Wikileaks y la ampliación del Canal

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La opinión del Economista,  Político y Docente Universitario…

Juan  Jované

El reciente escándalo vinculado con la profunda penetración del Ministerio Público por la corrupción proveniente del narcotráfico y su utilización como mecanismo de represión política y la revelación, proveniente de Wikileaks, según el cual el propio Presidente de la República habría solicitado a los Estados Unidos que le entregara los instrumentos tecnológicos necesarios para realizar pinchazos telefónicos destinados a espiar a la oposición política, han logrado, por su alto impacto en la opinión pública, opacar el contenido de otra información, proveniente de este último medio, de acuerdo a la cuál el Vicepresidente del país tendría serias aprensiones sobre el futuro del proyecto de ampliación de Canal, mientras que el Presidente habría manifestado dudas en torno a la transparencia del proceso de adjudicación de las obras vinculadas con el mismo.

Pese a que altos funcionarios del gobierno se manifestaron rápidamente en apoyo del proyecto de ampliación, lo cierto es que más allá de las posibilidades de corrupción quedan dos elementos importantes que deben ser tomados en cuenta por la ciudadanía.

El primero de ellos se refiere al hecho de que se trata de un proyecto altamente rentable para quien lo construye, a tal extremo que los gobiernos de los países de las empresas que participaron en las licitaciones relativas a la construcción han venido apoyando activamente, cada cual a su manera, la posibilidad de que estos se adjudiquen las licitaciones correspondientes a su ejecución.

A esto solo queda agregar que no deja de ser notable la posibilidad de que una empresa quebrada, apoyada por un Estado también prácticamente quebrado haya logrado adjudicarse la licitación más importante del proyecto.

En segundo lugar, en relación al futuro mismo del proyecto,   es importante recordar, como lo hemos hecho antes, que el crecimiento del volumen de toneladas del Canal de Panamá, variable clave en la actividad del mismo, así como para el financiamiento del proyecto de ampliación y su rentabilidad ha venido creciendo en los tres últimos año a una tasa muy por debajo a la prevista en el proyecto de ampliación, la cual alcanza a un promedio anual negativo equivalente al 0.94%, incluso la tasa positiva mostrada en octubre del año pasado y octubre del presente, resulta extremadamente pequeña al colocarse en tan solo el 0.3%.

Esta situación no resulta necesariamente transitoria, ya que los elementos recesivos observados en la economía norteamericana, principal usuario del Canal de Panamá, no terminan de desaparecer, dando lugar a la posibilidad de un período de estancamiento prolongado.

Por su parte, las últimas noticias sobre la República Popular de China, el segundo usuario más importante del Canal, es que la misma se encuentra preocupada por la posibilidad de un sobrecalentamiento de su economía, lo cual la ha llevado a una elevación de la tasa de interés con el fin de contener su propia tasa de crecimiento.

A esto se deberían agregar las presiones inflacionarias internacionales que también podrían afectar el tránsito por el Canal.   El silencio de la ACP frente a todo esto es ofensivo a la ciudadanía.

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<>Artículo publicado el 4  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Puentes peatonales urgentes

La opinión del Profesor…

Víctor G. Arias T. 

En la ciudad de Panamá se han construido un número considerable de puentes vehiculares, al igual que algunos retornos a nivel; por cierto, algunos no muy bien planificados tanto en su ubicación como en sus dimensiones.

Si observamos el tramo que va desde el cruce de San Miguelito hasta la entrada de Altos de las Acacias, se aprecia que exigen diez puentes vehiculares y dos retornos a nivel, estos dos últimos poco eficientes: cabe destacar que en el sector que se inicia en la entrada de Brisas del Golf hasta la entrada de San Antonio, en una distancia menor de dos kilómetros, existen cuatro puentes vehiculares; sin embargo para la gran cantidad de flujo de vehículos, no son eficientes.

En la Vía Ricardo J. Alfaro existen dos puentes de este tipo mejor ubicados y con dimensiones adecuadas, uno frente a la USMA y el más reciente, en la intersección con la vía que conduce al Puente Centenario y a otros sitios. Con estas dos construcciones el tránsito se ha hecho un poco más fluido, pero no lo suficiente, igual ocurre en otros sitios de la ciudad.

Con los puentes actuales y otros que tendrán que construirse posteriormente, para que su efecto agilice el flujo vehicular, será necesario complementarlos con las medidas que detallamos: los vehículos que vienen de El Dorado y entran a Condado del Rey, y los que salen rumbo hacia San Miguelito o Betania, deben utilizar los retornos de los puentes cercanos a ambos lados de dicho lugar; los que vienen de El Dorado y van para Linda Vista, deben usar el retorno ubicado en la entrada de la Urbanización El Bosque; con estos cambios y otros se eliminarían los semáforos de dichas entradas. Por otro lado, los autos que salen de San Antonio hacia El Parador, en Pedregal, deben hacerlo utilizando algunos de los puentes ubicados en Los Pueblos o el de Cerro Viento. Con estas medidas y otras que se apliquen en dichos lugares y en otros puntos de la ciudad, el flujo vehicular será más rápido con un ahorro de combustible y tiempo para todos.

Así como ha aumentado el número de puentes a desnivel en distintos puntos de la ciudad, ha crecido el número de autos y de personas que tienen que transitar y caminar simultáneamente con los consiguientes peligros, por estas razones se tienen que construir más puentes peatonales bien planificados y tomar las medidas necesarias para que las personas los utilicen, siempre y cuando se les garantice seguridad, en vista de que señalan que no los utilizan, porque son objeto de robos y otros daños por los dueños de lo ajeno; no esperemos que ocurran desgracias o protestas que pueden evitarse.

Son muchos los sitios donde se deben construir pasos peatones, mencionamos algunos que son urgentes: frente a la parada de buses de la Universidad Católica Santa María La Antigua (USMA) y la Universidad Latina, en El Parador de Pedregal, frente a la Contraloría General de la República de Panamá, en El Dorado, en la Vía José Agustín Arango, Vía España, Domingo Díaz y en otros puntos de la ciudad capital.

Muchos de estos lugares mencionados son vías rápidas y por lo menos con cuatro carriles, hacemos énfasis frente a la parada de la USMA y la Universidad Latina, en este sitio es cada día mayor el número de estudiantes, docentes, personal administrativo y trabajadores de dichas universidades y de otras instituciones, que tienen la necesidad de cruzar diariamente la Vía Ricardo J. Alfaro y es sumamente peligroso.

He observado en varias ocasiones peatones poco cuidadosos que cruzan la vía de manera imprudente, esto trae como consecuencia que algunos conductores detengan su auto para que los peatones crucen; sin embargo, los que detuvieron su auto han sido colisionados por otro vehículo con el consiguiente problema. Para evitar estos percances y proteger a los peatones, es urgente construir puentes peatonales en varios puntos de la ciudad.

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Artículo publicado el  24  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Cultura ciudadana: la hora de la verdad

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La opinión de la periodista…

Judy Meana

Una buena dosis de paciencia será el remedio perfecto para estos días en los que se vuelve el tráfico pesado. Estamos más que acostumbrados, pero ya es hora que nos preparemos para los cambios que se avecinan: construcción de puentes vehiculares, interconexiones y reparaciones de calles y avenidas, metrobus y el metro.

Llegó el momento en el que se pondrá a prueba nuestra cultura ciudadana. Modernizar el sistema de transporte y el reordenamiento vial son medidas necesarias que influyen directamente y positivamente en la calidad de vida de las personas. En esta etapa inicial tendremos que hacer algunos sacrificios, los cuales serán llevaderos, si nos proponemos un cambio de actitud; como conductores, peatones o usuarios del transporte público.

Si queremos ser puntuales, debemos programarnos y tomar en cuenta los tranques. Estar atentos a los anuncios que hagan la Autoridad del Tránsito y el Ministerio de Obras Públicas sobre trabajos o cierres de calles y así utilicemos las vías recomendadas.

Los peatones deben cruzar las calles por los pasos de cebra o los puentes peatonales. No estacionemos vehículos en lugares prohibidos. No dejemos pasajeros en mitad de la calle. No obstaculicemos intersecciones de vías. A la hora de utilizar los corredores o viajar en el metrobús, tengamos el pago exacto. Respetemos la fila, el juega vivo trae demoras. Recuerde que el apuro trae cansancio.

“Es mejor perder un segundo de la vida, que la vida en un segundo”. Muchos accidentes de tránsito ocurren por esa prisa, manejo a la ofensiva y falta de cortesía por parte de los conductores.

Como dicen en varios países vecinos que han vivido lo que viviremos nosotros: “las molestias pasan, las obras quedan.”   Añado que, esas obras quedan y es responsabilidad de los ciudadanos valorarlas y cuidarlas.

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<>Artículo publicado el  7  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Un choque, dos choques, tres choque

La opinión de…

 

MARTA  SEGOVIA

Hace algún tiempo, cuando mis hermanos y yo éramos niños jugábamos en la carretera al interior “a contar tortuguitas”; se trataba de contar cuántos Volkswagen Beatles veíamos en la carretera. Ahora, sin tantos de estos curiosos carros, ¿a qué pueden jugar los niños cuando se aburren, digamos, de estar metidos en el tranque de todos los días?,   pues yo tengo una sugerencia: pueden jugar a “contar choques”.

Es lamentable el día a día que estamos viviendo los panameños, a cualquier hora, en cualquier calle, podemos ver choques. Hoy en día puedo contar muchísimos más choques que “tortuguitas” en mis tiempos. ¿Qué está pasando en esta ciudad?   ¿Por qué esta tan caótica?  He tenido la oportunidad de hablar con algunos turistas, muchos de ellos de ciudades enormes, como México DF, y la observación que me hacen es la misma “¿Por qué manejan tan mal en Panamá?”.

¿La respuesta? Solo puedo suponer que es la mezcla de muchos factores y, definitivamente, no todo recae en el Gobierno o en la mala planeación urbana, también es la falta de cortesía y del juega vivo que, lamentablemente, nos distingue a los panameños; falta de respeto por las leyes de tránsito, falta de educación y de tantas cosas que de escribirlas podría tocar susceptibilidades. ¿Qué nos está pasando? ¿En qué clase de país nos estamos convirtiendo? Y es que la educación y la cultura de un país también la podemos medir en la manera como se comportan las personas al tomar un auto y conducir.

Hace unos días recibí un choque por detrás, ¿por qué paso esto?, porque la persona que me chocó no le quiso dar pase a alguien que se le estaba metiendo en su carril, así que para evitarlo aceleró y terminó frenado por mi carro que iba justo unos metros delante de él.   Descortesía, descuido, “mala fe”, podríamos encontrar muchos adjetivos ante esta situación que ocurre tan frecuentemente que las personas que se enteraron de mi choque, como consuelo, me dijeron: “Tranquila, que no es ni la primera ni la última vez que pasa”. ¿Y el consuelo?  Es nulo, solo obtengo frustración.

A mí la verdad me da mucha pena con los turistas que están llegando a esta hermosa ciudad, esperando encontrar una ciudad moderna, cosmopolita, con personas corteses y educadas (justo como están vendiendo la imagen de Panamá en el extranjero) y la impresión que se llevan es que somos personas tercermundistas, sin educación, ni cortesía y, lo peor, que nos jactamos de que “si manejas en Panamá, puedes manejar en cualquier parte del mundo”. Y esta afirmación es de todo… menos cierta.  ¡Más frustración!

 

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<> Este artículo se publicó el 25  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Tranques de vías y mano dura

La opinión de…

 

Víctor J. Fábrega V.

Cuando algo les sale mal o algo les molesta, muchos corren a cerrar las vías públicas, creando descomunales tranques con graves consecuencias para Raimundo y todo el mundo.

Cerrar calles es una de las cosas que de inmediato les sale del alma hacer para desahogarse y llamar la atención sobre sus problemas, sin percatarse de que no importa cuán grave o cuán justos sean sus reclamos, eso es exactamente lo que no deben hacer.

Eso no solo no los ayuda a resolver su situación, si no que se perjudican ellos mismos; perjudican la economía del país, causan problemas de todo tipo y disgustos a la gran mayoría de nuestros compatriotas y visitantes que acaban odiándolos; mas aun si tomamos en cuenta que ellos nada pueden hacer al respecto y no tienen nada que ver con el precio de los guineos ni con sus problemas. En pocas palabras, sin razón, injusta e inútilmente hacen pagar a justos por pecadores.

En los países un poco más civilizados que el nuestro, permiten utilizar plazas y lugares especiales para que todo el que tenga una queja vaya con su cartelón en la mano a que todo el mundo lo vea y los periodistas pueden ir a entrevistarlos y filmarlos. Sin embargo, a ninguno de esos quejosos se les ocurre trancar una calle, porque de inmediato las autoridades despejan la vía a como dé lugar, los llevan presos y los multan. Estas penas aumentan cuando la persona o personas son recurrentes. En Panamá debemos hacer siempre eso mismo y sin excepciones.

Nuestros derechos terminan donde empiezan los de los demás. El derecho al libre tránsito es uno de ellos y su guardián somos todos. Esto es algo elemental y necesario para nuestro rápido desarrollo y convivencia pacífica.

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<> Este artículo se publicó el 24  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/fabrega-v-victor-j/

Desidia en la administración del tránsito

La opinión del Ingeniero y Ex Ministro de Obras Públicas…

José Antonio Domínguez A.

En un artículo anterior dije que escribiría sobre los futuros grandes problemas que enfrentará el país con el ya anhelado –sobre todo por los que no entienden de transporte– Metro. Pero no puedo dejar de expresar la profunda frustración al ver que nuestro país cada día retrocede más en cuanto a la administración del transporte, y quienes están llamados a realizarlo solo dan excusas, presentan futuros planes y hablan y hablan y hablan, pero no resuelven nada.

Jamás había visto tanto desorden en el tránsito como el que vemos hoy. No es únicamente culpa de este gobierno, porque esto viene de atrás. Pero en este gobierno no han hecho nada, tampoco para mejorarlo. Recuerdo que durante la gestión del entonces teniente coronel Manuel José Araúz, las cosas eran muy diferentes, se ponían multas y se controlaba mucho mejor el flujo vehicular. No se permitía manejar por los hombros, muy pocos eran los osados que se robaban la luz roja, en fin, había mucho más autoridad, lo que a su vez infundía más respeto. Pero todo eso se ha perdido y hoy predomina el juega vivo ¡aún dentro de la misma autoridad!

No veo una próxima disminución de los accidentes de tránsito, menos cuando cada vez más se pierde el respeto en el manejo porque no existe autoridad alguna que le ponga el cascabel al gato. Vi en la prensa una foto de una violación enorme de tránsito, con la pregunta ¿Y el tránsito donde está? Bueno, con la intención de tratar de contestar esta pregunta, una respuesta acertada sería la siguiente: “Los mismos miembros del Tránsito se lo están preguntando todavía”. ¿Y nosotros qué estamos haciendo? ¡Nada!

Es más, una buena cantidad de los accidentes tiene un factor de negligencia por parte del Estado; un análisis serio de cada caso podría arrojar resultados muy preocupantes. En países como Estados Unidos casos similares son llevados a la Corte y el Estado es obligado a pagar indemnizaciones por su negligencia. Ojalá aquí llegue a pasar lo mismo, eso haría que el Estado se preocupara por hacer mejor su trabajo. Como experto en el campo, me gustaría ver que la Corte penalizara al Estado cuando éste haya sido negligente y, cuando eso pase, quisiera ver cuál será la acción de nuestros gobernantes en relación a los funcionarios responsables de la negligencia.

Si tuviéramos suficientes fotógrafos para documentar lo que sucede en esta materia en diferentes partes de la ciudad, puedo decir, sin miedo a equivocarme (pero me puedo quedar corto en mi estimación), que en la ciudad capital se dan entre 25 mil y 40 mil violaciones al Reglamento de Tránsito por día, de ellas el 99% no es penalizada. Entonces, ¿Cómo pretenden que se mejore la condición del flujo vehicular en el país?

Para demostrarles qué tan cierto es esto, hagamos una simple operación matemática: Un semáforo debe tener su ciclo cada dos minutos y podemos notar que en promedio tres vehículos se pasan la luz roja por cada ciclo. En un día en un semáforo, en 13 horas que son las de más flujo (de 6:00 a.m. a 7:00 p.m.) tenemos 390 ciclos y tres infracciones por cada uno de ellos nos da un total de mil 170 infracciones. Entiendo que hay 180 semáforos en la ciudad capital, así que debemos tener un estimado de 210 mil 600 violaciones y si a eso le aplicamos un factor corrector de 75% (de las que no se dan), nuestro estimado bastante preciso sería de unas 30 mil violaciones solo por el robo de luz roja.   A esto hay que añadir los giros prohibidos que se hacen todos los días en lugares muy específicos; los únicos que no saben dónde están estos sitios son los miembros del Tránsito, quienes jamás aparecen por ahí.

También hay que incluir el manejo por los hombros, lo que está prohibido y se debe sancionar con multa de 80 dólares; el bloquear una intersección, también, es una infracción. Y así podría mencionar un sinnúmero de violaciones que se dan todos los días.

¿Cuál es el mensaje que se le está dando al conductor en general? La respuesta es muy clara y entendida así por la mayoría: “Tú dale, que la probabilidad de que te multen es nula”, “no te compliques y haz lo que sea más conveniente a ti”.

Una vez más, invito al agente mejor preparado de la Policía de Tránsito y al funcionario mejor preparado de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre a un debate para dialogar sobre este gran problema.

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<> Este artículo se publicó el 20  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/dominguez-a-jose-a/

Otra vez la ACP

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La opinión del Economista,  Político y Docente Universitario…

JUAN   JOVANE 
jovajun@yahoo.com

Una de las premisas para combatir la corrupción y asegurar el ejercicio de la soberanía popular es un flujo de información, veraz y oportuna, el cual se encuentre alejado de toda tentación de confundir a la ciudadanía sobre los hechos más relevantes de la realidad nacional. En este espíritu resulta necesario comentar algunas informaciones que se han venido divulgando en relación a la operación del Canal.

Es así que una noticia, la que asegura basarse en estadísticas de la ACP, destaca que entre enero y junio del presente año 8,448 barcos habrían cruzado el Canal, permitiendo una elevación de 0.8% en sus ingresos en relación al 2009, cifra que anualizada llega hasta el 1.6%.   El problema con esto es que la ACP no parece haber divulgado con el mismo despliegue lo que sigue siendo un problema, el cual se evidencia teniendo en cuenta que, de acuerdo a cifras del INEC, la tasa de crecimiento de las Toneladas Netas que transitaron el Canal entre enero y agosto del presente resultó ser negativa en un monto de 1.1% en relación al mismo período del año anterior. Se mantiene así la tendencia en los últimos años, dado que en el 2008 y el 2009 este total se redujo en 0.8% y 2.3%, respectivamente.

Esto, debemos insistir, contrasta con las proyecciones que utilizaron los voceros oficiales y oficiosos de la ACP para defender el proyecto de ampliación, para el cual se preveía un crecimiento positivo del 3% anual del indicador en referencia, pronóstico que de acuerdo a estos funcionarios provenía de “empresas expertas en este campo”.

De acuerdo a esto el “error” que muestra esta proyección en los últimos tres años es de 4.4 puntos porcentuales anuales, lo que sin duda afecta el financiamiento programado para la obra. Esto explica por qué, pese a los ajustes realizados en los peajes, el ingreso del Canal se esté elevando a una tasa de apenas el 1.6% anual, la cual contrasta con las proyecciones utilizadas para avalar la ampliación, según las cuales este crecimiento debería ser de cerca del 6.5%, mostrando un de “error” de 4.9 puntos porcentuales.

También llama la atención que la ACP, en primer lugar, se haya abstenido de comentar sobre el cambio en el escenario internacional en los últimos años y sus posibles impactos sobre el proyecto de ampliación.

Es así que para esta entidad no le resulta suficiente argumentar que nadie pudo prever la crisis, lo cual no es realidad.    Ahora es evidente que como lo han destacado, Krugman, Roubini y Stiglitz, entre otros, la economía norteamericana, la principal usuaria del Canal pase por un período relativamente prolongado de estancamiento, generando consecuencias adversas para el nivel de tránsito por el Canal.

No menos peligroso resulta ser la amenaza de una guerra de divisas entre EE.UU. y la República Popular de China. El país necesita una discusión sobre el problema, no evasivas.

 

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<>Artículo publicado el  16  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/jovane-juan/
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