces de ser y más, cuando lo trasladamos a lo cotidiano, a las posturas que se adoptan al llegar estas fiestas navideñas, que a propósito coinciden con la terminación del año, en que se logra medir la efectividad del esfuerzo empresarial y los momentos de las regalías motivadoras con las que se debe premiar a los buenos trabajadores, las excelentes relaciones personales, las amistades y una gran porción a la familia y a los niños.

Por supuesto que los dinámicos comerciantes, a través de la evolución de los tiempos han variado ese regalo al pesebre de incienso y mirra, por otros donativos de lo que no hay límites. Lo importante es que algunos se quedan con esa actitud pesimista y lo que venden lo casan con la ‘ayudita’ a sus misericordiosas necesidades, mientras otros sienten que es una obligación la de dar y hasta critican a los pocos desprendidos.

Este fin de año hubo mucha más oportunidad de dar a los necesitados que la naturaleza aporreo con todas las tragedias al son de los desbordamientos de ríos y quebradas, derrumbamientos y similares. Esa gente se quedó sin nada, por más apegados a Dios que estuvieron, pero es que dentro de los misterios divinos tenemos los imprevistos extremos que algunas pagan con la vida.

Seguro que los pedigüeños no necesitan de esta temporada para mendingar y hasta exigir que se repartan las riquezas, aunque sobren los ejemplos de una mayoría de tesoneros que logran por medio del esfuerzo alcanzar esos escalones del éxito y es de eso, de lo que tenemos que aplaudir porque es con el estudio con el que se logra ese cambio, si la educación transforma conductas y con ello el cambio de estrato social. Disponga todo su esfuerzo este año y al final nos vamos a reír por los resultados favorables.

 

<> Este artículo se publicó el 9  de enero de 2011  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Santos inocentes en el trabajo

La opinión del Periodista y Docente Universitario….

 

 


MODESTO A. TUÑÓN F.

modestun@yahoo.es

La escena EN EL PERIÓDICO no pudo ser más patética en el periódico; un cuerpo de un casi adolescente, tirado en el piso y cubierto por una tela.   El hecho detrás de la imagen narra que un menor que se desempeñaba como asistente del conductor del autobús, tuvo un descuido, durante el recorrido, no pudo asir con firmeza un lugar seguro y resbaló. El vehículo continuó y fue inevitable el resultado, el joven quedó sin vida debajo de la carrocería.

Es paradójico que la única explicación que recibimos quienes conocemos la historia es una abuela que habla de los objetivos que tenía el joven que acaba de morir; de sus sueños inmediatos de comprar sus juguetes y algo para ella.   Además, el conductor del transporte accidentado, que se lamentaba porque le profesaba un cariño al ahora difunto y que era su compañero de trabajo.

Entre los involucrados, asombra que nadie se refiera a la complicidad que cada QUIEN lleva encima ante la muerte de un joven de apenas trece años. Cuando se ha dicho que los menores no deben trabajar, se trata de exponer que ellos no tienen ni la misma consistencia, ni están preparados en la mayoría de los casos para superar una contingencia como, esta en que se vio involucrado el chico. MUY PEGADOS ESTOS DOS CONCEPTOS QUE SUENAN PARECIDOS, AUNQUE NO SIGNIFIQUE LO MISMO.

El trabajo de menores en Panamá, está relacionado LA MAYORIA DE LAS VECES con los niveles de pobreza. A menudo las familias que no cuentan con una solución a sus necesidades, envían a los hijos menores de edad a la calle a ver si consiguen ‘algo’, que les posibilite entradas para satisfacer necesidades de ellos y de sus familias.

Lo negativo, además del hecho en sí, es que no están cerca y no reciben una orientación de sus familiares adultos. Deben estar en la calle y en actividades, expuestos a los peligros ¿lógicos? ¿CUÁLES SON LOS PELIGROS LÓGICOS, NO CREES QUE DEBIERAS AÑADIR ‘LÓGICOS DE ANDAR DESPROTEGIDOS’ O ALGO QUE UBIQUE AL LECTOR EN LO QUE QUIERES DECIR?, sin contar con una vigilancia o la compañía de otras personas que les puedan ilustrar o advertir de los peligros. Peor cuando, como en este caso, estos menores que trabajan, se desempeñan sin recibir protección en las faenas.

El fenómeno socioeconómico del trabajo infantil en Panamá, presenta índices alarmantes, no por las cifras en sí, sino porque hay un desmesurado crecimiento, no obstante que los indicadores económicos se comportan de manera positiva. Esto demuestra que hay componentes de explotación y que las causas están más allá de la bonanza aparente de las estadísticas.

Hay una especie de aceptación colectiva de que los menores se involucren en tareas que normalmente, deben estar en manos de mayores de edad. La incursión de adolescentes, elimina las responsabilidades laborales y de otros compromisos que son de obligatorio cumplimiento en los acuerdos formales de trabajo. Pese a las campañas, no hay una verdadera vocación de acabar con estas prácticas extendidas en todo el país.

Hace unos años ¿intercambié? ¿MANTUVE? un diálogo con un niño indígena que limpiaba zapatos en Changuinola, quien me confesó que no asistía a la escuela, pese a que estaba en edad escolar. Su vida transcurría entre las calles de esa ciudad en búsqueda de CLIENTES PARA quienes quisieran lustrar sus calzados y era solo esa perspectiva que, a sus pocos años de edad, ya marcaba su vida, tal como se dibujaba en la melancolía de su rostro infantil.

Hace unos años se hizo un análisis de la realidad del trabajo infantil en el país y se presentó en los resultados que unos 47 mil jóvenes, en el territorio nacional realizaban actividades de este tipo con diferentes niveles de riesgo. Los últimos estudios actualizan esas cifras y establecen nuevos saldos cercanos a 90 mil, el doble; por lo que el balance demuestra que hemos fracasado en esta lucha.

Ante otros problemas, concebidos como de mayor complejidad en el campo social y económico, el mercado ha permitido que una mayor cantidad de chicos y chicas, salgan a buscar un oficio para tratar de resolver diferentes tipos de necesidades, sobre todo familiares, y se involucran en una relación que les hace obreros, cuando deben dedicar el tiempo por entero a culminar una formación académica.

Quienes miramos la vida con otros ojos que no son los de la fantasía, las travesuras lúdicas y los encantamientos, debemos construir un escenario que posibilite que los niños y los menores en general, puedan dedicar sus capacidades en la formación que requieren para hacerse ciudadanos con posterioridad.

Pero se requiere una formación académica formal y que garantice que la vida en el futuro, pueda ser comprendida, asumida y transformada creativamente por esos chicos que no deben morir hoy aplastados bajo crueles ruedas del destino.

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<> Este artículo se publicó 29  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

El trabajo decente en Panamá

La opinión del Abogado…

Carlos Ayala Montero

ayalaabogado@hotmail.com

Del 14 al 17 de diciembre se reunirá en Chile la 17ava. Conferencia Regional Americana de OIT; en esta ocasión, para evaluar la Agenda Hemisférica de Trabajo Decente (AHTD) adoptada en 2006, que debe culminar en 2015.

En desarrollo de la AHTD, Panamá suscribió un acuerdo tripartito en 2007, sobre promoción del empleo; disminución del trabajo infantil; capacitación y certificación de destrezas laborales; aprobación del Convenio No. 144 y el Convenio refundido sobre trabajo en el Mar, así como la divulgación del Convenio sobre la pesca; reforma de la Ley Orgánica de MITRADEL y fortalecimiento de la inspección laboral, además del fortalecimiento de las organizaciones de trabajadores y de empleadores.

El balance de la ejecución de estos compromisos arroja los siguientes resultados:

El 25% de los trabajadores poseen ingresos inferiores al salario mínimo y el 79% posee ingresos inferiores al costo de la canasta básica familiar. Los trabajadores han disminuido su poder adquisitivo en un 5% en los últimos 7 años.

Siete de cada 10 nuevos empleos se producen en el sector informal, sin protección laboral ni social.   No existe estabilidad laboral en el sector público ni en el privado.

El trabajo infantil ha aumentado. La red de oportunidades (dinero por asistencia de menores al colegio en vez de trabajar) se encuentra relativamente estancada.

No se aprobó el Convenio 144; no se difundió el Convenio sobre la pesca; sólo se aprobó el convenio refundido sobre trabajo en el mar.

El proceso de capacitación y certificación laboral que inició INADEH y MITRADEL en 2007, ha sido desmantelado; se suspendió la certificación laboral que adelantaba la Fundación del Trabajo.

La terciarización de actividades se utiliza en perjuicio de los derechos de los trabajadores a ciencia y paciencia de las autoridades.

El Diálogo tripartito no existe. La comisión creada en 2007 no ha funcionado. Los enfrentamientos entre el Ministerio de Trabajo y los sindicatos son permanentes. Sólo basta recordar la nefasta Ley 30 de 2010, que fue derogada por la lucha de todo el pueblo, encabezada por el movimiento sindical.

Actualmente hay dirigentes sindicales perseguidos por la justicia, debido a su quehacer sindical.  No se ha entregado ni una sola personería jurídica sindical desde el 1 de julio de 2009.   A la Federación de Empleados Públicos se le ha negado el derecho al subsidio del 5% educativo y no se reformó la Ley Orgánica de MITRADEL.

Se aumentó el número de inspectores de trabajo, pero el 80% no posee capacitación alguna; se despidió al 70% de los que existían, con base en el clientelismo político y no existen manuales de protocolos para inspección laboral.

Seguramente en Chile se dibujará un Panamá distinto, pero eso no cambiará nuestra triste realidad en materia de trabajo decente.

 

<>Artículo publicado el  12  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Trabajo y Educación

La opinión del Sociólogo, Educador y Escritor…

Raúl Leis R.

El informe sobre Tendencias Sociales y Educativas es claro en ubicar factores que obstaculizan la universalización de la educación y el acceso al conocimiento al afirmar, que los recursos movilizados en los procesos de enseñanza y aprendizaje son generados entre las instituciones educativas y las familias.   En America Latina en la actualidad, los límites del modelo basado en mercados excluyentes y competitivos dejan a un lado a un tercio de las familias, lo que provoca incompatibilidad con las estrategias de desarrollo socioeconómico implementadas en los últimos años.   Solo las familias con recursos suficientes poseen el nivel adecuado de vida que propicia la base material para que sus hijos puedan educarse, contrario sensu las familias de menos recursos y educación reproducen las condiciones de la exclusión en niños, jóvenes y adultos.

El trabajo remunerado fijo, esencial para el involucramiento económico y social del ser humano en la sociedad, está en crisis. Hoy, prácticamente ninguna persona tiene empleo de largo plazo garantizado y el trabajo, cada vez más, se orienta a tareas o proyectos de duración limitada (G. Dupas).

La exclusión laboral se multiplican en el caso de los/las jóvenes dado que uno de cada cuatro jóvenes se encuentra fuera del sistema educativo o de un mercado de trabajo que además de impedir la subsistencia, también dificultan la integración en la sociedad lo que afecta la capacidad de socialización y desarrollo de los /las jóvenes como personas y comunidades. Si se suma a esto la desintegración familiar y fragmentación de redes sociales se conforma juventudes caracterizadas por ser grupos sociales astillados y vulnerables propensos a la desviación social y a ser reclutados por el crimen organizado.

“Cuando el individuo deja de definirse en principio como miembro o ciudadano de una sociedad política, cuando se lo percibe en primer lugar en cuanto trabajador, la educación pierde su importancia, porque debe subordinarse a la actividad productiva y al desarrollo de la ciencia, las técnicas y al bienestar.   Algunos sienten aún la tentación de no considerarla más que como una preparación para la vida que se denomina activa, y por lo tanto la de manejarla desde abajo, es decir, a partir de las demandas y capacidades del mercado… Así, pues nada debe dispensarnos de reflexionar sobre el tipo de educación que puede ayudar a resolver los efectos de la desmodernización en que nos encontramos y a fortalecer las posibilidades de los individuos de ser los Sujetos de su existencia” (Touraine).

La respuesta está en la propuesta de educación de calidad y equidad para todos a lo largo de la vida pero que logre responder adecuadamente a estos importantes desafíos: Cómo puede hacer una contribución efectiva al crecimiento económico como factor clave que afecta al bienestar de las personas; cómo puede contribuir a la reducción de las desigualdades sociales y convertirse en un verdadero canal de movilidad social; cómo puede ayudar a combatir la discriminación cultural, la exclusión social, y prevenir la violencia y la corrupción; y cómo puede contribuir a una mayor cohesión social y al fortalecimiento de los valores democráticos, ampliando las opciones de las personas para vivir con dignidad, valorar la diversidad y respetar los derechos humanos.   En la práctica se trata por la educación cambiar el mundo y transformar la vida, logrando construir no solo la base cognitiva sino la capacidad transformadora del conjunto societal a través de la construcción de ciudadanía.

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<>Artículo publicado el 27 de octubre de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/leis-r-raul/

El derecho al trabajo

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministra de Estado…
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MARIELA SAGEL


Recientemente salió en la noticias que a Martín Torrijos le van a dar un contrato de asesoría en la Organización de Estados Americanos y ardió Troya.   Hasta los más conspicuos personeros de este gobierno vociferaron desacreditando al ex presidente violentando un derecho que tiene todo ciudadano de este país, que es el de tener un trabajo, aunque éste no haya ejercido esa práctica por pruritos tan infantiles como si éramos del grupo del ‘Toro’.

Llaman la atención los aspavientos que se levantaron cuando se insinuó que Martín asesoraría a Inzulsa.   Ese hecho puso en peligro la fastuosa fiesta que dicen va a celebrar —o ya celebró— el tránsfuga de Willie Cochez,   a quien el gobierno de los locos le premió su adhesión con la embajada ante ese organismo, cruzando a muchos militantes del partido que se dice llamar Cambio Democrático, que no es ni de cambio, ni es democrático.   Por allí mismo le sacaron a la OEA que había mandado, sin el consentimiento del gobierno panameño, a otro ex presidente de observador a Bolivia, como si las decisiones de ese organismo debieran consultarse con una gestión que precisamente adolece de una crónica falta de política exterior.

Como dice mi admirado Domplín, en este país somos cómicos. Nos debe enorgullecer que panameños sean honrados con designaciones semejantes, más si esas personas han ocupado puestos de importancia en el rejuego político.   Tanto Martín Torrijos como Aristides Royo son personas perfectamente idóneas para asesorar no solo a Insulza, sino a otros gobiernos porque estuvieron en puestos de conducción gubernamental donde se tejen muchas telarañas que a veces enredan a los que están dentro del engranaje.   Torrijos tiene a su haber todos los amigos incondicionales que tuvo su padre, como Gabriel García Márquez, Felipe González y Aristides Royo, quien es una figura tanto profesional como cultural a nivel internacional.

En cambio, si la tal designación cayera sobre algún personero de cualquier pelafustán de un partido de gobierno, las bocas quedarían cerraditas, o las ponderarían a más no poder. ¿Pueden imaginarse que a Mireya Moscoso le pidan asesorar a Insulza?   Podría asesorar a la esposa de éste en cómo no andar andrajosa, por ejemplo.   O a la recién desempolvada señora Sánchez, en cómo guardar dólares en una refrigeradora.

Así que dejémonos de tonterías y aplaudamos que a un panameño se le nombre en una organización como la OEA de asesor.

<> Este artículo se publicó el 20 de septiembre de 2010 en el diario El Siglo a quienes damos,   lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

El ocio no es lo que era antes

La opinión del Empresario….

RAFAEL CARLES

En 1899, el economista norteamericano Thorstein Veblen publicó su primer libro, Teoría de la clase ociosa. Hijo de un carpintero inmigrante noruego, Veblen nació en Wisconsin y recibió una educación maravillosa.  Posteriormente estudió artes y filosofía en la Johns Hopkins y siguió un doctorado en economía en Yale.

Veblen estaba por ende bien equipado para escribir sobre grandes temas, lo que hizo por el resto de su vida. De todos modos, Teoría de la clase ociosa es su obra más conocida, por el uso que hizo del término ‘consumo suntuario’ y por su sarcástica impugnación de la obstinación de la clase ociosa de hacer ostentación del status y riqueza personales, así como de demostrar la prescindencia respecto del trabajo duro.

Recientemente recordé a Veblen mientras viajaba a El Valle;   la escasa distancia me permite a veces ir y venir desde allí el mismo día. El viaje se tolera los días de semana, pero los fines de semana puede llegar a convertirse en algo atroz. La vía está atestada de autos que marchan ‘bumper to bumber’ de personas que se dirigen hacia las casas de fin de semana.   Los techos de los autos están llenos de bicicletas y tablas de surf, además de la promesa de una actividad aún más frenética durante el fin de semana. Los conductores hablan invariablemente por celulares, cerrando negocios sin duda o explicando a sus esposas e hijos por qué llegan tarde. Los viernes a la tarde, esta inmensa caravana se traslada en dirección Oeste; para la media tarde del domingo, ese movimiento sigue la dirección contraria.

Aquí hay consumo suntuario, sí. Pero ¿son realmente éstas las personas que Veblen imaginaba como integrantes de la creciente clase ociosa? En absoluto.   Estas personas fueron liberadas del duro trabajo manual, pero no del trabajo en sí. Se volvieron esclavas de otros monstruos: Del exceso de trabajo, del exceso de metas por cumplir y del exceso de actividad.

El ocio como rito está moribundo en Panamá. Por eso, escapar a veces del país, en dirección al Norte o a Europa es un gran alivio. Cuando visito Londres, por ejemplo, puedo pasear en bicicleta, navegar o caminar el Hyde Park, y observar a la gente del lugar a las tres de la tarde mientras toma su espesa cerveza y mira pasar a los cisnes.   Y lo mismo en Toscana y en todos los lugares civilizados del mundo, en donde la gente es consciente de que hay algo más en la vida además del trabajo.

Según la Oficina Internacional del Trabajo, Panamá es uno de los pocos países del mundo en donde la gente trabaja más horas que en 1975.   Todo esto me parece inherentemente insalubre y con posibilidades de generar una sociedad aún más estresada. Dando por sentado que cada país opta por su propio estilo de vida —inclinado al trabajo o al ocio— ¿hay algo de qué preocuparse? En realidad, sí.

En las aulas de clase, los maestros les dicen a los estudiantes secundarios que si desean ser aceptados en las mejores universidades de Estados Unidos deben pasar sus vacaciones de verano haciendo cursos adicionales, pasantías en estudios avanzados o construyendo casas para los pobres.

La idea de juntarse simplemente con los amigos en los campos de fútbol o canchas de golf —que era, debo admitir, mi actividad durante el verano hace 40 años— ya no existe. Y a medida que los negocios se vuelvan más internacionales, las empresas van a tomar conciencia de que tendrán que amoldarse al modelo globalizado de nunca descansar.

Buena parte del mundo está acabando con el maravilloso tiempo ocioso. Hiperactivos y consumistas, cada vez trabajan más y disfrutan menos.

Hace varios años, luego de la firma del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, el gobierno mexicano anunció que iba a eliminarles a los empleados de gobierno la siesta del mediodía para que el país pudiera adaptarse mejor al ‘modelo del NAFTA’. ¿Cómo puede uno mantener ese tranquilo almuerzo cuando hay una reunión prevista para las 13.30 del mediodía? Aprendan de los italianos, a quienes no les preocupa aún este tema de trabajar el mediodía. Según ellos, tres mil años de vida tranquila no pueden tirarse por la borda a costa del fax, el teléfono celular, el Internet, los apuros de Wall Street ni por el temor de que el euro pierda fuerza.

Háblennos después de los bárbaros. Los vándalos eran una cosa. Pero los panameños de ‘la clase no ociosa’ son algo distinto.

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Este artículo fue publicado el  24 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.