Las ONG y el desarrollo de los pueblos indígenas

La opinión de……

JOSÉ  HANS  STAFF

Me he detenido a pensar acerca de la labor de algunos grupos organizados sobre las necesidades de los pueblos indígenas.   Es común pensar que estas organizaciones son importantes y que comparten un fin común, que los ayudan y protegen, que hacen valer sus derechos por considerarlos una clase débil y en desigualdad de condiciones. Ahora bien, cuando estas comunidades indígenas tienen una posibilidad de desarrollo, de mejora en su calidad de vida, salen pequeños grupos, pero que con mucho ruido se oponen e interfieren en el camino para que estos pueblos indígenas gocen de una vida más digna y de más de igualdad.

Dicen que es porque al darle desarrollo se interfiere con su cultura y tradiciones. Si se les proporciona una casa mejor, dicen que se desprecia las casas que ellos hacen; si les da acceso a nuevas escuelas dicen que no se respetan sus formas de educación, si se les da acceso a mejores condiciones de vida como agua a través de acueductos y electricidad, dicen que se interfiere en la forma como ellos se relacionan con la Tierra; si se les da acceso a una mejor salud dicen que no se respeta la forma como ellos se tratan con medicina natural.

En pleno Siglo XXI deberíamos aceptar que es posible lograr un desarrollo que respete la cultura y tradiciones de estos pueblos. Pero parece que lo que estos grupos quieren es que los pueblos indígenas sigan siendo distintos, padeciendo necesidades y siendo objeto de estudio, miembros de una especie rara.

Me pregunto porqué, si en verdad luchan de forma genuina para protegerlos, se les hace difícil verlos gozando de una mejor calidad de vida, de algo parecido a lo que los miembros de estos grupos hoy pueden disfrutar. Seamos claros, la gente de estos grupos es educada en buenos colegios y universidades, viven en zonas desarrolladas, envían a sus hijos a buenas escuelas, acceden a buenos hospitales, comen bien, tienen autos, electricidad. Pero, por qué ellos sí y las familias indígenas no.

Les pido a estos grupos que, si su objetivo es ayudar a que la vida de los indígenas sea una experiencia más placentera, digna, llena de posibilidades para un mejor futuro, que trabajen para ese fin, que es sin duda un fin glorificador. Junten fondos para apoyar el desarrollo, pues, el desarrollo y la preservación de las culturas son posibles cuando hay buenas intenciones.

Estamos en una era en la cual hemos avanzado mucho en el diálogo, la tolerancia y convivencia pacífica. Seamos hacedores de cosas buenas. Experiencias pasadas deben ser una referencia para no repetirlas más. Reconozcamos el avance de nuestra civilización como algo bueno que nos llevará a un nuevo lugar, aún más lleno de oportunidades para todos.

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Publicado el 16 de febrero de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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