Panamá sigue en el Parlacen

La opinión del Presidente del Parlacen…

DORINDO JAYAN CORTEZ M. 
jayan2258@gmail.com

Para el gobierno de Ricardo Martinelli, Panamá salió del Parlacen.   En realidad, lo que ha ocurrido, es que la presencia de los diputados panameños se ha fortalecido con el efectivo reconocimiento que los Estados parte, como las instituciones y organismos del SICA, le dan a Panamá (o a sus delegados) y a la Presidencia ocupada por un panameño.

La dinámica que ahora experimenta el organismo parlamentario se caracteriza por la necesaria coordinación con los actores y organismos involucrados en el proyecto integracionista. Una de las primeras tareas, llevada adelante por la Presidencia panameña y la Junta Directiva, fue el encuentro con el canciller de El Salvador, Hugo Martínez, el 29 de noviembre de 2010. Los temas abordados con el canciller versaron sobre las nuevas facultades y papel que ahora le corresponde desempeñar al parlamento como foro político de la integración.

Hay conciencia de la necesidad imperiosa de abrir los espacios para que los Estados sustancien el trabajo conjunto, unan voluntades y compartan tareas estratégicas para el desarrollo sostenible de la Región. Así, y solo así, será posible obtener resultados acertados para las poblaciones que reclaman mayores atenciones a sus calamidades. Este nivel de coordinación se ha puesto en marcha con la reunión del 10 de diciembre de 2010 en El Salvador (país sede de la Secretaría General) entre SICA (incluida las secretarías técnicas) con una delegación de la Junta Directiva del Parlacen presidida por su presidente. En este encuentro se reconoció la urgencia de compartir esfuerzos y coordinar tareas como método para desarrollar plenamente lo normado en el Tratado Constitutivo. Estas preocupaciones fueron también objetos de reflexión entre el presidente de Honduras, Porfirio Lobo, con el presidente del Parlacen y la vicepresidenta de la Bancada Nacional hondureña en audiencia llevada a cabo en la casa presidencial, el 18 de diciembre de 2011.

En fecha más reciente, 28 de enero de 2011, el presidente del Parlacen juramentó al nuevo secretario de SIECA, Lic. Ernesto Torres Chico, en acto que dio apertura a lo normado en el artículo 5 (literal f) del Tratado Constitutivo, que ordena juramentar, ante la Asamblea Plenaria, a las personas electas o nombradas para ocupar los altos cargos del Sistema. El presidente Cortez reconoció el ‘carácter histórico de ese acto, una fecha para no olvidar’.

Fortalecer el accionar de la integración, exige el tratamiento de los diversos temas desde la óptica del esfuerzo compartido de los ejes del sistema. La reunión entre el SG-SICA, la Presidencia de la Corte Centroamericana de Justicia y la Presidencia del Parlacen, en El Salvador el 31 de enero de 2011, está dirigida a motivar la labor de modernización de la estructura de funcionamiento de la integración centroamericana. Labor importante que se verá fortalecida en la Reunión de Vicepresidentes de las Repúblicas de Centroamérica y República Dominicana, a realizarse en El Salvador el 16, 17 y 18 de febrero de 2011. Evento en el que participará, por invitación como consigna el Tratado constitutivo, el Presidente del Parlamento Centroamericano.

Como puede constatarse, el Parlacen tiene ahora una mayor eficacia en las relaciones y ámbitos del sistema de la integración. No solo se reconoce la importancia de fortalecer los vínculos entre los ejes del sistema, sino que, además, hay pleno reconocimiento a la legalidad de la representación parlamentaria de Panamá y, en particular, de la Presidencia del organismo que ocupa un panameño. Es un buen síntoma de institucionalidad.

 

Este artículo se publicó el  13  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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El nuevo Parlacen

La opinión del Diputado del Parlacen….

DORINDO JAYAN CORTEZ
jayan2258@gmail.com

La Cancillería panameña ha circulado la propuesta de una nueva instancia parlamentaria, en sustitución del Parlacen.   Al leer el documento nos queda una duda: ¿se comprende realmente el alcance y la naturaleza de este Foro? El Parlamento Centroamericano, su razón de ser, no es ajeno a la convulsionada historia política de Centroamérica, y solo entendiendo las raíces del proceso político regional podemos, entonces, entender la naturaleza intrínseca del organismo así como el valor que se le asigna a la paz, a la democracia, a la solidaridad.

No se niegan las limitaciones (que no son necesariamente las que resalta la citada propuesta) y el hecho de que, en verdad, se requiere mejorar el funcionamiento y fortalecer las tareas. Sobre esto el organismo está dando pasos progresivos con las facultades vinculantes que ya son una realidad con el depósito del protocolo por parte de Honduras. Este nuevo contexto nos ayudará a fortalecer el modelo existente, sin desmedro de la institucionalidad parlamentaria ni de los avances logrados. Los cambios deben ser para avanzar, no para retroceder. Menos para frustrar lo que se construye, una esperanza para los pueblos de la región.

El Parlacen es la expresión de las fuerzas política de la región, es la síntesis de una nueva coyuntura que enarbola la paz y la democracia. Es la manifestación de una etapa de lucha política superada en el tiempo. No cabe, por lo tanto, el modelo aplicado al Parlatino, que es el que, en definitiva, se propone con diputados que vengan de las asambleas nacionales y que se reúnan muy esporádicamente. El funcionamiento que a partir de ahora tendrá el órgano parlamentario necesita, más bien, diputados dedicados a tiempo completo a las tareas legislativas, con encuentros frecuentes de manera que se viabilicen exitosamente las tareas de la integración.

El esquema futuro de la integración nos exige, entonces, un mayor dinamismo. Pero ese trabajo no podrá ser exitoso si se le aisla y no se articula como parte de un todo funcional que accione coherentemente con el resto de los ejes del sistema. Esto no depende solo del Parlacen, hay que hacer efectiva la política integracionista entre el Parlamento, las cancillerías, las asambleas nacionales y la sociedad civil.

Es necesario, desde esa perspectiva, evaluar el camino recorrido para que, con actitud crítica, se consideren otros espacios generados del nuevo contexto. Fortalecer los vínculos con otros foros del escenario internacional en los que se debaten los problemas que hoy por hoy desmedran la sobrevivencia del género humano y su entorno, es más que necesario.

Nuestra mirada debe seguir fija en aquellos procesos que, abordados a través de la integración, generarán las oportunidades para que la región dé el salto a un mayor desarrollo económico, un salto también a la democracia efectiva, en fortalecer la cultura de la solidaridad que nos ayude, en esfuerzo conjunto, a superar los graves problemas que afrontamos en la región. Es el compromiso histórico que hay que cumplir con la patria grande: Centroamérica.

 

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<> Este artículo se publicó 18  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Cuál inmunidad parlamentaria?

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La opinión de…

ANTONIO  SALDAÑA
Analista Político
Por espacio de más de un año, inclusive después del pasado 24 de noviembre -fecha de salida de Panamá del PARLACEN- varios actores políticos por diversos medios de comunicación social han expresado que los diputados de nuestro país en el Parlamento Centroamericano gozaban de inmunidad “absoluta” y, en consecuencia, por ese motivo, no se le podía perseguir penalmente al ex presidente de la República Martín Torrijos Espino antes de dicho término.

Y, decimos que la inmunidad no era absoluta, sino relativa, porque la propia excerta constitucional limitaba el período de inmunidad del legislador a “Cinco días antes del período de cada legislatura, durante ésta y hasta cinco días después, …”

Pero resulta que en razón de la normativa nacional e internacional, desde hace seis años en función de la pauta constitucional y cuatro años de la existencia de la norma legal, esa no es la realidad. Todo este procedimiento constitucional y legal que les daba jurisdicción y competencia al Órgano Legislativo e inmunidad parcial a los legisladores nacionales cambió a partir del acto constitucional de 2004 y de las transformaciones legales ocurridas en el Reglamento Orgánico del Régimen Interno de la Asamblea Nacional en el año 2006.

Así tenemos que la jurisdicción y competencia para juzgar a los diputados es transferida de la Asamblea Nacional al Pleno de la Corte Suprema de Justicia y esta última no requiere de autorización del parlamento para iniciar un proceso, tal como lo señala el artículo 155 de la actual Carta Magna: Los miembros de la Asamblea Nacional podrán ser investigados y procesados por el Pleno de la Corte Suprema de Justicia, por la presunta comisión de algún acto delictivo o policivo, sin que para estos efectos se requiera autorización de la Asamblea Nacional. La detención preventiva o cualquier medida cautelar será determinada por el Pleno de la Corte Suprema de Justicia.

Por otro lado, el Tratado Constitutivo del PARLACEN en los artículos 2 y 27 señalan quiénes son miembros y cuáles son sus prerrogativas e inmunidades, respectivamente. A saber, 20 diputados por cada Estado y el Presidente y Vicepresidente de las repúblicas, una vez concluidos sus mandatos. Y, “en el Estado donde fueron electos, de las mismas inmunidades y privilegios que gozan los diputados ante los Congresos, Asambleas Legislativas o Asambleas Nacionales”. De tal suerte que los diputados de la Asamblea Nacional, los diputados de Panamá en el PARLACEN, incluyendo el ex Presidente y ex Vicepresidente de la República de Panamá, desde hace mucho tiempo no gozan de inmunidad, ni relativa y mucho menos absoluta. ¡Así de sencilla es la cosa!

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<>Artículo publicado el  4  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El Parlacen y lo extraestatal

La opinión del Docente Universitario…

 

Jorge Luis Macías Fonseca

Pareciera que el Parlacen tiene una condición muy especial que lo ubica como un organismo supra estatal, muy por encima de las entidades políticas organizadas cuya condición suprema es la soberanía. Justamente ese factor es el que permite que los Estados tengan la capacidad de organizarse y de administrarse internamente, como de la misma manera dirigir y decidir las políticas a nivel exterior. Corresponde a los nacionales, como parte eficiente de las organizaciones estatales, afianzar la condición soberana, y defenderla cuando pudiese estar en crisis.

Precisamente, lo contrario es coadyuvar con la lesión que pueda causarse a la soberanía. Toda acción adversa contribuye a posiciones antinacionales, como pudiese ser las asumidas por los miembros del Parlacen, que en colisión con la decisión soberana del Estado panameño, de excluirse de ese organismo, han decidido unilateralmente mantenerse. Desde luego, si su razón de ser como parlamentarios en ese organismo está en íntima vinculación con la presencia del país en el mismo, es lógico entender que sustraído del Parlacen su condición de tal queda anulada.

Ahora bien, es tremendamente peligrosa la actitud asumida, pues mucho costó y sigue costando el afianzamiento de la soberanía panameña, que no puede ser sometida a los intereses particulares, que no necesariamente son los nacionales. Las posiciones políticas deben ser cuidadosamente medidas, pues al calor de las diferencias, pudiésemos estar postulando fórmulas no convenientes y alentando actos desconsiderados para el país. Es responsabilidad de todo panameño, cumplir a cabalidad con las leyes y con las decisiones que emanen de las direcciones gubernamentales, pues de otra manera se abren los espacios para el levantamiento del orden constitucional, como puede ser el caso de la permanencia obstinada de los “diputados panameños” en el Parlacen.

Las posiciones de fuerza de los mismos, debe ser muy observada por el país. Estamos ante una “insubordinación”, cuyos propósitos tienen razones, que deben ser meticulosamente medidas.

Si algo es claro, es el hecho del consenso que en todo el país, ha levantado la medida gubernamental de exclusión de Panamá del Parlacen.

Las mínimas voces que se han escuchado, contrarias a la decisión de sustracción, han sido de los mismos “diputados”, sin mayor sustento, pero sí con la fuerza en defensa de sus particularísimos intereses, pues algunos de ellos tuvieron la oportunidad de ofrecer sus servicios al país, desde las posiciones de importancia que ocuparon, cuyos resultados fueron absolutamente nulos.

Hoy en el Parlacen quieren aparecer con posturas consecuentes, que no son más que espejismos, buscando confundir con las supuestas bondades de un organismo que no ha resultado de beneficios para el país. El Gobierno propone en su lugar la Asamblea Parlamentaria Centroamericana.

 

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<> Este artículo se publicó el 28  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/macias-fonseca-jorge-l/

Panamá, Centroamérica y el Parlacen

 

La opinión de…

 

Diógenes Sánchez P.

Con frecuencia los centroamericanos se preguntan si ¿Panamá pertenece a Centroamérica? La pregunta no es casual, parte de la historiografía centroamericana no incluye a Panamá en sus estudios y cuando lo hacen lo designan “Centroamérica y Panamá”. La explicación data de la época colonial, cuando Panamá formó parte del Virreinato del Perú y de la Nueva Granada después. En cambio, Centroamérica formó parte de la Capitanía General de Guatemala. Al librarse las luchas independentistas, Centroamérica (Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala) declara su independencia el 15 de septiembre, a excepción de Panamá que lo hace el 28 de noviembre de 1821.

Pero el peso histórico de nuestras relaciones con Suramérica y la mítica figura de Bolívar influyen en nuestra determinación de formar parte de la Gran Colombia. Centroamérica por el contrario, conformó La Federación Centroamericana impulsada por Francisco Morazán. Pronto surgieron los regionalismos, y los intereses oligárquicos, provocando la fragmentación de la Federación Centroamericana y La Gran Colombia. Pese a ello, Panamá se mantuvo unida a Nueva Granada, llamada más tarde República de Colombia. Pero las constantes guerras civiles, el centralismo colombiano y fundamentalmente el rechazo del tratado Herrán-Hay, estimularon nuestra separación en 1903. No obstante, nuestra separación estuvo mediatizada por Estados Unidos, lo que impidió que Panamá definiera una política estratégica de integración y de relaciones diplomáticas con otras regiones.

Posteriores investigaciones planteaban que, “Panamá arqueológica e históricamente pertenece al noreste suramericano”, argumento que dominó toda la política exterior de Panamá hasta la década de 1950. Hasta la década de 1960, el 90% de nuestras relaciones diplomáticas era solo con Estados Unidos. Múltiples invitaciones nos hicieron lo países centroamericanos, para formar parte de la Organización de Estados Centroamericanos, pero Panamá se mantuvo distante. En la década de 1970, nuestras relaciones internacionales dan un giro y Panamá se integra a Centroamérica como una estrategia diplomática para buscar su respaldo en la lucha por la recuperación del Canal. En la década de 1980, Panamá participa del Grupo de Contadora para buscar la paz en Centroamérica. En 1991 Panamá se incorpora al Sistema de Integración Centroamericano que estableció, como objetivo fundamental, “la integración de Centroamérica, para constituirla en una región de paz, libertad, democracia y desarrollo”. Luego entra a formar parte del Parlacen y, en 1993, Panamá suscribe el tratado y sus protocolos. El Parlacen es un instrumento jurídico de integración política necesaria para la región. Plantearnos hoy la salida del mismo, es un craso error, de estrategia diplomática y de escasa visión política. El mismo requiere, profundas reformas de carácter organizacional y funcional que permita una auténtica integración regional. Acusar al Parlacen de “guarida de corruptos” es un argumento contraproducente. ¿No podríamos pensar lo mismo de la Asamblea o la Corte Suprema? Panamá debe contribuir y no destruir nuestros lasos con la región. ¡Ojalá sea la reflexión, la mesura y el espíritu integracionista el que prevalezca!

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<> Este artículo se publicó el 28  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Parlacen y lo extra estatal

 

La opinión del Docente Universitario….

 

JORGE  LUIS  MACÍAS  FONSECA
jorge101@cwpanama.net

Pareciera que el Parlacen tiene una condición muy especial que lo ubica como un organismo supra estatal, muy por encima de las entidades políticas organizadas cuya condición suprema es la soberanía.

Justamente ese factor es el que permite que los estados tengan la capacidad de organizarse y de administrarse internamente, como de la misma manera dirigir y decidir las políticas a nivel exterior. Corresponde a los nacionales, como parte eficiente de las organizaciones estatales, afianzar la condición soberana y defenderla cuando pudiese estar en crisis.

Precisamente, lo contrario es coadyuvar con la lesión que pueda causarse a la soberanía. Toda acción adversa contribuye a posiciones antinacionales, como pudiese ser las asumidas por los miembros del Parlacen, que, en colisión con la decisión soberana del Estado panameño de excluirse de ese organismo, han decidido unilateralmente mantenerse. Desde luego, si su razón de ser como parlamentarios en ese organismo está en íntima vinculación con la presencia del país en el mismo, es lógico entender que sustraído del Parlacen, su condición de tal queda anulada.

Ahora bien, es tremendamente peligrosa la actitud asumida, pues mucho costó y sigue costando el afianzamiento de la soberanía panameña, que no puede ser sometida a los intereses particulares, que no necesariamente son los nacionales. Las posiciones políticas deben ser cuidadosamente medidas, pues al calor de las diferencias, pudiésemos estar postulando fórmulas no convenientes y alentando actos desconsiderados para el país. Es responsabilidad de todo panameño cumplir a cabalidad con las leyes y decisiones que emanen de las direcciones gubernamentales, pues de otra manera se abren los espacios para el levantamiento del orden constitucional, como puede ser el caso de la permanencia obstinada de los ‘diputados panameños’ en el Parlacen.

Las posiciones de fuerza de los mismos deben ser muy observada por el país. Estamos ante una ‘insubordinación’, cuyos propósitos tienen razones que deben ser meticulosamente medidas.

Si algo es claro, es el hecho del consenso que en todo el país ha levantado la medida gubernamental de exclusión de Panamá del Parlacen. Las mínimas voces que se han escuchado contrarias a la decisión de sustracción, han sido de los mismos ‘diputados’, sin mayor sustento, pero sí con la fuerza en defensa de sus particularísimos intereses, pues algunos de ellos tuvieron la oportunidad de ofrecer sus servicios al país, desde las posiciones de importancia que ocuparon, cuyos resultados fueron absolutamente nulos. Hoy en el Parlacen, quieren aparecer con posturas consecuentes, que no son más que espejismos, buscando confundir con las supuestas bondades de un organismo que no ha resultado de beneficios para el país.

El gobierno propone en su lugar la Asamblea Parlamentaria Centroamericana.

 

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<> Este artículo se publicó el 27 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/macias-fonseca-jorge-l/

¿Por qué y para qué el PARLACEN?

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La opinión del Docente Universitario y Presidente del PARLACEN…

Dorindo Jayan Cortez

jayan2258@gmail.com

Hoy vivimos en un mundo desafiante, de lucha voraz por el control de los espacios económicos, de crisis global de nuestro entorno geográfico que ponen en peligro la supervivencia del género humano; ante este tétrico panorama cabe el esfuerzo conjunto, las experiencias compartidas y las acciones unificadas para generar respuestas eficaces.   Para el caso de Centroamérica, tenemos que lograr iniciativas que generen respuestas funcionales a un orden público con seguridad ciudadana donde no se violenten los derechos humanos; urgen mecanismos que garanticen que la participación de la Región en el sistema económico internacional tome en cuenta el desarrollo humano con equidad social; la seguridad alimentaria y la creación de espacios de oportunidades, tienen que ser piezas claves en los programas de nuestras economías.

El PARLACEN es parte de la historia política de la Región y su existencia es cada vez más necesaria. No podría ni ahora ni después hablarse de integración regional sin hacerse referencia obligada al rol que ha cumplido este organismo. Su razón de ser no es ajena a la convulsionada historia política de Centroamérica (de esto no escapa Panamá),   y sólo entendiendo las raíces y el devenir del proceso político regional, puede entonces, entenderse no solo su naturaleza intrínseca sino también el valor que se le asigna a la paz, a la democracia, a la solidaridad.    Es asunto de carne y hueso, de sangre y dolor, con huellas profundas en la conciencia y sufrimiento del “ser” centroamericano.

En el Parlamento Centroamericano se aglutinan las fuerzas políticas de la región, que actúan sobre un escenario en el que se enarbolan la paz, la democracia, lo comunitario, como valores esenciales para la convivencia humana. Todo esto, es la manifestación de una etapa de la lucha política superada en el tiempo gracias al trabajo conjunto que ha facilitado zanjar heridas, en algunos casos abiertas y, por lo tanto, es necesario que en el ámbito regional, estas fuerzas políticas estén en permanente encuentro de reflexión y que sean voces que discuten, promueven y legislan sobre el quehacer regional.

El Parlamento tiene, y siempre ha sido así, un camino difícil de recorrer. Hablamos de una región que supera los cuarenta millones de habitantes; y en donde la pobreza alcanza la alarmante cifra del 40% de la población. Si la pretensión institucional, está orientadas a mejorar las condiciones de vida de la población, entonces habría que trabajar con la fe de que variar esa realidad es posible y que ello depende, en gran medida, de nuestras propias voluntades. Lo que no es consecuente, sino reaccionario, es debilitar y echar por la borda, la iniciativa parlamentaria como se lo ha propuesto el gobierno panameño.

El sistema de integración, desde esa perspectiva, requiere de la existencia de un Parlamento robustecido. Si lo logramos, daremos pasos adelante en la construcción de la democracia regional, y la democracia para nuestros pueblos, es una esperanza. No hacerlo es un retroceso imperdonable con costos que laceran las conquistas logradas para los pueblos centroamericanos y caribeños.

 

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<>Artículo publicado el  23  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/cortez-dorindo-jayan/