Reino de Midas o Ducado de Cobre

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La opinión del Profesor Universitario…

Azael Barrera 

Nuevamente escribo para defender nuestro frágil y único istmo con su insigne biodiversidad, porque las amenazas a nuestra nación no cesan, sino que se incrementan a la velocidad de un tren rápido metropolitano. Según cuentan los nuevos flautistas, Panamá está en un crecimiento jamás visto, pero quien tiene más de dos dedos de frente se ha percatado que la economía nacional es un cascarón sin yema que lo sostenga a largo plazo. Por ello es necesario ejercer el derecho a la libertad de expresión para defender a la nación de los saqueadores, propios y extraños, porque para ello no hay mordazas ni censuras, sutiles o explícitas, que valgan.

Desde sus oficinas de invernadero se asoman a las pantallas a cada rato manzanillos que le sirven tanto de mandaderos como de defensores a empresarios europeos vestidos de canadienses, que creen que Panamá es todavía república bananera, endulzando a las poblaciones apartadas con escuelas, talleres, clínicas de salud, y cuanto espejito han podido armar del manual de encantamiento de las mineras transnacionales, porque ocultan en sus suelos los tesoros del Quibián.

Tal es el caso de los hacedores de la piscina más grande jamás construida en el istmo centroamericano, pero no es para bolivarianos ni menos para olímpicos, sino para desechos del Cobre del Ducado en que los gerentes de turno convierten este amado istmo tan pequeño que cabía todo entero dentro de nuestro corazón, pero que para estos mineros trasplantados cabe todo entero, pero en la caja de seguridad de bancos y bolsas de valores canadienses y surcoreanos.

Aquello de “Puente del Mundo, Corazón del Universo” que venía de la era terciaria y nos hizo columna vertebral de la biodiversidad del Continente con el Corredor Biológico Mesoamericano, mismo que los garantes del medio ambiente han decidido despreciar destruyendo sus manglares migratorios poniéndoles etiqueta de “country club”, ya no será más.

Nuestro frágil istmo, que con sus ríos en medio de su cordillera alimentara la faena agrícola de las llanuras que vieron nacer y desarrollar la cultura de Coclé cuando las grandes pirámides engalanaban Mesoamérica, ya no será más frágil; porque la fragilidad que lo hizo precioso le habrá sido robada.

Queridos habitantes de Coclesito, Caña Brava, Nazareth, esos ríos que les han dado vida, Petaquilla, Caimito, Uvero y Botija y tanto otros, morirán a manos de la mina a cielo abierto de Cobre cuyos promotores han tenido el irrespeto de bautizar con el nombre de nuestra nación, esa que te ha comprado escuelas, clínicas y carreteras.

Porque los cerros que ven nacer esos ríos serán inmensos cráteres con tóxicos de nombres exóticos y que podrán verse desde la Estación Espacial Internacional.   Allá algún día llorará el primer astronauta panameño al ver esas flagrantes heridas zanjadas gracias a un Rey Midas que resultó ser un Duque de Cobre.   Así será, si ustedes estimadísimos coclesanos y colonenses, y todos los panameños, lo permiten este viernes 26 de noviembre al mediodía en Coclesito.

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<>Artículo publicado el  26  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/barrera-azael/

Mensaje al presidente Lee

La opinión de….

Azael Barrera

Muy estimado y respetado Presidente de la república de Corea del Sur, le escribo públicamente como ciudadano de la república de Panamá, fuera del protocolo de nuestras autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores, para expresarle mi profunda preocupación y desilusión con respecto a las acciones impulsadas por empresas de su país sobre explotación indiscriminada de recursos naturales en nuestro país, pequeño pero rico en la diversidad de su gente y en su biodiversidad por ser el puente natural de migraciones de fauna y flora que mantiene la riqueza de la biodiversidad del continente.

Corea del Sur ha sido una Nación noble, fuerte, trabajadora, que ha sabido sobreponerse a lo largo de la historia a la colonización y explotación foránea de su territorio y su gente a lo largo de incontables siglos, que trató de alienar la cultura y la identidad coreanas, y que despojara de muchos de los recursos naturales de la península para beneficio de un industria nefasta de guerra de que la sensatez logró corregir a mediados del siglo XX.

El pueblo coreano sufrió en carne propia la división y destrucción de su territorio, sus pueblos y ciudades, y gran parte de su belleza natural, por la codicia de poderes globales contrapuestos que hasta hace poco no entendían que el mundo no es su coto de guerra y dominación.

Con el apoyo interno y externo, y sobre con educación, ciencia y tecnología, los coreanos del sur se sobrepusieron y han logrado hoy ser parte importante del conglomerado de las naciones más desarrolladas del planeta.

En su gestión como alcalde de Seúl, usted logró recobrar gran parte de la vertiente del Cheonggyecheon, antes cubierto por la masa de concreto de viaductos sin sentido, y crear el Parque Forestal Metropolitano de Seúl, rescatando una belleza natural para el disfrute de los capitalinos, a pesar de tener mucha oposición inicial.

La república de Corea de Sur ha ayudado con cooperación a la república de Panamá en muchas cosas buenas, aunque nuestros gobiernos no siempre han sabido cumplir con su parte.

Siempre agradezco el apoyo de la Agencia de Cooperación de Corea, Koica, entre 2002 y 2003, por los dos gobiernos de Kim Dae-jung y Roo Mu-hyun, para crear el Centro de Investigación y Educación en Tecnologías de Información, en la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), cooperación que desafortunadamente la administración gubernamental anterior dilapidó, y fue olvidada totalmente por la actual, sin permitir cumplir el fin para el cual fue creado: ser un centro de investigación en TIC para la educación abierto a todos los investigadores panameños.

Ese es la acción de apoyo y cooperación que uno espera de una nación como Corea del Sur, y no el de la indiscriminada explotación de nuestros recursos naturales para satisfacer los apetitos de insumos de una empresa coreana de cobre o los dividendos de los pensionados coreanos prestados a la misma.

Solicitamos encarecidamente que en lugar de apoyar la minería a cielo abierto en nuestro país, ejerza su influencia para que compañías coreanas y pensionados coreanos no sean cómplices de la destrucción de Panamá y el Corredor Biológico Mesoamericano, sino todo lo contrario, para apoyarnos en proyectos de investigación y conservación, como por ejemplo para establecer un centro para la conservación y desarrollo sostenible libre de minería de ese Corredor, y que para su continuidad sea manejado por organizaciones como la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza, para el beneficio de todos los panameños, los latinoamericanos y los coreanos.

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Este artículo se publico el 29 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Mockusmanía, partidos verdes, imitaciones y autenticidad

La opinión de…

Azael Barrera

Luego del rápido ascenso del Partido Verde en la campaña electoral del vecino país, ya varios hablan de formar un partido ecologista en Panamá. Argumentan y preguntan en los medios, en los pasillos de los trabajos, en las salas de los hogares, en las de espera de los hospitales o de las instituciones, si en Panamá debemos tener un Antanas Mockus.

Nuestro gobierno apenas cumplirá un año en funciones y ya las decepciones brotan, a pesar del aparente apoyo popular, como pasó hace 5 y 10 años, sobre todo entre quienes diferencian una administración gubernamental responsable y planificada de una populista “apagafuegos”.

Irónico porque los bomberos no tienen con qué apagar los verdaderos fuegos.

Lastimosamente, en nuestro país no imitan las cosas para construir algo bueno, no se innova. Se imita lo malo o conveniente, adoptando vidas de “telenovelas”, nombrecitos, colores y eslóganes, alimentando por dentro el “juega vivo”, de derecha o de izquierda.  Abundan los partidos “camaleones” que cambian de nombre y de piel, pero siguen “jugando vivo” buscando espacios de poder.

El verdadero cambio no es cambiar buses de tercera por buses de segunda clase, –la seguridad y la vida no tienen precio– o poner un metro sin replanificar la ciudad. No es ir con mazos retomando las concesiones del Estado, cuando al mismo tiempo se invita a las transnacionales a que destrocen nuestro patrimonio natural, cambiando leyes y suavizando normas ambientales para atraer “inversión extranjera”.

El verdadero cambio no es el que un mandatario o gobierno hará por nosotros, es el que debemos hacer nosotros mismos. De nada vale ningún “cambio”, si continúa el “juega vivo” propio, de aquel vecino, chofer, funcionario de bajo y alto rango, obrero, empresario, productor o intermediario, policía o extranjero. El virus de la corrupción está en todas partes; se alimenta insaciablemente de una pobre y débil educación.

¿Es posible un verdadero y duradero cambio, sin retóricas populistas que respondan al autoritarismo y permanencia en el poder? Sí, porque su base estará en una buena educación. Pero no esperemos que una autoridad educativa y su “manual de transformación”, o educadores “sindicalizados” lo hagan por nosotros. Debemos hacerlo nosotros mismos. El cambio comienza en nosotros, en casa, sea de cartón, barro o cemento, de hojalata o de mármol; en nuestra comunidad, en nuestro trabajo, en la calle, y sí, en el aula.

¿Será posible un “partido verde”, sin plagiar la Mockusmanía? Sí, aunque digan que una golondrina no hace verano, pero al menos la primavera es posible. Sería un “partido” integrador; algo contradictorio, porque los partidos dividen.

Sería primero “verde”, no sólo porque sea ecologista, sino por esperanza en el ser humano honesto, que vemos reflejado en la biodiversidad que todavía no ha sido presa de la minería a cielo abierto –la cual hay que detener, ya en sus garras tiene a Colón y Chiriquí– o, incluso, en el pasto orgánico.

Verde por soñador, pero realista como los “libros verdes” que cambian ciudades para bien; porque sabemos que podemos cambiar por dentro para mejor y, al hacerlo, cambiaremos para mejor lo que nos rodea. Así funciona la ecología humana positiva.

Luego cambiaría a “blanco”, como la luz que suma todo el espectro, como el color de la convicción, de la integridad, de la honradez, de la limpieza, de la salud, de la transparencia, de la honestidad, de la legalidad, de la solidaridad y de la autonomía democrática, de la independencia respetuosa y de la paz, porque no habrá paz si no hay todas las anteriores.

En ese momento ya no habría partidos de ideologías desgastadas y contrarias, sino conglomerados humanos diferenciados pero actuando por un verdadero bienestar individual y común, es decir, una auténtica sociedad civil.

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Artículo publicado el 3  de junio de 2010  en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

‘Ok Tedi’ y el frágil futuro del país

La opinión de…..

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Azael Barrera

OK Tedi no es un saludo o despedida, es el nombre de uno de los más grandes desastres ambientales de la minería a cielo abierto de cobre y oro del mundo, del que muy pocos lectores conocen; está al otro lado del mundo, en Papúa Nueva Guinea.

Elevamos la atención sobre este desastre provocado por una industria minera insaciable y un gobierno complaciente. Nuestras autoridades están mostrando una absoluta disposición para servir nuestras selvas, bosques y montañas, en bandeja de cobre y oro a poderosos consorcios mineros.

Una reconocida minera australiana inició en la década de 1980 el proyecto Ok Tedi, una gigantesca mina a cielo abierto de oro y cobre, en el Monte Fubilan, en la comarca de los wopkaimin en las montañas centrales de Papúa Nueva Guinea.   El consorcio, primero, dividió a los pobladores, que apenas 30 años antes habían tenido su primer contacto con la civilización. Ofrecieron hospitales, escuelas, viviendas, salarios muy por encima de la media de ese país, y crearon una ciudad, Tabubil.

El estudio de impacto social ambiental enaltecía los impactos económicos positivos al país. El gobierno cambió las leyes para favorecer la minería. Los “remedios ambientales” incluían un dique de “primer mundo” que evitaría descargas de desechos contaminantes al río Fly, uno de los principales de ese país.

Pocos años después el dique se rompió y dejó caer decenas de miles de toneladas diarias de residuos tóxicos en el río; al día de hoy se vierten directamente. Los desechos lodosos han contaminado el río Fly hasta su desembocadura, destruyendo bosques ribereños a 1km a cada lado del río, y afectando a más de 40 mil familias.

La contaminación del estuario del río afectó irreversiblemente la salud de las poblaciones costeras. El cráter de la mina es tan grande que ha afectado el balance ecológico de la región. La roca descartada cubre las laderas y con las lluvias se desprenden más desechos.

El desastre llevó a pobladores y propietarios a demandar a la empresa por varios miles de millones de dólares.   Sin embargo, el Estado asumió el control de gran parte de la mina y nunca reparó el dique, y además modificó las leyes para que la minera pudiera zafarse del problema.

En 2005, la demanda fue acogida en Australia, donde tiene su sede la minera, y esta admitió que había hecho las cosas mal, pero era demasiado tarde.   Para 2007 se negoció una pírrica compensación en especie de sólo 350 millones de dólares.

¿A dónde nos lleva esto? Nuestras autoridades quieren cambiar la ley minera. Se quiere construir a toda costa una mina a cielo abierto con apenas 0.5% de cobre en el distrito de Donoso en Colón.   La mina tendría tres tajos a cielo abierto, tan grandes que sólo uno de ellos cubre un área que incluiría el Casco Antiguo, Santa Ana, el Cerro Ancón y Balboa, como se desprende de un estudio hecho público por los proponentes.

El dique de desechos, o tranque de relaves, de acuerdo a la propuesta tendría un área que comprendería Bella Vista, San Francisco, el Cangrejo, Bethania, Condado del Rey, el Bosque, Villa Cáceres, Hato Pintado, Pueblo Nuevo, Río Abajo y Parque Lefevre. La mina y su complejo industrial estarían enclavados en medio del Corredor Biológico Mesoamericano del Atlántico Panameño, principal corredor migratorio de vida silvestre del país y del continente.

No podemos permitir un desastre como Ok Tedi en nuestro país, ni mucho menos.    Ciudadano, alza tu voz si no quieres que el futuro de Panamá quede en manos de poderosos intereses mineros y financieros. Sobre todo cuando sus estudios afirman que con sus operaciones mejorarán nuestra biodiversidad.

Las alternativas de desarrollo para Panamá con absoluto respeto al medio ambiente existen; la minería a cielo abierto no está entre ellas.

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Este artículo se publicó el 3 de mayo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Un istmo bajo amenaza

La opinión de…..

Azael Barrera

Recientemente la ciudadanía ha sido testigo de promesas contrarias a la integridad del patrimonio natural que aún nos queda en el istmo, el eslabón más estrecho y más frágil del continente. Ninguna de estas promesas es impulsiva; están planificadas.

Desde julio del año pasado ofrecieron abrir el tapón del Darién, no sólo para construir una carretera, sino también para torres de electricidad y un gaseoducto. La carretera ha quedado en pausa, pero lo otro sigue su marcha.

Cualquiera sabe que al abrir trochas para instalar torres y cables o tuberías, la integridad patrimonial del área, en este caso Darién, y de todos los que allí viven, quedará irreversiblemente comprometida. Más reciente se ha escuchado la propuesta de abrir una carretera litoral entre Colón y Bocas del Toro. Si la depredación alrededor de la carretera Chepo–Yaviza es un ejemplo, con la nueva vía no quedará nada del Corredor Biológico Mesoamericano.

Volvió también al tapete la promoción desaforada de la minería a cielo o tajo abierto. Algunos geólogos mineros defienden que será la gran cosa. Es cierto, la minería a tajo abierto sería la gran cosa: la gran catástrofe irreversible, que muchos no se han tomado el tiempo de analizar metódicamente. Cualquier mitigación, por muy tecnológica, sería un chiste de mal gusto.

Panamá en sus partes más angostas tiene entre 50 y 70 kilómetros de ancho. El terreno de la mina estatal El Teniente (ET) de Chile, invocada como ejemplo a superar por Cerro Colorado, tiene una longitud de más de 25 km por seis a ocho km de ancho. Esa extensión incluiría más de la mitad de la ciudad de Panamá, las áreas revertidas del Pacífico, los dos parques nacionales adyacentes.  Son más de 39 mil 400 hectáreas.

La línea de base de impacto ambiental alcanza las 120 mil hectáreas, que cubriría el Canal de Panamá y gran parte de su cuenca hidrográfica. Y eso que aquella mina es subterránea. Además de la mina están las plantas concentradoras, de lixiviación –extracción con ácidos–, la fundición y las lagunas de desechos contaminados y contaminantes. En Chile, todo esto impacta el aire respirable del valle de Rancagua, a 20 km de distancia. Una nueva laguna de desechos ocupa un área tan grande, que nuestro lago Alajuela cabe dentro y sobra espacio.

La minería de cobre porfírico a tajo abierto, sugerida para Cerro Colorado, tiene áreas de impacto directo que equivalen en extensión desde la mitad a tres cuartas partes de la región interoceánica.

La comarca Ngäbe Buglé quedaría chica para los tajos abiertos de Cerro Colorado y Cerro Chorcha.   Por ejemplo, sólo en el hoyo excavado de la mina de Chuquicamata, la más grande de tajo abierto en Chile, cabe el Cerro Ancón más de 16 veces.   Su impacto directo alcanza una extensión igual a toda Herrera. Solo la mina, con sus concentradores, plantas de lixiviación y fundición cubre toda la ciudad de Panamá.

La Escondida, mina privada más grande de Chile de tajo abierto, ocupa un área de impacto directo equivalente también a toda la ciudad de Panamá desde Amador hasta Pacora. Las minas de tajo abierto están en grandes áreas desérticas, de las que Panamá no dispone.

Si las autoridades insisten en dar cheque en blanco a la minería a cielo abierto, cambiando la ley minera para favorecer a un país cuya grave contaminación por minas abandonadas y en operación está debidamente documentada, y luego hacer una consulta para rubricar sus deseos, el país ganará la medalla de oro de todos los tiempos de huecos de tajo abierto más grandes del mundo por unidad de superficie de territorio nacional.

Al mismo tiempo se habrá comprometido el patrimonio de todas las generaciones por venir, de Panamá y de todo el continente. En el Día de la Tierra y el Año Internacional de la Biodiversidad, estamos a tiempo de no cometer semejantes “ecocidios” a nuestro patrimonio.

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Este artículo se publicó el  22  de abril de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Una visión que cumple diez años: no hay nada nuevo bajo el sol

La opinión del Profesor e Investigador Universitario…..

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Azael Barrera

Hace diez años, cuando el hoy director de la Caja del Seguro Social era ejecutivo de la empresa más grande de software, desde la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología, propusimos una reconversión tecnológica de la administración del Estado, incluyendo la Caja del Seguro Social. Ambos coincidimos antes los medios para reseñar estas ideas que visualizábamos con las innovaciones disponibles entonces.

Una de estas ideas, y el director no me dejaría mentir, era utilizar las computadoras de mano o “Pocket PC” que más que agendas electrónicas eran computadoras con acceso inalámbrico para que los médicos al efectuar sus consultas y rondas clínicas, anotaran todos los datos en una cuadrícula digital a mano, y al pasar por el área de enfermeras se sincronizaban con la red de expedientes, y así, cuando el paciente regresaba a su lugar de residencia, un médico local podría acceder al expediente por Internet, incluso desde las Infoplazas en áreas remotas.

Me alegro que el director haya retomado esas ideas, que para entonces ya usaban una docena de hospitales universitarios en Estados Unidos y otro tanto en Europa. Hoy día tenemos computadoras de tableta o pizarra, que utilizo en la enseñanza, y que facilitarían a los médicos anotar y llevar las consultas, siempre que los documentos y formularios estén apropiadamente digitalizados para llenarlos, y sin tener que reaprender la rueda.

Hace diez años también habíamos instalado, con un puñado de valientes colaboradores y el apoyo del Ing. Sáez, las tres primeras Infoplazas: la primera en Pedasí, la segunda en Isla Colón en Bocas del Toro, y la tercera en Penonomé. Hitos que otros han querido borrar de la historia. Las Infoplazas habían sido concebidas dos años antes como franquicias de Internet-cafés para pequeños empresarios, pero fue nuestra concepción y recomendación a la Secretaría que fuera en su lugar un programa punta-de-lanza de desarrollo comunitario. Por primera vez centros comunitarios de acceso a Internet no serían simples Internet-cafés o una franquicia comercial, ni una iniciativa aislada de una ONG solitaria, sino una estrategia de Estado de tecnología de información para el desarrollo comunitario y se implementarían a nivel nacional con las comunidades.

En el plan de transformación del programa Infoplazas que fue aprobado por el Banco Interamericano de Desarrollo en enero del 2000, planteábamos tres aspectos. Las Infoplazas serían además de centros comunitarios de acceso a Internet, puntos de enlace acceso inalámbrico al puesto de policía, al puesto de salud o del seguro social, a la biblioteca, a la escuela, y al Tribunal Electoral durante las elecciones. La primera Infoplaza se instaló en una escuela: Plinio Moscoso de Pedasí.   Segundo, los equipos tendrían tres a cinco años de garantía, para evitar equipos de baja calidad. Y tercero, las Infoplazas deberían soportar enlaces multicast para permitir vídeo-conferencias multipuntos, para capacitación continua de maestros, profesores, enfermeras, médicos, funcionarios, etc.   Habían muchas cosas más en ese plan, pero un funcionario de jerarquía de una institución fiscalizadora dio al traste con esa visión, apoyado por elementos de la Secretaría que la tergiversaron, eliminando documentos, borrando nombres, replanteando planes sin visión, y luego traspasando esas ideas a entidades innecesarias, que hoy no han hecho nada nuevo que no hayamos planteado hace diez años.

Señor director Sáez-Llorens, usted tiene ahora la oportunidad de reivindicar todo aquello que planteamos hace diez años, para el beneficio no sólo de los asegurados, sino de todos los panameños.

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Publicado el 25 de febrero de 2010 en el Diario el Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Tapón de Darién, una caja de Pandora

La opinión de…..

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Azael Barrera


Con las recientes reuniones de los mandatarios de nuestro país y el vecino del sur, se ha revuelto de nuevo el debate de si abrir o no el tapón del Darién. De un lado están los inversionistas que no apuestan a salvaguardar el vasto refugio y puente hemisférico de biodiversidad que es Darién, y del otro lado están los ambientalistas que dan pocos mensajes bien sustentados y digeribles al pueblo en general del porqué se debe mantener este puente y corredor biológico continental como está.

Muchos inversionistas tienen herramientas para convencer a una población de que si se llegara a hacer un referéndum para abrir el tapón, la mayoría daría una respuesta afirmativa.  Así sucedió en mayo de 2009; una marejada publicitaria convenció a más de uno de engrosar el 60% que le dio el mandato a quienes hoy gobiernan.

En medio de facilitadores gubernamentales, empresarios desarrollistas y ambientalistas, está la voz menos escuchada y consultada:  la de los científicos que no se dejan comprar, que con sabia objetividad nos dirán por qué no debemos construir una autopista entre Panamá y Colombia, menos aún hoy que hace 50 años.

Basta ver desde el espacio la extensión de la deforestación y la tala insostenible a cada lado de la vía Panamericana, de Bayano hasta Yaviza.

El ocre suplanta al verde. Con sensores remotos e imágenes satelitales visuales e infrarrojas, como los mapas de Google, de radar de penetración, de detección espectral por láser, los científicos inequívocamente demuestran que por más angosta que sea la carretera que se construya, con la mentalidad prevaleciente de talar el bosque y vender la madera, sembrar y criar ganado, impulsada y promovida por la especulación y las burbujas desarrollista, minera e inmobiliaria, se traería la devastación total del Darién lo que daría al traste con una de nuestras riquezas más importantes que apenas hemos empezado a explorar de manera que nos brinde beneficios a largo plazo: nuestra biodiversidad es nuestra salud.

El Darién y otras áreas protegidas, como el Corredor Biológico del Atlántico, son inmensos laboratorios naturales de medicinas para curarnos, proporcionarnos vitaminas, y generar así bienestar de manera sostenible. La fauna y la flora darienita guardan secretos que apenas hoy, con la biotecnología y la biofísica atómica y molecular, se están descubriendo.

Esa información medicinal puede estar siendo sacada al exterior por intereses comerciales, donde sus huellas genéticas pudieran ser patentadas para convertirlas en costosas medicinas que ni podremos adquirir. Hace siete años se construyó el Instituto de Investigaciones Científicas Avanzadas y Servicios de Alta Tecnología (Indicasat) como entidad estatal para descubrir, registrar, catalogar y nacionalizar nuestra biodiversidad y crear las bases de fármacos naturales. Creo que ya ni es del Estado, y no sé hasta dónde cumple hoy esa misión original.

La ciencia y la tecnología, pueden proporcionar, sin lugar a dudas, trillones de razones por las cuales el tapón debe permanecer intacto.  El Darién es nuestro Amazonas, solo hay uno. Recuerden, 2010 es el año Internacional de la Biodiversidad, para tomar conciencia de protegerla (esa que está en el Darién), no para tomarnos atribuciones y destruirla.

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Publicado el 21 de febrero de 2010 en del Diario La ¨Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.