Prevenir accidentes con educación

La opinión del Diputado de la República….



VICTOR JULIAO III

vjuliao@asamblea.gob.pa

Desde hace un año y dos meses presenté, ante el pleno legislativo, un proyecto de ley que busca crear la Comisión Nacional de Educación y Seguridad Vial. El objetivo primordial de esta iniciativa es reducir en un 40 por ciento los accidentes de tránsito, mediante la orientación y enseñanza a conductores y peatones.

El documento fue llevado a la Comisión de Comunicación y Transporte, hace un año. Allí se nombró a una sub comisión para que lo analizara y luego de algunas modificaciones se aprobó en primer debate y se mandó a la presidencia de la Asamblea para que se iniciaran los trámites que permitieran llevarlo al pleno para su segundo debate. En la sub comisión el proyecto durmió casi un año y la razón de su atraso la encontré en la reticencia de quienes dirigen la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre, ATTT. Una vez consensuada la iniciativa con la ATTT se logró vencer ese obstáculo, pero con sorpresa he visto cómo se ha dilatado la decisión de llevar este proyecto al pleno para su segundo debate. Mientras mi idea ha marchado a paso de tortuga, la ATTT ha salido a los medios con planes y programas parecidos o idénticos a los que presenté hace un año y dos meses. Estoy escudriñando, estoy buscando las razones que han motivado los atrasos en la creación de esa Comisión Nacional de Educación y Seguridad Vial y todo apunta hacia la dirección general de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre. Fui elegido por el voto popular y una de mis atribuciones es la de someter ante el pleno, proyectos de ley que beneficien a la población. Eso debe tenerlo claro la dirigencia de la ATTT. Les solicito, de la manera más enérgica, a las autoridades de la ATTT a que se definan. No podemos continuar improvisando en asuntos tan delicados cuando en la Asamblea existe un proyecto de ley que reglamentará y regulará, con una metodología científica, lo que todos acariciamos… una educación vial para prevenir accidentes. El problema no se resuelve con acciones que surgen al calor de las catástrofes y luego desaparecen. Las campañas tienen y deben ser permanentes, tal como se propone en el documento que presenté, repito, hace más de un año. Esta comisión, que se crea mediante este proyecto, realizará los estudios científicos que dé, como resultado, la difusión de los planes acordados con el objetivo de educar a la población sobre la forma de conducirse en las calles y avenidas de nuestro país. Este organismo, una vez sea convertido en Ley de la República, tendrá, entre sus principales propósitos los siguientes: Promover la cultura de responsabilidad vial; promover campañas de sensibilización, divulgación y cumplimiento de las normas de tránsito; desarrollar proyectos de educación vial, en todo el país; desarrollar planes de divulgación y conocimiento de las normas de tránsito desde la etapa escolar; facilitar el cumplimiento de las disposiciones legales, a través de material gráfico y audiovisual; evaluar las normas técnicas y legales y promover sus modificaciones cuando los estudios técnicos así lo ameriten y promover la creación de organismos provinciales multidisciplinarios en la materia, permitiendo la participación activa de la empresa privada.

Será una comisión interdisciplinaria con una junta directiva compuesta por los ministerios de la Presidencia, de Gobierno, de Obras Públicas, de Salud, de Educación, de Trabajo y Desarrollo Laboral y la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre. Este organismo podrá ampliarse con la participación de los municipios, de las organizaciones de transporte público, tanto de pasajeros como de carga, las asociaciones de usuarios del transporte de pasajeros, los institutos y escuelas de manejo y organizaciones de la sociedad civil.

Que la ciudadanía sepa que este diputado es consciente del gran problema que representa la irresponsabilidad de conductores y peatones. Muchos de nosotros aborrecemos la esclavitud porque ella maltrató, mancilló y mató a inocentes, pero existen otras esclavitudes que pueden salvar vidas; seamos esclavos en el cumplimiento de las reglas de tránsito para que se acaben las lágrimas; para ahogar ese grito lastimero de una madre, un padre, un hijo, un amigo o conocido que murió por la falta de una educación vial.

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<> Este artículo se publicó el 3  de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Educación vial

 

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La opinión de la Doctora en Medicina y miembro del Club Rotario de Panamá….

MARISÍN  VILLALAZ  DE  ARIAS

marisin.villalaz@gmail.com
Hace más de cinco años repito que debemos dar importancia a tres materias en la escuela: educación vial, política y sexual por considerarlas de gran valor en los curriculums. No he podido llegar a donde debo y por esto he decidido escribir tres artículos sobre las mismas, aunque sea para desahogarme sola.   Insisto en la necesidad de una buena educación en general y más de algunos temas por considerarla indispensable.

Educación vial nos lleva a tener un mejor manejo en las calles, sea de parte de los conductores como de los peatones. Mientras circulamos, vemos la cantidad de veces y maneras de violar los reglamentos del tránsito, la mayor parte de ellas por ignorancia o por juega vivo, pero ambas por falta de educación. Los panameños no utilizamos las luces direccionales sin importar el que viene detrás y el daño que nos hacemos. Estacionamos, aun debajo de un letrero de no estacionar sin importar los reglamentos; claro que no hay donde estacionar y esto no le importa a nuestros alcaldes, pero obstaculizan la circulación. Siempre hay un vivo que se cruza con la luz roja recién puesta porque la impaciencia los lleva a cometer accidentes que solo Dios sabe por qué no son más frecuentes. Cruzarse de vía en calles dobles sin importar con el que viene detrás. Podría continuar, pero solo diré que todo está en la falta de policías en las calles que pongan boletas y en la falta de educación vial.

Si creen que violando esos reglamentos, llegarán primero, están equivocados. La educación debe venir desde jóvenes para que pueda llevarse a cabo una mejor circulación vial. Si bien es cierto que durante la dictadura militar tan funesta, decayó la educación en Panamá y vino el paternalismo, la ignorancia no exime de culpa. Es indispensable que retomemos el buen rumbo de la educación para hacer de ella el centro de nuestro crecimiento y permitir ser un país aunque sea de tercer mundo porque ahora solo somos de quinto. Es por esto que empujamos la importancia de la educación vial, pero no de dos renglones sino completa, que se sienta que mejora nuestra vida y coadyuva a tener una mejor ciudad. Si bien pensamos en el crecimiento económico, pensemos también en la parte educativa para bien de la mayoría y que nos enseñe lo básico sobre cultura vial para dejar a nuestros muchos un mejor futuro. Seamos buenos ciudadanos, mejores conductores y peatones.

 

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<>Artículo publicado el  24  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos de la autora en: https://panaletras.wordpress.com/category/arias-marisin-villalaz-de/

Programa de educación vial

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La opinión de la Doctora en Medicina y miembro destacada del Club Rotario….

Marisín Villalaz de Arias 

He leído con satisfacción la noticia de que se iniciará un programa de educación vial, del que conozco algo por estar involucrado el Club Rotario de Panamá.   Desde hace casi una década he insistido en su importancia porque sin educación no hay desarrollo.   De poco sirven los valores si se desconoce lo que hay que hacer porque no lo hemos aprendido y en esa forma lo pondremos en práctica sin dificultad.

La educación vial, junto a la sexual y la política, son indispensables y ya que en las escuelas no se enseña porque las autoridades durante años no han querido comprenderlo, pues que otra institución la enseñe porque los problemas de tránsito en Panamá son inmensos. Si llevamos a cabo una buena campaña para enseñar a los peatones a cruzar las calles por las líneas de seguridad y éstas están pintadas correctamente, la gente con cultura y valores lo hará y por algo se empieza. Pero si las personas nunca lo han aprendido, por más valores que tengan, no lo practicarán por desconocimiento de las mismas. He allí donde reside el error y residió desde la dictadura militar, cuando desmejoraron nuestro patrón educativo para que la gente fuera menos culta y apoyara lo que el dictador quisiera. Es bueno recordar historia para no olvidar y evitar cometer los mismos errores. Por esto pienso que muchos de los educadores que hoy se oponen al adelanto educativo, son producto de aquellos tiempos y no han superado los cambios y la modernización; más bien se han quedado en la mediocridad y así le enseñan a nuestra juventud que sale mal preparada y sin los conocimientos necesarios para ser un país de primer mundo.

A raíz de un artículo anterior, un educador me escribió reclamando que yo generalizaba cuando me refería a los educadores. Si bien es cierto que los hay muy buenos y consagrados, los que manejan los gremios no pertenecen a ese grupo y son los que llevan la voz cantante. Aquellos buenos educadores deben imponer su voluntad por tener la razón y ayudar a salir del estancamiento. Si ellos permanecen callados, seguirán religiéndose los mismos retrógrados y continuaremos detenidos en perjuicio de la juventud que nos gobernará después y nuestro futuro es negro.

Ojalá lo comprendan los dirigentes y los mediocres y que Dios oriente a las autoridades del tránsito para continuar con la educación vial para bienestar de millones de panameños.

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<> Este artículo se publicó el 20  de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.
Más artíuclos de la autora en: https://panaletras.wordpress.com/category/arias-marisin-villalaz-de/

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La necesaria educación vial

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministra de Estado….

MARIELA SAGEL

Ha sido muy bien recibido el anuncio del director de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) de que se va a realizar una gran campaña de educación vial. La idea me parece excelente y si se llega a concretar, deben tomarse en cuenta tanto los peatones como los conductores, para que todos elevemos el nivel educativo en este aspecto.

Está comprobado que la mayoría de los accidentes que involucran atropellos se dan por imprudencia de los peatones.  El desorden con el que acostumbran manejar los conductores de taxi, que paran en cualquier lado para recoger un pasajero, debe ser tomado en cuenta, pero por ambas vías: por el taxista como por el que requiere el servicio.

Otro punto importante es el conducir por el lado izquierdo de la carretera, cuando la vía sea de dos carriles, que es el que debe utilizarse para avanzar (rebasar o cruzar un auto que va a una velocidad inferior). En esas vías se ven unos carros que parecieran que estuvieran vendiendo huevos, manejando tranquilamente por el lado izquierdo, para desesperación de los que sabemos que las reglas internacionales señalan que este carril es para ir más rápido.

Ya hace más de diez años se decretó que se debe usar el cinturón de seguridad, así como que no se debe hablar por el celular cuando uno está conduciendo. Es impresionante cómo se ven rampantemente a muchos conductores hablando por el teléfono móvil. Esto podría hacerse si se cuenta con un ‘hands free’ o manos libres (sea un cable con audífonos o un tecnológico sistema de blue tooth). Estas medidas deben reforzarse y sobre todo, hacer tomar conciencia a los que manejan lo peligroso que es tener la atención puesta en una conversación y no en la ya de por sí caótica red vial de la ciudad, o las carreteras del interior.

Otro factor que se debe tomar en cuenta es la cortesía en el manejo. De nada sirve bloquear una intersección cuando cambia la luz en un semáforo porque no se gana nada, más que un disgusto. De la misma forma, si uno no puede avanzar, se debe ceder el paso a los peatones que estén esperando cruzar, porque no se gana nada bloqueándoles el paso.

Antanas Mockus, cuando fue alcalde de Bogotá, enfocó su cambio de la ciudad en una nueva cultura ciudadana. No veo nada malo que copiemos lo bueno que han hecho otros.

<> Este artículo se reprodujo de la publicación del 18 de octubre de 2010 en el diario El Siglo,  a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el credito que les corresponde.
Más artículos de la autora en: https://panaletras.wordpress.com/category/sagel-mariela/

Por un sistema de educación vial

La opinión de…

Rolando Caballero Navarrete 

Aplaudo la iniciativa de la Autoridad de Tránsito de subir las multas y de crear nuevas sanciones para quienes obstruyan las calles, pero creo que tanto el Ministerio de Obras Públicas (MOP) como los municipios deberían establecer en ese mismo sentido planes para agilizar el tránsito por las ciudades del país y no solo en la ciudad capital.

Se necesita una acción combinada de las autoridades en cuanto a la educación vial, tanto de conductores como de peatones; aunque es legal, no es justo que sancionen a un conductor por hacer alto sobre una línea de seguridad, cuando la misma se encuentra exactamente en el sitio en que el auto debe parar para hacer el alto respectivo y poder observar, correctamente, antes de cruzar la vía. ¿No creen que deberían colocar las líneas de seguridad unos cuantos metros atrás de las esquinas, para que así los vehículos no se vean en la obligación de pararse encima? Así, la autoridad podría exigir al peatón que las use para cruzar.

Es cierto que necesitamos educación vial, no solo porque el panameño cruza las vías por donde le da la gana, sino porque los conductores no tienen el menor respeto por quienes, como yo, procuramos usar la “línea de inseguridad” al cruzar una avenida. No voy a hablar del país del norte, pero en gran parte del continente, cuando una persona pone un pie en la línea de seguridad los autos automáticamente tienen la obligación de detenerse y darle paso; aquí en Panamá pasan rozando al lado del peatón, sin importar que pudiesen golpearlo y causar una tragedia.

Hagamos una campaña a conciencia sobre el tema, una campaña de educación con los recursos que sean necesarios para que tanto el MOP como las alcaldías del país desalojen las aceras. Así los peatones no tendrían que caminar por las calles (como pasa en la ciudad de Colón); también para que los vehículos se puedan estacionar en los lugares adecuados, lo que no pueden hacer, porque esos lugares están obstruidos por una caseta de buhonería o por mercancía de los almacenes, cuyos dueños se apropian de los estacionamientos, sin pagar por ese derecho a los municipios respectivos.

Debemos implementar la construcción de paradas de buses decentes, no como las de la ciudad de David en donde los buses paran en la mitad de la calle; de esta forma los vehículos, pasajeros y peatones podríamos circular de mejor modo en las vías nacionales, sin necesidad de andar “chifeando” el tráfico. Lo que propongo forma parte de un plan estructurado interinstitucional que no surtirá efecto si mezclamos la política y si dejamos que las ganas desmedidas de hacer dinero se mezclen en el mismo.

Espero que los involucrados tomen esto como un consejo, no como una crítica, y empecemos a trabajar por mejorar la vialidad en nuestras ciudades.

<> Este artículo se publicó el 17 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa,  a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Educación y más educación

La opinión de la Doctora en Medicina…

Marisín Villalaz de Arias 

En 2005 publiqué un libro donde ya hablaba de la necesidad de educación vial, sexual y política y he continuado machacando sobre lo mismo sin resultado ninguno. Hace un par de meses le pregunté a la Ministra Molinar qué opinaba sobre la enseñanza de las mismas y me respondió que no eran necesarias porque se buscaba un ciudadano integral que no cometería faltas. Siento disentir con ella porque de nada sirve un ciudadano con valores, ética y honestidad si desconoce los reglamentos del tránsito y cruza la calle donde le da la gana por desconocimiento. Ahora escucho que no sé cuantas personas darán charla en las escuelas sobre educación vial. ¡Bienvenidas!

No tienen que ser materias de un año; puede ser de enseñanza parcial pero educar al peatón y al que maneja; educar al futuro gobernante como a quienes depositarán su voto y así formar estadistas para el futuro que sean elegidos por méritos y no por politiquería.

Los jóvenes piensan primero en el sexo y luego en sus estudios; pues enseñemos a llevar correctamente esas relaciones para evitar embarazos prematuros que acaban con el futuro de esa muchacha que debiera estar jugando con muñeca. Solo con ir por la calle nos percatamos del desconocimiento del reglamento de tránsito, lo que permite que se cometan todas las infracciones posibles en detrimento de la vida de los demás. Necesitamos enseñar a utilizar las luces direccionales, convenciendo de la importancia de las mismas; del uso del cinturón de seguridad; de manejar con cuidado y otras cosas; sin embargo, la palabra educación brilla por su ausencia en todo sentido. Y todavía siguen rebajando el índice académico para el ingreso a la universidad y ahora bajan el estándar para evaluar a las universidades existentes y su subsistencia.

Compatriotas: sin educación este país no podrá ser jamás de primer mundo y no saldremos del subdesarrollo. En las oficinas públicas y privadas, en general, la atención al cliente deja mucho que desear; el desgano y la indiferencia es de pavor. Me pregunto ¿qué será de los jefes de esos empleados y dónde está su educación para mandar y organizar a sus subalternos? Priva la malacrianza y el poco me importa y no podemos ir contra la corriente porque, si está tramitando un papel, lo esconden para que nadie lo encuentre y así vengarse. Los clientes somos prisioneros de los empleados, para mí, corruptos y deshonestos. Necesitamos educación y ojalá nos la den ahora.

<>Artículo publicado el 8  de septiembre de 2010 en el diario  El Panamá América a quien damos, lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Reforma a las normas de tránsito

La opinión del Abogado….

Carlos Antonio Harris Jiménez

Luego de las pobres reformas que se le hicieron a las normas de tránsito y circulación vial en el año 2006 mediante el decreto 640 de 27 de diciembre de ese año, aspirábamos a que en las próximas reformas, las autoridades competentes pensaran en una Ley de tránsito y circulación vial, pero desafortunadamente no ha sido así.

En el 2006, se hizo por el negociado de las nuevas licencias y ahora vemos que se hace en contra de molinos de viento, Los medios anuncian que se aplicarán fuertes sanciones a los que conduzcan despacio y con precaución, sin embargo la noticia que aspirábamos los entendidos en la materia, un fuerte aumento por el exceso de velocidad que se ha comprobado a nivel mundial que es la primera causa de accidentes fatales no hemos escuchado, que será aumentada tampoco en esta ocasión, debe ser que todavía está en estudio, como en alguna ocasión afirmó en medios televisivos el Secretario General de la ATTT.

En algunos países de la Comunidad Europea se ha elevado a categoría de delito el conducir a exceso de velocidad; conducir en estado de ebriedad, aunque no sea parte de un hecho de tránsito y lesionar la integridad física de las personas y conducir sin el seguro obligatorio de automóviles; medidas que se han adoptado, por la creciente epidemia de los accidentes de tránsito. Lamentablemente nuestras autoridades y los conductores panameños no entendemos que sin educación vial vigilada, nunca lograremos reducir el fenómeno de los accidentes de tránsito. Esperábamos una norma que hiciera obligatoria en todos los planteles educativos del país, iniciando en la primaria, la educación vial, no como sanción sino como parte de formación del ser humano que queremos que sean nuestros ciudadanos.   Esperábamos normas de apoyo como sería la ley que le pondría un límite de consumo de licor todos los días de la semana, por ser el conducir en estado de ebriedad comprobada, una de las primeras causas de accidentes de tránsito fatales.

La congestión del tránsito es uno de los principales problemas de la circulación vehicular en la ciudad de Panamá, los benditos tranques de todos los días y en su momento las autoridades competentes acertadamente decidieron establecer el sistema de semáforos inteligentes o sincronizados o como los quieran llamar, cuyo objetivo es acortar o reducir el tiempo de los conductores en sus trayectos de circulación en hasta un veinte o veinticinco por ciento, pero el sistema no está funcionando a su capacidad completa por lo irresponsables que somos los conductores panameños y por la incapacidad de nuestras autoridades.   Incapacidad de nuestras autoridades, porque la verdadera razón por la que el nuevo sistema de semáforos no funciona a su plenitud, es porque no se sancionan fuertemente a los conductores que obstruyen su funcionamiento cuando se detienen en los cruces con semáforos, exactamente debajo de ellos, interrumpiendo el tráfico en todos los sentidos.

Pero no se trata solamente de que las autoridades establezcan las sanciones necesarias para mejorar la circulación vial y reducir los accidentes de tránsito y sus consecuencias. La pregunta es ¿quién va a imponer estas sanciones?, si actualmente se producen cantidades de infracciones durante todo el día y no se ven agentes de tránsito para sancionar a los infractores.    Es decir, de nada sirve establecer una tremenda cantidad de sanciones si no hay la autoridad necesaria para aplicar las mismas.   Y por otro lado, imponer sanciones sin establecer educación vial, es por gusto, porque no se crea conciencia en la persona.

Este mismo medio ha informado que en esta semana la Junta Directiva de la ATTTT, estará conociendo un Decreto Ejecutivo que reforma el Reglamento de Tránsito, vigente.   Cabe preguntar si se han hecho las consultas y ajustes necesarios? Tan sólo y por ejemplo, lo relacionado al seguro obligatorio a favor de terceras personas y los seguros de asientos para los pasajeros de vehículos de transporte público, no está funcionando porque tampoco hay sanciones para los propietarios de vehículos que incumplen las normas que establecen esta obligatoriedad, ni está debidamente reglamentado su funcionamiento.

Desafortunadamente, no tengo espacio en esta entrega para incluir las más de cincuenta y dos observaciones que hemos hecho al actual Reglamento de Tránsito y que hemos entregado a las actuales autoridades competentes.

<>Artículo publicado el 2  de septiembre de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor,   todo el crédito  que les corresponde.