En busca del tesoro de la Zona Libre de Colón

Abelardo Antonío

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Vivir en Colón es como jugar a la ruleta rusa. No solo por la ola de violencia que nos mantiene en vilo. Ahora también tenemos que lidiar con los que se proponen jugar al blanco con la principal fuente de trabajo de nuestros co provincianos, la Zona Libre de Colón.

Pero a decir verdad, esta es una jaqueca que nos pega en cada cambio de gobierno. No es la primera vez que producto de una genialidad permisiva, alguien re-inventa la rueda y acomete contra la gallina de los huevos de oro. Sin siquiera evaluar las razones que han permitido que esta zona franca, la más importante del hemisferio, se mantenga lúcida y coherente a pesar de sus más de 60 años de existencia.

Como diputado de esta Nación, pero mucho más como colonense, percibo que han lanzado un señuelo al azar con la intención de que el pueblo mire estas nuevas acciones como hazañas modernas de un disfrazado Robin Hood. Pero, al igual que otras intentonas. Los usuarios de la zona franca entienden muy bien el alcance que tendría sobre sus ganancias el triplicar o duplicar el costo de los alquileres que actualmente pagan. Y no es que quiera defenderlos, ellos lo saben hacer bien, lo que me preocupa es quién defenderá a los más de 30 mil trabajadores que dependen directamente de estos negocios y súmele por lo menos otros 30 mil empleos indirectos que colapsarán si estos inversores deciden cambiar de toldas. Y entonces, colorín colorado, esta zona libre se ha acabado.

Ellos lo han llamado “justicia tributaria” y han justificado su pitagórica fórmula basados en los miles de asalariados “que no pueden seguir llevando el mayor peso de la carga”. Así como lo ponen suena hasta poético, pero han soslayado la verdad meridiana con una verdad mediática. Incluso han declarado que “importantes sectores económicos se mantienen exonerados”, sin percatarse de que esta es la razón unigénita por la cual se creó esta zona franca.

A mí me da la impresión de que nadie se ha percatado en este país de que hay una crisis que azota por todos lados y que pedirle más sacrificio a una importante parte de nuestra economía como lo es la Zona Libre de Colón, no es estratégico. Las ventas han bajado casi un 40%, comparado con el año pasado, el número de despidos a causa de estas bajas ha sido un duro golpe para el trabajador y por supuesto para la economía colonense y todo apunta a que no se espera una recuperación antes de 2011.

Entre tanta lumbrera que existe en este gobierno del cambio, no habrá nadie que se le haya ocurrido la brillante idea de que hablando se entiende la gente. Por qué no invitan a los usuarios a que brinden su opinión y quién sabe si de ellos mismos salga la fórmula perfecta para que el Estado se sienta resarcido y que a la vez los usuarios no sientan que se les cercena.

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Publicado el 7 de agosto de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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