Crisis de la administración de justicia, realidad insoslayable

La opinión del Jurista y Profesor de Derecho Procesal, Magister…


RAMÓN F. CASTELLANOS A.

Cuando en un país, la justicia es demasiado lenta, el sentido de ella, su ideal de justa, desaparece, dándole paso a su contrario, ‘La Injusticia’ conjuntamente con su homólogo, su majestad ‘La Corrupción’, la que camina muy de cerca de la mora y de la demora injustificada de los jueces.

Lo que acontece hoy día con la justicia, tanto civil como penal, no puede ser ignorado por ningún gremio que se identifique con los Derechos Humanos, porque los más afectados con el imperante y rampante leseferismo, es el ciudadano común, el que le confía su problemática a un profesional del Derecho, para que en su representación le pida ‘auxilio’, al administrador de justicia, quien de conformidad con el procedimiento establecido debe, responder en un término preestablecido, pero por lo general el grito de ‘auxilio’, llega después que el derecho de la víctima ha desaparecido o ha sucumbido.

Llegar a ciertos despachos es como ir a una presentación de un artista a escuchar dos o tres canciones, en este caso, las canciones son: ‘Está por Resolver’ o ‘Está en Lectura’; igualmente se puede escuchar una que dice: ‘Está en saneamiento’. En este estatus pude permanecer semanas, meses y, en algunos casos, varios años. ¿Por qué pasan esta cosas? Por varias razones en nuestro concepto, una de ellas es la ignorancia o inexperiencia en la materia, pereza mental o en espera de una proposición o instrucciones superiores, lo que estaría en abierta violación del Principio de la Independencia Judicial.

En la actualidad, en la esfera jurisdiccional como en la esfera de instrucción, hay una flagrante violación de lo señalado en el artículo 215 de la Constitución, en esta jurisdicciones no existe la Economía Procesal, muy por el contrario, existe un exceso de formulismo muy rampante, por cierto.

El ‘Leseferismo jurídico’ existente, el que tiene a la Administración de Justicia, a decir del Dr. Secundino Torres Gudiño, como una verdad de a puño, caminando a tres (3) velocidades, ‘Lenta’, ‘Súper Lenta’ y ‘Parada’, nosotros le agregamos ‘Súper Parada’. ¿Pero cómo enfrentamos este problema que tiene a la justicia en estado de colapsar de manera irreversible? Existe una realidad, el problema tiene y debe ser enfrentado, si es necesario solicitar la renuncia de magistrados de la cúpula como del nivel superior, por su ineficiencia y estar promoviendo el peculado con la figura de jueces de descarga. Tampoco podemos soslayar el gran número de quejas por conductas que pugnan con la ética.

Si los llamados a solucionar la Crisis en que han inmerso la Administración de Justicia, por estar en intereses distintos a sus apostolado, no enfrentan tal situación, a nuestro criterio los usuarios de esa administración de justicia deben enfrentar, de manera frontal, el problema para que las generaciones que nos pisan los talones, quienes reciben nuestras enseñanzas, NO encuentren el sentido contrario de lo que es justicia con toda su secuela de corrupción, para que no nos señalen como los responsables del leseferismo rampante, por ello, debemos procurar de manera valiente que ellos encuentren una verdadera y recta Administración de Justicia, verdaderos administradores, éticos, morales, el ideal de lo que llamamos JUSTICIA.

NO queremos concluir sin antes externar el pensamiento de dos maestros e ilustres procesalistas, el primero Santiago Sentís Melendo y el uruguayo Eduardo Couture, el primero llegó a expresar lo siguiente:

‘Una nación puede vivir con ministros prevaricadores. Pero no Puede vivir con administradores de justicia prevaricadores. Si el gobierno en nombre de la razón de Estado, no impide la falta de moral, de ética, y de seguridad, podemos decir que no hay garantías para nadie, a decir verdad, ya no hay Estado de Derecho’.

‘El Derecho valdrá, en un país y en un momento histórico determinado, lo que valgan los jueces como hombres. El día en que los jueces no cumplan con su deber de administrar justicia conforme a la ética y la moral, ningún ciudadano podrá dormir tranquilo’.

<> Artículo publicado el 9 de octubre de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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