El peligro de la prisa

La opinión del Comunicador Social….

Jaime Quijada 

Creo que la Dirección de Contrataciones Públicas ha tomado la decisión correcta al suspender la licitación para la construcción de cinco hospitales a nivel nacional, para permitir la participación de un mayor numero de empresas en ese acto público, lo digo porque sin duda alguna esta decisión se traducirá en una mayor competencia por esos contratos y con ello se obtendrán mejores precios y mejores condiciones para el Estado.

Sin embargo me preocupa que esta búsqueda de una mayor competencia en las licitaciones públicas, no parece haber permeado a todas las entidades públicas, de hecho, una muestra de la falta de conciencia sobre el peligro que implica realizar una licitación de una obra grande y compleja a la carrera, es lo que ocurre con la licitación para la construcción de la Línea 1 del Metro, la cual se pretende realizar el próximo 30 de julio pese a que muchas empresas interesadas en participar en este acto público han advertido que el tiempo para presentar sus propuestas es muy corto.

Entiendo que este es uno de los proyectos insignia de la administración del presidente Ricardo Martinelli y que seguramente existe el interés de que la obra culmine a tiempo para que el actual mandatario pueda inaugurarla, pero basta echar un ojo a lo que la prisa y la falta de planificación adecuada provocó en casos como el Metro de Medellín, en Colombia, cuya licitación inició en 1983 con un costo de 656 millones de dólares y sólo hasta doce años más tarde, en 1995, pudo inaugurase en su primer tramo, pero a un costo superior a los 3,000 millones de dólares. O bien, a la línea 3 del Metro de Caracas, en Venezuela, que se proyectaba tuviera una capacidad para transportar a 240,000 pasajeros al día y actualmente no transporta ni la mitad.

No olvidemos que el actual gobierno ya ha otorgado prórrogas en proyectos como el Metrobús que resultó en una licitación transparente y exitosa, sin olvidar que planificar mejor los proyectos no tiene por qué afectar negativamente la fecha de entrega del mismo por parte del contratista, es más, la inclusión en los contratos de cláusulas que premian en efectivo el cumplimiento cabal, de los cronogramas de las obras sin duda puede ayudar a que la Línea 1 del Metro y cualquier otro proyecto que ejecute el Gobierno Nacional,se entregue a tiempo e incluso antes de tiempo, tal como ha ocurrido en las obras de ampliación del Canal y en casi todos los proyectos que ejecuta la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).

Además, con la rápida pérdida de popularidad del presidente Ricardo Martinelli y la posibilidad de que una nueva confrontación con los sectores de la sociedad civil que se oponen a Ley 30 de 2010, conocida como la Ley 9 en 1 o Ley chorizo, el Ejecutivo no puede darse el lujo de dejar que esta obra se convierta en un “Elefante blanco”, con todo el desgaste político que esto le significaría y las adendas futuras en sobrecostos que seguramente le costarán millones de dólares a todos los panameños.

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Este artículo se publicó el  22  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Unidad Nacional y el Futuro

La opinión del Comunicador Social….

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Jaime A. Quijada

Ahora es tiempo de unir y construir, de dar vuelta a la página del ayer y mirar al futuro. La alternabilidad es una condición fundamental de madurez democrática. La unidad nacional merece crédito por ello.  Las tareas de un gobierno son muchas, pero las prioridades esenciales deben ser pocas. Para mí, el “sello del cambio”, además de la gestión, debiera ser: La Unidad Nacional y el Futuro.

A mi juicio, las prioridades para sólo los cuatro años y meses que faltan serían, la primera es el empleo, que depende del crecimiento, la inversión, la productividad, la innovación, el emprendimiento. Es la madre de todas las batallas en el desarrollo. Una batalla a la que la Unidad había renunciado de hecho. La prioridad social debe ser siempre para el desempleado, y sólo después para el que ya tiene algo.

La segunda prioridad es la pobreza extrema y la equidad en la repartición del crecimiento. Es segunda, porque sin la primera no hay nada que repartir. Por eso puede y debe haber bono de 100 para los 70, la red de oportunidades, y otras medidas asistencialistas. La otra, la verdadera, es de largo plazo, y es básicamente el acceso a la educación de calidad, gran falla de la grandes Concertaciones. Es la gran puerta de la libertad. Asistencialismo donde se necesita hoy, pero creando oportunidades para siempre. La oportunidad más digna y más libre es el buen empleo, y eso depende de la educación.

Lo tercero es la imperiosa modernización del Estado. Modernizar, descentralizar, digitalizar e integrar, eliminar trabas burocráticas, manejar bien las empresas públicas, cumplir en la salud, infraestructura, rehabilitación, en fin. Lo que hay que achicar es el gobierno, no el Estado.

Lo cuarto es la batalla frontal contra la delincuencia y el narcotráfico. No podemos ser ambiguos, se requiere apoyo de todos. Finalmente, lo último, pero no lo menor, es la necesidad de multiplicación del capital social, es decir, las confianzas cruzadas, el gobierno efectivamente de unidad, la no discriminación ideológica, el entendimiento, la búsqueda de consensos, y una verdadera tolerancia. El peso de la prueba lo tiene siempre el que está arriba, es decir, hoy es Ricardo Martinelli y el gobierno los que deben mostrar grandeza, generosidad y marcar la pauta.

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Artículo publicado el 11 de marzo de 2010 en el Diario El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el credito que les corresponde.

La salud no tiene bandera política

La opinión del comunicador social…….

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JAIME A. QUIJADA G.

Con preocupación veo la decisión del Ministerio de Salud de romper con el programa Operación Milagro, establecido por nuestro país y Cuba, considerando que los beneficiados son panameños de estratos humildes, que no pueden pagar oftalmólogos privados.

Hoy, podemos decir que más de 49,727 cirugías completamente gratis se realizaron durante las dos etapas de este convenio. En la primera etapa, en Cuba, fueron 5212 y más de 44,515 cumplidas en el centro oftalmológico ubicado en la provincia de Veraguas.

La atención a más de 74,961 pacientes con complicaciones por cirugía que se comportó en 0.82% como promedio en las diferentes etapas.

Significa esto un beneficio entre costo, atención y garantía de vida para los panameños que se atendieron, desde todas las evaluaciones técnicas establecidas por los organismos regionales y mundiales de Salud.

En medio de esta decisión cabe preguntarnos cuántos oftalmólogos en nuestro país están autorizados para realizar cirugías; si contrastamos el costo comercial promedio por cirugía, que se estima en más de B/2000 por persona, podríamos concluir que los 74,961 panameños no hubieran tenido la oportunidad de atenderse con estos especialistas.

Si hacemos un análisis de estos panameños, es probable que muchos de ellos no compartan la ideología política del gobierno cubano, pero eso no fue óbice para optar por la oportunidad de tener mejores días.

La salud no tiene precio ni mucho menos bandería política y es por eso que les hacemos un llamado a las autoridades de Salud, para que se re nueve este convenio, porque faltan unos 40,000 panameños para ser atendidos.

El compromiso es darle repuesta a un pueblo, máxime cuando se trata de la salud, por lo que lo aconsejable es que dejemos de lado cualquier sesgo basado en intereses personales, políticos o ideológicos, porque lo importante es la verdadera transformación del Sistema de Atención de Salud para beneficio del pueblo.

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Publicado el 11 de febrero de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá y el 12 de febrero de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Un presidente con fuerza


Un presidente con fuerza
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Jaime A. Quijada G.- Comunicador Social

Cada día que pasa con el nuevo gobierno, entiendo que el presidente Martinelli sí sabe lo que quiere; se preparó para dirigir un país con toda la fuerza sin medir consecuencias, ni repercusiones sociales, políticas ni económicas. Las acciones realizadas durante los primeros días de gobierno demuestran que él sabe jugar con las preferencias y la fortaleza que tiene como presidente elegido con una cantidad de votos importante.

Hoy me estoy convenciendo que al ver al Presidente en un consejo de gabinete, aprobando las primeras propuestas de gobierno como los bonos a los jubilados; y actuando en el caso Figali, en el área de Amador, con ese ímpetu para demostrar que, sin importar de quién fuera el padrinazgo y protectorado de los que retaban a las autoridades, esto se acabó en el país.

Pareciera que este modelo de gobernar es lo que el pueblo exigía a todos nuestros ex presidentes, quienes demostraron no haber tenido la fuerza para cumplir sus promesas de campaña teniendo todo un pueblo apoyándolos.

Los presidentes PRD y del arnulfismo se fueron a la parte económica, a las obras macros; pero el sentir de un pueblo de tener un representante en el Ejecutivo con fuerza, lo esta demostrando un presidente de la derecha.

Hoy tenemos que ver las razones que tiene el presidente Martinelli de hacer las cosas bien: el representa la versión del cambio de los dos gobiernos tradicionales durante los últimos 20 años; tras la invasión, desempeñó su papel dentro de ambos gobiernos, tiene consigo el saber mercadear su figura y utilizar muy bien las campañas mediáticas y, sobre todo, darle al pueblo lo que quería ver después que grandes figuras como Omar Torrijos y Arnulfo Arias, quienes supieron jugar bien su posición de líderes con la juventud, los trabajadores y las mujeres.

Sigamos analizando cada día que pasa al presidente Martinelli, y veremos una gran figura controversial dentro de los nuevo presidentes nacidos de movimientos que han demostrado tener como base fundamental observar sólo lo negativo de los partidos tradicionales y tratar de acabar con ésos cuando no tienen fundamentados sus ideologías y estrategias políticas; lo demostró en la campaña política cuando doblegó a los arnulfista y derrotó al partido mayoritario, el PRD.

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Publicado el 15 de julio de 2009 en el diario El Panamá América a quien damos, al igual que al autor, todo el crédito que les corresponde.