¡Vergüenza debería darle!

La opinión de….

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ISRAEL OBANDO

Recientemente, el diputado Abraham Martínez escribió un artículo lleno de inexactitudes, sin base ni argumentos convincentes, titulado “¿Quién Defiende al Consumidor?”. Lo que el diputado aún no legisla es que, desde hace casi cuatro años, existe una Ley aprobada en el mismo hemiciclo donde él juró ser parte del entonces Decreto Ley 9 y ahora la Ley 45 de 2007, que protege al consumidor de una forma integral.

En el artículo de marras, el autor nos hace ver tres imprecisiones que no pueden pasarse por alto.

En primer lugar, reporta sobre la existencia de la especulación y el acaparamiento, y de la carencia de una política regulatoria de precios en los productos básicos.   Lo que el diputado no comprende es que la especulación es la compra y venta de bienes de cualquier tipo, con el único propósito de beneficiarse de las variaciones en su precio de mercado, aún cuando en determinadas condiciones la apreciación del producto por los diversos agentes económicos está garantizada y no es, por lo tanto, especulativa en el primer sentido.

Igualmente, el acaparamiento no existe en el sector de productos de consumo. Imagínese que un agente intente acaparar la leche de cartón para venderla cuando ésta haya encarecido su costo. El producto lácteo, al igual que muchos otros, tiene su fecha de expiración, lo cual no le convendría al agente considerar tal práctica. Y con respecto a la ausencia de regulación de precios en Panamá, tal vez se le escapa de la mente al susodicho padre de la patria que en la actualidad el combustible y el cilindro de gas de 25 libras están regulados por el Gobierno Nacional. ¡Craso error para un ex legislador!

La segunda metida de pata, a pesar de que se le ha explicado en innumerables ocasiones y llamado su atención por su desatinado enfoque, es lo relativo a la supuesta falta de consistencia en torno a las cifras y el costo de la canasta básica.   Es importante reconocer que tanto la Acodeco como la Contraloría y el Ministerio de Economía y Finanzas tienen sus propias metodologías, las cuales se reflejan en el momento de dar información al público. En cuanto al MEF y a la Contraloría, su planteamiento consiste en realizar un áudito general sobre los precios y sus tendencias, incluyendo marcas en el mercado total de bienes, muy diferente a lo que realiza la Acodeco que tiene como obligación el identificar e informar las opciones más económicas para los consumidores en los distintos centros de distribución y áreas de expendio de productos y servicios.  De esa forma, la información de la Acodeco detalla el precio más barato por sector, no así la marca del producto o del servicio. Y al final, como en toda economía donde impera la libre oferta y demanda, es el consumidor a través de esta herramienta de información de precios el que escoge y decide de acuerdo a sus hábitos, costumbres y presupuesto, el precio que más le conviene.

Y finalmente, el último desliz del diputado “ regulador ”, es que la Acodeco como institución mantiene una actitud inactiva y cómplice con el poder económico, debido al decaimiento de las clases más vulnerables. Este comentario inapropiado y temerario requiere de una respuesta directa sobre la forma en que la Acodeco opera y atiende los asuntos de su competencia. Para tal efecto, la Acodeco ha recaudado desde su creación en 2007 más de $4 millones provenientes de las multas impuestas a diversos agentes económicos que violan los derechos de los consumidores y además ha devuelto más de $54 millones a los consumidores en sumas por casos de garantía, devoluciones de bienes y reclamos por servicios mal o no prestados. Todo esto demuestra, además de la acción y del compromiso con los consumidores, que la Acodeco es un pilar de vocación de los temas institucionales y de la agenda del país.

Tristemente, a uno de los padres de la patria se le ha ocurrido apuntarla sesgada e injustamente. Si al diputado Martínez, a estas alturas, no le impresionan las cifras anteriores, entonces requiere de un minucioso examen que le permita entender las funciones de la misma. Pero, si por el contrario, lo que persigue es despertar al monstruo, lo ha logrado. Los panameños sensatos no requerimos de gestos pueriles ni actitudes desencajadas para llamar la atención. Acodeco está hoy fuerte y robusta para no solo paliar el temporal de cuanto neófito se aparezca en el camino, como cuando algún diputado hace su aparición sin ninguna buena intención, también está para defender a los consumidores y velar que la libre competencia promueva el bienestar de todos los panameños.

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Artículo publicado el 12 de marzo de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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