La Junta Revolucionaria en la gesta separatista- Primera parte

– La opinión del Docente Universitario, Político y Ex Vice presidente de la República…

– Dr. Ricardo Arias Calderón – –

 Panamá al independizarse de España y adherirse, ‘espontáneamente y según el voto general de los pueblos de su comprensión’   a la Gran Colombia bolivariana de manera similar a la manera como se integraron Venezuela y Ecuador a la Gran Colombia,  lo hicieron con el ánimo soberano de compartir de igual a igual los destinos nacionales, no con un ánimo de subordinarse a un poder central y desaparecer su identidad como pueblo.

Los diversos movimientos, -diecisiete en total- separatistas que se dieron a lo largo del siglo XIX tales como el de 1840 a 1841, la llamada por Goytía ‘primera república’, de Panamá, bajo la presidencia del General Tomás Herrera y la experiencia del régimen federal de 1855 á 1885, fueron todos, indicios de que Panamá a través de su vínculo con Colombia había llegado a constituir un sujeto colectivo.

Quienes argumentan que los panameños sólo buscábamos la autonomía y no la independencia, incluso hasta en 1903, desconocen la clara progresión de los espíritus sobre el tema a lo largo del siglo XIX y el impacto que tuvo la negativa del Senado de Colombia al rechazar el Tratado Herrán-Hay el 22 de enero de 1903 en virtud del cual los EE.UU. pensaban construir el Canal en Panamá por concesión de Colombia.

El peligro de separación definitiva de Panamá de Colombia fue advertido por diversos representantes panameños en el Senado, incluso por Don José Domingo de Obaldía Gallegos último gobernador nombrado en el Istmo.

En la tarea de transformar el departamento en república, los conservadores que habían triunfado en la ciudad de Panamá en la Guerra de los Mil Días, aunque habían perdido en el interior, tomaron la iniciativa y asumieron la jefatura en la Junta Revolucionaria. Don José Agustín Arango ocupó la presidencia de dicha Junta y también la presidencia de Junta Provisional de Gobierno y hubiera podido ocupar la primera presidencia constitucional tal como le propuso el Dr. Manuel Amador Guerrero.

 Los miembros de la Junta Provisional de Gobierno convocados por Arango, eran ocho, cinco conservadores incluyéndole a él, Nicanor Arturo de Obarrio, Manuel Amador Guerrero, Tomás Arias, Nicanor Arturo De Obarrio y Manuel Espinosa Batista; y tres liberales, Ricardo Arias Ferraud, Federico Boyd y Carlos Constantino Arosemena.

Tan pronto se formalizó la declaración de independencia en la sesión del Consejo Municipal del 4 de noviembre de 1903,   se hizo imprescindible establecer un gobierno que se llamó la ‘Junta Provisional de Gobierno’.    Estuvo presidida por Don José Agustín Arango, con Tomás Arias Ávila y Federico Boyd como miembros del triunvirato, los dos primeros conservadores y el tercero liberal.   Se le ofreció el puesto que ocupó Tomás Arias a su hermano de padre Ricardo Arias Feraud, pero esté argumentó que Tomás tenía más experiencia gubernamental que él en un momento en que se necesitaba grandemente para iniciar el gobierno panameño.

Cuando Boyd viajó a Washington con Amador para tratar de supervisar la negociación de Bunau-Varilla sobre el Canal, fue sustituido durante su ausencia por Manuel Espinosa Batista, miembro suplente de la Junta Provisional de Gobierno, quien también era conservador.

El Gabinete de la Junta se dividido por partes iguales, entre conservadores y liberales. Por parte de los conservadores, fueron nombrados Manuel E. Amador, como Secretario de Hacienda,  Nicolás Victoria Jaén como Secretario de Instrucción Pública, pero al excusarse fue nombrado otro conservador, el Dr. Julio J. Fábrega y el General Nicanor A. De Obarrio como Secretario de Guerra y de Marina.

Por partes de los liberales fueron nombrados Eusebio A. Morales como Secretario de Gobierno, Francisco Vicente de la Espriella como Secretario de Relaciones Exteriores y Carlos A. Mendoza como Secretario de Justicia.

No cabe la menor duda que hubo resistencias y rechazos a la independencia por partes de personalidades, familias y pequeños grupos por diversas razones, incluso por una intensa adhesión afectiva de algunos a Colombia y a lo que ella representaba.

En el desarrollo de su leyenda negra, Olmedo Beluche considera la unanimidad con respecto al 3 de noviembre como mito o falsedad argentando que: ‘no todos los panameños anhelaban la separación’  y destacó el hecho de que Victoriano Lorenzo ‘ante el pelotón de fusilamiento rogó por la unidad de todos los colombianos’  .

Oscar Terán en su libro contra la independencia señala que ‘la mitad de las provincias no se habían pronunciado al 6 de noviembre’ y atribuye a la represión que ‘no haya habido mayores expresiones de rechazo a la independencia’.

 Sin duda, el caso más notorio de rechazo fue el de Belisario Porras principal líder de los liberales en Panamá, quien había sido jefe político y militar de los liberales durante el primer año de la Guerra de los Mil Días y desde entonces vivía en Centroamérica. Por su rechazo la Corte Suprema de Justicia en 1905 le quitó la nacionalidad, de acuerdo con la Constitución Título III, Artículo 7, numeral 3°, la última parte.   Pero la recobró según la rehabilitación por la Asamblea Nacional prevista como posibilidad por el mismo Articulo 7.

En el orden administrativo la preocupación primordial de la Junta Provisional de Gobierno fue financiera y a propósito de la misma, deja saber que la Junta ‘ha dado instrucciones a la Legación de la República de Panamá en los EE.UU. para tratar de darle forma distinta de la pactada al pago de la suma de 10 millones de dólares por los EE.UU a Panamá.

La Junta le indicó a la legación que este Gobierno Republicano preferiría reducir a 2 millones lo que le sería entregado a corto plazo, y que el resto, en principio pagadero a la fecha de la ratificación del Tratado, que fuera invertido en una renta perpetua sobre el tesoro federal de los EE.UU.   Ello la Junta lo justificaba por un sentido de equidad con las futuras generaciones, argumento que anticipa sorprendentemente algunos de las razones conservacionistas que se utilizan hoy en día y, además, por el peligro de ‘despilfarros inevitables’, cuando ‘un capital enorme’ se introduce en un país como el nuestro.

Hago notar que esta actitud de la Junta Provisional de Gobierno no se compagina fácilmente con la acusación de que varios miembros del grupo de próceres se beneficiaron personalmente de los fondos que se utilizaron para la independencia.

En el mismo orden financiero, la Junta destaca su esfuerzo por establecer restricciones en el uso de los fondos a los que ha tenido o tendrá acceso

 Cabe recordar que la Convención Constituyente autorizó el otorgamiento de 24 becas a estudiantes de escasos recursos para que pudieran continuar sus estudios, incluso a los más altos niveles, en el exterior y luego tendrían el compromiso de servir al Estado panameño por un período de 3 años, tema que se abordará posteriormente con más detalle.

Al mismo tiempo que la Junta Provisional de Gobierno realizaba su labor, la constituyente elaboraba la Constitución de 1904.

La Convención fue presidida por Pablo Arosemena, insigne liberal con muy amplia experiencia política y burocrática en el gobierno colombiano.

Los 32 miembros de la misma se distribuyeron por partes iguales entre los dos partidos, el liberal y el conservador.

El más erudito constitucionalista actual, Jorge Fábrega Ponce, considera esta Constitución como demasiado individualista, y sin duda, tiene razón.

Pero hay que recordar que el individualismo era característica en esa época tanto de liberales como de conservadores. La ventaja de enfatizar los derechos individuales de las personas, es que cuando en nuestra historia posterior se ha querido establecer regímenes que reducían o negaban estos derechos, como por ejemplo, los regímenes de las constituciones de 1941 y 1972, han terminado por fracasar entre otras razones por su desconocimiento de cuanto los panameños han valorado y valoran sus libertades individuales, lo cual se debe en parte a la Constitución de 1904.

Es un hecho sin embargo, que esta Constitución no contenía un reconocimiento de derechos sociales, sino que bajo el ‘Titulo II, Nacionalidad y Extranjería’ que distingue entre los diversos derechos individuales.

Otro aspecto interesante de dicha Constitución es la manera como organiza el Órgano Ejecutivo. Para comprender algunos de los detalles de esta organización hay que tener en mente la cronología del establecimiento y funcionamiento de las instituciones al comienzo de la República.

ariyan@hotmail.com

<>

<> Este artículo se publicó el 7 de noviembre de 2011  en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/arias-calderon-ricardo/
Anuncios

Carta al Dr. Ebrahim Asvat del Dr. Ricardo Arias Calderón

La opinión de…

Ricardo Arias Calderón

Panamá ,   27 de enero de  2011
Doctor
EBRAHIM ASVAT
Estimado amigo:
Tu renuncia a la presidencia de las compañías que publican La Estrella de Panamá y El Siglo, periódicos a los que con éxito restauraste gran parte de la credibilidad perdida durante largos lustros y colocaste nuevamente entre los rotativos independientes que aportan a la comunidad panameña una cuota de verdad y criterio autónomo, es una pérdida lamentable. 

Las presiones a las que has sido sometido en el ejercicio de la libertad de expresión en este gobierno de Ricardo Martinelli, revelan la descomposición social en la que la actual cosa nostra que nos gobierna está sumiendo a Panamá. La mordaza que han tratado de ponerte revela cuan baja es la condición de quien no permite la crítica.

Esta actuación se suma a la lista de crímenes y abusos, no exhaustiva, que presentaras en tu Bitácora del viernes 14 de enero, a la que hay que agregar los recientes atropellos a la población Ngöbe Buglé que protestaba ayer por el proyecto de reformas al Código de Recursos Minerales. Esta visión resume la inequidad que por momentos caracterizó tiempos pasados, de forma tal que el año y medio de gestión de los líderes ‘del cambio’, rivaliza con algunos de los peores aspectos de la dictadura por su ineficacia y crueldad. Si a nosotros no nos paralizase la norma moral, que no retiene a mucha de la gente de gobierno, de que la vida privada es coto vedado a la crítica mordaz de la política, el asombro ciudadano sería superlativo.

Con respecto al caso específico de la masacre cometida en las personas del Centro de Cumplimiento de Menores en Tocumen, debo reiterar como con consternación hemos visto a los custodios y policías, no solo negar auxilio e impedir que los bomberos cumplieran con su deber, sino ser los causantes del incendio y así asesinar con sevicia a estos jóvenes que claman piedad llamando a su madre como último refugio al que recurrir en la hora fatal; escandaliza escuchar cómo, ante estos clamores, se burlaban sarcásticamente, salomando como si estuvieran en una cantadera y profiriendo la fatal sentencia: ‘¿no eras hombrecito?, muérete ahora’.

Las evidencias fílmicas son contundentemente claras para condenar a estos autores materiales del hecho delictivo y violatorio de los derechos humanos, pero existen otros a quienes también cabe responsabilidad política y administrativa; por ellos la colectividad clama igualmente.   Éstos son quienes encabezan el Órgano Ejecutivo: Martinelli, Mulino y Méndez, últimos responsables del control de la Policía Nacional según la Constitución Política de la República, y ni hablar del director de la Policía Nacional,  todos deben ser sometidos a juicio, no solo al crítico de la comunidad, sino al de la justicia.

El país ha escuchado sin olvidar, las frases lapidarias del presidente y su ministro de Seguridad, respecto a la manera como se enfrentarían a los delincuentes; cabe pensar, por sus actuaciones, que en mente tienen además, a quienes se les opongan y critiquen.   Estas afirmaciones no se borrarán, a pesar de las tibias declaraciones y condolencias presentadas en televisión el fin de semana pasado.

Tú tienes, Ebrahim, el honor de ser una víctima más, pero has demostrado que tus convicciones son tu lanza y escudo.

Cordialmente te saluda, tu amigo,

Ricardo Arias Calderón

 

Este artículo se publicó el  8  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

In Memoriam Carlos Andrés Pérez

La opinión del Ex Vicepresidente de la República…


Ricardo Arias Calderón 

El dos veces Presidente por elección popular, Carlos Andrés Pérez, murió el 25 de diciembre pasado en Miami, en el exilio, por su oposición frontal a Hugo Chávez, quien lo utilizó como excusa para su intento de golpe de Estado en 1992. Pidió a su familia que sus restos no reposen en Venezuela hasta que no esté libre de la dictadura.

 

 

Su muerte pasó con poco reconocimiento, sin embargo, Carlos Andrés Pérez sin duda es unas de las personalidades latinoamericanas más destacadas del siglo XX, desconocer este hecho sería una falta de leso humanismo.

 

Le traté durante un periodo no menor de 15 años y asistí a su segunda toma de posesión en 1989, en donde pronunció un discurso tan ambicioso que más bien parecía que se dirigía al planeta como el secretario general de las Naciones Unidas o como el presidente de un Estado panlatinoamericano, según el sueño de Bolívar.    Su proyección fue tan amplia y abarcadora que parecía irreal a las circunstancias concretas.

 

El hecho de invitar a su asunción al poder, a los tres miembros de la nómina presidencial de la Acción Política Opositora de inspiración Civilista (ADO Civilista) señalaba el cambio de postura de Venezuela: del apoyo al general Torrijos en razón de la lucha nacionalista panameña por nuestro canal y todo lo que resultó de demagógico en sus promesas de justicia social, al rechazo al general Noriega por su brutal dictadura y carencia de todo ideal patriótico. Carlos Andrés había cambiado de postura y quería que el mundo lo supiera.

 

En esa ocasión hablé personalmente con él sobre el régimen de Noriega que se estaba desintegrando ante las manifestaciones civilistas y las medidas de bloqueo económico de los Estados Unidos.   En los últimos meses del año 1989 pasamos los días más angustiosos por la cercanía previsible del fin de la dictatura y el comienzo de la democracia.   Durante este tiempo Carlos Andrés seguía de cerca los eventos en Panamá, a mi casa llamaba frecuentemente por teléfono, ya sea él personalmente o su ministra de la presidencia, Beatriz Rangel, para saber qué había sucedido en las 24 horas previas, y si yo necesitaba algo o alguna gestión para mi seguridad.

 

A principios de 1990, ya en democracia, nos reunimos nuevamente a instancias suyas, pero discretamente pues yo era vicepresidente y Venezuela aún no reconocía al gobierno. Le propuse a Endara, en función de una conducta ejemplar de alianza, que me acompañase en al viaje Joaquín Fernando Franco, quien a pesar de haber hecho todo lo posible por evitar que la Democracia Cristiana surgiera en Panamá, era lo suficientemente realista para reconocer que no había tenido éxito en las últimas elecciones en 1984.    Entre los temas suscitados por el presidente venezolano estuvo el derecho a bases militares norteamericanas más allá del año 2000, que él daba por sentado, le respondí negativamente disipando así sus ideas prefijadas.

 

Al final Carlos Andrés nos dijo que consideraba política y democráticamente conveniente que el país tuviera una nueva elección y sabiendo que el Presidente Endara no aceptaba ninguna acción que pusiera en duda su derecho a la Presidencia, le manifesté que después del trauma de fin de la dictadura, de la invasión norteamericana y del vandalismo subsiguiente, Panamá no aguantaba una indecisión más en su realización de un gobierno democrático efectivo.

 

Al tomar el avión que Carlos Andrés había puesto a nuestra disposición para el viaje a la isla La Orchila, donde nos recibió, yo iba confiado que Venezuela nos reconocería a corto plazo y la conversación había sido una prueba de evaluación política de los nuevos dirigentes panameños. El resultado, a mi juicio, fue positivo.

 

Mucho se ha comentado el papel que Carlos Andrés Pérez tuvo durante los 21 años de la dictadura pero cualquiera que haya sido éste, debe tenerse en cuenta para una justa apreciación el rechazo a Noriega y su atención a los problemas y necesidades democráticas de los panameños, de otro modo se faltaría a la verdad.

*

<>Artículo publicado el  13  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

La última oportunidad del Presidente Martinelli

La opinión del Ex Vice Presidente de la República…

Ricardo Arias Calderón 

ariyan@cableonda.net
Todo indica que el Presidente quiere dejar su nombre muy en alto y que desearía cinco años más, vía reelección, para hacerlo. Para ello debe encarar la pérdida de oportunidades que él mismo ha generado de manera que le queda a lo sumo una última oportunidad para lograr su objetivo, a la cual no contribuyen hechos como la crisis que él dejó desarrollarse en Bocas del Toro, los escándalos de la destitución de la Procuradora, la actuación del Procurador suplente, el de Wikileaks y varios más.

 

En Bocas del Toro lo peor de todo lo sucedido fue la reacción desproporcionada de los policías y los resultados: varios muertos, y centenares de heridos de bala o perdigones y por lo menos 4 personas con pérdida de la vista. De Wikileaks queda plasmada la opinión de Bárbara J. Stephenson, embajadora de los Estados Unidos en Panamá, a la que el presidente le solicitó la tecnología necesaria para escuchar las conversaciones telefónicas de sus opositores, también que el ministro de Relaciones Exteriores le habría dicho que él no compartía varios puntos de vista de su jefe, y además la opinión de ambos sobre que la ampliación del canal sería un desastre.

 

El escándalo de la destitución de la procuradora y el nombramiento de su suplente, entremezclado todo esto con la reapertura del caso CEMIS y las designaciones de los dos últimos magistrados, dan un oscuro barniz de muy deficiente manejo de la cosa pública. La falta de reacción apropiada e inmediata con el reciente hecho del incendio en el centro de custodia de menores deja abrigar en la opinión pública la duda sobre el origen del mismo y los verdaderos responsables, no sólo del incendio sino de la violación de los más elementales derechos humanos de los detenidos ante una emergencia de esta magnitud.

 

Por otra parte agravan esta duda la incertidumbre con respecto al origen del fuego y al propósito de mismo, tanto mas que se sita a un policía habiendo dicho “si quieres ser hombrecito muérete ahora.”

 

Además la embajadora en otros de sus documentos afirma que un alto funcionario del gobierno y casi ministro muy allegado al presidente sería sospechoso de vínculos con el narcotráfico, lo que demeritaría la labor que realiza la Policía Nacional en conjunción con la DEA norteamericana.

 

Para terminar, sin que la lista sea exhaustiva, se hace necesario mencionar el hecho que se haya permitido renunciar, en vez de despedir, al Zar Anticorrupción por su evidente ineficacia ya que sólo investigó casos de eventual corrupción durante los periodos de los presidentes PRD y no tocó, ni de lejos, escandalosos casos ocurridos bajo la presidencia Moscoso.

 

Digo que sólo le queda una última oportunidad porque está rodeado de casos graves en los que él no ha asumido su responsabilidad y por ello se hace ilusorio tanto su deseo de reelección, como el de quedar con una imagen única de empresario exitoso en una presidencia extraordinaria.

 

<>Artículo publicado el  16  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Carta al presidente de la Asamblea Nacional

*

La opinión del Ex Primer Vicepresidente de la República…

Dr. Ricardo Arias Calderón

Panamá, 26 de octubre de 2010.
Su Excelencia
José Muñoz Molina
Asamblea Nacional
Diputado Presidente

E. S. D.

Diputado Muñoz Molina:

Apenas iniciado el primer gobierno democrático después de la dictadura, se comenzó la desmilitarización de los organismos de seguridad pública y muy especialmente de las antiguas Fuerzas de Defensa.

Este es un rasgo fundamental de la democracia panameña que fue resultado de dos asambleas, con diferentes orígenes políticos, surgidas de elecciones generales diversas que aprobaron también con diferentes mayorías las reformas constitucionales, las cuales fueron fruto de un consenso nacional.

Posteriormente en el periodo presidencial 1994-1999 el Presidente Pérez Balladares nombró una comisión para elaborar el anteproyecto de ley orgánica de la Fuerza Pública, comisión ésta que estuvo presidida por el licenciado Guillermo Endara G., Presidente en el periodo anterior, y asesorada por una delegación de España; su resultado fue la actual y vigente ley 18 de 1997 orgánica de la Policía Nacional, que está siendo reformada por la Asamblea en este momento.

A la opinión pública ha llamado poderosamente la atención que de 132 artículos, 22 de ellos estén dedicados al uso de la fuerza,   especificando los tipos de la misma y cuando puede o no ser utilizada según la necesidad de la circunstancia, y mostrando una preferencia por todo lo que evite el uso de la misma.

Podemos decir que es una ley orgánica para una policía nacional consagrada a la paz y obrando por medios pacíficos. Esta ley no otorgó ningún privilegio extraño a su misión propia, contrario a lo que había sido la práctica en el pasado.

Desgraciadamente ninguno de los que pensamos y actuamos para establecer esta normativa, ni los civiles que sirvieron en altos cargos de esta institución hemos sido consultados por el Ejecutivo o el Legislativo en la redacción del los artículos reformatorios de la ley 18.   Sin embargo, esa experiencia de desmilitarización sólo tiene un precedente histórico exitoso, el de Costa Rica.

Quien esto le escribe ha sido invitado en diferentes ocasiones a los Estados Unidos, Tanzania y Nigeria para exponer la desmilitarización de Panamá, y siempre he insistido en la necesidad de no separar sino de asimilar el status de la policía al de los ciudadanos comunes y corrientes.

Desgraciadamente el sentido profundo de la reforma que se está aprobando sigue los malos pasos que dio al final de su periodo el ex Presidente Martín Torrijos E. y que está dando en la actualidad el Presidente Ricardo Martinelli B. en el sentido de otorgar a los policías un status jurídico privilegiado, tanto más peligroso cuanto que el primer contacto judicial con una situación de supuesto delito ha sido transferido de la antigua PTJ independiente del Ejecutivo, a la nueva DIJ subordinada a éste.

Lamento que no hayamos sido invitados los que vivimos la experiencia de la desmilitarización de la Fuerza Pública a opinar sobre el acierto o desacierto de las reformas que está por aprobar.   Es de esperar que nuestros temores no se hagan realidad y la Policía Nacional no cambie de rumbo fundamental que le ha asignado la Constitución con todas sus implicaciones.

 

*
<>Artículo publicado el 28 de octubre de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/arias-calderon-ricardo/

Un reconocimiento a la lucha por la libertad

La opinión del Docente Universitario, Político y Ex Vicepresidente de la República…

Dr. Ricardo Arias Calderón 

Sin haber tenido la oportunidad de conocer personalmente al licenciado Guillermo Fariñas Hernández quiero expresar mi profunda admiración por su lucha en pos de la libertad expresada de forma contundente en la huelga de hambre y sed que mantuvo durante 134 días para exigir la excarcelación de 26 presos políticos y en favor de los derechos humanos del pueblo cubano. 

Sus palabras al tener conocimiento que fue escogido como beneficiario del premio Premio Sájarov de derechos humanos que concede el Parlamento Europeo dan la medida de su naturaleza, pues abarca en su gratitud a todo el pueblo cubano dentro y fuera de la isla, a los próceres, a los fundadores de la patria, al apóstol Martí, también a todos los que han sufrido y sufren privaciones por la falta de libertad en Cuba y finalmente a los que han muerto en búsqueda de esa libertad que es inalienable al ser humano.

Fariñas expresa su gratitud a nombre de todos los cubanos. Gratitud que partiendo de lo personal universaliza por todo el pueblo y así comparte el galardón con sus compatriotas; pero quedan voluntariamente fuera los que se han colocado al margen del anhelo libertario cubano, aquellos que lo han obstaculizado e incluso reprimido, sin embargo, aún a ellos la generosidad de Fariñas les extiende la mano de la reconciliación.

A los actuales gobernantes de Cuba ya les ha llegado el momento de introducir los cambios necesarios y de cese las prácticas antidemocráticas y totalitarias que son la negación de la libertad y la justicia social. No basta con meros cambios cosméticos de índole económica. El sistema comunista no funciona en Cuba, esto es palpable y manifiesto, ningún discurso podrá cambiar esta realidad, sólo lo puede hacer la acción liberadora del mismo pueblo cubano del cual Fariñas es un ejemplo inspirador.

El Parlamento Europeo en su iniciativa reiterada de otorgar el Premio Sájarov a los más altos exponentes cubanos que luchan en su tierra en pos de la democracia: Oswaldo Payá (2002), Las Damas de Blanco (2005) y ahora a Guillermo Fariñas Hernández, compelen con el peso moral de la significación de este galardón el restablecimiento de la democracia a la isla.

*
<> Este artículo se publicó el 24 de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Mas artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/arias-calderon-ricardo/

Financiamiento público a los partidos políticos

La opinión del Catedrático Universitario, Docente y Ex Vice Presidente de la República…

Ricardo Arias Calderón

Recientemente, el Presidente de la República anunció que eliminaría o reduciría el financiamiento del Estado a los partidos políticos, el cual desde hace trece años fue establecido mediante una reforma equilibrada que ha tenido vigencia durante tres torneos electorales con buen resultado para el funcionamiento de la vida partidaria, gracias a un sistema distribuye por igual, previo a las elecciones, el 40% del financiamiento que “corresponda a un proceso electoral” y después de éste el 60% de conformidad a la cantidad de votos que cada partido obtiene en las elecciones generales”(1).    Este último porcentaje queda condicionado por el pago en partidas trimestrales durante un quinquenio.

Sin embargo, el sistema para su perfeccionamiento requeriría que el Estado proporcione la totalidad del gasto electoral siendo así la “solución total” de la necesidad de financiamiento y de funcionamiento de estos organismos políticos; lo que daría un poder de supervisión cabal al Tribunal Electoral y los partidos podrían entonces, competir en igualdad de términos, según los atractivos de su liderazgo, programa y la calidad de sus candidatos, y no en base a los millones que logren recabar. De otro modo, no se consigue la equidad de condiciones bajo las cuales se debe competir por el poder público democrático.

Es necesario insistir en el rol de la capacitación política confirmada por el TE en la que según ley, debe invertirse como mínimo el 25% del financiamiento recibido. El Partido Popular ha sido el único que ha solicitado transferencia de fondos de la partida de operaciones a la de capacitación, porque valora lo imprescindible de la promoción de la cultura política, pero sería muy difícil lograr esta tarea fundamental sin el aporte económico que actualmente se recibe.

A consecuencia de una reducción del financiamiento electoral, los partidos perderían su disposición a aceptar un tope para las donaciones particulares, y bien sabido es que estas condicionan y merman, según lo elevado del monto, la independencia de algunos que las reciben y que incluso pueden tener dudosa procedencia a pesar de los mecanismos de control del Código Electoral. Aunque no todos los partidos demuestran esta proclividad, se haría difícil, por no decir imposible, establecer topes a gastos electorales, que si no se fijan, las disparidades económicas terminarían por hacer una burla de nuestra democracia.

Hay partidos en los cuales el papel del individuo acaudalado está injustificadamente por encima de los otros miembros. “La política es una competición de ideas, más que de chequeras”. Este concepto está lejos de la comprensión de quien posee un partido propio, equivalente a una sociedad anónima con un solo tenedor de acciones, que funciona dentro de un mercado determinado por la publicidad.

Si se hubiese previsto reducir los desmesurados gastos del Ejecutivo en compras directas, que ascienden a mil millones de balboas, compras éstas que han sido mayormente adjudicas, con olor a corrupción, a allegados del gobierno evadiendo con esta fórmula el trámite de la licitación -que ahorra al Estado grandes cantidades de dinero y fortalece la transparencia de las operaciones- y si de tantas otras maneras el Presidente hubiera sido austero, como en campaña le exigía a sus predecesores, sin duda habría podido elevar el monto de las jubilaciones sin tratar de hacer malabares con el financiamiento electoral, que es fruto de “un modelo consensuado entre las fuerzas políticas del país y el TE”(2), y que está fundamentado en normas constitucionales.

Lo que hay detrás de todo esto, lo que persigue realmente, es destajar a los partidos para que pierdan fuerza ante sus intenciones de hacer del suyo un PRI panameño de una sola voz.

1. Valdés Escoffery, Eduardo.    Acontecer Electoral Panameño, 2006, Imprelibros S. A., Colombia, p.378.

2. Erasmo PinillaC.   El Financiamiento de los Partidos Políticos en la República de Panamá, ponencia en IV Congreso Internacional De Derecho Electoral,  Michoacán México, 2002.

*
<> Este artículo se publicó el 17  de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/arias-calderon-ricardo/