No permitas que te llamen viejo

La opinión de la Medico y miembro del Club Rotario…

MARISÍN  VILLALAZ  DE  ARIAS
marisin@cableonda.net

Se preguntarán por qué este tema en los valores cívicos y morales;    considero que llegar a esa edad avanzada es en sí un valor y lograr que niños y jóvenes nos respeten es también un valor que en todo hogar debe enseñarse como parte de la formación de los hijos. No desestimemos a los viejos como los llaman, ya que la experiencia acumulada por ellos, es invaluable. Les transmito esto.

En la juventud, la belleza es un accidente de la naturaleza. En la vejez es una obra de arte. (Lin Yutan). El arte de envejecer consiste en conservar alguna esperanza (André Maurois). La madurez es el arte de actuar en paz con lo que es imposible cambiar. Cuando envejecemos, la belleza se convierte en calidad interior; pero para el profano la tercera edad es invierno, en cambio, para el sabio es la estación de la cosecha ya que pone en práctica lo aprendido y recoge el fruto del mismo. Cuando habla un viejo, es agradable escucharlo, salvo raras excepciones, porque solo cuenta lo vivido, lo aprendido, lo que debieran recolectar los jóvenes para subir su cuesta con menos dificultad.

En los ojos de los jóvenes vemos llamas; pero es en los ojos de los mayores que vemos la luz. No es viejo aquel que pierde su cabello sino el que pierde su última esperanza. No es viejo el que lleva en su corazón el amor siempre ardiente; no es viejo el que mantiene su fe en sí mismo, no lo es el que vive sanamente alegre, convencido de que para el corazón no hay edad. Viéndolo bien, no somos tan viejos, lo que sucede es que tenemos muchas juventudes acumuladas (Francisco Aramburu). Amamos las catedrales y muebles antiguos, pinturas y libros viejos, pero nos hemos olvidado por completo del enorme valor moral y espiritual de los ancianos.

Hay que estar agradecidos de nuestra edad pues la vejez es el precio de estar vivos. Cuando ya se han cumplido 80 años o cerca, todo contemporáneo es un amigo. Goethe concluyó Fausto a los 82 años. Tiziano pintó obras maestras a los 98 y Toscanini dirigió orquestas a los 87. Edison trabajaba en su laboratorio a los 83; Benjamín Franklin contribuyó a redactar la Constitución de los Estados Unidos a los 81… Yo moriré dentro de muchos años, un lunes cualquiera de un verano cualquiera.   Entonces ¡adelante!.   No habrá fuerza capaz de detener a quien sueña, a quien construye aún sobre las cenizas, a quien ama, a quien espera de la vida el momento mágico de una ilusión, a quien no olvida que el tiempo pasó, sí… pero no se llevó consigo su corazón, por lo tanto le queda todavía el placer de soñar.

 

Este artículo se publicó el 3 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,   todo el crédito que les corresponde.
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Idiosincracia o mala costumbre

 

La opinión de…

Marisín Villalaz de Arias 

(marisin@cableonda.net).
No creo que sea lo primero ya que no recuerdo que antes fuéramos así; si es lo segundo, entonces debemos cambiar y dejar las malas costumbres para ser aquellos que éramos en años anteriores.
Si bien es cierto que ya he tratado este tema, cada vez me preocupa más porque influye en el bienestar del país y nos lleva a no resolver los problemas que se nos presenten. Por esto me pregunto cuál es nuestro propósito al comportarnos como lo hacemos y a quién beneficiamos con ello, o más bien lo perjudicamos. El hecho de no creer a nadie ni a nada; el dedicarnos a criticar todo porque sí; contradecir todo lo que dice o hace el gobierno y no encontrar solución a nuestros problemas, se nos ha arraigado hasta llegarnos a lo más profundo del ser.

No sé por qué nos ha dado por defender a los victimarios en la violencia y olvidarnos de las víctimas que, al final, debieran ser nuestra preferencia.   Desconozco si se han dado cuenta de que han endiosado a los muchachos que estaban presos y se quemaron. Si bien es cierto que no estoy de acuerdo con lo sucedido, debemos ser más objetivos y no ver solo lo que nos conviene, porque perjudica a Panamá.

Todos sabemos cómo se llaman los que fallecieron, pero nadie sabe ni quiere saber los nombres de sus víctimas. En algunos programas de radio donde permiten que las personas llamen sin identificarse y dicen libremente lo que desean, permiten que ataquen al gobierno en todo; pero si llama alguien defendiéndolo, dicen que es de un call center y los cortan. ¿Es eso libertad de expresión?

Pienso que debemos ser más imparciales y objetivos, que no debemos oponernos porque si sino con razones de peso. Estamos logrando que la alianza del gobierno se debilite e igual sucede con la oposición. ¿Quién vendrá si continuamos con estas costumbres negativas? Se los dejo allí. Ya casi no escucho ni veo ni leo noticias. A veces siento un gran dolor y me pregunto hasta cuándo alimentaremos lo que no debemos y dejamos de apoyar lo que nos beneficia a todos. No miremos lo malo solamente; creamos en lo bueno y encontraremos que hay más de esto que de lo otro. Me atrevería a recomendarles a los encargados de manejar opiniones y despertar conciencias, que se comporten más positivamente, con más realismo, dentro de parámetros condicionados por la verdad y la credibilidad. Solo así haremos patria.

<>Artículo publicado el  2 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Nuestros antecesores

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La opinión de…

Marisín Villalaz de Arias

Los indígenas fueron los primeros habitantes de nuestra América con su cultura y sus tradiciones. Cuando los españoles llegaron los encontraron y los maltrataron sin respetarlas y robaron sus riquezas. Es por esto que respeto a los que quedaron y sus descendientes.
Sin embargo, no comulgo con ellos en algunas circunstancias y en su relación con el resto de la población de sus países. Hablo específicamente del caso de Panamá donde no se ha desarrollado una política indigenista y nadie ha intentado involucrarlos en la vida nacional, llevándolos al subdesarrollo y a la pobreza.

En 1964, conversando con un indígena de mi partido, me refería que regresaba de un congreso en Suecia sobre la cultura indígena de Latinoamérica; recuerdo una conclusión a la que llegaron: a los indígenas hay que adaptarlos a la vida del país y que se sientan parte del mismo ya que, solitarios solo logran vivir en la pobreza y en el olvido.

Lamentablemente, en el gobierno del Dr. Pérez Balladares se les adjudicó una gran cantidad de tierras llamándolas comarcas que no han hecho más que daño en vez de beneficio. El gobierno debe darles escuelas, centros de salud, médicos y demás, pero ellos tienen sus propias leyes por las cuales se rigen ignorando las nacionales. Viven exclusivamente como quieren sin avanzar, sin suficiente educación, con sus propias autoridades y exigiendo lo que ellos consideran que les pertenece.

Eso, además es discriminación porque a ningún panameño se le regala tierra para vivir ya que debemos comprarlas. Yo respeto sus costumbres y sus tradiciones; pero que piensen que son tan panameños como nosotros, para todo y no para lo que les conviene.

Hace unos días leía que los indígenas vecinos a Cerro Colorado quieren la mitad de las ganancias de la explotación de la mina. No le veo pies ni cabeza porque esa tierra no es de ellos, es del Estado ya que no han pagado ni medio por ella. En San Blas no construyes nada sin el permiso del jefe; lo peor es que luego de concedértelo, te la destruyen porque les da la gana. En cambio, los y las indígenas que se han amoldado al resto del país, avanzan en sus trabajos, adelantan por su inteligencia y su dedicación.

Que miren ese ejemplo y no se alejen de la civilización para que puedan vivir como seres humanos y no se aislen pero exigen al gobierno. Sean panameños como nosotros y trabajen para el bienestar de ellos y del país.

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<>Artículo publicado el  26  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Cien años intensamente vividos

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La opinión de la Médico y Rotariana…

Marisín Villalaz de Arias

Hace unos días celebramos el centenario de un gran hombre: Dr. Bernardino González Ruiz.    Su vida estuvo llena de emociones, de trabajo, de tristezas y satisfacciones, sobre todo en su vida profesional ya que fue un médico reconocido en el país y en la que tuvo millones de experiencias hermosas. Fue padre ejemplar, esposo como él solo supo serlo, un gran médico, político honesto y protector de su familia de quien puedo decir que fue para mi como un padre.

Estudió en el Instituto Nacional y luego partió para Francia donde estudió medicina en la Sorbona de París con excelentes calificaciones. Fue profesor de Cirugía de la Facultad de Medicina de Panamá y Cirujano en el Santo Tomás y el Seguro Social.   Su destreza lo llevó a ser el primero en Panamá en operar corazón abierto. Hombre sencillo, ocupó la Presidencia de Panamá por seis días durante la presidencia de don Roberto F. Chiari.   Solo con este corto currículo ustedes ven la importancia de este hombre.

Vemos su cara fresca que no aparenta su edad. Con problemas de audición y visión pero una mente tan clara que todavía hace crucigramas, recita poesías enteras aprendidas en la escuela y canta tangos y típico, enteras las canciones también.   La fiesta fue espectacular; había variedad de personas, hasta el Presidente Martinelli y el Vice Varela dando la sensación de que el cariño reinaba en los presentes. Sus familiares fuimos en pandilla a rendirle homenaje al hombre dinámico y maravilloso que es mi tío Bernardino.   Gozó la fiesta como nadie y reconocía a todos los que le decían quien era; a algunos les mostraba el recuerdo de su pedigrí.

Pocas fiestas tan hermosas como la que le hicimos en Las Tablas, pueblo al que adora y ha regresado rejuvenecido, haciendo mandados y paseando permanentemente porque detesta estar encerrado en su casa. Cuando lo visito tiene que ser a las ocho de la mañana porque luego de ofrecerme un cafecito o desayuno, sale a hacer diligencias y regresa al medio día.

¿Quién no quiere llegar así a los 100 años? Ya nos dijo que el próximo año celebra sus 101. ¿Qué les parece tener ese espíritu para esperarlos?    Estoy segura de que allí estaremos. Como su sobrina agradezco a nombre de toda la familia a todos los que fueron a su cumpleaños y a quienes lo recordaron.   Que Dios te conserve, tío y adelante.

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<>Artículo publicado el 19  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

No cometer errores

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La opinión de la Doctora en Medicina y miembro del Club Rotario de Panamá…

Marisín Villalaz de Arias 

Desde hace muchos miércoles no hablaba de política, pero el pasado y éste se ha presentado la oportunidad y no puedo callar ante errores que pueden ser funestos si no se detienen a tiempo y se subsanan antes de una debacle. El tema de la reelección presidencial ha sido muy discutido y publicado hasta convertirse casi en problema de Estado que puede trastornar lo que el Presidente Martinelli busca lograr en su gobierno. Encontramos políticos que de lo que menos saben es de política y solo piensan en sus propios intereses que, a veces, son submarinos y pueden ser perjudiciales. 

Para cualquier persona con dos dedos de frente era increíble la insistencia de dos Diputados por presentar ese proyecto de ley, sabiendo que tenía oposición hasta del mismo Presidente y del Ministro de la Presidencia. No puedo tildarlos de ignorantes porque son bastante listos como para jugar un juego peligroso. Pero llama la atención el hecho de que nadie hable de la posible segunda intención de estos señores en una situación tan poco popular como ésta. Los panameños no estamos preparados para una reelección inmediata y así lo demostró con el Presidente Pérez Balladares y lo repite ahora con las opiniones emitidas.

No puedo creer los errores legales cometidos por los presentantes y eso es llamativo. Me da la impresión de que existe, en parte, intenciones de perjudicar al Presidente o dividir la alianza que lo apoya en su gobierno. Los dos son saltarines y no sabemos cuál sería la situación en un momento dado de lograr un debilitamiento que espero no suceda. Nuestros gobernantes deben tener mucho cuidado con estos señores que no tienen, en mi concepto, buena reputación.

Me pregunto nuevamente cuáles serán las verdaderas intenciones de este par de apuntes y hasta dónde podrían perjudicar la tranquilidad del país. Si lo que buscan es congraciarse con el Presidente, no creo que lo logren por ese camino ya que es inadmisible que así sea.

Señor Presidente, sea precavido y utilice sus conocimientos políticos y su sagacidad para comprender las verdaderas intenciones de este anteproyecto de ley. No se deje engañar por apariencias que de nada le beneficiarían. Continúe con sus intenciones gubernamentales y trabajando por el país sin mirar tan adelante para esas cosas. Mire solo sus ambiciones en programas y obras que se ha propuesto, pero no se deje envolver por personas que no lo quieren bien.

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<>Artículo publicado el 12  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

La responsabilidad de los políticos

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La opinión de la Doctora en Medicina y miembro del Club Rotario de Panamá…


Marisín Villalaz de Arias 

Desde hace muchos años se han venido dando en América Latina ciertos golpes de estado militares que debilitan y hacen desaparecer la democracia por la ambición de quienes lo dan y el manejo equivocado de las situaciones por parte de los políticos cuyos dirigentes no muestran deseos ni conocimientos sobre la materia para conservar lo que se les ha dado en bandejas de plata.

Las elecciones más traumáticas que he conocido en Panamá fueron las de mayo de 1968 cuando hubo toda clase de improperios, insultos y violencia por falta de no ver una realidad existente con el liderazgo del Dr. Arnulfo Arias.

A raíz de ello y la mala estrategia decidida por el mismo, se dio aquel golpe de estado tan funesto para Panamá y que duró demasiado tiempo, siendo necesaria una invasión para acabar con ellos.

La inteligencia del pueblo hizo que se aprobara la modificación de la Constitución para no tener más ejército que para lo único que sirven es para gastar el presupuesto nacional y maltratar a los nacionales. Fueron 21 años de martirio, de muertes, exilios, torturas y pérdida de la libertad tan preciada para millones de los nuestros.

Una situación parecida se dio en Venezuela cuando los políticos se desbocaron y la corrupción fue tal que llevó a una reelección y su comportamiento errado trajo como consecuencia la elección de Chávez aun a sabiendas de que podía convertirse en dictador, pero estaban cansados de los políticos de siempre y su mala política para llevar al país.

Allí lo tienen convertido en lo que nadie quiere, acabando con el país y con la vida y honra de los venezolanos.

Solo pongo estos dos casos por espacio, pero suficientes para que los panameños abramos los ojos y despertemos; para que nuestros políticos la jueguen con honestidad, con despojo de ambiciones personales y pensando más en el país. “La historia puede repetirse en espiral” y no quisiéramos que sucediera aquí.

Basta muy poco en las actuaciones de nuestros políticos para evitar que la izquierda se entronice y perdamos la democracia. Basta de irresponsabilidades porque de todos, especialmente de los políticos depende que sigamos siendo un país democrático.

Adquiramos la cultura política que necesitamos para que, gobernantes y gobernados sigamos el camino que corresponde en el devenir diario nacional y que podamos decir que hemos madurado, que nos hemos culturizado y que somos capaces de transformar nuestro futuro en un presente fuerte, poderoso, de libertad y democracia.

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<>Artículo publicado el 5  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Otro año más

La opinión de la Doctora en Medicina y Rotariana…

MARISIN  VILLALAZ   DE  ARIAS
marisin@cableonda.net
No sé si otro más que se  va u otro más que viene. De todos modos, cualquiera que sea, debemos analizar lo que fue el pasado y ver qué hicimos, cómo lo hicimos y por qué lo hicimos. Luego ver los resultados y calificar de positivos o negativos los mismos y, más tarde ver por qué de los mismos y cómo actuamos para alcanzar esos resultados.
Personalmente, entré a un grupo de jubilados que se reúne todos los días laborables en la cafetería de Riba Smith en Multiplaza; concluyo que me encanta asistir a esas tertulias porque me relajan de las preocupaciones diarias y, pensándolo bien, creo haber encontrado un lugar donde me siento querida, respetada y donde voy a dar lo mejor de mi buen humor para colaborar con el pasatiempo de ese grupo.
Concluyo diciendo que continuaré asistiendo al mismo, si Dios me ayuda. Debemos hacer una reflexión en nuestro comportamiento con la familia, en ambas direcciones y ver si nuestro comportamiento ha servido para aumentar la calidad de nuestra relación.

Si estudiamos nuestra relación con las amistades y vemos que el cariño y la comprensión ha sido positivo y mejor en crecimiento, continuar con ellas porque las amistades son lo más lindo que tenemos: ellas nos acompañan, no fueron impuestas sino buscadas y encontradas, nos llenan los momentos de soledad y son un bello don de Dios por lo que debemos conservarlas.   Pero lo más importante es estudiarnos a nosotros mismos para estar en paz con nuestro interior y saber qué hicimos mal o bien. Una vez que nos encontremos, también hallaremos la relación con los otros y seremos felices.

Les digo esto porque en la vida buscamos la felicidad y ¿Qué es la misma? La tranquilidad interior, la sensación de haber actuado correctamente y de acuerdo a nuestros principios, la paz interior de haber logrado esa tranquilidad con amor, comprensión y ser uno mismo aunque los demás piensen lo contrario. ¿Importa algo lo que piensen los demás? ¡No! Importa lo que pensemos de nosotros mismos. Es así que, para el próximo año, no permitamos que las llamadas circunstancias influyan en nuestra actitud; ignoremos lo que no nos interesa y seamos lo que queramos ser, sin tapujos ni hipocresías para que Dios y nuestra manera de pensar y de ser nos lleve a comportarnos dentro de esos principios que no debemos olvidar. Cerremos este año y comencemos el otro con amor, paz y comprensión, compartiendo y regalando nuestro ser.

 

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<>Artículo publicado el  29  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.