Educación vial, compromiso de todos

La opinión de…..

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CARLOS  CHRISTIAN  SANCHEZ

Educación vial, compromiso de todos

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El jueves 13 de agosto de 2009, cerca de la medianoche, recibo una llamada trasnochadora. Un colaborador nos informa de un trágico hecho que nuevamente dejaba luto y dolor en la comunidad panameña.  Como si fuera la repetición de la clásica escena de la película Señales, en donde el actor Mel Gibson hacía el papel del reverendo que acude al sitio del accidente y ve morir a una persona allegada, así mismo fue lo que encontramos ese día.

Luces de ambulancias alumbraban el lejano paraje en la entrada de la comunidad de Las Garzas. El silencio sobrecogedor de los rescatistas y la mirada de los testigos hacían el ambiente pesado y trágico. No podía creer lo que estaba observando: un camión de carga había chocado de frente con un autobús repleto de pasajeros, el último transporte de ruta disponible a esa mala hora.

Otro vehículo, una 4×4 blanca, también sufre las consecuencias. En fracción de segundos, unas 26 personas murieron y 15 resultaron heridas. Este accidente fue provocado por la imprudencia en el manejo, la irresponsabilidad de aquellos conductores en rebasar por la vía contraria y operar un vehículo bajo los efectos del alcohol.

No es la primera vez que una tragedia de este tipo sacude al istmo. Como corresponsal de la BBC, me tocó cubrir el incendio del autobús 8B–06 en La Cresta. En aquella fecha, 23 de octubre de 2006, otras 18 personas fallecen calcinadas y decenas resultan heridas, algunas con severas quemaduras.

Frustrante es ver que, pese a las advertencias de las autoridades, todavía persiste una conducta agresiva de los automovilistas en recorrer las avenidas y calles de Panamá como si fueran las competencias al estilo Fast and Furious (Rápido y Furioso).

El ambiente mediático sensacionalista ha vendido al público la idea de que los conductores de los autobuses “Diablos Rojos” y los choferes de los camiones volquetes son la peor escoria al frente del volante.   La verdad es que todos los que manejan un vehículo se convierten en potenciales asesinos, incluso en suicidas sin el menor reparo de su actitud.

Han pasado tres meses del accidente en Las Garzas de Pacora y tres años del incendio del autobús en La Cresta, pero la población parece olvidarse de estos trágicos hechos. Por otro lado, las familias de las víctimas y los sobrevivientes piden al Gobierno hacer correctivos frente a la crisis del transporte público.

Lo indicado es comenzar por la educación vial, el rescate de los valores cívicos perdidos, en lo referente al manejo en las vías. La prevención de accidentes y el respeto a las señales de tránsito pueden evitar más muertes en nuestro pequeño país. Son medidas inmediatas para enfrentar la problemática existente.

En los próximos días, las autoridades iniciarán una campaña de educación vial llamada “Un ciudadano responsable en la calle”. Todos tenemos el compromiso de observar el Reglamento del Tránsito Vehicular, aplicando la prudencia en el manejo.

No pasarse la luz roja, no obstaculizar las avenidas, no conducir bajo los efectos de las bebidas alcohólicas ni conducir a altas velocidades en las vías son postulados básicos para recordarle al automovilista la gran responsabilidad que tiene al viajar en su vehículo.

Algo tan sencillo como dejar de conversar por celular cuando uno maneja evitaría muchas desgracias al frente del timón. Pero los conductores insisten en hacerlo, arriesgando su vida y la de los pasajeros del vehículo.

Empero, también los peatones y los usuarios del transporte público tienen que poner de su parte. Según recientes estudios de las Naciones Unidas, cerca de un 46% de los accidentes fatales en las avenidas de Panamá es producto de la mala actitud de los ciudadanos de a pie. Los cruces peatonales (cebras o líneas blancas), así como los pasos elevados, deben ser utilizados por todos.

De igual manera, subirse por la parte trasera de los autobuses es un riesgo para la vida de los usuarios. Hay que dejar esta mala práctica, pues el chofer del “Diablo Rojo” no se percata todo el tiempo de aquellos que abordan por el lado ciego.

La imprudencia de los peatones al cruzar las autopistas de alta velocidad, como los corredores Norte y Sur, demuestra que falta mucha conciencia para entender el peligro que representa atraversar una vía por el lado equivocado.

Los medios de comunicación deben colaborar. Sus recomendaciones y advertencias hacia las autoridades y al público, en materia de prevención vial, son vitales para impulsar este tipo de campañas.

Debemos poner de nuestra parte para implementar la educación vial y cooperar con las autoridades en la prevención de accidentes. Hay que comenzar por el hogar, inculcar a los niños, a los adolescentes y al resto de la ciudadanía el respeto a las leyes de Tránsito. Igual debe suceder en los colegios y en las universidades. Evitemos más desgracias en las vías. Cooperemos para hacer un país más seguro, tanto para conductores como peatones. Y así también, en el futuro, lograremos un transporte digno para todos.

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Publicado el 17 de noviembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

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