Nuevo sistema acusatorio en el limbo

Nuevo sistema acusatorio en el limbo

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La opinión de…

Damarys Itzel Caballero de Almengor

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La implementación del sistema acusatorio garantista se ha visto nuevamente amenazada. Y es que ya no solo se quiere introducir en algunas partes del territorio nacional, (aplicándolo gradualmente, solo en determinados distritos judiciales, práctica ya caída en desuso), sino que ahora se pretende prorrogar su entrada en vigencia.El Código Procesal Penal panameño realizó los cambios de manera escalonada y por fases, para implementar el sistema acusatorio desde el mes de septiembre de 2009, con base en el sistema de gradualidad, argumentando la falta de recursos presupuestarios para ponerlo en marcha en todo el país.

Ahora se ha presentado a la Asamblea Nacional un Proyecto de Ley que pretende implementarlo en 2012 y así progresivamente, hasta 2014, lo que representa el problema de añadir por todo ese largo tiempo, un desconocimiento de las garantías procesales fundamentales y de contar con decisiones imparciales y probas de un juez de garantías imparcial, amén de que puede ocurrir que en 2014, nos ofrezcan otro proyecto de ley para que siga en el limbo jurídico.

La demora de la entrada en vigencia del sistema acusatorio adecuadamente planificado y para el cual ya se ha dictado la correspondiente capacitación, frena el avance de los cambios y trae delicadas complicaciones prácticas, que en definitiva degeneran en un peligroso hacinamiento carcelario y en el desconocimiento de importantes garantías procesales.  En ese error, superado con el paso del tiempo, incurrieron otros países de la región latinoamericana, que ya han visto cumplidos los términos fijados para aplicar su sistema acusatorio.

El aplazamiento de la implementación de las nuevas disposiciones normativas garantistas del proceso penal, producirá una aplicación de la ley penal, diferente de las que doctrinalmente se establecen, y provocará que siga rigiendo el procedimiento penal de corte inquisitivo y mixto, desfasado, contenido en el Libro III del Código Judicial.  De nada servirá que tengamos nuevo Código Penal si se retrasa la entrada en vigencia del Código Procesal Penal ya aprobado.

La implementación progresiva y ahora tardía, del Sistema Acusatorio, rompe con la aplicación uniforme de las reglas del nuevo proceso penal acusatorio moderno y con algunas de sus funciones y le niega al país el derecho a la aplicación de la nueva codificación garantista, creando confusiones.

El Código Procesal Penal debe ser implementado poniendo a funcionar el sistema acusatorio en septiembre de este año. Si hay algo que reformar, sería el permitir que entre a regir en todos los distritos judiciales del país; solo así se podrá establecer en el contexto histórico y ante la realidad de la consolidación de la democracia en América Latina, que hemos impulsado la reforma al sistema con el diseño adecuado, diferente al inquisitivo y basado en el nuevo paradigma acusatorio, humanitario y garantista que velará por la igualdad, el respeto a los derechos humanos y de la dignidad de las personas, sean estas imputados o víctimas.

Si hemos de afrontar responsablemente la implementación de un programa de reforma, debemos tener en cuenta que este no puede fijarse para cuando se considere que haya un presupuesto suficiente, pues tal y como se vislumbran las finanzas nunca lo habrá, porque ocurre que a ese problema presupuestario no se le da la debida prioridad o prelación, en base a lo que representa (justicia adecuada, garantista y expedita) como sí se hace con los otros problemas sociales.

Para un verdadero cambio se requiere vocación, intención y fuerza para reformar integralmente el sistema, planificar con sentido de responsabilidad y como tema de Estado, los costos y la inversión presupuestaria que estas reformas implican, para poder producir un curso histórico distinto y diferente al que se había venido dando hasta ahora para el sistema de justicia penal, si es que verdaderamente el objetivo es mejorar y modernizar la administración de justicia penal, hasta ahora tan descuidada.

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Publicado el 29 de agosto de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde

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