Financiamiento público a los partidos políticos

La opinión del Catedrático Universitario, Docente y Ex Vice Presidente de la República…

Ricardo Arias Calderón

Recientemente, el Presidente de la República anunció que eliminaría o reduciría el financiamiento del Estado a los partidos políticos, el cual desde hace trece años fue establecido mediante una reforma equilibrada que ha tenido vigencia durante tres torneos electorales con buen resultado para el funcionamiento de la vida partidaria, gracias a un sistema distribuye por igual, previo a las elecciones, el 40% del financiamiento que “corresponda a un proceso electoral” y después de éste el 60% de conformidad a la cantidad de votos que cada partido obtiene en las elecciones generales”(1).    Este último porcentaje queda condicionado por el pago en partidas trimestrales durante un quinquenio.

Sin embargo, el sistema para su perfeccionamiento requeriría que el Estado proporcione la totalidad del gasto electoral siendo así la “solución total” de la necesidad de financiamiento y de funcionamiento de estos organismos políticos; lo que daría un poder de supervisión cabal al Tribunal Electoral y los partidos podrían entonces, competir en igualdad de términos, según los atractivos de su liderazgo, programa y la calidad de sus candidatos, y no en base a los millones que logren recabar. De otro modo, no se consigue la equidad de condiciones bajo las cuales se debe competir por el poder público democrático.

Es necesario insistir en el rol de la capacitación política confirmada por el TE en la que según ley, debe invertirse como mínimo el 25% del financiamiento recibido. El Partido Popular ha sido el único que ha solicitado transferencia de fondos de la partida de operaciones a la de capacitación, porque valora lo imprescindible de la promoción de la cultura política, pero sería muy difícil lograr esta tarea fundamental sin el aporte económico que actualmente se recibe.

A consecuencia de una reducción del financiamiento electoral, los partidos perderían su disposición a aceptar un tope para las donaciones particulares, y bien sabido es que estas condicionan y merman, según lo elevado del monto, la independencia de algunos que las reciben y que incluso pueden tener dudosa procedencia a pesar de los mecanismos de control del Código Electoral. Aunque no todos los partidos demuestran esta proclividad, se haría difícil, por no decir imposible, establecer topes a gastos electorales, que si no se fijan, las disparidades económicas terminarían por hacer una burla de nuestra democracia.

Hay partidos en los cuales el papel del individuo acaudalado está injustificadamente por encima de los otros miembros. “La política es una competición de ideas, más que de chequeras”. Este concepto está lejos de la comprensión de quien posee un partido propio, equivalente a una sociedad anónima con un solo tenedor de acciones, que funciona dentro de un mercado determinado por la publicidad.

Si se hubiese previsto reducir los desmesurados gastos del Ejecutivo en compras directas, que ascienden a mil millones de balboas, compras éstas que han sido mayormente adjudicas, con olor a corrupción, a allegados del gobierno evadiendo con esta fórmula el trámite de la licitación -que ahorra al Estado grandes cantidades de dinero y fortalece la transparencia de las operaciones- y si de tantas otras maneras el Presidente hubiera sido austero, como en campaña le exigía a sus predecesores, sin duda habría podido elevar el monto de las jubilaciones sin tratar de hacer malabares con el financiamiento electoral, que es fruto de “un modelo consensuado entre las fuerzas políticas del país y el TE”(2), y que está fundamentado en normas constitucionales.

Lo que hay detrás de todo esto, lo que persigue realmente, es destajar a los partidos para que pierdan fuerza ante sus intenciones de hacer del suyo un PRI panameño de una sola voz.

1. Valdés Escoffery, Eduardo.    Acontecer Electoral Panameño, 2006, Imprelibros S. A., Colombia, p.378.

2. Erasmo PinillaC.   El Financiamiento de los Partidos Políticos en la República de Panamá, ponencia en IV Congreso Internacional De Derecho Electoral,  Michoacán México, 2002.

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<> Este artículo se publicó el 17  de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/arias-calderon-ricardo/
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