Hospital humano (II)

La opinión del Sacerdote Católico de la Pastoral de la Salud…..

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Marlo Verar H.

3. El modelo benigno-humanitario de hospital:  Si presentamos este modelo como ideal no negamos que los dos anteriores tengan elementos que no pueden estar ausentes, como la necesidad de un excelente personal de salud altamente preparado, y como el tener una gran capacidad administrativa para manejar el hospital. En este modelo apostamos como valor fundamental a la dignidad del ser humano y el respeto a los derechos humanos. Es un modelo que se inspira en los modelos de ética médica. Digamos que viene hacer la otra punta del triángulo junto con los dos primeros. Podríamos decir que este tercer modelo favorece la definición de salud como bienestar, mientras que los otros dos la definen como ausencia de enfermedad. Salud como bienestar físico, psíquico, social y hasta espiritual. Sobre este último elemento no nos referimos exclusivamente a lo religioso, ya que el aspecto espiritual es muy amplio.

Hace unas pocas semanas participamos de una capacitación de 3 días sobre la búsqueda de ese modelo de hospital “benigno-humano” que deseamos. Estuvieron personal de los hospitales: Instituto Oncológico, Hospital del Niño, Hospital Santo Tomás y del Complejo Hospitalario CSS, además funcionarios del Ministerio de Salud y otros invitados. Se evidenció mucho un ambiente de unidad entre el personal de estas instituciones. Este primer aporte de primer nivel de formación tiene entre sus objetivos profundizar en el concepto de salud, reconocer a la persona enferma como un ser integral que merece nuestro respeto, personalizar las relaciones de los trabajadores entre sí, estimular el trabajo en equipo y colaboración interdisciplinaria y motivar la conformación de un Equipo de Humanización en cada institución. Percibimos que los participantes quedaron muy motivados. Estuvieron presente desde consagrados profesionales de la salud en sus especialidades, hasta aquel que recibe al paciente ambulatorio en la puerta o en una camilla. Por supuesto que es un paso pequeño de lo que hay por delante. Pero comprendemos que ochenta (80) personas salieron motivadas. Tenemos la esperanza que se puedan lograr los otros niveles de capacitación donde se establecerían los equipos de humanización en cada hospital; Esperamos que la capacitación continúe con más personal y que ésta se extienda a los demás hospitales del país.

Agradecemos a las autoridades que hicieron posible esta formación. El despacho de la Primera Dama, como las autoridades del MINSA.

Los participantes salimos muy positivos de hacer realidad nuestros “hospitales más humanos”, e influyamos por la educación en valores en el campo de la salud, pues tenemos gente muy valiosa.

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Este artículo se publicó el  26  de abril de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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Por un hospital humano

La opinión del Sacerdote Católico de la Pastoral de la Salud…..

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Marlo Verar H.


La organización de los sistemas de salud en nuestras sociedades no es tarea fácil. Los gobiernos luchan por establecer sistemas que funcionen para que la salud llegue a todos los ciudadanos por igual. Por poner un ejemplo, hace poco Estados Unidos, producto de una crisis de años, ha reformado su sistema público de salud. Tarea dura, considerando que la aplicación total de esta ley tardará años.

La salud es un tema que mueve grandes intereses en el mundo. Si a las grandes potencias se les hace tan difícil organizar sus sistemas de salud, ¿cómo será para los países pobres? Si bien es cierto que estamos muy lejos de encontrar un modelo de salud que funcione perfectamente, no podemos cruzarnos de brazos pensando que las soluciones surjan por magia. Hay mucho que hacer en materia de salud y es responsabilidad de todos.

Un aspecto sumamente importante en esta materia es la hospitalización. Hoy queremos hacer una reflexión sobre un “hospital humano”. En general la población panameña percibe una gran distancia entre lo que se está viviendo en atención y lo que debiera ser.

En el mundo de la salud algunos lo llaman deshumanización o humanización. La humanización depende de nuestra capacidad de acercamiento al enfermo, de la comunicación que tengamos con ellos, con la familia de éstos y entre el personal.

Un hospital podría ser excelente, desde el punto de vista de su tecnología, y a la misma vez deshumanizado en lo que respecta a la atención. Por poner un ejemplo, a un paciente se le hace un procedimiento de última técnica, pero no se le informa o explica lo que se le hace. Es cierto, también, que no toda la responsabilidad es del personal, consideremos la historia del enfermo y su entorno personal, como también las condiciones en que se labora y las estructuras existentes. Algunos estudiosos en esta materia nos presentan distintos modelos de hospitales. A lo largo de la historia éstos han ido cambiando poco a poco, veamos.

1. El modelo técnico–científico, producto de la medicina del siglo XX. La prevención, el diagnóstico y la terapia son procedimientos que dependen cada vez más de la tecnología. Hasta llegar a un punto en que el hospital puede convertirse en un centro de excelencia científica. Se tiende a que los valores de este hospital estén centralizados en el conocimiento científico y la eficiencia técnica. El riesgo está en que el éxito de esta empresa es curar y no “sanar”. Se tiende a despersonalizar al enfermo. La muerte viene siendo un fracaso o desastre.

2. El modelo comercial–empresarial. Este modelo ha penetrado mucho en nuestros países. La medicina va perdiendo su mística de sacrificio apostólico y se convierte en un negocio. Se puede prometer salud al enfermo en nombre del lucro. Esto es muy delicado puesto que la medicina no puede convertirse, bajo ninguna circunstancia, en comercio. El médico pierde mucha de su autonomía y el paciente termina siendo de la institución y no del médico. Debilitándose las relaciones personales tan necesarias en la relación médico–paciente. Finalmente el paciente se encuentra en el dilema de que si tiene dinero será bien atendido, hasta sentirse en una especie de hotel cinco estrellas, pero si no tiene los recursos, otra es la historia.

3. El modelo benigno–humanitario de hospital. Si presentamos este modelo como ideal, debemos reconocer que los dos anteriores tienen elementos que no pueden estar ausentes, como la necesidad de un excelente personal de salud altamente preparado y como el tener una gran capacidad administrativa para manejar el hospital. En este modelo apostamos, como valor fundamental, a la dignidad del ser humano y el respeto a los derechos humanos.

Es un modelo que se inspira en los modelos de ética médica. Digamos que viene a ser la otra punta del triángulo, junto con los dos primeros. Podríamos decir que este tercer modelo favorece la definición de salud como bienestar, mientras que los otros dos la definen como ausencia de enfermedad. Salud como bienestar físico, psíquico, social y hasta espiritual. Sobre este último elemento no nos referimos exclusivamente a lo religioso, ya que el aspecto espiritual es muy amplio.

Hace pocas semanas participamos de una capacitación de tres días sobre la búsqueda de ese modelo de hospital “benigno–humano” que deseamos.  Asistió personal del Instituto Oncológico, Hospital del Niño, hospital Santo Tomás y del complejo hospitalario de la CSS, además de los funcionarios del Ministerio de Salud y otros invitados. Se evidenció un ambiente de unidad entre el personal de estas instituciones.   Este primer aporte de primer nivel de formación tiene entre sus objetivos profundizar en el concepto de salud, reconocer a la persona enferma como un ser integral que merece nuestro respeto, personalizar las relaciones de los trabajadores entre sí, estimular el trabajo en equipo y colaboración interdisciplinaria y motivar la conformación de un equipo de humanización en cada institución.

Percibimos que los participantes quedaron muy motivados. Estuvieron presentes desde consagrados profesionales de la salud en sus especialidades, hasta aquel que recibe al paciente ambulatorio en la puerta o en una camilla. Por supuesto que es un paso pequeño de lo que hay por delante. Pero comprendemos que 80 personas salieron motivadas.

Tenemos la esperanza de que se puedan lograr los otros niveles de capacitación, donde se establecerían los equipos de humanización en cada hospital; esperamos que la capacitación continúe con más personal y que ésta se extienda a los demás hospitales del país.

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Este artículo se publicó el  24  de abril de 2010 en el diario La Prensa y el 25 de abril en el diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.