El folklore y la transformación curricular

La opinión de la Profesora en Ciencias Sociales….

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Viodelda G. de Castillo

Recientemente se ha retomado el debate acerca de cómo mejorar la calidad del sistema educativo nacional. El tema no es nuevo. Ha sido recurrente por los últimos 50 años, sin que se hayan registrado verdaderos adelantos y menos aún resultados que puedan mostrarse a la sociedad. Por el contrario, cada vez el tema se torna más complejo, convirtiéndose en un problema que amenaza el pleno desarrollo del país.

Los especialistas en estos temas tratan de encontrar una fórmula que conjugue los conocimientos académicos, con la efectiva praxis en los distintos campos. Buscan que la actividad educativa profundice en la formación y práctica de los valores morales y fortalezca en los ciudadanos los componentes de su propia identidad.

Una de estas herramientas es la inclusión de la asignatura de folklore en el currículo del sistema educativo panameño. La experiencia docente en el campo de las ciencias sociales permite establecer las bondades e identificar los resultados que se observan en quienes han recibido conocimientos y prácticas en aspectos relacionados con la tradición y las costumbres que fundamentan el origen de la nacionalidad panameña. Ciudadanos que desde temprana edad son orientados y estimulados a valorar las tradiciones nacionales, muestran sin reparo su orgullo hacia aspectos representativos del quehacer patrio. Se desarrolló, de ese modo, un sentido de pertenencia hacia la tierra que los vio nacer.

La misma Constitución Nacional, al dedicar un articulado al tema de la educación y la cultura, coloca a Panamá entre las naciones del mundo que dan una sustentación doctrinaria a la enseñanza del folklore en las escuelas y colegios del país. Cumplir con este precepto constitucional es una responsabilidad de las autoridades nacionales de educación que contarían así con una herramienta insustituible para enfrentar los problemas sociales. Inculcar en los niños y jóvenes el valor y el orgullo hacia las raíces culturales del país, motivarlos a reconocer sus orígenes y el legado de tantas generaciones, daría resultados insospechados y haría más atractiva la oferta escolar.

Del folklore se derivan muchas actividades conexas, que podrían realizarse al aire libre. El folklore involucra la artesanía, el baile, la danza, el teatro, la música, el canto, la literatura, entre otras actividades, que hacen aflorar en los niños y jóvenes dones y talentos latentes que requieren estímulo y orientación.

Es de esperarse que las autoridades del Ministerio de Educación respondan a esta urgente demanda y valoren el llamado de los niños y jóvenes del país y de los docentes conscientes porque la asignatura de folklore se incluya en el currículo del sistema educativo panameño.

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Publicado el 6 de marzo de 2010  en el Diario El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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