Rechazo a la reeleción universitaria

La opinión de…

Enrique Gómez Duarte  

Si buscamos a los culpables de los desastres sociales que ocurren en nuestros países, tendríamos que ubicar en primer lugar a nuestros gobernantes. Ellos y solo ellos, permitieron que algunos medios de comunicación de masas desarrollen programas nocivos para la sociedad, porque crearon leyes que en vez de unificar a la familia la desintegró, y porque no hicieron nada para evitar las injusticias y diferencias sociales.

La culpa la tienen nuestros gobernantes, porque permitieron el vicio, la corrupción, el tráfico de indocumentados, la explotación de nuestras riquezas por manos extrañas y porque apadrinaron a los sinvergüenzas y oportunistas, al mantener sus privilegios por encima de las leyes que los rigen y de los objetivos que debían garantizar.

En este escenario encontramos a la Universidad de Panamá, en donde a inicios de la década de 1990 se formó un seudo grupo académico llamado “2025”, cuyos miembros promulgaban el desarrollo académico y estructural de esa casa de estudios superiores, pero que al final terminó como un movimiento politiquero, cuya finalidad era mantener en la Rectoría a Gustavo García de Paredes y a sus lacayos colaboradores.

Los métodos políticos utilizados por estos seudo académicos han sido variados, pero lo cierto es que en cada ocasión contaron con el apoyo del Gobierno y los diputados de turno, quienes aprobaban las reformas a la Ley Universitaria, una y otra vez, para que se reeligiera. Unido a estrategias internas como la ponderación del voto, las intimidaciones, el chantaje, las negociaciones y en última instancia, la compra de conciencias y la destitución de funcionarios no afines a la causa.

¿Lo dudan?, entonces investiguemos el porqué los magistrados de la Corte Suprema Arjona y Benavides no fallaron el recurso de apelación que aceptaron de los abogados de García de Paredes, sobre la no reelección de éste en el periodo pasado… ¿por qué será que poco tiempo después es nombrada en esa institución una vicerrectora de apellido Benavides?, ¿Será familia del magistrado Benavides?, ¿Será este nombramiento fruto de algún negociado? … Y de ser así… ¿No sería este acto un delito de corrupción de funcionarios públicos?

Señores gobernantes, a pesar de que el país goza de un marcado crecimiento, más del 60% de los nacionales no disfruta de los privilegios que se generan con ese auge. Y esto se debe a que los problemas sociales van en aumento, alcanzando altos niveles de especialidad, mientras la eficiencia de las entidades encargadas de hacerle frente ha decaído de forma alarmante.

En este contexto, la Universidad de Panamá, en los últimos 15 años, dejó de jugar ese papel protagónico en la formación de nuestra conciencia nacional. Todo lo contrario, de ellos solo desprenden lecciones del juega vivo, que en el camino dañan irreparablemente a nuestra sociedad. Solo tenemos que observar la catastrófica situación social en cuanto a criminalidad, prostitución, drogas, desempleo, hambre, miseria y corrupción, para descubrir que nuestro sistema educativo superior está fallando. Y su falla se debe a que el señor García de Paredes cambió los principios educativos y formativos, por nuevos objetivos y nuevas metas… ¡Mantenerse en el poder a como dé lugar!

Para este grupo, el rumbo educativo nacional es secundario… solo los mueve el interés de seguir cobrando sus jugosos salarios, para seguir viviendo plácidamente de los impuestos que el ciudadano panameño genera, con extremos sacrificios.

Señores universitarios decentes y honestos, en vez de aupar la reelección del señor García de Paredes, deberían exigirle al Gobierno una auditoría exhaustiva a la Universidad de Panamá para ver en qué se han gastado los dineros que ingresan a esa institución de diferentes formas. Así estaríamos seguros y no nos lamentaremos, como nos lamentamos hoy en lo académico y estructural (porque la administración Paredes ha sido un desastre) y, a la vez, tomaríamos conciencia de que este señor jamás debió ocupar la posición que ocupa. Su nueva aspiración de mantenerse en el cargo es lo peor que le puede pasar a la Universidad de Panamá. El respaldo a esa causa desacredita totalmente a los funcionarios que la apoyan.

<> Este artículo se publicó el 18 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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