Observar normas éticas: Buena decisión

La opinión de la Miembro del Club Rotario…

SANDRA MANFREDO

Este escrito no tiene la intención de decirles a ustedes lo que es bueno y lo que es malo. Tampoco pretendo confundirlos con principios filosóficos o religiosos. Busco que ustedes estén conscientes de que observar en sus vidas normas éticas de conducta, se reduce a hacer las cosas bien, que nos llenen de satisfacción, de orgullo.

No hay duda de que la vida sería menos complicada si no tuviésemos que realizar escogencias y tomar decisiones. Sin embargo, fuimos creados con la libertad de escoger y decidir. Este es un derecho y una prueba que nos viene de Dios, pero al hacerlo, no podemos equivocarnos, porque el precio a pagar es muy alto.

Es cierto que el mal camino se vuelve atractivo y estamos seguros de salirnos con la nuestra. Es posible que eso ocurra, pero no, en la mayoría de los casos, el arrepentimiento puede que llegue muy tarde para redimirnos. Solo quedan las lamentaciones que de poco sirven, si es que quedamos vivos.

Cometer errores de buena fe es algo que se perdona; pero si descubren faltas de ética, jugar vivo, robar, engañar, mentir, consumir drogas, no se perdonará ni se olvidará. Cometer una grave falta a la ética a través de una mala decisión puede acabar con el futuro que parecía promisorio de personas inteligentes, con una buena preparación académica.

Conozco muchos casos y solo puedo sentir lástima. Salió publicado en la prensa que dos ex ministros de Educación fueron puestos bajo las rejas por haber otorgado en forma ilegal contratos para favorecer amigos. Es posible que ustedes vieran pasearse por la ciudad a un empresario extranjero, dueño de yates y automóviles de lujo, ahora está encerrado en su país por estafa. Han leído sobre el caso de un gerente de un banco de la Nación que está preso, condenado por estafa y han leído sobre un empresario extranjero que llegó a obtener pasaporte diplomático panameño, y ahora está preso. Yo podría seguir dando casos.

Pero ahora, quiero dirigirme a los jóvenes que debieran ser la esperanza futura de la patria. Ustedes conocen compañeros de escuela y del barrio donde viven que consumen drogas que les destruye el cerebro, fuman, se emborrachan; roban para ir a los casinos, que se han sumado a las pandillas y han muerto en una balacera; compañeros que han fallecido de Sida o están infectados; compañeritas que debieran estar cargando muñecas convertidas en mamá y compañeritos convertidos en papá.

Reitero, ustedes tienen la opción de escoger la ruta, nadie lo hará por ustedes y solo ustedes pagarán las consecuencias de una mala decisión. A usted que me está leyendo, le pregunto: ¿cuál será su elección?

<> Artículo publicado el 23 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,   lo mismo que a  la autora,   todo el crédito que les corresponde.
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