¡Paren el mundo!

La opinión de…

Daniel R. Pichel

No sé qué está pasando, pero parece que hubiera una competencia para ver quién encuentra una forma más eficiente de acabar con la humanidad.   A diferencia de lo que se esperaría, la especie humana radicaliza cada vez más sus posiciones.

Desde el 11 de septiembre de 2001, la geopolítica mundial cambió para siempre. El culto al miedo originado por la destrucción de las Torres Gemelas ha cambiado como vivimos.   Es, más o menos, lo que pasó después de Hiroshima y Nagasaki, cuando los seres humanos sintieron lo efímero de su existencia si algún loco decidía apretar el supuesto botón rojo y consumirnos a todos en un gran hongo atómico.

Eso, propició la esquizofrénica guerra fría donde todo dependía del miedo a un cataclismo nuclear. Por supuesto, esto nunca ocurrió porque   “los locos” (los nucleares, no los nuestros), sabían perfectamente las consecuencias que tendría un desliz con el dichoso botoncito.

Pero, cuando todo aquello parecía haber pasado, resurge otro origen para el miedo. Mucho peor, porque está mediado por concepciones que, en su esencia, supuestamente se originan en la interpretación antojadiza de “textos sagrados” que Dios (que se supone es el mismo, aunque se llame y se comporte diferente) reveló a interlocutores proféticos.    El problema es que, esos libros, al no tener un glosario de interpretación, cada quien los manipula como le cuadra. Así, papas, rabinos, imanes o pastores manipulan a su “rebaño” para agendas particulares.

Resulta que los atentados a las torres gemelas y a los trenes de Londres y Madrid son parte de un designio divino que busca un mundo islámico.   Los ataques a la población palestina, según los ortodoxos, “buscan proteger el estado de los elegidos de Dios”.

Y, encima, los cristianos, si bien no tienen una manifestación tan bélica (durante la Edad Media y la inquisición ya llenaron su cuota de salvajismo), se oponen a cosas tan elementales como que los seres humanos planifiquen cuándo tener hijos, se protejan contra enfermedades de transmisión sexual, o permitan que cada quien tenga su propia preferencia sexual, sin ser discriminado por ello. Estas ideas corresponden a una pequeñísima minoría de la totalidad del grupo, pero desgraciadamente son los más beligerantes.

Esas agendas conservadoras, van a acabar con el mundo.    Por un lado, tenemos un pueblo milenario como Irán, gobernado por una banda de fanáticos que niegan el holocausto y que insisten en que Israel no debe existir.   En Israel, cada vez adquieren más poder los ortodoxos, al punto que hace poco sugerían limitar derechos a personas nacidas en su territorio de padres no judíos, porque “atentan contra la integridad del Estado hebreo”.

En Estados Unidos, todo indica que en las elecciones parciales de noviembre, los cavernícolas agrupados en el Tea Party ganarán mucha fuerza política, al punto de que se ha llegado a pensar que Sarah Palin (más o menos la versión americana de “Confucia”), pudiera ser la candidata republicana. Esta gente atenta, detrás de un inocente discurso de “defensa de la familia y la vida”, contra el progreso y la convivencia pacífica.

Se oponen a la educación sexual, aspiran a permitir la posesión indiscriminada de armas de cualquier calibre a particulares y pretenden que se deje de enseñar la evolución en los colegios, para reemplazarlo por creacionismo o eso que llaman “diseño inteligente” y que no es ni una cosa ni la otra.    Lo más grave, hacen de la “islamofobia” uno de los elementos primordiales de su discurso ideológico. ¡Y están ganando apoyo popular!

Mientras, en Panamá, los retrógradas del Opus Dei han logrado suficiente influencia política para infiltrar el gobierno y bloquear cualquier iniciativa de cambio a los parámetros sociales que ellos consideran “obra de dios”.   Los viernes en la noche vemos policías de tránsito asignados (o pagados) para detener el tráfico cada vez que alguien que celebra el Sabbath tiene que cruzar la calle ese día que Dios veta el uso del automóvil.

Estas agendas conservadoras, mediadas por variopintas ortodoxias, no contribuyen en nada al progreso ni a la convivencia pacífica de los seres humanos. Debemos defender el derecho a la espiritualidad y las creencias individuales. Pero, si estas comienzan a afectar a los demás hay que hacer un alto y analizar hacia dónde vamos.

Ante esta gran locura colectiva, por momentos apetece gritar como Mafalda: ¡Paren el mundo… que me quiero bajar!

<> Este artículo se publicó el 26 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Anuncios

La llorona nunca deja de turbar

La opinión de….

Luis Ibrahim 

El domingo 29 de agosto tuve la oportunidad de navegar por Internet, terminé revisando el periódico Panamá América, segmento Nación, donde me llamó la atención una entrevista efectuada por el periodista Eduardo Soto a dos personajes; uno de ellos es el Embajador de Israel en Panamá y el otro, diplomático del régimen mencionado que se llama Rafael Eidad.
Estuve pensando en un título para referirme a dicha entrevista, no se me ocurrió nada mejor que La Llorona. ¿Por qué la Llorona? Para aquellos que no saben que significa la Llorona: Es un personaje legendario originario de México, cuya leyenda se ha difundido por varios países de Hispanoamérica. Se trata de una mujer que pierde a sus hijos y, convertida en un alma en pena, los busca en vano, turbando con su llanto a los que la oyen. Si esta Llorona fuera una buena madre y cuidara de sus hijos como se debe, no tendría porque andar vagando en el mundo turbando a los demás.

Igual, si Israel no estuviera sembrando vientos a lo largo de su polémica existencia, no tendría porque temerle a las tempestades que se avecinan, y que tarde o temprano tendrán que llegar, mientras que el gobierno de Israel siga exigiendo una paz a base de armas de destrucción masiva. Es una lógica, el que siembra espinas solo puede cosechar espinas, jamás podrá cosechar deliciosas frutas.

Los comentarios que he leído o escuchado por dirigentes del régimen de Israel a lo largo de mi existencia no han cambiado, hasta el punto de darme náuseas cada vez que los escucho hablar. No tan solo juegan el papel de la mosquita muerta. También quieren turbar la tranquilidad de las demás naciones e involucrarlos en un conflicto del cual son ajenos.

Los señores entrevistados en el mencionado artículo, quieren convencer a la opinión pública panameña que Venezuela está conspirando con Siria e Irán para enviar terroristas a nuestro país. Por si no lo sabe el Sr. Embajador de Israel, Panamá es un país no alineado, mantiene comunicaciones y relaciones diplomáticas con todos los países del mundo. Los que vivimos en Panamá convivimos de manera fraternal.

El respeto y la tolerancia reinan en nuestro Istmo entre las diferentes etnias y credos que formamos esta bella nación, incluyendo musulmanes y judíos. Por lo que se les agradece a estos señores respetar esta convivencia e ir con sus lloraderas a otro lado.

En Panamá no necesitamos de personas negativas. Lo menos que deben hacer es respetar al país que les permite tener una presencia diplomática, mas no estén tratando de crear enemistades entre países hermanos, o entre ciudadanos del mismo país.

Espero que la reunión de esta semana en la Casa Blanca sea el inicio de un paso sincero de parte del gobierno de Israel.

*Centro Cultural Islámico de Colón.

<>Artículo publicado el 3 de septiembre de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor,   todo el crédito  que les corresponde.

De sogas y estornudos

La opinión de….

.

Aviva Levy

¿Se acuerdan del divertido juego con la soga? Un grupo de niños hala por un extremo y otro por el extremo opuesto. ¿Se acuerdan? Bueno, algo parecido esta pasando, aunque los grupos no tienen el mismo número de miembros y no son niños. Un grupo es enorme y el otro es pequeño. El grupo enorme cree que puede tumbar al pequeño, pues no solo posee buena musculatura sino además posee un estado mental colectivo, que no le permite ver nada excepto la soga.

El grupo pequeño y compacto no está seguro de poder ganar, pero no duda en seguir intentándolo.   Eso sí, lo hace de una manera organizada, calculada y meditada, ya que no siempre es cuestión de músculos sino de equilibrio y momento.

Me refiero, por supuesto, al ya famoso asunto de la flotilla turca en el Medio Oriente. Las condenas, críticas y reacciones en contra del Estado de Israel y de las comunidades judías alrededor del mundo, solo nos indica, de nuevo, que este grupo enorme que se pronuncia y hasta se declara abiertamente enemigo de Israel, seguirá halando y con fuerza esa soga, aunque nadie esté al otro extremo.

Señores, Israel es el único país del mundo que es golpeado con condenas cada vez que actúa por su seguridad, cada vez que responde a ataques de misiles desde la franja de Gaza, cada vez que mueve uno que otro músculo para defender su población. Es el único país del mundo al que se le exige investigaciones y explicaciones, mientras que su seguridad nacional está en juego.

Y, a pesar de todo, Israel es el único país del mundo que comparte sus conocimientos con otras naciones en temas sensibles sobre terrorismo, detección de células terroristas, métodos de control de puertos y la lista es muy larga… pero es repudiada por haber erigido un muro defensor, que frenó considerablemente el ingreso de terroristas palestinos a su territorio. Israel es el único país en la región del Medio Oriente que es capaz de resolver asuntos que ponen en peligro a países como Jordania, Egipto y Arabia Saudita.

El antisemitismo nunca acabará, hagamos o digamos o expliquemos la posición en la que esté el pequeño Estado de Israel, siempre usarán los mismos términos despectivos, sus prejuicios se endurecerán y para qué seguir… uno no puede cambiar a nadie, mucho menos a un antisemita.

Y en esas estamos… unos estornudan por aquí, otros estornudan en Teherán y luego de que se le impusieran más sanciones a Irán, el Consejo de Seguridad de la ONU tuvo que oírle el estornudo al Presidente iraní que sonó así: “¡el Consejo de Seguridad de la ONU es un pañuelo usado que hay que desechar!”.

Y les traigo un chiste: Un judío encuentra a su amigo leyendo un periódico en el parque y éste le pregunta: “¿Moishe, qué te pasa, leyendo periódicos antisemitas?”.  A lo cual Moishe le responde: “Ya me cansé del nuestro, solo me recuerda lo mal que estamos, mira si estos antisemitas tienen buenas nuevas sobre nosotros, ellos aseguran que los judíos controlamos el mundo”.

<>

Este artículo se publico el 21 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a la autora  todo el crédito que les corresponde.

¡Basta ya de demonizar a Israel!

La opinión de….

Moisés A. Mizrachi

La avalancha de hipocresía, mala fe y la desinformación manifestadas por los sucesos en Mavi Marmara en su afán de provocar a Israel, parece haber irrumpido en el momento “muy justo”, para que a través de los medios de comunicación en todo el mundo se demonice a Israel.

Esto es inaceptable. Sin lugar a dudas, la conducción de la séptima embarcación el Rachel Corry fue sin rastro de violencia. Esto me convenció de que el Mavi Marmara hizo que Israel cayera en la trampa que le fue tendida por los provocadores de Free Gaza y que se produjera el derramamiento de sangre de “los mártires” que ya venían preparados para esta confrontación. La mal llamada “ayuda humanitaria” fue tan solo una mascarada.

El eslogan que se saca a relucir hasta la saciedad, se refiere al bloqueo impuesto “por Israel”. Sin embargo, se requiere de un poco de honestidad para dejar en claro que este bloqueo se ha llevado a cabo por Israel y Egipto, conjuntamente, a lo largo de los bordes de los dos países en las fronteras que comparten con Gaza, y con la bendición disimulada de todos los regímenes árabes moderados. Decir que el bloqueo ha sido impuesto por Israel solo puede ser descrito como una desinformación.

Los regímenes árabes moderados, por supuesto, están más que felices de tener a Israel para contener la influencia en expansión de la armada de Irán y establecer en Gaza una base de avanzada, que tal vez, cuando Irán sea una potencia nuclear, dominará toda esta región.

La idea misma de un bloqueo “total y sin piedad”, “toma de rehenes de la población de Gaza” constituye también una total desinformación. Hay que recordar sin cansarse que el bloqueo solo se refiere a las armas y el material para su fabricación. No impide la llegada diaria, a través de Israel, de 100 a 120 camiones cargados con productos alimenticios, suministros médicos y artículos de asistencia humanitaria de todo tipo. La población en Gaza no está “en peligro” y es una mentira decir que la gente se esté “muriendo de hambre” en las calles. El hecho es que la ayuda humanitaria nunca ha dejado de pasar a Gaza.

Ahora que los israelíes realizaron la inspección y llevaron el cargamento de ayuda a aquellos para quienes estaba destinado, Hamas rehúsa aceptarlo, en el punto de control, permitiendo que este se pudra lentamente. Hay un completo silencio sobre esta noticia que prueba que todo ha sido una provocación para demonizar a Israel. ¿Dónde está la indignación del mundo?

En un diario hace poco apareció un título horrible –“Israel, Estado pirata”– que, si las palabras todavía significan algo, solo pueden contribuir a la deslegitimación del Estado judío. ¿Quién se atreverá a explicar que si hay un pirata que secuestra en Gaza, que con frialdad y sin escrúpulos se aprovecha del sufrimiento de la gente y, en particular, del de los hijos, ese no es Israel sino Hamas?

Teniendo en cuenta el contexto estratégico, el discurso plagado de desinformación ha sido pronunciado en Konya, en Turquía, por su primer ministro quien lanza a prisión a cualquiera que se atreva a evocar en público el genocidio de los armenios, pero que tiene el nervio, ante miles de manifestantes, de disparar con gritos consignas antisemitas para denunciar “terrorismo de Estado” de Israel.

Aún más, Israel cayó en las garras de estos extraños “humanitarios” que, en el caso del IHH turco, son entusiastas de la yihad, fanáticos apocalípticos antiisraelíes y antijudíos; hombres y mujeres, algunos de los cuales pocos días antes del incidente expresaron su deseo de “morir como mártires”.

Por último, los batallones de tartufos que lamentan que Israel está rechazando la demanda de una investigación internacional son desinformadores también. A lo que Israel se niega es a una investigación solicitada por el Comité de Derechos Humanos, donde los grandes demócratas: cubanos, paquistaníes, iraníes y libios conforman la comisión de Derechos Humanos. Tal investigación chapucera equivaldría a una mascarada de justicia internacional. Sus conclusiones se conocen de antemano y solo serviría para condenar, como de costumbre y de forma unilateral, a la única y verdadera democracia de la región.

Estamos frente a la miseria de la dialéctica del totalitarismo, de sus imitaciones y de sus inversiones. La confusión de una época en que se lucha contra las democracias como si fueran dictaduras o estados fascistas. Esta vorágine de odio y locura son todos contra Israel.

<>

Este artículo se publico el 12 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a l autor,  todo el crédito que les corresponde.

Defendiendo el derecho a defenderse

La opinión de….

.

Ariel Kuzniecky

La costa de la franja de Gaza está cerrada a barcos extranjeros, tanto por las autoridades de Israel como por las de Egipto. Esto señala, claramente, el peligro que supone dejar pasar “ayuda” directamente hacia esta zona. Casi toda organización, con algún tipo de antecedente de apoyo a reconocidos grupos terroristas, ha tratado en algún momento de armar a la población de esta zona. Esto no solo es peligroso para Israel, sino también para Egipto que ha tenido últimamente buenas relaciones con Israel, lo que ha provocado mucha ira en gran parte de la población de Gaza. Dejar pasar cualquier tipo de embarcación hacia la franja de Gaza, es una invitación para todas estas organizaciones que apoyan a terroristas a mandar armas de todo tipo a la población de Gaza, que eventualmente resultaría en atentados contra la población principalmente de Israel.

La flotilla que se dirigía hacia la franja de Gaza estaba compuesta por seis barcos. La flotilla estaba fundada por dos organizaciones. Una era la IHH de Turquía y la otra The Free Gaza Movement o movimiento por la liberación de Gaza. Por lo que fue encontrado en cinco de los seis barcos que conformaban la flotilla, no cabe duda que sí traían ayuda humanitaria. Estos cinco barcos no tuvieron problemas con las peticiones de Israel, porque no tenían nada que esconder. Este no fue el caso con el último barco de la flotilla, que no solo se rehusaba a responder a las peticiones, sino que seguía su curso hacia la costa de la franja de Gaza como “Pedro por su casa”, como decimos en buen panameño.

Esta falta de cooperación combinada con el hecho de que parte de la embarcación era fundada por la IHH (Insani Yardim Vakfi), organización que ha apoyado públicamente a Hamas y ha dado fondos para apoyar el yihad de muchas otras organizaciones, eran una clara alarma para Israel de que esta flotilla no tenía buenas intenciones. Y esto era causa suficiente para que el Gobierno interfiera con las intenciones de la flotilla.   Había muchas formas en la cual el gobierno podría haber actuado, pero decidieron abordar el barco sin ningún tipo de uso de fuerza.   Incluso cuando los soldados eran recibidos con golpes con tubos de plomo y cuchillos y lanzados por la borda por la tripulación del barco, los soldados israelíes titubeaban sobre si defenderse o no.   Eventualmente, no tuvieron otra opción más que el uso de la fuerza para poder inspeccionar el barco.

Por lo que se ha encontrado, parece evidente que el barco no iba con intenciones de llevar armas para la población de Gaza. Pero tampoco se encontró ningún tipo de la “ayuda humanitaria” que supuestamente traía. Para mantener mi imparcialidad, no quiero suponer cuáles eran las verdaderas razones por las cuales este barco hizo caso omiso a las peticiones del Gobierno Israelí. De lo único que estoy seguro es que es mucho más difícil crear evidencias que deshacerse de las mismas.

<>

Este artículo se publico el 10 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a l autor,  todo el crédito que les corresponde.

La sangre mancha el alma

Reproducimos el artículo de opinión de….

Paco Gómez Nadal

Me cuesta escribir en estos días. Esto de opinar puede ser una astilla entre la suela del zapato y el pie cuando la realidad es tan triste, tan confusa, un campo minado de mentiras rellenas de esquirlas, una trampa permanente dispuesta a despertarnos de cualquier sueño amable en el que la humanidad pudiera salvarse del colapso.

Arrastro el pesimismo que provoca leer las reacciones sangrientas de aquellos que defienden al asesino Estado de Israel, a los jaleadores de la muerte, a los mercenarios de los intereses, a los que valoran más unas vidas que otras, a los que nos dibujan fantasmas tras cada verdad para convertirla en una triste caricatura de sí misma.

Nunca hablo de temas internacionales en estas páginas, porque para eso están otros espacios.   Me mordí la boca con el tema Honduras;  evité despotricar contra un mundial de fútbol que se organiza en un país que viola sistemáticamente los derechos de su población (por más que sea la cuna de san Mandela); no he querido opinar de los despropósitos en la crisis económica mundial ni sobre la doble moral de Europa y la moral sin moral de Estados Unidos en ese caso… pero el tema del ataque a la Flota de la Libertad por parte de tropas de élite israelíes parece un asunto casi local. La comunidad judía de Panamá se empeña en relacionar fe y Estado, como en el medievo.

Desde mi óptica, una cosa son los practicantes de la religión judía y otra el Estado de Israel, por muy confesional que se declare. Yendo más lejos: una cosa es el Estado de Israel y otra los israelíes. Igual que no todos los panameños son responsables de las locuras del Gobierno de locos ni todos los españoles somos responsables de las masacres hechas a lo largo de la historia por la Iglesia católica desde y en nuestro territorio.

Pero la comunidad judía en Panamá se empeña en censurar cualquier crítica al Estado de Israel y trata de mostrarnos a todo lo palestino como equivalente a terrorismo y a amenaza mundial.

Lo que ocurrió en aguas internacionales frente al territorio autónomo palestino de Gaza es una violación del derecho internacional y se define como terrorismo de Estado. Aquí y en Indochina. Y si no lo ven así, fabriquemos otras hipótesis. Un lector digital comentaba el otro día en el sitio de internet de La Prensa lo siguiente: “Cuando el 9 de enero de 1964 Estados Unidos en defensa de la Zona del Canal, que legalmente era territorio de EU, disparó a matar primero contra los estudiantes panameños y luego contra el pueblo, quienes solo tenían piedras y palos como los activistas en Gaza, según su lógica [la de los que justifican a Israel], al igual que Israel, EU tuvo razón en defender su territorio y atacar a nuestro pueblo”. Buena hipótesis.

Pongamos otra que le encanta a la ultraderecha latinoamericana, férrea defensora de Israel: imaginemos que organizaciones civiles colombianas hacen una protesta frente a las costas venezolanas por la connivencia de Hugo Chávez con la guerrilla de las FARC y que este ataca a la flota y mata a 10 colombianos… ¿Qué dirían? Otra bonita hipótesis.

Una última, imaginemos que Ecuador hubiera atacado con misiles a los helicópteros colombianos que entraron en su territorio para atacar el campamento de Raúl Reyes y hubieran muerto soldados colombianos… sería en defensa de la soberanía ecuatoriana, ¿verdad?

El cinismo se apodera de la política internacional una vez más. Naciones Unidas, dirigida por un lánguido surcoreano al servicio de Washington, agacha la cabeza y condena sin levantar la voz; Obama, que ante el mínimo estornudo de Irán amenaza con represalias, ahora no tiene “pruebas” suficientes para intuir que a Israel se le fue la mano; Europa, la reina del transformismo, juega a ser espuma de champagne y pasa de la indignación al silencio en pocos segundos…

Pues, sabiendo que ahora todo el lobby judío de Panamá me incluirá en la lista de seres indeseables (porque se empeñan en mezclar religión con política), declaro que yo estoy indignado, asqueado, enfadado, molesto, incapaz de entender cómo personas pensantes pueden ordenar ese torpe y violento ataque, cómo pueden despreciar así las vidas ajenas, cómo pierden la poca autoridad moral que les quedaba de esta forma tan patética. Me declaro enemigo moral de Israel (no de los fieles judíos ni de los israelíes) y prometo que, cuando tenga voto en el Consejo de Seguridad de la ONU, haré todo lo posible por hacerles la vida imposible. Eso sí, sin pegar un tiro, que la sangre mancha el alma. ¿O no se han dado cuenta?

<>

Este artículo se publico el 8 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a l autor,  todo el crédito que les corresponde.

Invocan el derecho a la autodefensa

La opinión de…

David Djemal

La pérdida de vidas siempre es un hecho lamentable. No existe un ganador, los dos lados pierden. Hemos visto con consternación el resultado de una acción bien intencionada que resultó en pérdida de vidas y que se hubiera podido evitar de no ser por la obstinación.

Desde que el grupo Hamas (organización declarada terrorista por la Unión Europea, Estados Unidos, Japón, Canadá y Australia) se hizo con el control de la franja de Gaza mediante un sangriento golpe de Estado, Egipto e Israel impusieron un bloqueo a la franja para evitar el abastecimiento de armas y misiles al grupo terrorista.

El objetivo principal de Hamas es la destrucción total del Estado de Israel. Ellos no quieren ser parte en el proceso de paz que se intenta llevar adelante con la Autoridad Palestina del presidente Abbas. Ellos no aceptan la idea de dos estados para dos pueblos.

Organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional han acusado a Hamas de cometer crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad hacia las poblaciones tanto israelíes como palestinas, así como también torturas, asesinatos y secuestros contra la población palestina. El principal financiamiento de Hamas proviene de Irán.

En el año 2008 Hamas e Israel sostuvieron una guerra debido a que durante los ocho años previos Hamas disparó unos 10 mil misiles desde Gaza hacia Israel. Hamas también atenta contra la integridad del Gobierno de Egipto, ya que es un afiliado de la Hermandad Musulmana, movimiento fundamentalista islámico que busca derrocar el gobierno secular de Hosni Mubarak.

Con todos estos antecedentes se entiende el porqué tanto Egipto como Israel no pueden permitir que este grupo tenga acceso a armamento de ninguna clase, en especial a misiles provenientes de Irán. Es importante señalar que en Gaza no hay escasez de alimentos, medicinas ni de artículos de primera necesidad. Estos artículos tienen entrada diaria por puestos de control en la frontera israelí.

Entonces, si en Gaza no escasean los artículos de primera necesidad, ¿cuál era el objetivo real de la flotilla? En mi opinión, el fin es bien claro, porque la misión de la flotilla era política y no humanitaria. La intención era lograr la victoria política de romper el bloqueo y, así, en futuras expediciones poder pasar armamento.

¿Quiénes eran los organizadores de la flotilla? Pues nada más y nada menos que la Fundación de Ayuda Humanitaria (IHH), una organización de elementos afiliados a Hamas, Al Qaeda, la Hermandad Musulmana y a la Jihad Islámica.

La IHH fue declarada, en el año 2008, como una organización terrorista por el gobierno de Estados Unidos.

Desde que la flotilla se estaba preparando para salir de Turquía, Israel envió múltiples mensajes tanto a los organizadores de la aventura como al Gobierno de Turquía, inclusive por vías diplomáticas, ofreciendo que la ayuda humanitaria se descargara en un puerto israelí, para luego ser transportada por tierra hacia Gaza, previa inspección de que no hubiera armas; de la misma forma en que las Naciones Unidas y la Cruz Roja hacen sus envíos.

Estos mensajes nunca fueron atendidos, incluso hubo declaraciones de los organizadores en el sentido de que la ayuda humanitaria era una pantalla y que la verdadera misión era romper el bloqueo y, que por ello, seguirían adelante. Se les dejó bien claro que no se les iba a permitir pasar por la zona de bloqueo.

Las leyes internacionales marítimas dicen que un bloqueo naval puede ser impuesto en una zona de guerra, inclusive en aguas internacionales, siempre que se informe previamente; que ningún barco puede atravesarlo, sea civil o enemigo, y que, de intentarlo, puede ser abordado e incluso atacado.

Entonces el abordaje de la flotilla por parte de Israel fue un acto legítimo, bajo la ley marítima internacional.

Los comandos de abordaje fueron recibidos con violencia por unos 100 terroristas infiltrados entre los activistas que estaban preparados de antemano con armas blancas, varas de metal y biombos. Los primeros comandos no iban armados, porque no esperaban resistencia y lo que se encontraron fue que casi ocurre un linchamiento.

Durante 45 minutos varios soldados fueron apuñalados e, incluso, uno fue tirado por un balcón. También se reportaron varios disparos de pistola. Al ver que la vida de los soldados peligraba, no tuvieron más remedio que defenderse con sus armas.

Recuerdo que, durante la invasión estadounidense a Panamá, un grupo de soldados me detuvo, ellos me hicieron bajar de mi vehículo y me tiraron al piso, mientras me apuntaban con sus armas. Una voz interna me decía “no te muevas, quédate tranquilo, respira suave”, por eso me pregunto: ¿Por qué estos supuestos civiles pacifistas atacan a soldados de uno de los ejércitos mejor entrenados del mundo? La respuesta es provocación, buscar el enfrentamiento, buscar el derramamiento de sangre, buscar una vez más que Israel sea visto ante el mundo como un agresor y no como lo que es, un país que solo desea vivir en paz como el resto de las naciones; que sus vecinos reconozcan su legítimo derecho a existir y que estén dispuestos a una coexistencia como pueblos civilizados.

Es un momento difícil para Israel, por su poderío militar pareciera que Israel es el agresor, pero la realidad es otra.

Israel solo quiere defenderse de estos grupos radicales que tienen como único objetivo el exterminio total de su integridad como nación.

<>

Artículo publicado el 4  de junio de 2010  en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.