Otro año más

La opinión de la Doctora en Medicina y Rotariana…

MARISIN  VILLALAZ   DE  ARIAS
marisin@cableonda.net
No sé si otro más que se  va u otro más que viene. De todos modos, cualquiera que sea, debemos analizar lo que fue el pasado y ver qué hicimos, cómo lo hicimos y por qué lo hicimos. Luego ver los resultados y calificar de positivos o negativos los mismos y, más tarde ver por qué de los mismos y cómo actuamos para alcanzar esos resultados.
Personalmente, entré a un grupo de jubilados que se reúne todos los días laborables en la cafetería de Riba Smith en Multiplaza; concluyo que me encanta asistir a esas tertulias porque me relajan de las preocupaciones diarias y, pensándolo bien, creo haber encontrado un lugar donde me siento querida, respetada y donde voy a dar lo mejor de mi buen humor para colaborar con el pasatiempo de ese grupo.
Concluyo diciendo que continuaré asistiendo al mismo, si Dios me ayuda. Debemos hacer una reflexión en nuestro comportamiento con la familia, en ambas direcciones y ver si nuestro comportamiento ha servido para aumentar la calidad de nuestra relación.

Si estudiamos nuestra relación con las amistades y vemos que el cariño y la comprensión ha sido positivo y mejor en crecimiento, continuar con ellas porque las amistades son lo más lindo que tenemos: ellas nos acompañan, no fueron impuestas sino buscadas y encontradas, nos llenan los momentos de soledad y son un bello don de Dios por lo que debemos conservarlas.   Pero lo más importante es estudiarnos a nosotros mismos para estar en paz con nuestro interior y saber qué hicimos mal o bien. Una vez que nos encontremos, también hallaremos la relación con los otros y seremos felices.

Les digo esto porque en la vida buscamos la felicidad y ¿Qué es la misma? La tranquilidad interior, la sensación de haber actuado correctamente y de acuerdo a nuestros principios, la paz interior de haber logrado esa tranquilidad con amor, comprensión y ser uno mismo aunque los demás piensen lo contrario. ¿Importa algo lo que piensen los demás? ¡No! Importa lo que pensemos de nosotros mismos. Es así que, para el próximo año, no permitamos que las llamadas circunstancias influyan en nuestra actitud; ignoremos lo que no nos interesa y seamos lo que queramos ser, sin tapujos ni hipocresías para que Dios y nuestra manera de pensar y de ser nos lleve a comportarnos dentro de esos principios que no debemos olvidar. Cerremos este año y comencemos el otro con amor, paz y comprensión, compartiendo y regalando nuestro ser.

 

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<>Artículo publicado el  29  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.
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