Violencia institucional

La opinión del Secretario General de CONUSI – FRENADESO…

GENARO  LÓPEZ
rologe54@yahoo.com

 

Miles de personas sufren de diferentes formas de violencia practicadas por las instituciones del Estado, sus órganos y agentes en nombre del mantenimiento de la Ley y el orden.

Paradójicamente las instituciones que deberían garantizar sus derechos, los vulneran y transforman a algunos grupos de personas en víctimas de una violencia institucional que, según los especialistas, son discriminados por el solo hecho de ser pobres o pertenecer a un grupo social o étnico determinado, o por el hecho de estar organizados.

Fenómenos como la represión, la impunidad, la injusticia, la desigualdad social, aunados a la militarización de los cuerpos policíacos, son utilizados para contener a los movimientos sociales, siendo estrategias comunes la difamación de movimientos que se consideran divergentes, además de otras organizaciones sociales que representan una critica al modelo económico y social que establece el Estado, estas estrategias son utilizadas para mantener la apariencia de un orden y un estatus.

Entre todas las formas de violencia, la que ejerce la Policía, que incluye la violencia física, verbal y psicológica en contra de la población, tiene ciertas particularidades. Aunque está generalizada y extendida, mucha de ella se comete en la clandestinidad y con prácticas de encubrimiento. Sería invisible si no es por las denuncias de las víctimas, de sus familiares o por el accionar de las organizaciones sociales, o tal como ocurrió en el Centro de Custodia de Menores, por la presencia de los medios de comunicación social.

Todo este cúmulo de acciones y otras tantas son una realidad cotidiana en Panamá, afectando a diversos sectores sociales (obreros, campesinos, indígenas, comunales, educadores, profesionales, ambientalistas, comunicadores sociales, promotores de derechos humanos, entre otros), que es mantenido por una espiral de violencia, que se ejerce de manera sistemática por las instancias del poder.

El gobierno de Martinelli ha ejercido todo tipo de violencia. En el orden de la violencia física, la masacre de Bocas del Toro constituye la más clara evidencia de violencia institucional, no solo por la magnitud de la represión física y sus resultados, sino también por el escenario de terror que sembró; ello acompañado de impunidad para quienes cometieron crimen de lesa humanidad. Igualmente con la masacre del Centro de Custodio de Menores. Pero la ola represiva no se detiene, durante esta semana se reprimió a pescadores de Pedregal en el distrito de David, estudiantes universitarios, indígenas y pobladores.

Esta violencia física que se comete cada vez con mayor frecuencia por parte del gobierno, es una agresión intencional que ocasiona daños a la integridad física con el fin de someterla. Este tipo de violencia es terrible, porque no solo ocasiona daños físicos que a veces hasta llegan a incapacitar a la persona, sino que también dejan huellas emocionales profundas y daños muchas veces irreversibles.

Pero, también, la violencia es psico—emocional, que consiste en actos u omisiones que se expresan a través de prohibiciones, coacciones, condicionamientos, intimidaciones, amenazas, insultos, burlas y silencio.   Las agresiones de este tipo tienden a humillar, ofender, asustar y tienen graves repercusiones en la autoestima, seguridad y estabilidad emocional de las personas.

Ricardo Martinelli, José Raúl Mulino y Alma Cortés han mostrado habilidad en este tipo de violencia. El llamar a los obreros de la construcción ‘maleantes de mierda’; el acusar a los indígenas de borrachos, el ordenar tirar a matar.   Igualmente, la elaboración de expedientes amañados a dirigentes del movimiento social, el silencio frente al feminicidio; los indultos a 125 policías, muchos de ellos involucrados en violencia institucional; restricciones a la información y mayor cercenamiento a la libertad de expresión. El guardar silencio frente a las causas de la falta de agua potable, la desidia en atender el problema de recolección de basura, el crimen ecológico, la falta de medicamentos en la CSS, el alto costo de la vida y los bajos salarios; los engaños a jubilados y pensionados que solicitan aumentos de sus pensiones, son otros ejemplos que tienden a generalizarse como política gubernamental.

 

Este artículo se publicó el 6 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Persisten abusos policiales y violación a los derechos humanos

La opinión del Secretario General de CONUSI – FRENADESO…

 

GENARO LÓPEZ
rologe54@yahoo.com

A finales del 2009, advertimos que ‘cuando la impunidad se hace hábito en una sociedad, esa sociedad camina hacia el abismo’. Llamábamos a no permitir que ello siguiera imperando y expresábamos la necesidad de redoblar los esfuerzos a fin de que se iniciaran procesos judiciales sentados en el derecho, la ética y la justicia social.   Obviamente, jamás pensamos que la sociedad panameña viviría experiencias tan amargas como la masacre de Bocas del Toro y lo acaecido en el Centro de Cumplimiento de Menores.

En ambos hechos se muestra la barbarie cometida por miembros de la Policía Nacional a los cuales se les favorece con indultos o nombramientos en cargos superiores, pese a que los informes de investigación evidencian el abuso policial.   En el último caso, el informe de peritos señala que se trato de ‘una fuente de calor externa’ la que provocó el incendio y que por las características puede tratarse de una granada de gas lacrimógeno.

Esta práctica se viene repitiendo como si estuviéramos frente a hechos correctos y justificables. Para muestra:

-se absolvió a los miembros del SPI de la golpiza que estos propinaron a los familiares de las víctimas y sobrevivientes del envenenamiento masivo con dietilenglicol;

-elementos del SPI también están envueltos en el asesinato de la empresaria, Cristina García Eleta, en un incidente donde hicieron desaparecer el arma homicida;

-los policías acusados de asesinar al reo, Daniel Vela Rodríguez, tras un intento de fuga en La Joyita, fueron absueltos pese a que el forense demostró que la víctima al momento de su captura sufrió fuertes golpes en la cabeza que le causaron la muerte;

-el asesinato del miembro del SUNTRACS Luiyi Argüelles a manos de un sargento, donde los policías intentaron también ocultar el arma homicida;

-la muerte de los jóvenes pescadores Dagoberto y Rigoberto Pérez donde seis agentes de la Policía Nacional han sido indultados a pesar de plantar pruebas falsas;

-el caso de Clarissa Mabelis Urriola, de sólo 17 años y con tres meses de embarazo asesinada por miembros de la DIP;

-el asesinato del dirigente del SUNTRACS, Al Iromi Smith, por parte de una unidad Lince de la Policía Nacional, siguiendo órdenes del Mayor Diego De León, ascendido posteriormente a sub comisionado y nombrado por este Gobierno como jefe policial en Colón.

-En el caso de los menores calcinados en el Centro de Cumplimiento no existe detención alguna.

Sólo en noviembre del año pasado organismos internacionales de derechos humanos recriminaban al gobierno panameño por el estado de violación sistemática de los derechos humanos.

Lo ocurrido el en el Centro de Cumplimiento de Menores originó un pronunciamiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, deplorando las muertes y graves lesiones que sufrieron los adolescentes, y su preocupación por que los agentes encargados de la seguridad del Centro ‘no actuaron con la debida diligencia para salvaguardar la vida e integridad personal de los adolescentes’.

A pesar de ello, persisten los abusos policiales y las graves violaciones a los derechos humanos, sin que se lleve al banquillo de los acusados a los responsables.

En este contexto, convocamos a la marcha del 27 de enero partiendo del Parque Porras a las 4:00 p.m.   La marcha es en defensa de la vida y los derechos humanos; por la crisis del agua que enfrentan las comunidades; por una investigación seria, independiente e imparcial sobre las graves revelaciones de WikiLeaks y la posible vinculación de altos personeros del Gobierno en el narcotráfico y otros delitos; contra el negociado de los Corredores con fondos de los asegurados y contra los intentos del Gobierno de quebrar la CSS para justificar su privatización; contra las reformas al Código Minero que buscan acentuar la política depredadora del ambiente.   Para condenar el carácter autoritario del gobierno que en medio de estos problemas y otros, se haya más empeñado en perpetuarse en el poder, abusar de los viajes y las contrataciones directas, fomentar la persecución política y el terrorismo judicial, que en brindar soluciones reales a las necesidades del pueblo.

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Este artículo se publicó el 23 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Una dictadura genocida

La opinión de la poetisa panameña y periodista…


PAOLA BRUGIATTI GOYEZ

Mientras “Voldemort/El Innombrable” y su “Vice” daban declaraciones sobre el atentado en Arizona, pidiendo reflexión por el tiroteo ocurrido en el país norteamericano, en Panamá, sucedía otra situación que no se alejaba de lo atroz y lamentable:

 

El mismo día en que hace 47 años el abuso del poder transformó en mártires a jóvenes estudiantes en la Gesta del 9 de Enero de 1964, esta vez, la propia policía panameña arremetía contra… panameños.

 

El video y la noticia, aquí:

http://www.tvn-2.com/noticias/noticias_detalle.asp?id_news=44876

 

Ocho internos del Centro de Cumplimiento de Menores fueron hospitalizados por quemaduras. Quemaduras y toletazos. No le bastó a la policía hacer caso nulo ante el fuego, puesto que, al liberar a los quemados, decidieron golpear a los heridos, con risas en sus caras, cubiertas con un extraño casco que se asemeja al casco alemán utilizado en la Segunda Guerra Mundial.

 

Ver casco, aquí:

http://img84.imageshack.us/img84/6439/wehrmachthelmetxp2.jpg

 

Me pregunto entonces: si los policías fueron capaces de ver, oír y oler la carne de gente quemándose justo a pocos metros de ellos, con sonrisas en sus cínicos rostros, entonces, ¿de qué más son capaces? Puede que mañana un policía me viole, me deje tirada en una esquina y si yo digo “ah”, voy presa por irrespeto a la autoridad.

 

Según la DRAE (Diccionario de la Real Academia Española), dictadura es:

“Dictadura: Gobierno que, bajo condiciones excepcionales, prescinde de una parte, mayor o menor, del ordenamiento jurídico para ejercer la autoridad en un país. Gobierno que en un país impone su autoridad violando la legislación anteriormente vigente.”

 

Según la DRAE (Diccionario de la Real Academia Española), genocidio es:

“Exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad.”

 

Yo, por mi parte, “dejo a reflexión” su criterio. Sólo pido que sepamos elegir a nuestros gobernantes, bajo condiciones más responsables, que no incluyan una canción de reggae, cuyo coro sea “Los Locos Somos Más”.

 

No sé qué clase de individuos, ni cómo podemos llamar a estos individuos, capaces de disfrutar del dolor humano. Creo que, definitivamente, son actos dignos de enfermedad mental. Pero son ellos quienes nos prometen nuestra propia seguridad.

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Reproducción de la nota publicada en nuestro muro de Facebook por la autora el  Lunes, 10 de enero de 2011 a las 7:57, a quien damos todo el crédito que le corresponde.

La nueva amenaza ‘yeyé’

La opinión de…

Roberto Quintero

Ricardo Martinelli es el nuevo hombre fuerte de Panamá. Sin controles, él y los miembros de su gobierno ejercen el poder a sus anchas, como si ser presidente le diera licencia para moverse al margen de la ley. Ahora tampoco tienen que rendir cuentas para utilizar los fondos del Estado, que son nuestros, como mejor les parezca.   Mañana eliminará la Contraloría y dirá que nunca nos hizo falta.

El Órgano Legislativo ya no discute, analiza ni debate los proyectos que él propone. Los diputados aprueban en tiempo récord y antes de que nos demos cuenta del contenido de la ley.   Si no se ausentan, claro.   No hay voces ni mentes críticas. La Procuradoría General de la Nación y el Órgano Judicial parecen dependencias subordinadas al caprichoso ritmo del Ejecutivo que, por cierto, penalizó la protesta callejera y recrudeció la represión policial.

Tampoco hay oposición. Está aprovechando su poder para diezmar a la única fuerza política que podría oponérsele: el Partido Revolucionario Democrático. Sí, sé que los perredés tampoco se ayudan y hasta parece que ellos mismos se pusieron la soga al cuello. Pero además rechaza las candidaturas presidenciales independientes y amenazó con negarles todo futuro.

Y al mismo tiempo, otorgó asilo a una persona que está siendo acusada e investigada en Colombia, precisamente por utilizar un cuerpo de inteligencia estatal y sus recursos para perseguir a sus adversarios políticos, alegando que en Panamá ya hay tradición de servir como guarida de malhechores que hacen de las suyas y después huyen para no dar la cara. Sin ninguna vergüenza nos lanzó nuevamente al estanque del hazmerreír internacional. Como si los panameños realmente amparásemos el delito, cuando fue una arbitrariedad que decidió él.

¿Hacer patria no es poner el ejemplo, señor Presidente? Usted, que nos quiere hacer creer que los únicos patriotas son los que desfilan. Porque hace años que venimos tamborileando el 3 y 4 de noviembre, disfrazando a nuestros niños y adolescentes de militares de otro tiempo, sin saber muy bien por qué o cuál es el verdadero significado de esa forma de rendirle honor a Panamá.

No queda duda de que si antes se enorgullecía de estar loco, ahora está completamente fuera de control y aquí se hace lo que a él le da la gana. Solo le falta blandear el machete en alto, donde todos lo puedan ver, para reafirmar que es otro autoritario peligroso de los que ya tuvimos.

Como si nunca hubiésemos recuperado la democracia. La perdimos en un acto de travestismo político de antología. Porque crear un partido llamado Cambio Democrático y haberse hecho pasar por una suerte de paladín populachero de corte tropical –al ritmo del reguetón– para luego convertirse en nuestro primer dictador civil del siglo XXI en tan solo un año de gestión, merece ser recordado por siempre. Sino estaremos condenados a pasar por esto una y otra vez.

Panamá es el hogar de más de 3 millones de habitantes, no la finca de Ricardo Martinelli.

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<> Este artículo se publicó elel 1 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Ya se disipó el “gedó”?

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La opinión del Educador…

Pastor E. Durán Espino 

El pasado 19 de octubre estuvimos en Chitré celebrando su fundación. En una fonda escuchamos esta anécdota chistosa:

En una comunidad de la provincia de Herrera había una empresa de curtir cueros. Allí, los cueros eran echados en una tina grande con agua y esa agua se ponía muy hedionda. A las tres de la mañana abrían una compuerta y dejaban escapar esa agua, sintiéndose el hedor varios kilómetros a la redonda.   Era la época de la dictadura y estaban prohibidas las reuniones de vecinos.   Sin embargo, la gente se las ingeniaba para reunirse a jugar bingo, aunque ateniéndose a las consecuencias (carcelazos, torturas, etc.).

Una noche que los vecinos jugaban bingo desafiando el decreto del General Torrijos, todo marchaba de lo más bien. ‘Pasta “e Diente’ se había ganado cinco cartones, ‘Mama Vieja’ estaba esperando el ‘vidajena’ (el 18). ‘Chimenea’ era quien estaba cantando los números. ‘Pata “e Santo’ miró su reloj y al darse cuenta que faltaba un minuto para las tres de la mañana, gritó con ese acento característico de aquella región azuerense: “¡Viene el “gedó”!”

Despavoridos, unos salieron por un zaguán y saltaron por la cerca del patio, otros se escondieron debajo de unas camas, otro recogió los cartones y el dinero y los guardó en un tanque con maíz, otros huyeron por un callejón, algunos se metieron en un ropero, etc.   Al ver la zozobra que había provocado, ‘Pata “e Santo’ volvió a gritar:  “¡Ej el “gedó” de la cut”tieeemmmbraaa!”

Todo fue risas y felicidad cuando la gente se dio cuenta que no venía el G-2 (brutalidad militar), sino el hedor de la “curtiembra” de cueros.

En agosto de 2009 el Presidente Martinelli prometió que derogaría el Decreto-Ley aprobado bajo la administración de Martín Torrijos, que creó el Servicio Nacional de Inteligencia y Seguridad (SENIS), nuevo G-2.   Ese SENIS le permitía a su director ejecutar medidas contra las garantías y derechos individuales de los ciudadanos que fueran necesarias para el cumplimiento de sus funciones.

El SENIS, ¿fue derogado? No lo sabemos. Tenía poderes para actuar a su antojo, sin rendir cuentas, como por ejemplo: torturar, desaparecer, ejecutar. Sus miembros podían utilizar medios encubiertos, o sea, servicio de espionaje para infiltrarse en las reuniones públicas o privadas.   Es decir, que había todas las condiciones para tener otra “curtiembra”, no de cueros de animales, sino de cueros humanos, como la que se encontró en 1999 en el patio de lo que fue el Cuartel Militar de Los Pumas, en Tocumen.

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<>Artículo publicado el  27  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/duran-e-pastor-e/p

Análisis final

– La opinión del Escritor…

Guillermo Sánchez Borbón

De acuerdo con el Informe Especial de Seguimiento y Análisis Final de la Defensoría Especial del Pueblo sobre los terribles hechos de Bocas del Toro (ver el artículo de Rafael Luna Noguera y Juan Manuel Díaz publicado en La Prensa del 26 de octubre) a “716 ascendió finalmente el número de personas heridas o lesionadas (44 policías) durante los disturbios ocurridos en Bocas del Toro el pasado mes de julio”. “67 registraron impactos de perdigones en los ojos, y, de estos, dos perdieron la visión de por vida”. Sus nombres, Virgilio Castillo y Antonio Smith”.

Aquí debo decir algo. La pérdida de la visión es, para cualquier ser humano, lo peor que puede ocurrirle. Si a esta desgracia se suma (para decirlo con palabras de don Jorge Manrique) el hecho de vivir “por sus manos”; es decir, de tener que ganarse la vida con el sudor de su frente, ejerciendo rudos, extenuantes y peligrosos trabajos físicos, la desgracia es incomparablemente mayor.   ¿El Presidente y sus paniaguados han tasado, con absoluta imprecisión, el valor de todos nuestros órganos. Por ejemplo –siempre de acuerdo con el artículo de La Prensa–: “Al entrevistar a Diana Morales, viuda del obrero Virgilio Castillo, ésta dijo que el Gobierno le dio un terreno en Finca 30 y materiales para construir una casa”. Tanta generosidad –aunque sea con los fondos públicos– es capaz de conmover al más pintado, o derretir el corazón más duro, o llenarle los ojos de lágrimas al más macho.

Por su parte, Catalina Guerra viuda de Smith, más afortunada que la otra viuda, “dijo que a seis de sus nueve hijos les dieron becas del Ifarhu –por 35 dólares cada uno–”.

“Los obreros que quedaron con ceguera total, Arsenio Fernández y Alfredo Jiménez, informaron, por su parte, que les dieron un bono de 800 dólares a cada uno”. Con esta suma –según mis cálculos– pueden vivir casi un año comiendo un bragadap día por medio, siempre y cuando no se desmanden y se les antoje, digamos, una taza de café sin leche (hay que evitar el colesterol), abusando de la infinita generosidad de nuestro amado “presindiente”. Después, si no se envician o se vuelven demasiado angurrientos (como dicen los curas en su argumento más serio contra el control de la natalidad) Dios proveerá.

Una de las características más grotescas de nuestro actual Presidente es la de echarle el muerto de todos nuestros (y vuestros también) males al moribundo PRD. Los partidos –como todas las creaciones humanas– nacen, se desarrollan, crecen, decaen y mueren. Tengo a la vista un ejemplo: el del Partido Liberal, que muchos llegaron a creer consustancial con la República y eterno, fue entrando en un lento y feo proceso de decadencia hasta morir de consunción. Y lo mismo le está pasando al lamentable PRD.

Pero a los políticos no les da el coco para prever procesos tan complejos. Y se comportan como si nuestras pobres creaciones humanas fueran eternas. Hasta que la muerte los toma por sorpresa. Yo, como todos, creí eterno el comunismo (solo dos pensadores rusos predijeron certeramente su muerte por consunción).   Debo precisar mi pensamiento: lo que murió fue el bolchevismo.   El socialismo está más vivo que nunca y es el porvenir del hombre y su única esperanza política.    Hoy estoy convencido de que la desgracia del bolchevismo es haberse escindido de los mencheviques. Con la influencia moderadora y sensata de éstos se hubiera construido, en tiempo récord, un socialismo civilizado (que, entre otras cosas jamás hubiera pactado con Hitler) y que habría agregado a las otras conquistas la libertad, que, como lo dijo un gran pensador, es una de las mayores conquistas revolucionarias del hombre.

Volviendo al tema que nos ocupa. ¿Leíste las declaraciones mendaces del “presindiente”? De acuerdo con él la culpa de todo la tiene el moribundo PRD.   Dejen descansar en paz a los muertos. Lo único que ha logrado el “presindiente” con sus mendaces declaraciones es prolongar un tanto la agonía del PRD.   Dejad que los muertos descansen en paz.

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<> Este artículo se publicó el 30  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/sanchez-borbon-guillermo/

Changuinola en la memoria

La opinión del Jurista, Docente Universitario y Activista de Derechos Humanos….

Miguel Antonio Bernal

La “Comisión Especial” designada por el Ejecutivo para investigar los sucesos de Changuinola ha concluido que:    “la principal causa de las protestas y acontecimientos violentos en Changuinola fue la forma como se presentó, discutió y aprobó la Ley 30 de 2010, además de su contenido.     La ausencia de un debate ciudadano y la equivocada práctica de incluir materias diversas en un solo cuerpo legal, generó irritación, afectó la convivencia pacífica e imposibilitó una adecuada discusión, que permitiera aclarar dudas y mejorar dicha iniciativa legislativa.”

Preguntaba en mi columna del 16 de julio pasado, a raíz de la visita a Changuinola- los días 1 y 13 de julio- de Mariela Arce del Centro de Estudios y Acción Social Panameño, miembro de Alianza Ciudadana por la Justicia, como parte de una delegación de la Defensoría del Pueblo: ¿Qué pasó en Changuinola?

Sabido es que, muy tempranamente, el Ejecutivo con el auxilio de todo su entorno gubernamental, se apresuró a pretender ocultar la realidad de lo ocurrido. Recordemos que en su informe, Arce subrayaba que: “Los entrevistados de sociedad civil concuerdan que se dio un uso “exagerado de la fuerza”, “se volvieron brutos”, los policías dispararon hasta que se les acababan las municiones. “Esta experiencia ha manchado de sangre la gestión del actual gobierno y ha traído de un solo manotazo los recuerdos de la Dictadura militar, el pueblo bocatoreño, los pueblos indígenas, lloran y piden justicia para sus muertos y heridos con daños permanentes.”

Hoy, en sus conclusiones, la Comisión Especial, por su parte, corrobora que “el hecho de que la empresa Bocas Fruit Company, suspendiera el viernes 2 de julio del 2010 el pago del salario semanal vencido de sus trabajadores, incrementó la agitación social en la región. La Comisión reconoce por igual, la existencia de otras causas de conflicto, como es el caso de los reclamos de sectores indígenas relacionado respeto a las leyes comarcales, tal como se consignó en el Acuerdo Changuinola de 11 de julio del 2010.”.

También nos dicen que: “La Comisión constató el imprudente e inaceptable manejo de los sucesos de Changuinola por parte de las autoridades civiles y políticas de la provincia, quienes fueron (i) incapaces de trasmitir a tiempo y con la mayor certeza a las autoridades centrales del Gobierno Nacional la magnitud de las protestas, y (ii) propiciar un diálogo respetuoso y eficaz con los sindicatos y gremios que se manifestaban, para dar lugar a un acuerdo que evitara las confrontaciones.”

“El Gobierno Nacional no tomó en cuenta las particularidades de una región donde la cultura indígena es vital y donde existen antecedentes históricos de luchas sociales. Esta Comisión estima que frente a las protestas, las autoridades del Estado debieron reaccionar de forma inmediata con ánimo de entendimiento y concertación, considerando que las mismas no pierden su legitimidad cuando escuchan las quejas de la comunidad y toman decisiones teniendo en cuenta las observaciones de los sectores organizados de la sociedad civil.”

“Las pruebas de balística, realizadas y certificadas por expertos auxiliares de esta Comisión, concluyen que los disparos que ocasionaron tales muertes se realizaron a una distancia menor de 15 metros.

“La Comisión constató la conculcación de derechos fundamentales, tales como: Derecho a la vida, a la integridad personal, libre tránsito, acceso a alimentos, atención oportuna y eficaz de quienes requerían servicios de salud, inseguridad, daños a la propiedad privada y a bienes del Estado, afectación a derechos de terceros, privación de libertad y retención de personas contra su voluntad.

“La cantidad de manifestantes lesionados (perdigones) y afectados por los gases lacrimógenos en áreas consideradas “alejadas del conflicto”, resalta el hecho de que las fuerzas del orden no contaban con guías o protocolos para evitar la magnitud de daños directos y colaterales ocasionados al tratar de sofocar la protesta. La utilización de unidades policiales no capacitadas, ni entrenadas para actuar como fuerza en el control de multitudes, agravó la situación.

“A pesar de todos los esfuerzos realizados, la Comisión no recibió información alguna de las autoridades policiales (Jefe de la Policía Nacional y Sub Comisionado Jefe de la Policía Nacional de Changuinola), y del entonces Ministro de Gobierno y Justicia, sobre las circunstancias que rodearon el fallecimiento de los ciudadanos Antonio Smith y Virgilio Castillo, cuyas necropsias determinaron como causa directa de muerte las heridas de perdigones sufridas durante las protestas.   Debió existir un informe sobre las circunstancias de estas muertes.” La reacción gubernamental ante el informe de su “Comisión Especial”, no se ha hecho esperar y, lo irrespetuosa de la misma, hace obligatorio que nuestra memoria no permita el olvido.

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<>Artículo publicado el 29 de octubre de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/bernal-miguel-antonio/
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