La dignidad y el respeto deben prevalecer

La opinión del Periodista y Ex Secretario de Prensa de la Presidencia de la República…

RENÉ HERNÁNDEZ GONZÁLEZ
rehernandez19@gmail.com

Con el tema de las filtraciones de documentos que reposan en el Departamento de Estado, de Los Estados Unidos de América, muchos han hecho fiesta y tienen a Julian Paul Assange como un verdadero héroe, mientras que en Coloso del Norte, el gobierno lo quiere entre las rejas.  ¿Quién es Assange?

Estudió física y matemáticas en la Universidad de Melbourne hasta 2006, cuando empezó a implicarse profundamente en WikiLeaks. Ha sido descrito como muy autodidacta y extensamente leído en ciencias y matemáticas. También ha estudiado filosofía y neurociencia. En su página web, describió cómo representó a su universidad en la Competición Nacional Australiana de Física alrededor de 2005. Es programador y promotor de software libre y es experto en los lenguajes de programación.

Pocos han salido a señalar los intentos de la ex embajadora Barbara J. Stephenson, para que una empresa de su país se le adjudicara la parte más importante del ensanche del Canal de Panamá. Solo se han dado fuertes comentarios por las supuestas declaraciones del presidente de la República y de su vicepresidente. Eso me lleva a pensar que existe un sector entreguista que teme criticar las actuaciones de los cónsules del imperio.

Para nadie es un secreto que cuando el gobierno de Pérez Balladares sometió a licitación la concesión de los puertos, los norteamericanos querían que ese negocio fuera para una de sus corporaciones.   ¡Vaya sorpresa, se trataba de la misma que deseaba ganarse la construcción de las nuevas esclusas de la vía interoceánica! Publico parte de un cable de ACAN-EFE, fechado 5 de octubre de 1995 donde se informaba lo siguiente: ‘El consorcio estadounidense ‘Bechtel’ entregó formalmente al Gobierno panameño una propuesta para operar los puertos de Balboa, en el Pacífico y de Cristóbal, en el Caribe, los más importantes del país, informó ayer, viernes, el director de la Autoridad Portuaria Nacional (APN), Hugo Torrijos.

La propuesta fue entregada al presidente panameño, Ernesto Pérez Balladares, por los directivos de la empresa durante una reunión que sostuvieron en San Francisco, California (EU), en el último punto de una extensa gira que hizo el jefe de Estado panameño por varios países para atraer inversiones para Panamá’.

En aquella ocasión también se presionó para que Bechtel se alzara con la concesión para administrar los puertos. El argumento que se vendió a la prensa nacional e internacional era el temor de Los Estados Unidos sobre la influencia de China comunista en Panamá y por ende en Latinoamérica. Y es que al final fue una empresa de Hong Kong, la Panama Ports Company, miembro del Grupo Hutchinson Port Holdings (HPH), una filial del conglomerado multinacional Hutchinson Whampoa Limited, la que se ganó el derecho de administrar Balboa y Cristóbal. Es posible que al no dar su brazo a torcer, para que fuera Bechtel la ganadora, Pérez Balladares perdió su derecho de entrar a territorio estadounidense.

Respeto a los diplomáticos de cualquier país y ese mismo respeto les exijo a ellos. Me causa indignación, si así fue, que nuestros más altos jerarcas gubernamentales hayan expresado lo que dice el sitio de Julian Assange.   Algunos de mis detractores dirán: ‘¡y ese periodista de qué habla, cuando avaló la invasión de 1989!’.   ¡No señores, siempre estuve en desacuerdo con ella, la prueba es que nunca acompañé al presidente Endara en sus viajes oficiales a los Estados Unidos, como rechazo a lo que hizo la administración Bush! Eso se lo conté a él cuando una vez me preguntó el porqué le mandaba a otros funcionarios de la Secretaría de Prensa.

Les pido a políticos, empresarios, dirigentes de trabajadores, etc., que hagan valer el respeto y la dignidad como panameños y cuando les toque asistir a las recepciones en la Embajada americana, sean cautos a la hora de expresarse. Y si ven que los centuriones del imperio nos irrespetan, defiendan a la patria que los vio nacer. Que la columna vertebral de quienes nos gobiernan no se doblegue ante el imperio y que las decisiones judiciales se basen en nuestras leyes, no así en las recomendaciones o presiones de la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos.

 

Este artículo se publicó el  14  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Las caras de una tragedia

La opinión del Ex Secretario de Prensa de la Presidencia de la República….
RENÉ HERNÁNDEZ GONZÁLEZ
Hace 365 días mi familia sufrió uno de los peores episodios. El sábado 29 de agosto, a las siete de la mañana, escuchaba el sonido de un celular.   Me encontraba con mi esposa disfrutando de un fin de semana en Gorgona. Siempre apago lo que represente la interrupción de ese descanso. Mi esposa, al contrario, deja el suyo encendido, por alguna llamada de importancia.

Me levanté a desgano; contesté; del otro lado comenzaron las preguntas. ‘¿Usted es el padre del señor Alejandro Hernández?’, ‘Sí, claro, ¿por qué?’, ‘¡Señor Hernández, su hijo acaba de sufrir un accidente; él se encuentra estable!’. No le daba mucho crédito a la palabra ‘estable’; pensé lo peor. ‘¿Y él está solo o iba acompañado?’, pregunté.  ‘Él está acompañado’, me dijo la voz femenina. ‘¿Y cómo está esa persona?’.   ‘Señor Hernández, le repito, su hijo está estable; es mejor que venga pronto’.   En ese segundo deduje que la persona que iba con mi hijo había muerto.  Creí que se trataba de la chica con quien mantiene una gran amistad.

A pesar que durante la conversación no mostré exaltación, mi esposa se acercó a preguntarme sobre lo que estaba pasando.  ‘Amor, vístete;   Alejo tuvo un accidente y nos necesita’, le dije.

¡Ay, las madres; ay, las mujeres; benditas sean ellas! Tomó el celular, marcó el número de nuestro hijo. Ella quería oírlo, saber de él.   Por fortuna logró que le respondiera, apaciguando un poco su estado de ánimo.   Abordamos el auto y nos dirigimos hacia la capital. En el camino inició contacto con médicos y amigos cercanos. Quiero resaltar el apoyo incondicional de ese gran galeno, el Dr. Ricardo Díaz Guillén.    Su intervención inicial y su responsabilidad en la operación, permitieron que Alejo siga con nosotros.

Noventa kilómetros nos separaban de nuestro hijo. Pensaba en lo frágil del auto que manejaba, un Kia Picanto.   Es casi una moto, pero, en cuatro ruedas. Los pormenores de los hechos no estaban claros. Mientras, mi esposa contactaba a nuestro hijo mayor,   Alfredo Felipe Hernández Patiño, para que se fuera al hospital Santo Tomás.

El vehículo se estrelló contra la parte trasera de un bus.  Su hermano, amigo y compañero de estudios, murió en el teatro de los acontecimientos. El percance se dio frente a la empresa donde, tres años atrás, habíamos comprado el carro.   La operación, para corregir los daños en el rostro de Alejandro, duró casi 13 horas. Fueron momentos de mucha angustia.

Cuando los dolores y sufrimientos tocan nuestra puerta, hacemos un alto y comenzamos a rememorar los que otros han pasado. Solo las peripecias, los tormentos, azotes y muerte de quien murió por nosotros, nos dan aliento para seguir adelante.  ¡Cuán frágil es la vida!   En un segundo se nos escapa el aire, trastocamos nuestras vidas;  las de los demás y ponemos en aprietos a otros.

Hoy, Alejandro tiene la marca del dolor en su cara, pero la más grande la lleva en su corazón. Hemos sorteado, hasta la fecha, todas las secuelas que deja un accidente de esta naturaleza. Cuando se iba a enfrentar a la justicia le dije, ‘hijo, los jueces te pueden condenar, multar, encarcelar, etc.’. ‘Mira papá, no me importa lo que determinen las autoridades, nada de lo que digan o hagan hará resucitar a mi hermano y amigo’,  expresó.

Nunca encontraré palabras de consolación y agradecimiento que llenen el vacío y calmen el dolor de los padres que perdieron a su hijo. La madre sacó fuerzas de donde no existen para sobrellevar el peso. Cuando salíamos de la fiscalía, donde inicialmente se ventiló el caso, me tocó llevarla a la terminal de Albrook. Cuando pasamos frente al Santuario Nacional, ella empezó a llorar. ‘¿Qué pasa, doña Tila?’, ‘Mire señor, acabo de declarar que no vamos a demandar a Alejandro y ahora que he pasado frente a la iglesia, he derramado lágrimas de alegría; sé que si hubiera hecho lo contrario, jamás me lo perdonaría el espíritu de mi hijo’.

Hoy, me encuentro escribiendo un libro que llevará el mismo título de este artículo. Gracias a los que nos acompañaron en esos momentos de angustia.

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Artículo publicado el 30 de agosto de 2010 en el diario La Estrella de Panamá a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Los lagartos sí vuelan

La opinión del Periodista y Docente Universitario….

RENÉ HERNÁNDEZ GONZÁLEZ

El siguiente escrito va dirigido a los alabarderos, aquellos que solo se atreven a decir lo que puede hacer felices a sus jefes.    Seres humanos que se arrastran; que se venden al mejor postor; que se cambian de un lugar a otro, no por convicciones, lo hacen por varias monedas de plata.   Son los que se guardan sus verdades, para no provocar reacciones en su contra; seres que anidan en su mente mucho resentimiento.   Ellos están a la espera de que caiga el rey para sacarse el clavo.

A mediados de 1990, en mi condición de secretario de Prensa de la Presidencia de la República, acompañé al presidente Guillermo Endara Galimany a Tegucigalpa, Honduras. Era una visita que se hacía para cumplir con la invitación del mandatario de aquel país, don Rafael Leonardo Callejas.  En el salón principal estábamos, los dos jefes del Ejecutivo, y los contralores de Honduras y Panamá, los embajadores y este servidor.

El inspector de las finanzas hondureñas inició su disertación con una excelente exposición sobre lo que debe hacer una institución fiscalizadora.    Al finalizar, el presidente Callejas le hizo varias observaciones.   En cada una de ellas, la respuesta del contralor era, ‘si presidente, tiene usted toda la razón’.

El señor Rafael Callejas, cansado de la misma frase, indicó:  ‘La posición de mi funcionario me recuerda que hace un par de meses se reunieron dos altos ejecutivos del gobierno de México, liderado por Carlos Salinas de Gortari’. Al calor del diálogo, uno de los mexicanos expresó que los lagartos volaban, siendo refutado por el otro. ‘¡Cómo se te ocurre semejante disparate; tal vez en épocas muy lejanas, pero ahora eso es imposible!’, manifestó. El primero insistió en que los lagartos sí volaban. El otro pidió pruebas, siendo ésta la respuesta. ‘Esos animales vuelan, porque yo se lo escuché al presidente Carlos Salinas de Gortari’. ‘¡Ah, en ese caso, no te puedo contradecir; claro que vuelan, pero bajito, bajito!’.

En ese momento yo no sabía qué hacer; el contralor hondureño mostró incomodidad ante el comentario de su presidente. Y es que así como esa persona existen muchas que no se atreven a refutar lo que dice un jefe. Pienso que eso mismo está ocurriendo en el Órgano Ejecutivo panameño, cuando los ministros evitan contradecir a don Ricardo Martinelli.

Un filósofo francés dejó grabada para la posteridad la famosa frase de ‘pienso, por lo tanto existo’. Es como decir, primero reflexiono y después actúo.    El presidente Martinelli, es la antítesis de ese ‘Cogito ergo sum’, de René Descartes.

En el Ejecutivo hay muchos principiantes y esa característica los lleva a ser timoratos. Los pocos experimentados que tiene el presidente de la República llevan gasolina para apagar el fuego.   En pocas palabras, la falta de un talento con experiencia, madurez y con muchos kilómetros de negociación, ha permitido que se meta la pata constantemente.    A ello hay que agregarle la personalidad del jefe mayor.

Él no me ha pedido consejos, pero se los doy de manera gratuita. Primero, deber moderar su temperamento irracional a la hora de dirigirse al pueblo; segundo, debe rodearse de funcionarios que tiren puentes, para que los demás sectores puedan conectarse con él; tercero, analice las promesas antes de darlas a conocer.    En Bocas del Toro se asemejó a una piñata en tiempos de cumpleaños; y cuarto, mucho cuidado con las facultades que le está dando a la Policía.

Señores ministros y ministras, señores directores y directoras, honorables diputados y diputadas, ¿consideran ustedes que los lagartos sí vuelan?   Entonces, actúen con tacto, pero con firmeza; es mejor decir las cosas a tiempo. Consulten a las personas que están afuera de la burbuja llamada gobierno;   desde acá se miran las cosas distintas y ellas les pueden señalar el camino correcto, para evitar lo de Bocas del Toro.

¡Señores, los lagartos no vuelan, aunque diga lo contrario el presidente Martinelli!

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Este artículo fue publicado el  30 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Un titular puede hacer la diferencia

La opinión del Periodista, Docente Universitario y Ex Secretario de Prensa de la Presidencia de la República…..

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RENÉ HERNÁNDEZ GONZÁLEZ

Quiero contribuir al debate sobre lo que significa el ejercicio de las libertades de pensamiento, expresión y prensa.  En esta oportunidad me referiré a la disputa que tiene el diario La Prensa con los organismos judiciales, en este caso, el Segundo Juzgado Civil, del Primer Circuito Judicial. El martes 30 de agosto de 2005 el citado periódico publica, con mucha prominencia: “Procuraduría a la caza de corruptos”.

La noticia lleva la firma de los colegas José Somarriba Hernández y José Otero. Al analizar el cuerpo de la información veo que la misma cumple con las normas éticas que rigen la profesión. El público pudo conocer las razones de las destituciones; le permitieron a la funcionaria señalada, Argentina Barrera, hacer sus descargos, pero el único pecado que vio la ayer procesada y hoy absuelta, es el hecho de que el titular fue más allá; ella sintió que, además del dolor por la destitución, tuvo que sufrir la interpretación que le dio La Prensa al señalar que se estaba cazando a los corruptos.

Este tema ya fue tratado en mis clases de Ética y los estudiantes consideran que muchas veces el anzuelo que se utiliza para vender periódicos no guarda relación con el cuerpo de la noticia. Pregunto ¿en alguna ocasión el comunicado del Ministerio Público señaló que destituía a Barrera por corrupta? La respuesta es no, pero el diario consideró que las supuestas faltas encontradas y que señalaban a Barrera eran sinónimos de corrupción.

Para establecer una relación de arrojo y temeridad de los medios, frente a ciertos casos, observemos lo que publicaron los otros periódicos, sobre el mismo tema: Mi Diario titulaba, “ Botan a otra fiscal. Argentina Barrera hará batalla legal ”. La Estrella de Panamá , “ Cayó otro fiscal y faltan unos más ”. El Siglo , “ Destituyen a fiscal Argentina Barrera ”. La Crítica , “ Fiscal: me botan por bochinche ”. Día a Día , “ Sigue barrería ” y El Panamá América , “ Suman siete los fiscales destituidos por procuradora ”.

Solo el diario La Prensa tuvo el coraje de relacionar el texto del comunicado con la corrupción. En pocas palabras, aquí puede caber un silogismo aristotélico a saber: Ministerio Público bota a fiscal Barrera por faltas a la Ética; La Prensa titula, “ Procuraduría a la caza de corruptos ”, ello nos lleva a una respuesta simple, que la fiscal Barrera es.. La conclusión se la dejo a los lectores.

En mis 26 años, como docente de la Universidad de Panamá, he recibido múltiples quejas de periodistas que van desde la no publicación de una gran verdad encontrada, como el sesgo que se le da a su trabajo mediante la aplicación de un titular que escandaliza, solo para vender periódicos, en algunos casos y para descargar iras y venganzas acumuladas, en otros. “ ¿Y qué podemos hacer frente a esos abusos, profesor? ”. Es la pregunta que me hacen año tras año. Les contesto que el comunicador debe tener fuentes financieras alternas que le permitan asumir una posición más vertical frente a sus jefes.

A ellos los invito a leer los sabios consejos del periodista polaco fallecido, Ryszard Kapuscinski. Él dijo que para ser periodista hay que ser buena persona ante todo. Si usted es de los que se alegran con las desventuras de los demás; si es de los que anda a la caza de corruptos para vender o para satisfacer egos personales, entonces lo refiero a los escritos de Kapuscinski.

¿Fue dura la jueza al sancionar al periódico?; no voy a entrar a ponderar eso; ¿se está atentando contra la Libertad de Prensa con esta decisión?; no lo veo de esa manera. En Democracia cada cual tiene sus deberes y derechos. ¿Afectó la reputación y la honra el titular del medio? La respuesta se la dejo a los lectores siempre y cuando ellos tengan todos los elementos referenciales.

Y sobre las opiniones de muchos dirigentes políticos, empresariales y gremiales, defendiendo a La Prensa , a ellos los invito a escudriñar más para que luego opinen con propiedad. Que los medios sigan ejerciendo el papel que les atañe, pero que sepan que hay consecuencias cuando se apartan de los principios éticos. Y que el gobierno no utilice su poder para acallar o presionar a quienes se atrevan a decir su verdad.

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Este artículo se publicó el 13   de mayo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Por qué se da la invasión?

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La opinión del Periodista y Ex Secretario de Prensa de la Presidencia…
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RENÉ HERNÁNDEZ GONZÁLEZ

Cuando escucho a los izquierdistas y a los miembros del PRD acusar a otros sectores de la invasión, siento pena y risa por tal falsedad.   El hecho más abominable para una nación libre ocurrió desde aquel 11 de octubre de 1968, cuando se irrumpió el orden constitucional. A ello súmele los más de cien panameños desaparecidos, torturados y asesinados y los que fueron desterrados de su terruño por ese mismo régimen.

A lo anterior le agregamos el irrespeto a los derechos humanos y a la utilización del territorio nacional para refugiar narcotraficantes colombianos, quienes contaban con el respaldo y protección de algunos miembros del ejército panameño.   Adiciónele la burla de los militares con su partido títere, a la que fue sometido el pueblo en las elecciones de mayo de 1984, donde el claro ganador, Arnulfo Arias, fue despojado del triunfo.

También resalto el crimen más horrendo jamás conocido en la historia republicana; la detención, tortura y decapitación del Dr. Hugo Spadafora, en septiembre de 1985.   Después de 1989 los autores confesaron lo que ya había anunciado el coronel Roberto Díaz Herrera aquel 6 de junio de 1987. Las causas de la invasión hay que buscarlas en la doble moral de los militares.   Por un lado, Noriega se ufanaba de ser un gran nacionalista y defensor de la soberanía y por el otro se descubre que era un asalariado de la CIA.

Súmele, igualmente, el terrorismo imperante causado por un grupito de las mal llamadas fuerzas de defensa, que solo obedecían a su general. A esto le agregamos la tragicomedia de las elecciones de mayo de 1989,  cuando los ganadores soberanos fueron atacados por una turba de maleantes dirigidos por los miembros del ejército.   Noriega fue un monstruo creado, mantenido y amamantado por EE.UU.   Al final se le estaba saliendo de las manos y para colmo comenzó a desafiar a su amo.

La noche del 19 de diciembre los impactos eran fuertes; las ventanas de mi residencia, ubicada en Ancón, áreas revertidas, se estremecían. Mi esposa fue la primera en despertarse y me alertó de la situación.

Horas antes una antigua amiga me hizo saber que el movimiento bélico se daría en los próximos días.   Desde la capital norteamericana me dieron indicios de que algo similar pasaría.   Gracias a mi condición de corresponsal de la Voz de los EUA , pude descifrar lo que me decían en clave.   Lo que no tenía seguro era la fecha exacta, pero, cuando empezaron los ataques comprendí que había llegado el día.

Ante la desesperación de mi esposa, le indiqué que nada podíamos hacer; “ sigue durmiendo, mañana veremos ”, le dije. Ella se alteró y me expresó que por lo menos recogiéramos agua.  Los estallidos eran más intensos; tomamos a los tres hijos y los metimos en un depósito que fueron cubiertos con almohadas. Tratábamos de evitar que ellos se despertaran.

Mi familia estaba en el centro de varios combates. Por un lado teníamos cerca, el antiguo DENI; también el cuartel de Ancón, donde operaba el Tránsito; el cuartel de Amador, el cuartel Central, de El Chorrillo y los ataques que se daban desde el cerro Ancón.

Vivimos momentos de angustia, de desesperación; pusieron a nuestra pequeña nación a pasar por una de las vergüenzas más aberrantes.  Fuimos invadidos y las causas de esos hechos tienen como epicentro a un ejército descontrolado y a un partido político que no supo erigirse como defensor de la democracia y respetuoso del orden y la Ley.


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Publicado el 21  de diciembre en el diario  La  Estrella  de  Panamá, a  quien  damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

“Aquí manda el general…

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La opinión del Periodista y Ex Secretario de Prensa de la Presidencia….
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RENÉ HERNÁNDEZ GONZÁLEZ

“Aquí manda el general…. . obedece el presidente”. Esta frase será recordada como una de las expresiones más rastreras dadas por una persona que ostentaba el cargo de ministro encargado de la Presidencia de la República. Fue lanzada en plena crisis política, a finales de 1988, en un acto masivo en San Miguelito. Su autor, Manuel Solís Palma, teniendo como testigo principal a uno de los peores militares que recuerde la historia panameña… Manuel Antonio Noriega.

Me encontraba en el hospital Santo Tomás, aquel 25 de febrero de 1988.  Cuidaba a mi esposa, quien el día anterior me regalaba mi tercer y último hijo. De repente alguien llegó con el cuento de que el presidente de la República, Erick A. Delvalle, estaba jubilando a Noriega. “ ¡Eso es imposible! ”, pensé. “ ¿Será que finalmente se le prendió la luz cerebral al generalito y accedió a irse por el bien de todos? ”, me pregunté.

Así es, a través de su televisora, Panavisión, canal 5, Delvalle anunciaba que Noriega se jubilaba y en su lugar asumiría la jefatura del ejército el coronel Marco Justines. No pasó poco tiempo cuando aparecieron, ofuscados y en las escalinatas del cuartel central, en El Chorrillo, dos oficiales. Se trataba de los coroneles Elías Castillo y Leonidas Macías. Macías era el más alterado y a voz en cuello gritaba: “¡ el que se va es él! ”.  Dos uniformados, que le debían lealtad a la patria y a su presidente Delvalle, salían con esa cantinflada.

A los pocos minutos apareció un Justines asustado. Con palabras, donde se apreciaba nerviosismo, indicó que él no deseaba ser el comandante en jefe. En las siguientes horas se movilizaron las tropas; se cerraron medios de comunicación y Delvalle se atrincheró en su residencia de Bella Vista, muy cerca de la calle 50.   Los serviles de los militares corrieron a preparar el mamotreto para darle el barniz democrático. Una persona de mi confianza, que tenía un puesto directivo en el Ministerio de Educación, me informó que desde hacía mucho tiempo el ministro Solís Palma deseaba acercarse a Noriega.   Ella fue el puente, el enlace y Solís Palma comenzó a internarse en las entrañas del ejército.   Se le conocía en los corrillos del cuartel Central como el “ sargento Manolete ”.

Como se trataba del mes de febrero, los legisladores estaban en todo, menos en trabajar por su país. La acción del presidente Delvalle los tomó por sorpresa. Hubo que recurrir a los suplentes para hacer la mayoría simple y de paso seguir los lineamientos de los militares. Mientras, el Consejo de Gabinete, entregado a los uniformados, escogía al “ sargento Manolete ” como el nuevo director de la orquesta civil.   Y es que a falta del principal, Nicolás Ardito Barletta, quien fuera separado por intentar nombrar una comisión independiente que investigara la muerte del doctor Hugo Spadafora, ante la inminente salida de Delvalle y de paso llevarse también al segundo vicepresidente, Roderick Esquivel, se tenía que cumplir con la Constitución y buscar la figura de Ministro Encargado de la Presidencia.

Los militares, una vez más, se salían con la suya y los civiles del PRD se prestaban para esas jugarretas.   Debo reconocer, sin embargo, que Solís Palma fue un hombre que se tomó muy en serio su trabajo. Fue una persona de grandes cualidades, comprometida con las luchas democráticas cuando era miembro del Molirena. Pienso que decidió entregarse a los militares pensando en su futuro y convencido de que a los militares jamás los bajarían del poder.

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Publicado  el  14  de  diciembre  en el diario  La  Estrella  de  Panamá, a  quien  damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

¿Quieren leer el mejor chiste?

La opinión del Comunicador Social…..
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RENÉ HERNÁNDEZ GONZÁLEZ
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No lo encontré en sitios de Internet dedicados a esos menesteres. Tampoco lo saqué del programa de entretenimiento que nos brinda Televisora Nacional, Canal 2. No se trata de los relatos que nos hacen las macarronadas de Código Cuatro y Al Descubierto. Si piensan que es otra ¡Qué Locura!, La Cáscara, o Dervez en Cuando, o que me encontré con un Mario Moreno “Cantinflas” resucitado, les confieso que están lejos del chiste.

Lo que me ha hecho reír, hasta no parar, lo acabo de leer en nuestra Constitución Política. Ese documento que fue aprobado en 1972 y que ha sido modificado por los Actos Reformatorios N° 1 y N° 2 de 5 y 25 de octubre de 1978, respectivamente; por el Acto Constitucional aprobado el 24 de abril de 1983; por los Actos Legislativos N° 1 de 1993 y N° 2 de 1994; y por el Acto Legislativo N° 1 de 2004.

El artículo 73 de nuestra Carta Magna dice: “ Se prohíbe la contratación de trabajadores extranjeros que puedan rebajar las condiciones de trabajo o las normas de vida del trabajador nacional.   La Ley regulará la contratación de Gerentes, Directores Administrativos y Ejecutivos, técnicos y profesionales extranjeros para servicios públicos y privados, asegurando siempre los derechos de los panameños y de acuerdo con el interés nacional ”.

Desde hace tiempo escucho los lamentos de periodistas nacionales calificados, quienes se sienten vejados y avasallados por colegas de otras latitudes.

Hacen menos que los nuestros; algunos no llegan a la calidad de los locales y, sin embargo, reciben tratos preferenciales.   ¡Y ni hablar de los salarios! Pareciera que hemos vuelto a la discriminación que nos impusieron los estadounidenses con motivo de la construcción del Canal.   La ley nuestra habla de igual remuneración por igual trabajo, pero, eso es letra muerta.

Advierto que no sufro de xenofobia alguna, pero, siento que es mi deber hacer público el dolor y sufrimiento de mis colegas.    Ellos, por temor a ser despedidos, no se atreven, no lo dicen.

Los sentimientos de frustración se pierden en la intimidad del hogar o en los lugares sacrosantos de sus trabajos.   Le hago un llamado a los accionistas y dueños de medios: “ respeten los valores nacionales; no los menosprecien y pónganlos en el sitial que se merecen ”.

A los extranjeros que han sido acogidos con la calidez panameña, les expreso que aquí existen hombres y mujeres calificados.   El periodismo de investigación lo hacemos desde hace mucho tiempo. Lo ejercí en mis años mozos, en televisión, radio, periódicos, suplementos, revistas y agencias internacionales. No se estimula al profesional con estas prácticas deleznables.

Por fortuna, para aquella época, el periodismo lo ejercíamos los del patio y con orgullo lo digo, Canal 4 ó RPC-Televisión, era el líder en todo.

Si usted, señor propietario de medios, desea contratar personal extranjero fíjese, primero, si el personal que tiene lo puede hacer.   Analice lo que le paga a los nacionales versus lo que devenga un extranjero y si ve que por el mismo trabajo el de afuera gana más, entonces, usted está frente a una bomba de tiempo.

Es posible que no le explote pronto, pero, ha propiciado el caldo de cultivo para que la calidad de su empresa sea minada de manera silenciosa.   Será como un cáncer que al no detectarse a tiempo termina acabando con el esfuerzo y dedicación de muchos años.
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Publicado el 30  de noviembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.