Solidaridad periodística

-Por solidaridad con el amigo en Facebook, Paco Gomez Nadal cuyos artículos han sido reproducidos en este blog, lo mismo que en solidaridad con los periodistas, los defensores de los derechos humanos y de  la libertad de expresión, reproducimos el siguiente artículo que nos enviara nuestro también amigo en Facebook y de este sitio, el sociólogo y político Olmedo Beluche-.  El editor


La opinión de…

PACO GOMEZ NADAL

El mar, 1/3/11, Jennifer Delgado <jdelgadou@gmail.com> escribió:

Fecha: martes, 1 de marzo, 2011 09:13

En el blog del Colegio Nacional de Periodistas se ha publicado el siguiente comunicado:

MENSAJE DE PACO GOMEZ NADAL A SU LLEGADA A MADRID   NOS DICE SU VERSION

Acabamos de llegar a Madrid custodiados por dos agentes del SANM.    Les envío este comunicado que redactamos en la escala de San José. Les pido que lo reboten a los compañeros de los medios.
Desde San José de Costa Rica, camino a Madrid (España)
He sido expulsado de Panamá en el día de hoy por el Gobierno de Ricardo Martinelli. La fórmula legal se denomina retorno voluntario pero ni es voluntario ni es retorno. Explico las circunstancias: 

1. El sábado 26 de febrero fui detenido ilegalmente cuando, claramente identificado como miembro de la organización de Derechos Humanos Human Rights Everywhere (HREV), documentaba el desalojo de los indigenas ngäbe que cortaban la Plaza 5 de mayo. La detención se produjo con violencia y sin ningún tipo de contemplación. En el operativo también fue detenida de forma arbitraria e ilegal mi compañera, Pilar Chato, que estaba en el andén de la esquina entre 5 de mayo y Calle L esperando el final de los acontecimientos.

2. En las siguientes 20 horas fuimos recluidos en tres instituciones diferentes y en ningún momento se nos indicó de qué se nos acusaba, no se nos permitió comunicación con nuestros abogados ni recibir asistencia consular de la EMbajada de España, país del que somos ciudadanos. Los propios funcionarios de la DIJ de Ancón nos manifestaron que no había expediente ni documentación que justificara nuestra detención en esas instalaciones (donde tuvimos que dormir en el suelo sobre periódicos)

3. Que en la tarde del día 27 de febrero, 23 horas de spués de la detención, fuimos víctimas de un juicio express en la corregiduría de Balboa con acusaciones falsas de la Policia Nacional (como que no estaba identificado al momento de la detendicón o que se nos leyeron nuestros derechos o que fuimos informados de las razones del acto) y en base a un video sin audio que, a todas luces, no es probatorio de ningún acto delictivo o contrario a las leyes panameñas.

4. Que Aproximadamente a las 4:30 p.m. fuimos trasladados a las oficinas del Servicio Nacional de Migración donde ni siquiera sabían por qué recibirnos hasta, tal y como nos indicaron, “recibir una llamada de Presidencia”. Una vez que nos recibieron en calidad de “retenidos”, los funcionarios del SNM aseguraron al consul de España, a nuestra abogada y a representantes de la Defensoría dl Pueblo que ningún trámite sería realizado hasta la mañana del día 28 de febrero y que por esa razón debiamos permanecer en las celdas de Migración, a pesar del compromiso de los funcionarios nacionales e internacionales de servir como garantes de nuestra comparecencia al día siguiente.

5. Que después de irse el equipo de acompañamiento, la directora del SNM junto a sus abogados dictaron un decreto ilegal y arbitrario en que sin pruebas nos condenan a detención por haber alterado el orden público e “instigar” protestas”. Fuimos despertados pasada la media noche, intimidados e irrespetados y obligados a firmar un documento en que se afirmaba que el SNM había escuchado nuestra defensa y respetado nuestros Derechos Humanos, cuando esto no se había producido.

6. Que ante las arbitrariedades cometidas, la agresividad de los comunicados públicos del Gobierno desde el mismo sábado 27 y los antecedentes del intento de expulsión del 4 de julio de 2010 y ante la TOTAL FALTA DE GARANTÍAS jurídicas para un proceso justo o para nuestra seguridad física ni jurídica, decidimos aceptar la deportación voluntaria.

7. Manfestamos la absoluta falta de garantías para el trabajo como Defensores de Derechos Humanos en Panamá y alertamos a NAciones Unidas y a la Comisión Interamerciana de DDHH sobre el grave riesgo al que están sometidos otros defensores en Panamá y cualquier líder social.

8. Agotaremos todos los recursos legales disponibles en Panamá y en el sistema Interamericano de JUsticia para revertir esta situación y exigiremos la compensación por los daños morales, económicos y personales a los que hemos sido sometidos al abandonar nuestro hogar, nuestros amigos, nuestra misión como defensores de Derechos Humanos y nuestro desarrollo profesional.

9. HREV y mi persona sólo hemos tratado de promocionar y defender los derechos humanos de los colectivos más desfavorecidos de Panamá, tal y como es nuestro mandato. Nuestros informes sobre violación de derechos humanos en Changuinola o en el Centro de Cumplimiento de Tocumen o nuestro seguimiento a todo el proceso de defensa territorial de los pueblos Naso, Ngäbe y Buglé han molestado a las autoridades que han desconodio las recomendaciones de las organizaciones internacionales respecto a los Derechos HUmanos de estas poblaciones. A esta situacion se suma mi labor como periodista y columnista en el diario La Prensa con trabajos críticos que incomodan al Gobierno tal y como lo han manifestado en diversas ocasiones.

10. El trato de los funcionarios de rango bajo de la DIJ y de Migración fue en todo momento correcto y ellos mismos nos mostraron su perplejidad ante este proceso.
11. Los pueblos originarios de Panamá no necesitan de instigadores. Son autónomos y dignos y cuando protestan suelen ser provocados por medidas del Gobierno que, además del abandono secular, aprueba medidas que afectan contra la autonomía territorial, cultural y política de los pueblos originarios.

12. Reconocemos y agradecemos profundamente la valentía, el ánimo y la solidaridad que numerosas organizaciones, ciudadanos y, en especial, los representantes de los pueblos originarios de Panamá nos han mostrado en las últimas horas.

No nos echa Panamá. Nos echa su gobierno.

La lucha por los Derechos Humanos es irrenunciable y los delitos de lesa humanidad imprescriptibles.

Paco Gómez Nadal
Pilar Chato Carral
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Los héroes anónimos de la información

La opinión del Diputado de la República por el Circuito 8-7…

 

VÍCTOR  JULIAO  III
vjuliao@asamblea.gob.pa

Mi vida ha estado ligada a ellos, sea como hijo de un destacado político, como músico, como representante de corregimiento, diputado y como director y realizador del programa ‘Tu día de suerte’.    Tengo grandes amigos que se dedican a la fotografía y a la filmación y por esa y otras razones no puedo pasar por alto la fecha del seis de febrero.

Es importante resaltar que ese día, pero en 1981, el camarógrafo de Canal Dos, Rogelio Martínez, cumplía una misión informativa en la capital de Costa Rica, la ciudad de San José. Junto a la laureada periodista, Luz María Nolí, le daba cobertura al proceso electoral de esa nación centroamericana.

Fotógrafos y camarógrafos son dados a buscar el sitio adecuado, para captar la mejor escena. Fue así como Rogelio Martínez subió a la azotea de Teletica, con el afán de filmar la caravana de uno de los candidatos. Un camarógrafo, por lo general, tiene más del 50 por ciento de la visión ocupada en el lente de su cámara. Este fenómeno le impidió advertir, a Rogelio Martínez, que estaba dando un paso, hacia una estructura frágil, lo que provocó su caída. Martínez murió cumpliendo su noble apostolado. De eso han pasado 30 años. Luz María Noli tuvo uno de los peores momentos en su carrera profesional. Su compañero de trabajo; ese hombre con una sonrisa a flor de piel yacía en el suelo, muerto.

A raíz de lo ocurrido y por esa amistad que compartieran, el señor Luis H. Moreno, le propone al alcalde Guillermo Cochez, en 1990, la aprobación de un acuerdo municipal para declarar el seis de febrero Día del Camarógrafo y Fotógrafo.   Para esa época, Luis H., Moreno era el gerente del Banco Nacional de Panamá. Cabe destacar también la forma cobarde como los seguidores de Manuel A. Noriega, hirieron de bala a Fernando Araúz, un camarógrafo que en vida demostró arrojo, valentía y temeridad.    Pese a las presiones y amenazas, él supo captar las mejores escenas para que el mundo entero se diera cuenta de los acontecimientos ocurridos en nuestro país.

Quienes conocieron a Rogelio Martínez dan cuenta de su correcto comportamiento, de su gran profesionalismo y de sus muchos quilates como hijo, hermano, padre y amigo. Aprovecho la ocasión para mandarles un mensaje de felicitación a todos los fotógrafos y camarógrafos, en especial a esos profesionales que trabajan en la Asamblea Nacional, a los que día a día nos informan como héroes anónimos y los que me han acompañado para llevarles un día de suerte a miles de panameños. Voy a analizar con mi equipo legal para elevar la fecha a rango de ley. Los grandes acontecimientos que nos presentan en el cine, la televisión o el Internet, tienen detrás a los verdaderos inspiradores y realizadores, son ellos los que nos llevan hasta nuestros hogares, el clímax de un hecho. Para ellos nuestro apoyo, respeto y reconocimiento.

Nuevamente mis felicitaciones para esos hombres y mujeres, quienes a través de su lente, nos ponen como testigos de la historia.

 

Este artículo se publicó el 15 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Democracia mancillada

La opinión del Periodista y Productor de TV…

JOSÉ  MIGUEL  GUERRA
jmguerra@cableonda.net

Más que perder la cabeza, los custodios y policías del Centro de Menores de Tocumen perdieron la humanidad, hoy la patria está de luto. Toda muerte es lamentable y más cuando un grupo de sanguinarios fueron los que tomaron la decisión de cómo hacer justicia sin estar autorizados para ello.

¿Cómo se le hace entender a los policías que ellos no son autoridades, que son agentes que reciben órdenes y que solo pueden hacer los que las leyes le permiten? En eso se basa el trabajo policial. Resulta inútil tener academias de policía de tropa o de oficiales, si no entienden que esto es su razón de ser. Éste periodo presidencial pasará a la historia como el más represivo, tal vez más represivo que el de la dictadura, la única diferencia entre el periodo de la dictadura y éste es una menor cantidad de muertos (hasta ahora), pero, en esencia, es más represivo que el noriegato.

Por todos lados vemos cómo sargentos, agentes, oficiales, etc. hacen lo que les da la gana, retienen ciudadanos sin órdenes, aplican el pele-pólice sin una ley u orden que lo ampare, los casos contra los periodistas son interminables, en fin esta dictadura disimulada parece ir creciendo.

¿Y dónde están los que hace un mes estaban horrorizados por el escándalo en el Ministerio Público?, poco o nada han dicho, la Cámara de Comercio, el CoNEP, los defensores de los valores cívicos y morales, la conferencia episcopal y tantos otros que han pasado agachados y no se han manifestado abiertamente en contra de la masacre del 9-1-2011.

Los empresarios están más pendiente de sus ganancias y luchando unidos contra el pago de los impuestos municipales, los otros, si los ven, me los saludan.

Esto me recuerda muy bien los años de la dictadura, cuando los acaudalados y los nuevos ricos hacían billete con los dictadores de turno y nada pasaba en Panamá, solo fue cuando un loco como Noriega se salió del circulo que comenzaron a protestar, pero, cuando estaban haciendo billete de verdad todos miraron para otro lado.

Un ejemplo que les puedo contar es el del fraude electoral de 1984, se reprimió y se robaron las actas de la sede de la ADO en el teatro Metro, cinco años después, ya cuando había pasado la invasión, fue que los antiguos socios de Noriega pasaron las imágenes de ese hecho, pero, en 1984 todos asistieron a la toma de posesión de ‘Fraudito’ y no les importó con el fraude.

Hoy, nadie pregunta por qué la Policía solo invierte en armas letales, cuando en todas partes del mundo los policías están tratando de usar los equipos no letales; a nadie le importa con las retenciones arbitrarias de fin de semana, donde la policía dice que capturaron a presuntos delincuentes el viernes a las 6 de la tarde, los muestran por televisión y el lunes cuando se cumplen las 24 horas los dejan libres sin una explicación.

¿Hasta dónde vamos a llegar con estas amenazas a periodistas, a la gente que hace opinión, etc.?

Estamos constantemente presionados, los que trabajan para un medio, no se atreven ni a subir la cabeza; los que hacemos opinión, ya la mayoría no tenemos medios convencionales donde expresarnos; los dirigentes gremiales, ante la debilidad de ellos mismos, han quedado oprimidos tratando de que no los despidan y preservando su sustento económico.

Esto es una lucha que en democracia jamás habíamos visto, ¿cuál es nuestro futuro, el de nuestro país, será que no se podrá decir nada que disguste a los gobernantes, algún asesor habrá dicho que ese es el mejor estado para gobernar?

Qué triste realidad la que nos tocó vivir, si fuese esa la postura oficial, y qué vergüenza para los que han preferido pasar agachados.

 

Este artículo se publicó el  12  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Carta al Dr. Ebrahim Asvat del Dr. Ricardo Arias Calderón

La opinión de…

Ricardo Arias Calderón

Panamá ,   27 de enero de  2011
Doctor
EBRAHIM ASVAT
Estimado amigo:
Tu renuncia a la presidencia de las compañías que publican La Estrella de Panamá y El Siglo, periódicos a los que con éxito restauraste gran parte de la credibilidad perdida durante largos lustros y colocaste nuevamente entre los rotativos independientes que aportan a la comunidad panameña una cuota de verdad y criterio autónomo, es una pérdida lamentable. 

Las presiones a las que has sido sometido en el ejercicio de la libertad de expresión en este gobierno de Ricardo Martinelli, revelan la descomposición social en la que la actual cosa nostra que nos gobierna está sumiendo a Panamá. La mordaza que han tratado de ponerte revela cuan baja es la condición de quien no permite la crítica.

Esta actuación se suma a la lista de crímenes y abusos, no exhaustiva, que presentaras en tu Bitácora del viernes 14 de enero, a la que hay que agregar los recientes atropellos a la población Ngöbe Buglé que protestaba ayer por el proyecto de reformas al Código de Recursos Minerales. Esta visión resume la inequidad que por momentos caracterizó tiempos pasados, de forma tal que el año y medio de gestión de los líderes ‘del cambio’, rivaliza con algunos de los peores aspectos de la dictadura por su ineficacia y crueldad. Si a nosotros no nos paralizase la norma moral, que no retiene a mucha de la gente de gobierno, de que la vida privada es coto vedado a la crítica mordaz de la política, el asombro ciudadano sería superlativo.

Con respecto al caso específico de la masacre cometida en las personas del Centro de Cumplimiento de Menores en Tocumen, debo reiterar como con consternación hemos visto a los custodios y policías, no solo negar auxilio e impedir que los bomberos cumplieran con su deber, sino ser los causantes del incendio y así asesinar con sevicia a estos jóvenes que claman piedad llamando a su madre como último refugio al que recurrir en la hora fatal; escandaliza escuchar cómo, ante estos clamores, se burlaban sarcásticamente, salomando como si estuvieran en una cantadera y profiriendo la fatal sentencia: ‘¿no eras hombrecito?, muérete ahora’.

Las evidencias fílmicas son contundentemente claras para condenar a estos autores materiales del hecho delictivo y violatorio de los derechos humanos, pero existen otros a quienes también cabe responsabilidad política y administrativa; por ellos la colectividad clama igualmente.   Éstos son quienes encabezan el Órgano Ejecutivo: Martinelli, Mulino y Méndez, últimos responsables del control de la Policía Nacional según la Constitución Política de la República, y ni hablar del director de la Policía Nacional,  todos deben ser sometidos a juicio, no solo al crítico de la comunidad, sino al de la justicia.

El país ha escuchado sin olvidar, las frases lapidarias del presidente y su ministro de Seguridad, respecto a la manera como se enfrentarían a los delincuentes; cabe pensar, por sus actuaciones, que en mente tienen además, a quienes se les opongan y critiquen.   Estas afirmaciones no se borrarán, a pesar de las tibias declaraciones y condolencias presentadas en televisión el fin de semana pasado.

Tú tienes, Ebrahim, el honor de ser una víctima más, pero has demostrado que tus convicciones son tu lanza y escudo.

Cordialmente te saluda, tu amigo,

Ricardo Arias Calderón

 

Este artículo se publicó el  8  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

En los lugares comunes

La opinión del Periodista y Docente Universitaio…

MODESTO  A.  TUÑÓN  F.
modestun@yahoo.es

El profesor Franz García de Paredes siempre insistía en que había que separar el lugar común de los textos y del habla cotidiana. Así aprendimos a determinar su uso en el lenguaje y a saber cuándo era útil, porque se trataba de un artificio que permitía ejemplificar; pero también, su capacidad de emerger con su rostro de vicio lingüístico para afear la expresión.

Y es que el lugar común, a veces confundido con el estereotipo y pariente cercano de la perogrullada, se ejercita en diversos ámbitos con la equivocada idea de resaltar las cualidades de elocuencia del hablante. Pero la diversidad de tipos de discursos de la vida cotidiana, como el religioso, el periodístico, el deportivo, el cultural y el político están plagados de frases hechas que solo aportan ideas vacías y pura ‘cháchara’.

En el campo periodístico por ejemplo, al decir ‘los 365 días del año’ o ‘la lamentable muerte’ se cae en un lugar común, pues en el primer caso, se supone que solo hay una excepción (cada cuatro años) en que el año tiene 366 días y en el otro, ¿qué muerte no es lamentable? a menos que haya algunas que sean agradables, como en casos de accidentes o hechos relacionados con agresiones e incidentes policivos.

Pero este fenómeno del habla no solo pertenece a la época actual o es un reflejo de la sociedad contemporánea. Ya Quevedo la había percibido en el siglo XVII y con su fino olfato costumbrista, pudo referirse a ella como ‘perogrullada’ o verdades de Pedro Grullo y resaltar que el nombre ‘Pedro’ había sido sustituido por el de ‘Pero’, un frutal, según él.

Un par de siglos después, el autor de Madame Bovary, Gustave Flaubert, recogería de la burguesía francesa, mucha frase insulsa y armaría su Diccionario de lugares comunes, una forma de pensar emergente en esa época, un conocimiento popular construido sobre la superficialidad y que gracias al escritor se pudo hacer un perfil de este periodo en Europa.

El tema viene al tapete, pues en el país se vive constantemente de situaciones convulsas; en muchos casos de crisis que pudieran evitarse por un buen manejo del discurso político o científico y por el sentido común aplicado a la comunicación. Por ejemplo, la inestabilidad en Bocas del Toro se inició cuando hubo frases dichas por funcionarios que no fueron del gusto de la población.

Y en esas y otras expresiones se cayó en el uso de lugares comunes. Alusiones despectivas a los indígenas, colmaron el vaso de la intranquilidad ciudadana. Algo semejante ha ocurrido con la difícil etapa de la producción del agua potable y con el manejo de los incidentes de las inundaciones del Este de la provincia de Panamá y Darién.

Decía Álex Grijelmo que el idioma se enriquece y evoluciona por ‘millones de experiencias y de usos que confluyen en una costumbre, decisiones democráticas de los pueblos que actúan por su cuenta y enriquecen su lengua, pese a las influencias de las cúpulas sociales y de los medios de comunicación de masas, de los que generalmente emanan efluvios empobrecedores’.

Es precisamente en estos dos sectores donde encontramos un escenario propicio para el desarrollo de estos vicios en la interpretación de la realidad.   La frase estereotipada de ‘Esto nunca debió suceder’ o en ‘… investigaremos hasta las últimas consecuencias…’ empiezan a repetirse y suenan tan huecas, como cuando se escucha en los medios de comunicación ‘el vital líquido’ o ‘el pan líquido panameño’.

‘De eso se trata’, es como una muletilla; al igual que palabras que funcionan como detonador de oraciones, tal como ‘realmente’, que inicia cualquier declaración o exposición, particularmente en los sectores profesionales.

Hubo un presidente de la década de los años sesenta que era famoso por responder a cualquier crítica ‘estamos tomando medidas’, frase que le ganó el apodo de ‘el sastre’.   En ocasiones, los asesores de imagen, los expertos en protocolo, les recomiendan crear dichas frases con la finalidad de salir del paso en situaciones incómodas.   Hasta los muñecos caen en estos trances, si no, observen a Casimiro con su ‘¡no me digas!’.

El lenguaje procede de un encadenamiento de la razón, diría Grijelmo. La realidad que vive el país es muy compleja por la transición hacia una sociedad moderna y se requiere de enfoques más profundos, esclarecedores y a veces tan sensibles que no pueden ser satisfechos con tanta mediocridad, desparpajo y grosería en los hechos y en los dichos.

La sociedad necesita nuevos enfoques, profundos y sin lugares comunes, que alumbren la realidad.

Este artículo se publicó el  9  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

La última columna

La opinión del Sociólogo,  Escritor, Educador…

Raúl  Leis  R. 

Cumplo 17 años de sostener ininterrumpidamente todos los miércoles esta columna de opinión en este diario. Salvo en muy pocas y contadas ocasiones, por circunstancias inevitables, no acudí a esta cita con los lectores.

Durante todos estos años El Panamá América nunca me impuso censura ni limitación que restringiera mi opinión sobre los temas que he tratado en esta columna ad honórem.   Pero ahora confieso mi incomodidad con el nuevo panorama. El cambio de dueños ha generado radicales cambios en la línea editorial que no comparto.   Se han producido despidos y renuncias de periodistas.   Se han restringido los espacios de opinión de los lectores al eliminarse los foros virtuales.    Esto aparece precisamente en el contexto de serios ataques gubernamentales a la libertad de expresión.

Por ello esta es mi última columna en este medio. Mi agradecimiento a los excelentes comunicadores sociales y creativos ilustradores, y en especial a los lectores y lectoras para los cuales recupero algo que escribí hace un tiempo:

No encuentro mejor definición para nombrar a este espacio, si no es como una ventanita de palabras. ¿Por qué? Un periódico es como un edificio de papel y tinta provisto de muchas ventanas que muestran trozos de la realidad en la que estamos inmersos.   De esas ventanas de todo tamaño, cuelgan palabras e imágenes de todos los colores, tamaños y calibres como si fueran tendederos, balcones, maceteros pero alusivos a personas, sociedades, economías, naturalezas de aquí, de allá y acullá. También el edificio tiene puertas, que para mi simbolizan la comunicación, la interacción con la cotidianidad.

Siento que cada semana, puedo abrir mi ventanita de palabras para transparentar mi punto de vista con los demás que abran el diario o la web, y les interese o motive conocerla.   Gracias, queridos lectores o cibernautas. Pero mis palabras no son solo las mías, pues muchas veces abro la ventanita a pareceres, ideas, desafíos y esperanzas;  a través de una comunión de ideas y propuestas.    Por eso se asoman pueblos indígenas clamando justos derechos ancestrales, mujeres por la igualdad, la necesaria justicia legal y social, el ambiente sostenible frente a la depredación, la urgente cultura política democrática, la aspiración por la educación con equidad y calidad, las carencias de la pobreza, la creación e identidad cultural, los reclamos anticorrupción, y otros más; en fin todos los que propugnan por la construcción de una ciudadanía transformadora, y de caminos para cambiar para mejor, la vida.

Un viejo comentarista de una pequeña emisora de radio, me dijo una vez   “lo importante, es que por lo menos alguien me escuche” cuando pregunté sobre el tamaño de su audiencia.   No sé cuántos miran hacia esta ventanita, o la escuchan leída o citada en alguna radio, o por internet.    Gracias a los que lo hacen, porque lo esencial es que algún mensaje caiga de vez en cuando, alguna vez, como semilla en buena tierra, y así  valga la pena el esfuerzo sostenido.  Prometo que seguiremos en ello.

<>Artículo publicado el  2 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El silencio también es opinión

La opinión del Docente Universitario…

 

JORGE LUIS MACÍAS FONSECA
jorge101@cwpanama.net

Sobre el silencio se han tejido una serie de apreciaciones. Para algunos es aconsejable porque permite comportamientos alejados de la suspicacia, de las malas interpretaciones, y de los compromisos.   Para otros es un buen signo de educación y de buenos modales. Algunos consideran que es importante romperlo, pues se permite con ello, conocer el pensamiento de los parlantes, y crear un ambiente de cordialidad y de comunicación.

La fábula que explica como el águila en lo alto soltó la presa que llevaba en el pico, cuando le preguntó, cómo había llegado a tan elevada altura, tiene como moraleja, aquello que: ‘más vale callar cuando lo que dices puede llegar a perjudicarte’ y con el mismo mensaje, lo tenido como máxima por los viejos, en el sentido que: ‘no todo lo que siente se dice’. Con ello se sentencia con propiedad al silencio, pues en una buena interpretación: ‘en boca cerrada no entran moscas’.

Es más el silencio es recomendable, cuando se quieren eludir responsabilidades, o esconder posiciones, pues sin la opinión, difícil es conocer la ubicación que se asume. En la administración pública-por ejemplo-el silencio administrativo es una forma que se ha legitimado para dilatar los asuntos o bien para no resolverlos. En las áreas dedicadas a la salud, como son las clínicas y los hospitales, se exige silencio, igualmente en las aulas cuando se transmite información para que ella sea bien recibida, también en una sala de teatro, del padre al hijo cuando lo reprende, el juez cuando dicta sentencia, o en la soledad cuando ella se impone por la reflexión serena a la que se puede estar sumido o bien en los campos santos donde hay una realidad distinta a la nuestra.

Pero también el silencio es impuesto, cuando se pretende callar una voz crítica o disidente, principalmente en tareas como la del periodismo, que por su naturaleza tiene que ser expresivo. Igualmente se silencia para amparar irregularidades e ilegalidades y para soterrar los ideales de hombres probos.   De la misma manera, se reduce al silencio o se silencia, cuando se cercenan los derechos humanos, y cuando las posibilidades de expresión son reducidas a la nada. Así, aquello de que el que ‘calla otorga’, no siempre tiene certeza, porque se puede opinar en silencio y también con el silencio.

Se puede manifestar un sinnúmero de razones sin necesidad de la estridencia, pero en silencio, y no por ello se está otorgando. ¿Qué ocurría por ejemplo en un país en donde la población adoptara el silencio como una forma de expresión, de lucha y de protesta? De seguro que ningún gobierno resistiría el impacto de un silencio sepulcral, ni mínimo, ni prolongado. ¿Qué ocurriría en una institución ante una mala acción del superior jerárquico que tenga como respuesta un silencio manifiesto?. No sería de extrañar que la preocupación y el temor, se apoderaría del mismo porque-no cabe duda-que el silencio asusta.

En las instituciones públicas nacionales el hablar se convierte en delito, y si esa acción es crítica se ‘cae en el terreno del crimen’, por lo que pareciera mejor adoptar el silencio como una forma de opinión.

 

Este artículo se publicó el 23 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.