Cómo le costó a mi hijo pasar de año

La opinión del Especialista en Psicología Pediátrica y Consejería Matrimonial y Ex Ministro de Estado…

PABLO ANTONIO THALASSINOS
path@thalass.net
Muchos padres han terminado agotados este último año escolar, por lo tanto que lucharon para que sus hijos no fracasaran y/o no rehabilitaran. Existen cierto número de actividades no intelectuales que tienen que ver mucho con el aprendizaje del niño tanto en la escuela como en otros lugares.
Uno de estos factores no intelectuales que influye el aprendizaje en una forma importante es la llamada RESPONSABILIDAD, lo que los psicólogos llamamos el Locus de Control. Esto se refiere a ya sea que la persona se vea a sí misma como aquella que controla su ambiente o se vea a sí misma como aquella que es controlada por su ambiente. Es él un actor (hace cosas, causa cosas que sucedan, etc.) o es él un reaccionador (se sienta y espera qué le puede suceder a él), ya que sus padres o los ‘teachers’ especiales, son los que han tomado la responsabilidad de ‘pasar’ al niño, a toda costa.

Durante muy temprano los niños descubren que ellos pueden controlar su ambiente y causar cosas que sucedan. El aprender a controlar su propio ambiente es muy importante. Se ve claramente al observar adultos que muchos tienen un alto grado de control mientras que otros parecen permanecer a la piedad de su ambiente, permitiendo que éste los controle. Es posible que sean las experiencias tempranas las que hace que el individuo empiece a controlar su ambiente en vez de asumir una dependencia pasiva del mismo y cualquier cosa que ésta le provea y que además sean cruciales, o sea, períodos críticos. Sin tales experiencias el adulto puede convertirse en apático, dependiente, etc.

Los padres deben proveer al niño con muchas oportunidades para controlar su ambiente. El tener muchas experiencias del control del ambiente puede tener gran efecto en el aprendizaje del niño y aún más, en el éxito de su vida adulta. Así, el niño en su escuela toma control de su aprendizaje y no espera que los padres lo hagan todo por él.

Cada uno de nosotros conoce a personas que ‘todo lo pueden hacer’, y a otras personas que tienen gran dificultad en terminar un trabajo. No se duda acerca de la importancia que tiene esta diferencia en cuanto a éxito y logro se refiere.

Aquellas personas que se sienten que son impotentes o poseen una cantidad limitada de control, se permitirán a ellos mismos el hecho de desanimarse por cualquier problema, independientemente del nivel intelectual que posean. Son solamente aquellas personas que creen en su control y lo han usado o ejercitado exitosamente las que son capaces de sobrepasar cualquier barrera que puede oponérseles frente a cualquier éxito o actividad importante, tal como lo es el aprendizaje.

Para que un niño tenga éxito en su escuela, debe estar convencido de que él lo puede hacer por sí mismo y que no necesita que los padres o la ‘teacher’ especial le hagan el trabajo.

 

Este artículo se publicó el 18 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,
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¿Soy un buen padre?

La opinión del Psicólogo Pediatra y  Embajador, Representante Permanente de Panamá ante las Naciones Unidas. …..

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Pablo Antonio Thalassinos

En esta era de tecnoestress, debemos preguntarnos ¿cuán buenos padres somos con nuestros hijos? ¿Cuán buenos esposos y responsables de familia somos?    Vivimos un mundo en el que el Blackberry se convierte en algo más importante que nuestros propios hijos. Ignoramos que tenemos la responsabilidad primordial de criarlos. Y criarlos significa prestarles toda la atención que ellos requieren. Siempre usamos la excusa de que trabajamos mucho para darles lo que ellos quieren y necesitan.  Pero no nos damos cuenta que lo que ellos necesitan es nuestra presencia, nuestra atención, nuestra relación íntima con ellos, nuestro interés por sus vidas, escolares, deportivas.  Que cuando cenamos juntos, las veces que lo hacemos, no estemos con el Blackberry en las manos y ellos comiendo como si estuvieran solos.  Lo mismo es válido para nuestra relación con nuestro cónyuge.

Otra de las razones, que no tiene que ver con el siglo de la ansiedad en que vivimos es nuestra personalidad social.  Los analistas nos hablan que en el desarrollo psicosexual de la personalidad, existe una fase en la cual algunas personas se quedan fijadas. Este es el período de la pandilla, del héroe, de su pelotero favorito.  El niño entra a la escuela y empieza su proceso de socialización.  Empieza a tener un amiguito preferido. Ya aprende que tiene que compartir.   Ya deja de decir “mío”.   Y aquí sus amiguitos son más importantes.

Esta fase, que abarca las edades de seis a doce años aproximadamente, es muy importante. Es la etapa en que el niño percibe si tiene éxito o no en lo que hace. Y todo niño necesita esa experiencia. Él necesita ser capaz para aprender y lograr sus metas en la escuela. Los que no pueden resolver satisfactoriamente esta etapa y se fijan en ella, son las personas que en la vida adulta no pueden estar sin sus amigos, sin su “pandilla”.

Para ellos es más importante comer todos los días fuera de casa con sus amigos, en sus cenas o almuerzos “de negocios”, que llegar a su hogar y tener esta actividad con su cónyuge e hijos. Esta es la pareja que la esposa se queja y dice que tiene tres hijos. Los dos naturales más el esposo. Porque para él, los juegos de pelota, los juegos de póquer, las tenidas de los viernes en la tarde, los almuerzos largos, que terminan en tragos de más, son más importantes.

No saben el daño tan grande que están produciendo a su matrimonio y muy en especial a los hijos.   Son niños que crecerán sin seguridad.   Ya que el padre es el que transmite seguridad.   Son niños que cuando adultos serán inadecuados en sus relaciones interpersonales. Fríos, superficiales, ya que no serán capaces de tener una relación “íntima” con nadie.

Al decir íntima me refiero a los aspectos interpersonales de la relación. Esto no quiere decir sobre protección de parte de los padres o excesiva dependencia de parte de los niños.   Intimidad interpersonal, es la cualidad de la relación entre dos personas. Es una relación en la cual los dos individuos se sienten seguros y cómodos el uno con el otro. Esta relación es psicológica. Elimina la amenaza y hace que uno se sienta libre, sin temor, y pueda expresarse sin miedo a ser juzgado o criticado. La relación íntima eleva el concepto de sí mismo en el niño. Lo cual lo ayuda para lo referente a su conducta en general, su aprendizaje y su condición emocional.

Los padres deben y pueden ejercer una influencia tremenda sobre sus hijos, y cumplir con una obligación importante, estando presente, física y emocionalmente con sus hijos.

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Este artículo se publicó el  22  de mayo de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El voto de Panamá en la ONU

La opinión del Embajador y Representante Permanente de Panamá ante las Naciones Unidas

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PABLO A. THALASSINÓS

Durante la 64ª sesión actual de la Asamblea general de la ONU, Panamá votó cinco resoluciones a favor de Palestina, y 10 resoluciones a favor de Israel, o sea, 34% a favor de Palestina y 66% a favor de Israel. El año pasado, con el gobierno anterior, en la 63ª Asamblea, fueron 0 a favor de Israel y 15 resoluciones a favor de Palestina. En el pleno y en las comisiones de las Naciones Unidas, se han presentado más de 235 resoluciones en contra de Israel, por parte de los países árabes, tanto moderados como fundamentalistas. En ningún momento se consideró si era “justo” para Israel o para Palestina. Se presentaban las resoluciones y se votaba, con el consabido prejuicio en contra de Israel.

El gobierno panameño actual, presidido por el Excmo. Sr. Ricardo Martinelli, junto con su canciller, Juan Carlos Varela, decidió evaluar profundamente el contenido de las resoluciones. Panamá no iba a votar porque la mayoría así votaba, sino que responsablemente, tomando en cuenta el contenido real de las resoluciones. De allí que votamos también por los Palestinos, en las Comisiones II, IV y el Plenario. El viernes 26 se presenta nuevamente una nueva resolución sobre el informe Goldstone, algo mejorado, pero también condenando a priori a Israel.

Este nuevo proyecto, en seguimiento de la resolución del 5 de noviembre de 2010 sufre de la misma carencia de objetividad. Por lo tanto, el voto de la República de Panamá ha sido en contra, y seguirá estando en contra de un documento sin consideraciones de debido proceso.

La presente resolución aprobada, nuevamente e igual a los párrafos operativos 3 y 4 de la resolución anterior, insta al Gobierno de Israel y a la Autoridad Palestina a realizar investigaciones “ independientes, fidedignas y conformes a las normas internacionales ” sobre las alegadas violaciones del derecho internacional humanitario. La República de Panamá está completamente de acuerdo con estas justas peticiones.

Sin embargo, el problema yace en el hecho de que ambas resoluciones prejuzgan los resultados de las investigaciones que deben realizar tanto el Gobierno de Israel como la Autoridad Palestina. Según este documento, ambas partes del conflicto han sido declaradas culpables de antemano, sin el equilibrio que requiere esta delicada materia.

El texto de la resolución se adelanta a los hechos. Es lógico que esta condena prematura jamás resultará en lo que todos anhelamos: un proceso de paz que aborde la ley internacional, y que respete el derecho de ambos pueblos a vivir en paz, seguridad, justicia y armonía.

Panamá ha respetado, en toda ocasión, los principios de la Carta de las Naciones Unidas, y defendido las normas y principios pertinentes del derecho internacional humanitario. Por lo tanto, Panamá jamás trivializará su posición en un caso que no busca lo que es correcto y justo.

Que quede perfectamente claro: Este voto no va en contra de nuestros hermanos palestinos. Tampoco es un voto a favor de nuestros hermanos israelíes. Este es un voto a favor de la justicia y la imparcialidad.  Y así lo hicimos saber en el Pleno de la Asamblea General, al sustentar nuestro voto. Por eso reiteramos nuevamente que el proceso de investigaciones debe ser justo, objetivo y fidedigno. Es por esto que el gobierno de Ricardo Martinelli y la República de Panamá han votado en contra de la resolución y votará siempre en Justicia.

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Artículo publicado el 12 de marzo de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La Humanidad miró hacia la ONU

La opinión del Embajador, Representante Permanente de Panamá ante la ONU…..

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PABLO A. THALASSINÓS

Quisiera que reconozcamos ciertos hechos importantes. 108 millones de personas dormirán sin hambre esta noche. 40% de los niños alrededor del mundo serán vacunados. Se plantarán mil millones de árboles alrededor del mundo. En los últimos 30 años, 300 millones de personas de escasos recursos superaron la pobreza extrema. La educación primaria universal alcanzó un nivel de 88% en los países en desarrollo. Serán asistidos 34 millones de refugiados que huyen de la peste, la guerra y la persecución. Cientos de miles de personas sacrifican sus vidas para lograr la paz y la seguridad en los territorios más peligrosos de este planeta.

Esto es lo que la Organización de las Naciones Unidas diariamente hace, y más. Aquel que cuestione la relevancia de este vínculo tan trascendental de acción y diálogo multilateral, simplemente no conoce, no reconoce, ni comprende —sea por ignorancia, miopía o tendencias insulares— la base dinámica del orden mundial. Por eso, con la colaboración de mi consejero político, Alberto Alemán, decidimos plasmar aquí una labor a veces no considerada.

El inestimable valor de esta Organización es que es el nexo principal donde se sostiene la constante comunicación de la comunidad internacional.  Sin esta comunicación sería imposible mejorar el mundo al paso acelerado que hemos presenciado desde la Segunda Guerra Mundial. Sin esta diplomacia sería muy difícil definir una agenda para resolver los desafíos globales. ¿Qué otro recurso nos queda para monitorear, promover, proteger y desarrollar los derechos humanos que constituyen los elementos universales de nuestras comunidades?  Tomamos por concedido los bienes de la civilización moderna, pero solo hasta el punto que la Naturaleza, tan misteriosa y caprichosa, desata sobre nosotros un desastre inefable.

Haití estuvo muy cercana a su meta de equilibrar sus monumentales problemas socioeconómicos, gracias al espíritu inexhaustible del pueblo haitiano, y la desprendida y noble labor de los miembros de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití (MINUSTAH).   Sin embargo, en el más precario momento imaginable, el Haití emergente sufrió la terrible tragedia que todos conocemos. Entre las 150,000 almas que fallecieron tan bruscamente, perdimos al jefe de la MINUSTAH, el Honorable Hédi Annabi, los señores da Costa y Coates, y el resto de los miembros del personal de la Misión, cada uno héroes de nuestros días.

Debemos reconocer y admirar la labor del secretario general de la ONU, el Honorable Ban Ki-moon, en reacción a esta desdicha. Su liderazgo ha sido firme, decidido, rápido y sobretodo instrumental en recabar la crítica ayuda humanitaria. Este hombre de pródiga energía logró que en escasas horas los países, organizaciones y agencias del mundo canalizaran sus esfuerzos a través del sistema de la ONU, para establecer los mecanismos necesarios para las operaciones de rescate, alivio y reconstrucción. Esta crisis ha resaltado su magnánima clase, y su gestión en estos días oscuros ha sido absolutamente inspirante.

Igualmente, es necesario comendar la generosidad de nuestro presidente, Ricardo Martinelli, y del canciller, Juan Carlos Varela.   Ambos han dominado esta situación de manera ejemplar. Con pulso firme y liderazgo virtuoso han demostrado la efectividad de nuestro gobierno para tomar medidas extraordinarias en tiempos extraordinarios.   La valentía de nuestro equipo de rescate del Sinaproc y del sacrificado equipo médico, liderado por el Dr. Pachar y otros, que hoy trabajan en Puerto Príncipe, ha elevado el estatus de Panamá ante el mundo.  Por ellos, se justifica nuestro orgullo.

Estamos franqueando el umbral hacia una globalización sin precedente histórico y caminando hacia una realidad que borra las fronteras imaginarias que hoy nos separan. El 12 de enero del 2010 marca un día cuando las diferencias mezquinas se echaron al margen para darle espacio a la unidad del espíritu humano.   De la ruina y la triste memoria de esta catástrofe se pone de relieve la irrefragable importancia de la ONU, que es más relevante que nunca. Lo más importante para los embajadores de esta augusta Organización, es unificar sus corazones y que sigan adelante, paso a paso, a través de la cooperación, para el logro de la verdadera paz y el bienestar mundial.

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Publicado el 4 de febrero de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al  autor, todo el crédito que les corresponde.