Panamá sigue en el Parlacen

La opinión del Presidente del Parlacen…

DORINDO JAYAN CORTEZ M. 
jayan2258@gmail.com

Para el gobierno de Ricardo Martinelli, Panamá salió del Parlacen.   En realidad, lo que ha ocurrido, es que la presencia de los diputados panameños se ha fortalecido con el efectivo reconocimiento que los Estados parte, como las instituciones y organismos del SICA, le dan a Panamá (o a sus delegados) y a la Presidencia ocupada por un panameño.

La dinámica que ahora experimenta el organismo parlamentario se caracteriza por la necesaria coordinación con los actores y organismos involucrados en el proyecto integracionista. Una de las primeras tareas, llevada adelante por la Presidencia panameña y la Junta Directiva, fue el encuentro con el canciller de El Salvador, Hugo Martínez, el 29 de noviembre de 2010. Los temas abordados con el canciller versaron sobre las nuevas facultades y papel que ahora le corresponde desempeñar al parlamento como foro político de la integración.

Hay conciencia de la necesidad imperiosa de abrir los espacios para que los Estados sustancien el trabajo conjunto, unan voluntades y compartan tareas estratégicas para el desarrollo sostenible de la Región. Así, y solo así, será posible obtener resultados acertados para las poblaciones que reclaman mayores atenciones a sus calamidades. Este nivel de coordinación se ha puesto en marcha con la reunión del 10 de diciembre de 2010 en El Salvador (país sede de la Secretaría General) entre SICA (incluida las secretarías técnicas) con una delegación de la Junta Directiva del Parlacen presidida por su presidente. En este encuentro se reconoció la urgencia de compartir esfuerzos y coordinar tareas como método para desarrollar plenamente lo normado en el Tratado Constitutivo. Estas preocupaciones fueron también objetos de reflexión entre el presidente de Honduras, Porfirio Lobo, con el presidente del Parlacen y la vicepresidenta de la Bancada Nacional hondureña en audiencia llevada a cabo en la casa presidencial, el 18 de diciembre de 2011.

En fecha más reciente, 28 de enero de 2011, el presidente del Parlacen juramentó al nuevo secretario de SIECA, Lic. Ernesto Torres Chico, en acto que dio apertura a lo normado en el artículo 5 (literal f) del Tratado Constitutivo, que ordena juramentar, ante la Asamblea Plenaria, a las personas electas o nombradas para ocupar los altos cargos del Sistema. El presidente Cortez reconoció el ‘carácter histórico de ese acto, una fecha para no olvidar’.

Fortalecer el accionar de la integración, exige el tratamiento de los diversos temas desde la óptica del esfuerzo compartido de los ejes del sistema. La reunión entre el SG-SICA, la Presidencia de la Corte Centroamericana de Justicia y la Presidencia del Parlacen, en El Salvador el 31 de enero de 2011, está dirigida a motivar la labor de modernización de la estructura de funcionamiento de la integración centroamericana. Labor importante que se verá fortalecida en la Reunión de Vicepresidentes de las Repúblicas de Centroamérica y República Dominicana, a realizarse en El Salvador el 16, 17 y 18 de febrero de 2011. Evento en el que participará, por invitación como consigna el Tratado constitutivo, el Presidente del Parlamento Centroamericano.

Como puede constatarse, el Parlacen tiene ahora una mayor eficacia en las relaciones y ámbitos del sistema de la integración. No solo se reconoce la importancia de fortalecer los vínculos entre los ejes del sistema, sino que, además, hay pleno reconocimiento a la legalidad de la representación parlamentaria de Panamá y, en particular, de la Presidencia del organismo que ocupa un panameño. Es un buen síntoma de institucionalidad.

 

Este artículo se publicó el  13  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

El nuevo Parlacen

La opinión del Diputado del Parlacen….

DORINDO JAYAN CORTEZ
jayan2258@gmail.com

La Cancillería panameña ha circulado la propuesta de una nueva instancia parlamentaria, en sustitución del Parlacen.   Al leer el documento nos queda una duda: ¿se comprende realmente el alcance y la naturaleza de este Foro? El Parlamento Centroamericano, su razón de ser, no es ajeno a la convulsionada historia política de Centroamérica, y solo entendiendo las raíces del proceso político regional podemos, entonces, entender la naturaleza intrínseca del organismo así como el valor que se le asigna a la paz, a la democracia, a la solidaridad.

No se niegan las limitaciones (que no son necesariamente las que resalta la citada propuesta) y el hecho de que, en verdad, se requiere mejorar el funcionamiento y fortalecer las tareas. Sobre esto el organismo está dando pasos progresivos con las facultades vinculantes que ya son una realidad con el depósito del protocolo por parte de Honduras. Este nuevo contexto nos ayudará a fortalecer el modelo existente, sin desmedro de la institucionalidad parlamentaria ni de los avances logrados. Los cambios deben ser para avanzar, no para retroceder. Menos para frustrar lo que se construye, una esperanza para los pueblos de la región.

El Parlacen es la expresión de las fuerzas política de la región, es la síntesis de una nueva coyuntura que enarbola la paz y la democracia. Es la manifestación de una etapa de lucha política superada en el tiempo. No cabe, por lo tanto, el modelo aplicado al Parlatino, que es el que, en definitiva, se propone con diputados que vengan de las asambleas nacionales y que se reúnan muy esporádicamente. El funcionamiento que a partir de ahora tendrá el órgano parlamentario necesita, más bien, diputados dedicados a tiempo completo a las tareas legislativas, con encuentros frecuentes de manera que se viabilicen exitosamente las tareas de la integración.

El esquema futuro de la integración nos exige, entonces, un mayor dinamismo. Pero ese trabajo no podrá ser exitoso si se le aisla y no se articula como parte de un todo funcional que accione coherentemente con el resto de los ejes del sistema. Esto no depende solo del Parlacen, hay que hacer efectiva la política integracionista entre el Parlamento, las cancillerías, las asambleas nacionales y la sociedad civil.

Es necesario, desde esa perspectiva, evaluar el camino recorrido para que, con actitud crítica, se consideren otros espacios generados del nuevo contexto. Fortalecer los vínculos con otros foros del escenario internacional en los que se debaten los problemas que hoy por hoy desmedran la sobrevivencia del género humano y su entorno, es más que necesario.

Nuestra mirada debe seguir fija en aquellos procesos que, abordados a través de la integración, generarán las oportunidades para que la región dé el salto a un mayor desarrollo económico, un salto también a la democracia efectiva, en fortalecer la cultura de la solidaridad que nos ayude, en esfuerzo conjunto, a superar los graves problemas que afrontamos en la región. Es el compromiso histórico que hay que cumplir con la patria grande: Centroamérica.

 

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<> Este artículo se publicó 18  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Cuál inmunidad parlamentaria?

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La opinión de…

ANTONIO  SALDAÑA
Analista Político
Por espacio de más de un año, inclusive después del pasado 24 de noviembre -fecha de salida de Panamá del PARLACEN- varios actores políticos por diversos medios de comunicación social han expresado que los diputados de nuestro país en el Parlamento Centroamericano gozaban de inmunidad “absoluta” y, en consecuencia, por ese motivo, no se le podía perseguir penalmente al ex presidente de la República Martín Torrijos Espino antes de dicho término.

Y, decimos que la inmunidad no era absoluta, sino relativa, porque la propia excerta constitucional limitaba el período de inmunidad del legislador a “Cinco días antes del período de cada legislatura, durante ésta y hasta cinco días después, …”

Pero resulta que en razón de la normativa nacional e internacional, desde hace seis años en función de la pauta constitucional y cuatro años de la existencia de la norma legal, esa no es la realidad. Todo este procedimiento constitucional y legal que les daba jurisdicción y competencia al Órgano Legislativo e inmunidad parcial a los legisladores nacionales cambió a partir del acto constitucional de 2004 y de las transformaciones legales ocurridas en el Reglamento Orgánico del Régimen Interno de la Asamblea Nacional en el año 2006.

Así tenemos que la jurisdicción y competencia para juzgar a los diputados es transferida de la Asamblea Nacional al Pleno de la Corte Suprema de Justicia y esta última no requiere de autorización del parlamento para iniciar un proceso, tal como lo señala el artículo 155 de la actual Carta Magna: Los miembros de la Asamblea Nacional podrán ser investigados y procesados por el Pleno de la Corte Suprema de Justicia, por la presunta comisión de algún acto delictivo o policivo, sin que para estos efectos se requiera autorización de la Asamblea Nacional. La detención preventiva o cualquier medida cautelar será determinada por el Pleno de la Corte Suprema de Justicia.

Por otro lado, el Tratado Constitutivo del PARLACEN en los artículos 2 y 27 señalan quiénes son miembros y cuáles son sus prerrogativas e inmunidades, respectivamente. A saber, 20 diputados por cada Estado y el Presidente y Vicepresidente de las repúblicas, una vez concluidos sus mandatos. Y, “en el Estado donde fueron electos, de las mismas inmunidades y privilegios que gozan los diputados ante los Congresos, Asambleas Legislativas o Asambleas Nacionales”. De tal suerte que los diputados de la Asamblea Nacional, los diputados de Panamá en el PARLACEN, incluyendo el ex Presidente y ex Vicepresidente de la República de Panamá, desde hace mucho tiempo no gozan de inmunidad, ni relativa y mucho menos absoluta. ¡Así de sencilla es la cosa!

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<>Artículo publicado el  4  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El Parlacen y lo extraestatal

La opinión del Docente Universitario…

 

Jorge Luis Macías Fonseca

Pareciera que el Parlacen tiene una condición muy especial que lo ubica como un organismo supra estatal, muy por encima de las entidades políticas organizadas cuya condición suprema es la soberanía. Justamente ese factor es el que permite que los Estados tengan la capacidad de organizarse y de administrarse internamente, como de la misma manera dirigir y decidir las políticas a nivel exterior. Corresponde a los nacionales, como parte eficiente de las organizaciones estatales, afianzar la condición soberana, y defenderla cuando pudiese estar en crisis.

Precisamente, lo contrario es coadyuvar con la lesión que pueda causarse a la soberanía. Toda acción adversa contribuye a posiciones antinacionales, como pudiese ser las asumidas por los miembros del Parlacen, que en colisión con la decisión soberana del Estado panameño, de excluirse de ese organismo, han decidido unilateralmente mantenerse. Desde luego, si su razón de ser como parlamentarios en ese organismo está en íntima vinculación con la presencia del país en el mismo, es lógico entender que sustraído del Parlacen su condición de tal queda anulada.

Ahora bien, es tremendamente peligrosa la actitud asumida, pues mucho costó y sigue costando el afianzamiento de la soberanía panameña, que no puede ser sometida a los intereses particulares, que no necesariamente son los nacionales. Las posiciones políticas deben ser cuidadosamente medidas, pues al calor de las diferencias, pudiésemos estar postulando fórmulas no convenientes y alentando actos desconsiderados para el país. Es responsabilidad de todo panameño, cumplir a cabalidad con las leyes y con las decisiones que emanen de las direcciones gubernamentales, pues de otra manera se abren los espacios para el levantamiento del orden constitucional, como puede ser el caso de la permanencia obstinada de los “diputados panameños” en el Parlacen.

Las posiciones de fuerza de los mismos, debe ser muy observada por el país. Estamos ante una “insubordinación”, cuyos propósitos tienen razones, que deben ser meticulosamente medidas.

Si algo es claro, es el hecho del consenso que en todo el país, ha levantado la medida gubernamental de exclusión de Panamá del Parlacen.

Las mínimas voces que se han escuchado, contrarias a la decisión de sustracción, han sido de los mismos “diputados”, sin mayor sustento, pero sí con la fuerza en defensa de sus particularísimos intereses, pues algunos de ellos tuvieron la oportunidad de ofrecer sus servicios al país, desde las posiciones de importancia que ocuparon, cuyos resultados fueron absolutamente nulos.

Hoy en el Parlacen quieren aparecer con posturas consecuentes, que no son más que espejismos, buscando confundir con las supuestas bondades de un organismo que no ha resultado de beneficios para el país. El Gobierno propone en su lugar la Asamblea Parlamentaria Centroamericana.

 

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<> Este artículo se publicó el 28  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/macias-fonseca-jorge-l/

Panamá, Centroamérica y el Parlacen

 

La opinión de…

 

Diógenes Sánchez P.

Con frecuencia los centroamericanos se preguntan si ¿Panamá pertenece a Centroamérica? La pregunta no es casual, parte de la historiografía centroamericana no incluye a Panamá en sus estudios y cuando lo hacen lo designan “Centroamérica y Panamá”. La explicación data de la época colonial, cuando Panamá formó parte del Virreinato del Perú y de la Nueva Granada después. En cambio, Centroamérica formó parte de la Capitanía General de Guatemala. Al librarse las luchas independentistas, Centroamérica (Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala) declara su independencia el 15 de septiembre, a excepción de Panamá que lo hace el 28 de noviembre de 1821.

Pero el peso histórico de nuestras relaciones con Suramérica y la mítica figura de Bolívar influyen en nuestra determinación de formar parte de la Gran Colombia. Centroamérica por el contrario, conformó La Federación Centroamericana impulsada por Francisco Morazán. Pronto surgieron los regionalismos, y los intereses oligárquicos, provocando la fragmentación de la Federación Centroamericana y La Gran Colombia. Pese a ello, Panamá se mantuvo unida a Nueva Granada, llamada más tarde República de Colombia. Pero las constantes guerras civiles, el centralismo colombiano y fundamentalmente el rechazo del tratado Herrán-Hay, estimularon nuestra separación en 1903. No obstante, nuestra separación estuvo mediatizada por Estados Unidos, lo que impidió que Panamá definiera una política estratégica de integración y de relaciones diplomáticas con otras regiones.

Posteriores investigaciones planteaban que, “Panamá arqueológica e históricamente pertenece al noreste suramericano”, argumento que dominó toda la política exterior de Panamá hasta la década de 1950. Hasta la década de 1960, el 90% de nuestras relaciones diplomáticas era solo con Estados Unidos. Múltiples invitaciones nos hicieron lo países centroamericanos, para formar parte de la Organización de Estados Centroamericanos, pero Panamá se mantuvo distante. En la década de 1970, nuestras relaciones internacionales dan un giro y Panamá se integra a Centroamérica como una estrategia diplomática para buscar su respaldo en la lucha por la recuperación del Canal. En la década de 1980, Panamá participa del Grupo de Contadora para buscar la paz en Centroamérica. En 1991 Panamá se incorpora al Sistema de Integración Centroamericano que estableció, como objetivo fundamental, “la integración de Centroamérica, para constituirla en una región de paz, libertad, democracia y desarrollo”. Luego entra a formar parte del Parlacen y, en 1993, Panamá suscribe el tratado y sus protocolos. El Parlacen es un instrumento jurídico de integración política necesaria para la región. Plantearnos hoy la salida del mismo, es un craso error, de estrategia diplomática y de escasa visión política. El mismo requiere, profundas reformas de carácter organizacional y funcional que permita una auténtica integración regional. Acusar al Parlacen de “guarida de corruptos” es un argumento contraproducente. ¿No podríamos pensar lo mismo de la Asamblea o la Corte Suprema? Panamá debe contribuir y no destruir nuestros lasos con la región. ¡Ojalá sea la reflexión, la mesura y el espíritu integracionista el que prevalezca!

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<> Este artículo se publicó el 28  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Parlacen y lo extra estatal

 

La opinión del Docente Universitario….

 

JORGE  LUIS  MACÍAS  FONSECA
jorge101@cwpanama.net

Pareciera que el Parlacen tiene una condición muy especial que lo ubica como un organismo supra estatal, muy por encima de las entidades políticas organizadas cuya condición suprema es la soberanía.

Justamente ese factor es el que permite que los estados tengan la capacidad de organizarse y de administrarse internamente, como de la misma manera dirigir y decidir las políticas a nivel exterior. Corresponde a los nacionales, como parte eficiente de las organizaciones estatales, afianzar la condición soberana y defenderla cuando pudiese estar en crisis.

Precisamente, lo contrario es coadyuvar con la lesión que pueda causarse a la soberanía. Toda acción adversa contribuye a posiciones antinacionales, como pudiese ser las asumidas por los miembros del Parlacen, que, en colisión con la decisión soberana del Estado panameño de excluirse de ese organismo, han decidido unilateralmente mantenerse. Desde luego, si su razón de ser como parlamentarios en ese organismo está en íntima vinculación con la presencia del país en el mismo, es lógico entender que sustraído del Parlacen, su condición de tal queda anulada.

Ahora bien, es tremendamente peligrosa la actitud asumida, pues mucho costó y sigue costando el afianzamiento de la soberanía panameña, que no puede ser sometida a los intereses particulares, que no necesariamente son los nacionales. Las posiciones políticas deben ser cuidadosamente medidas, pues al calor de las diferencias, pudiésemos estar postulando fórmulas no convenientes y alentando actos desconsiderados para el país. Es responsabilidad de todo panameño cumplir a cabalidad con las leyes y decisiones que emanen de las direcciones gubernamentales, pues de otra manera se abren los espacios para el levantamiento del orden constitucional, como puede ser el caso de la permanencia obstinada de los ‘diputados panameños’ en el Parlacen.

Las posiciones de fuerza de los mismos deben ser muy observada por el país. Estamos ante una ‘insubordinación’, cuyos propósitos tienen razones que deben ser meticulosamente medidas.

Si algo es claro, es el hecho del consenso que en todo el país ha levantado la medida gubernamental de exclusión de Panamá del Parlacen. Las mínimas voces que se han escuchado contrarias a la decisión de sustracción, han sido de los mismos ‘diputados’, sin mayor sustento, pero sí con la fuerza en defensa de sus particularísimos intereses, pues algunos de ellos tuvieron la oportunidad de ofrecer sus servicios al país, desde las posiciones de importancia que ocuparon, cuyos resultados fueron absolutamente nulos. Hoy en el Parlacen, quieren aparecer con posturas consecuentes, que no son más que espejismos, buscando confundir con las supuestas bondades de un organismo que no ha resultado de beneficios para el país.

El gobierno propone en su lugar la Asamblea Parlamentaria Centroamericana.

 

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<> Este artículo se publicó el 27 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/macias-fonseca-jorge-l/

¿Por qué y para qué el PARLACEN?

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La opinión del Docente Universitario y Presidente del PARLACEN…

Dorindo Jayan Cortez

jayan2258@gmail.com

Hoy vivimos en un mundo desafiante, de lucha voraz por el control de los espacios económicos, de crisis global de nuestro entorno geográfico que ponen en peligro la supervivencia del género humano; ante este tétrico panorama cabe el esfuerzo conjunto, las experiencias compartidas y las acciones unificadas para generar respuestas eficaces.   Para el caso de Centroamérica, tenemos que lograr iniciativas que generen respuestas funcionales a un orden público con seguridad ciudadana donde no se violenten los derechos humanos; urgen mecanismos que garanticen que la participación de la Región en el sistema económico internacional tome en cuenta el desarrollo humano con equidad social; la seguridad alimentaria y la creación de espacios de oportunidades, tienen que ser piezas claves en los programas de nuestras economías.

El PARLACEN es parte de la historia política de la Región y su existencia es cada vez más necesaria. No podría ni ahora ni después hablarse de integración regional sin hacerse referencia obligada al rol que ha cumplido este organismo. Su razón de ser no es ajena a la convulsionada historia política de Centroamérica (de esto no escapa Panamá),   y sólo entendiendo las raíces y el devenir del proceso político regional, puede entonces, entenderse no solo su naturaleza intrínseca sino también el valor que se le asigna a la paz, a la democracia, a la solidaridad.    Es asunto de carne y hueso, de sangre y dolor, con huellas profundas en la conciencia y sufrimiento del “ser” centroamericano.

En el Parlamento Centroamericano se aglutinan las fuerzas políticas de la región, que actúan sobre un escenario en el que se enarbolan la paz, la democracia, lo comunitario, como valores esenciales para la convivencia humana. Todo esto, es la manifestación de una etapa de la lucha política superada en el tiempo gracias al trabajo conjunto que ha facilitado zanjar heridas, en algunos casos abiertas y, por lo tanto, es necesario que en el ámbito regional, estas fuerzas políticas estén en permanente encuentro de reflexión y que sean voces que discuten, promueven y legislan sobre el quehacer regional.

El Parlamento tiene, y siempre ha sido así, un camino difícil de recorrer. Hablamos de una región que supera los cuarenta millones de habitantes; y en donde la pobreza alcanza la alarmante cifra del 40% de la población. Si la pretensión institucional, está orientadas a mejorar las condiciones de vida de la población, entonces habría que trabajar con la fe de que variar esa realidad es posible y que ello depende, en gran medida, de nuestras propias voluntades. Lo que no es consecuente, sino reaccionario, es debilitar y echar por la borda, la iniciativa parlamentaria como se lo ha propuesto el gobierno panameño.

El sistema de integración, desde esa perspectiva, requiere de la existencia de un Parlamento robustecido. Si lo logramos, daremos pasos adelante en la construcción de la democracia regional, y la democracia para nuestros pueblos, es una esperanza. No hacerlo es un retroceso imperdonable con costos que laceran las conquistas logradas para los pueblos centroamericanos y caribeños.

 

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<>Artículo publicado el  23  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/cortez-dorindo-jayan/

PARLACEN Derecho a retiro

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La opinión del Abogado y Comentarista…

 

Guillermo Márquez Briceño

Panamá debe mantenerse firme en su decisión de separarse como miembro del Parlamento Centroamericano (PARLACEN) puesto que todo está a  favor de su libertad para ello.

Por una parte tiene pleno derecho para hacerlo en virtud del principio universal de que a nadie se le puede obligar a permanecer en comunidad. Además, resultaría un contra- sentido que un país cualquiera pudiera separarse de la Organización de Estados Americanos (OEA), tal como ocurre en la actualidad, y que no pudiera retirarse de una entidad de menor relevancia que la OEA como lo es el PARLACEN.

Y por último, si conforme ha aclarado nuestra Cancillería, nuestro país no forma parte del tratado mediante el cual se creó la Corte Centroamericana, dicha entidad carece de jurisdicción para condenar a Panamá conforme lo ha hecho y su pronunciamiento está viciado de nulidad.

No faltaba más. Encima de que el organismo es un barril sin fondo para la entrega de recursos de los pueblos con poco o ningún beneficio digno de encomio, resulta que los propios organismos centroamericanos, juez y parte, le dicen a Panamá, a quien siempre han visto como distinta de su propia estirpe, que siga malgastando.

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<>Artículo publicado el  4  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/marquez-b-guillermo/

Panamá a la presidencia del Parlacen

La opinión de…

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Dorindo Jayan Cortez  

En octubre de 2010, como establece el tratado constitutivo del Parlamento Centroamericano (Parlacen), se realizarán las elecciones de la nueva junta directiva, y corresponde al Estado de Panamá asumir la responsabilidad de presidir el organismo en una coyuntura especial.

El Gobierno panameño mantiene el criterio unilateral de salirse del Parlacen, de ahí la Ley 78, que “limita” nuestra participación hasta noviembre de 2010. En estas condiciones, ¿deben los diputados panameños ocupar la presidencia del Parlacen? En el tratado constitutivo está normado que la presidencia será ocupada por los países miembros de manera rotativa, siguiendo el orden alfabético. Los diputados, para ser considerados como tales, han de estar revestidos de todas las formalidades; esto es, ser electos en procesos

electorales democráticos, además de estar debidamente acreditados y juramentados. Los diputados quedan legitimados para actuar por cinco años. Para la fecha de las elecciones, los diputados panameños están legitimados en sus curules y, por tanto, obligados a cumplir las responsabilidades que les impone el cargo. En la iniciativa AP/911–215/2009, el Parlacen acordó “reconocer la participación de la bancada de Panamá como legítima y acorde con los instrumentos legales de la integración”. Acepta como instancia que decide la materia a la Corte de Justicia Centroamericana.

El concepto de permanencia lo reafirma la Corte Centroamericana de Justicia, cuyos fallos son vinculantes para las partes. En respuesta a consulta hecha por el Parlacen, este tribunal sustenta la imposibilidad del retiro unilateral de Panamá como la imposibilidad de que una autoridad local desconozca a los diputados. Este Tribunal, además, al admitir demanda del Parlacen, dictamina medida cautelar consistente en que el Estado de Panamá se abstenga de realizar los actos tendientes a hacer efectiva la denuncia del tratado constitutivo… y deja en suspenso, hasta que se dicte la sentencia definitiva, la vigencia de la Ley No. 78.

No asumir la Presidencia significa establecer un precedente nefasto, además de un incorregible golpe a la estructura democrática del sistema de integración. Es afectar el funcionamiento de este importante eje político. Si los diputados desconocen el derecho que les asiste están, con ello, desconociéndole al país el derecho y la obligación contractual con la integración, y esto conduce a ratificar los antivalores que atentan contra el sistema.

El Gobierno ha reiterado su interés en la integración regional. Ha logrado ser parte del pacto de asociación, pero insiste en el retiro de Panamá aun cuando el nuevo contexto exige fortalecer la participación. El Parlacen, con las facultades vinculantes que ahora tendrá, profundiza el compromiso de trabajo conjunto entre países. Es un paso en la construcción de la democracia regional, y la democracia para nuestros pueblos es una esperanza.

<> Este artículo se publicó el 30 de septiembre  de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El costo del fracaso (Cumbre del SICA)

La opinión del Ex Presidente del PARLACEN y primer sub secretario de Relaciones Internacionales  del PRD…


JULIO PALACIOS SAMBRANO

Sería interesante que el pueblo panameño conociera el costo de la cumbre de jefes de Estado del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), realizada en nuestro país, que se rinda cuenta de los gastos de dicho evento, el cual no medió ningún reparo en brindar a todo lo alto, sobre todo cuando a mi parecer fue un fracaso total, porque no logró ninguno de sus objetivos fundamentales, ni siquiera los que pretendía el presidente Ricardo Martinelli, al querer forzar la reconciliación de Honduras con el concierto de las naciones centroamericanas, cuando en ese país aún priva la intolerancia, el abuso de autoridad y lo que es peor, siguen en plena libertad los gestores de un golpe de Estado feroz y rodeado de crímenes de lesa humanidad.

Tampoco se aprovechó tan importante evento para fortalecer el propio Sistema de Integración de Centroamérica, por el contrario, se arremetió contra la más importante institución del SICA que es el Parlamento Centroamericano (Parlacen), incluso quedando nuestro país como unos anti integracionistas, y dejando a nuestros ciudadanos ante los ojos de los otros jefes de Estado como unos mala pagas, que no queremos por capricho pagar lo que se adeuda a esa institución.

Otro aspecto a destacar fue ausencia del más importante y antiguo gestor de lo que es hoy el SICA, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, el cual es el decano de todos los presidentes de la Región, gestor y cofundador del Sistema de Integración, y firmante de los acuerdos de paz de Esquipulas I y II, los cuales fueron la base que sustenta la pacificación de la Región y que creó el Parlamento Centroamericano como la institución más importante del SICA; al igual que el presidente de República Dominicana, Leonel Fernández, que con su ausencia dejó manifiesta su clara inconformidad y un sinsabor en dicha cumbre, lo cual demuestra la falta de convocatoria que tiene nuestro presidente y nuestra Cancillería, que persistió en la cumbre aun a sabiendas de que los acuerdos de la misma solo se toman por consenso y la ausencia de uno solo de los jefes de Estado imposibilita la toma de decisiones.

Sin contar que otros jefes de Estado que sí participaron se manifestaron en contra de la postura de Panamá en muchos de los temas.

Este gobierno, que en el pasado era duro crítico de los gastos innecesarios, hoy realiza ostentosos eventos sin ningún beneficio para el pueblo panameño y mucho menos para la región centroamericana, ni siquiera considero fue de beneficio para los hondureños, que con nuestros recursos se les dedicó este evento para consolidar la ignominia que en ese hermano pueblo se realizó contra el presidente constitucional José Manuel Zelaya.

He participado de manera activa en la organización de este tipo de eventos y he sido también partícipe de muchas de estas cumbres y estoy convencido de que esta ha sido la cumbre del SICA más costosa e improductiva que se haya conocido; donde el único objetivo ha sido el desmembramiento del Sistema de Integración, al atentar contra sus instituciones fundamentales.

Ojalá en el futuro se pueda enrumbar de forma debida la política exterior de nuestro país, y estas ‘autoridades’ dejen de comportarse como verdaderos neófitos en el desarrollo de la relaciones internacionales.

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Artículo publicado el x de julio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Esquipulas III

La opinión de…

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JULIO  PALACIOS  SAMBRANO

Para los centroamericanos es relevante que nuestra región se mantenga como una región de paz y democracia; porque hace veinticinco años éramos una región inmersa en conflictos bélicos, en convulsiones sociales, una región que había sido convertida en el polígono de tiro de las superpotencias de ese entonces.

Ese periodo sombrío para Centroamérica comenzó su fin el 25 de mayo de 1986, cuando los entonces presidentes de la región, con el acompañamiento efectivo de los países amigos, decidieron, de manera autónoma y soberana, suscribir los acuerdos de Esquipulas.

Quiero destacar este hecho, pues, lamentablemente, pasa inadvertido para la mayor parte del mundo, que ya hace veinte años inicio el fin de la guerra en la región, el fin de la intolerancia política, el fin de la censura, el fin de la persecución y el destierro.

Muchas veces menospreciamos esta realidad y creemos que no hemos avanzado, pero afortunadamente nos equivocamos. Muchas personas seguramente hoy no estarían, serían víctimas del exilio, de la persecución, se encontrarían clandestinas o formarían parte de la interminable lista de desaparecidos.

Hoy, quiero aprovechar para rendir un homenaje a ese histórico acuerdo de Esquipulas, a todo lo que significa; y a todo lo que ahora nos representa; un homenaje a sus protagonistas y a los aliados que apoyaron a Centroamérica, desde los procesos de paz en Manzanillo y Contadora, destacando en este caso, y de manera muy especial, el liderazgo que imprimió desde Panamá el comandante Omar Torrijos Herrera, ayudándonos a gestar una paz firme y duradera; quizás las más firme y duradera que se haya firmado entre regiones en conflictos en todo el mundo.

Y precisamente, el Parlamento Centroamericano es el órgano más importante del proceso de integración de Centroamérica y el mismo debe su génesis a esos históricos acuerdos de Esquipulas I y Esquipulas II.

Pero fue en mi administración, como presidente del Parlamento Centroamericano, cuando se destacó la Comisión de Integración, Comercio y Desarrollo Económico del Parlacen, junto a las comisiones de Integración de los Congresos y Asambleas Legislativas de la Región, el considerar oportuno plantear la necesidad de celebrar un proceso de consulta y reforma, denominado Esquipulas III o Esquipulas de los pueblos, un proceso que nos permita definir nuestras prioridades, nuestras políticas conjuntas, nuestros intereses comunes y en donde la constante sea la participación de los diversos grupos sociales.

Hoy, después de cuatro años de trabajo permanente sobre este tema, vemos cómo se ha entrelazado en la conciencia de los centroamericanos la necesidad de hacer realidad un proyecto regional actualizado a las nuevas realidades y que vele por el desarrollo de nuestros conciudadanos.

Esquipulas III o el Esquipulas del pueblo centroamericano debe ser objeto de la atención de los panameños que día a día nos beneficiamos comercial, turística y socialmente, entre otras cosas, de los logros de la pacificación, de los beneficios de los tratados de Esquipulas.

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Artículo publicado el 3  de junio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Panameños tozudos

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La opinión del Abogado…..

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DAGOBERTO FRANCO

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El nicaragüense Jacinto Suárez, quien es parte del Parlamento Centroamericano (Parlacen), llamó al presidente Ricardo Martinelli tozudo, por su firme posición de sacar a Panamá de ese organismo. Y reafirmó la posición de que Panamá no se puede retirar de forma unilateral de ese foro político regional.

Llamar tozudo al presidente, aparte de un irrespeto, es desconocer la voluntad del pueblo panameño, que por mucho tiempo se ha venido manifestando en contra de la participación de Panamá en el Parlacen.  Eso es, que todos los panameños somos tozudos o tercos (según el decir de Jacinto Suárez), y ahora tenemos un presidente que comparte la terquedad de su pueblo, y se ha propuesto hacer que se respete esa voluntad de sacar a Panamá del Parlacen.

Los mandatarios anteriores se plegaron a la sinvergüencería de mantenernos en ese organismo, simple y llanamente para escudarse en una inmunidad parlamentaria y mantenerse junto con amigos y copartidarios, sangrando el Erario Público.

Hasta ahora, nadie ha podido convencernos de que los 60 millones de balboas que se han invertido en viáticos y salarios de los parlamentarios, ha representado algún beneficio para el país.

La realidad es que los únicos que se benefician con el Parlacen son los diputados que son embotellados cada cinco años, y los ex mandatarios, que, adicional a la botella, se aprovechan de la inmunidad para no ser llamados a responder por los delitos en que pudieron haber incurrido durante su gestión.

El Parlacen es una vergüenza institucionalizada, por cuanto que se ha convertido en el refugio de políticos que deberían estar enfrentando la justicia en sus respectivos países.  De ahí, que es un organismo inoperante y desprestigiado, cuyos parlamentarios nada más sirven para viajar y pasear con la plata del pueblo.

Si de lo que se trata es de que estos países formen un foro regional para buscarle solución a problemas comunes, no es necesario un organismo tan numeroso y mucho menos con políticos que se escudan en la inmunidad para evadir la justicia. No se concibe que los países que componen el Parlacen se gasten millones de dólares manteniendo una partida de bellacos, mientras que los pobres de estos países, sufren toda clase de necesidades.

Los eternos defensores del Parlacen han cuestionado en duros términos al presidente y a los diputados, por la decisión tomada de sacar a Panamá de ese organismo. No obstante, la suerte está echada, por lo que no hay marcha atrás. Y sólo queda esperar que en noviembre del 2010, nuestro país salga formalmente del Parlacen, a despecho de tirios y troyanos que se oponen a esta decisión soberana del pueblo panameño.

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Publicado el 5  de enero de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.