Desarrollo del turismo

La opinión del Abogado, Ex Presidente de la Cámara de Comercio y Ex Embajador de Panamá en México...

 

RICARDO ALEMÁN ALFARO
ricaleman@gmail.com

Cuando hace poco más de veinte años iniciamos dentro del sector privado organizado el impulso al desarrollo turístico en nuestro país, con gran recepción de parte del gobierno del Presidente Endara y de nuestro gran aliado, Billy Ford, jamás soñamos en ver lo que está aconteciendo al final de la primera década de este joven siglo.

Recuerdo nuestros primeros viajes a la República Dominicana, que ya estaba inmersa en un plan maestro de desarrollo del turismo y nos llevaba años luces, aprovechando la coincidencia de contar como Embajador a ese gran panameño y pionero del turismo en Panamá, don Carlos De Janon, quien nos ayudó a contactar al entonces Ministro de Turismo para invitarlo a Panamá a disertar sobre las ventajas de la ya conocida ‘industria sin chimenea’.

Gracias a esas gestiones y a otras de grandes panameños, se impulsó la aprobación de la nueva ley de turismo, sembrando así las primeras semillas de lo que hoy ya se reconoce como uno de los motores principales del crecimiento sostenido de la economía en los últimos años, a pesar de la crisis que vivimos en los finales de los ochenta, de la intervención militar norteamericana y los saqueos, que convirtieron al país en un mar de lágrimas y lamentos.

La transformación de la economía panameña durante los períodos de los presidentes Guillermo Endara y de Ernesto Pérez Balladares, constituyeron los pilares fundamentales de lo que hoy estamos viviendo en nuestro territorio, con mayor vistosidad en la ciudad capital, donde los rascacielos, las carreteras, los grandes centros comerciales y la modernidad en general, se han convertido en imán para las inversiones nacionales y extranjeras, aprovechando las ventajas que se ofrecen.

Pasear por el oeste de la Provincia de Panamá y de la Provincia de Coclé, sorprende a propios y extraños. ¿Cuándo pensamos los panameños que veríamos grandes desarrollos hoteleros, uno tras otro, canchas de golf y atracciones para todas las edades, que han permitido el crecimiento económico y social de las comunidades, generando empleo, producción agrícola, y desarrollo del turismo ecológico?

Como consecuencia de todos estos esfuerzos, que tampoco fue ajena la Presidenta Mireya Moscoso, vemos en el quinquenio pasado bajo el liderazgo del Presidente Martín Torrijos, la promoción y ejecución de nuevos proyectos de edificios para condominios, habitación y oficinas, y el inicio de nuevas obras para albergar hoteles, esperando en los próximos años superar en la capital 10,000 habitaciones, que permitirán recibir más turistas, tanto de negocio como de placer. No cabe duda alguna, que la construcción de la cinta costera ha embellecido la ciudad de Panamá y ha mejorado enormemente el flujo vehicular.

Y qué decir de la bella ciudad de Colón, rodeada por la Zona Libre y de modernos puertos que ahora reciben a enormes cruceros que zarpan desde nuestro territorio, convirtiéndose en lo que se conoce como ‘home port’, provocando empleo y riqueza, gracias también a la construcción de la segunda fase de la autopista Don Alberto Motta, distinguido panameño y empresario, gran impulsor del turismo, que siempre recordaremos con gran cariño.

Afortunadamente para Panamá, en nuestra joven democracia, en general, los presidentes de turno, y sus ministros de turismo, han reconocido ese esfuerzo del sector privado organizado como impulsor de la ‘industria sin chimenea’, y que ya hoy podemos ver con orgullo de panameños que los esfuerzos realizados no fueron en vano, y que bien valió toda la inversión, en tiempo y dinero, efectuada por gran cantidad de buenos empresarios que supieron apostar al triunfo.

Ahora vivimos una nueva época, bajo el amplio mandato que recibió del pueblo panameño el Presidente Ricardo Martinelli. Nos agrada su impulso al desarrollo, como lo son las nuevas carreteras, la ampliación de la cinta costera, la continuación de la autopista a Colón, la autopista Panamá-La Chorrera, y la ampliación de Tocúmen, entre otras. Ojalá que con esa visión empresarial que lo caracteriza, continúe realizando los cambios que aún se necesitan en la industria turística, que permitan mantener el ritmo de crecimiento de la economía; la capacitación humana, a través del INADEH, que transita por muy buen camino; la adaptación de la ley laboral a los momentos de cambio; la reducción de los costos energéticos; y, en fin, todo aquello que se requiera para colocar a Panamá como un verdadero polo de atracción turística, de reconocimiento internacional.

 

Este artículo se publicó el 17 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,
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Decreto obsoleto

La opinión del Ex Presidente de la Cámara de Comercio de Panamá y Ex Embajador de Panamá en Mexico….

RICARDO ALEMÁN ALFARO
ricaleman@gmail.com

Al conocer sobre el último decreto emitido por la máxima autoridad del distrito capital, volví a sentir lástima por la estrechez mental de quienes, sistemáticamente, impulsan año tras año la prohibición de venta y consumo de bebidas alcohólicas en el Día de los Difuntos, costumbre propia y arraigada en algunos pueblos subdesarrollados.

No trato de convertirme en un impulsor del alcohol ni vendedor gratuito de las grandes y pequeñas empresas que se dedican a su venta; se trata de que como Nación iniciemos una discusión sobre si queremos continuar con la mentalidad pueblerina, propia de inicios del siglo pasado, o si, por el contrario, queremos dar el paso hacia la modernidad, la apertura, al crecimiento y desarrollo del país en este mundo globalizado al que hemos apostado, utilizando al turismo como motor impulsor de la economía.   Pero, también se trata, y más importante aún, del ejercicio de nuestros derechos fundamentales como ciudadanos y contribuyentes: al libre comercio, a la propiedad, al trabajo, y a tantos otros ‘derechos’.

Los gobernantes han mantenido como norma culpar a sus antecesores de ‘todos’ los males que encuentran y anuncian en grandes titulares que propiciarán el ‘cambio’; no obstante, nuestro alcalde en vez de transformarse y convertirse en parte del cambio real en el que estamos inmersos, lo que puede apreciarse a simple vista en la ciudad capital y también en otras provincias, decide continuar por el camino trillado, rocoso y lodoso, empantanando a la ciudad, ante la sorpresa de propios y extraños.

Si analizamos el tema desde el punto de vista económico, no existe duda alguna de las pérdidas que sufren los pequeños y grandes empresarios, al impedírseles la venta de los productos que elaboran, distribuyen y venden, que se traducen en salarios pagados por trabajos no realizados, meseros que no ganan su principal sustento, como lo es la propina, además de mantener los gastos corrientes como si estuvieran funcionando.   ¿Quién reembolsa a estos empresarios—contribuyentes de esas pérdidas económicas?

Siento ‘pena ajena’ cuando la gran cantidad de turistas que nos visitan, turismo que en la ciudad capital es, principalmente de ‘negocios’,   no pueden siquiera tomarse una cerveza o una copa de vino en un restaurante, pues los comerciantes pueden ser objeto de multas pecuniarias. Triste espectáculo, que me ha tocado vivir, y que, en su momento, solo pude responder, avergonzado, diciéndoles: ‘es que seguimos teniendo mentalidad pueblerina, a pesar de vivir en una capital moderna, timbre de orgullo de los panameños’.

¿Hasta cuándo la violación a los derechos fundamentales, como lo son, el trabajo, el ejercicio del comercio, la libertad de creencias, al tránsito y a la propiedad? ¿Por qué no puedo comprar una bebida o botella de licor en un establecimiento comercial o supermercado, aunque sea para tomármela en mi casa?   ¿Por qué no puedo vender licor a quien quiera recordar a un ser querido fallecido libando una cerveza o un copa de licor? Señor alcalde, señores concejales, súbanse al tren de la modernidad, cuyo recorrido inició en enero de 1990, que ha permitido la transformación de nuestra querida Panamá en un país que ahora se conoce internacionalmente por su crecimiento, desarrollo, oportunidades, libertad, democracia, y que con grandes esfuerzos de gobernantes, empresarios y trabajadores, intentamos convertir en un país de primer mundo, abierto a todos, nacionales y extranjeros, y deje ya de emitir decretos que resultan en el hazmerreír y provocan pérdidas económicas a gran cantidad de empresarios, trabajadores y al propio Estado recaudador.

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<> Este artículo se publicó el 21 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.