Protagonistas silenciosos o silenciados

La opinión de…

Omar O. Rosas    

El programa de cirugías de reemplazos de cadera y rodilla (colocación de prótesis) en el Hospital Santo Tomás (HST), para pacientes de bajos recursos económicos (objetivo y filosofía del programa), a través del trabajo conjunto entre médicos, enfermeras y fisioterapeutas de Estados Unidos y un equipo similar de profesionales panameños, en su gran mayoría del HST coordinado por el Despacho de la Primera Dama, ha tenido garantizado el éxito en costo y beneficio anatomo–funcional en los pacientes, gracias a un equipo multidisciplinario.

Garantía que dentro del proceso de rehabilitación por el que deben pasar los beneficiados, descansa en un 80% en el profesionalismo y las manos de los fisioterapeutas nacionales, principalmente los del Hospital Santo Tomás (el 5% depende de la cirugía y el otro 5% de la cooperación de los pacientes).

Participación determinante y fundamental de los fisioterapeutas, que se extiende más allá de los cuatro y cinco días que permanecen los profesionales norteamericanos en el hospital. Es un proceso que puede extenderse entre dos y cuatro meses o más, dependiendo de la edad, peso y patologías agregadas (entre otras más) con el ingreso expedito a la unidad de fisioterapia de la consulta externa del HST y asistiendo de dos a tres veces a la semana para tratar la sintomatología, ampliar arcos de movilidad, fortalecer y reeducar la marcha (con el médico pasan una vez al mes para control).

Lamentablemente, la coordinación del equipo médico institucional que participó –interesado más en el show publicitario, donde el egocentrismo y la vanidad afloran– ignora la participación de los fisioterapeutas nacionales, y más de los de su propia institución.

Reclamo y exijo para los fisioterapeutas nacionales y, sobre todo, los del Hospital Santo Tomás, no un espacio en la farándula –pues el principio humanístico y profesional que nos caracteriza habla por sí solo– sino el merecido lugar que les corresponde, porque la rehabilitación es un proceso multidisciplinario y es justo reconocer que la fisioterapia, como ciencia, y los fisioterapeutas, como profesionales, somos parte indispensable en todo proceso rehabilitador.

“Cuando le niegas méritos a otros, solo te indigestas de egolatría”.

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<> Este artículo se publicó el 19  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en:  https://panaletras.wordpress.com/category/rosas-omar/
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¿Prepotencia o ceguera médica?

¿Prepotencia o ceguera médica?


Omar O. Rosas.


Leyendo una declaración pública que la Asociación Médica Nacional divulgó el pasado día 19 de junio, dirigida al nuevo gobierno que se inicia el 1 de julio, considero que se plantea el problema del sector salud desde una sola óptica.

En este análisis, los gremios médicos que firman dicho documento me hacen recordar el pasaje de Poncio Pilatos, ya que se excluyen olímpicamente como parte del problema, adoptando la posición de jueces y en ningún momento hacen un “mea culpa”.

Según su declaración el problema de la atención radica en lo estructural, en la incomodidad en la que laboran, en lo administrativo; no en la calidad de la atención a la que ellos están comprometidos con la comunidad, sino en el proceso de compras de insumos, en la burocracia, en la corrupción (de los otros), en el nombramiento de funcionarios y en la falta de transparencia (de los demás).

Incumplir con el horario de trabajo, cobrar salario completo, el sobregiro de recetas por deficiencias en el control de las mismas (desabastecen), la pérdida de insumos y equipos (por la falta de controles y seguridad) ¿administrativamente cómo se llama?

Hablan de la participación ciudadana y le dan la espalda una vez logran sus objetivos económicos en sus “luchas gremiales”, olvidándose de la atención en calidad y tiempo.

Pareciera ser que la credibilidad es potestad solo de ellos y el resto de los funcionarios técnicos, administrativos y demás profesionales del sector salud andan huérfanos de ésta.

Para ellos la responsabilidad es solo de los directivos y del Gobierno y no de todos, cuando desde el más alto nivel al más humilde en esta cadena de funcionamiento formamos un cuerpo integrado y somos parte del problema y parte de la solución; donde el sacrificio, la autocrítica y la responsabilidad de todos, es el camino para la transformación.

Desconocer que se es parte del problema y exigir lo que no se es capaz de dar, no es una posición y propuesta seria, responsable y creíble, pero sí es una posición demagógica, cómoda y oportunista.

Por eso sí, creo que el nuevo gobierno debe conjugar todos los sectores y analizar todas las propuestas para resolver el problema de manera integral, con equidad de sacrificios y de responsabilidad: una reingeniería que comprometa a todos.

“No es más culpable aquel al que se le señalan las culpas, que aquel que se hace el ciego”.

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Publicado el 26 de junio de 2009 en el diario La Prensa a quien damos todo el crédito que corresponde