¿Quiénes comen soberanía?

La opinión de historiador y escritor

Ricardo Arturo Ríos Torres

La juventud universitaria panameña realiza, el 2 de mayo de 1958, un acto heroico, inédito y trascendental en el devenir republicano.

La Unión de Estudiantes Universitarios (UEU), presidida por Carlos Arellano Lennox, con la Operación Soberanía, siembra 75 banderas panameñas en el enclave colonial del imperio de Washington en la zona canalera.

La acción patriótica sorprende a los zonians , a la CIA y FBI como a las fuerzas de seguridad de la Guardia Nacional al servicio de los estadounidenses. Los jóvenes, más de cincuenta, entran en el área de Balboa en forma pacífica, sin consignas y en un silencio que grita nuestro reclamo, siembran banderas de dignidad y honor en lugares previamente seleccionados, lo hacen en forma simultánea a las 10 a. m., hora del ‘coffee break’ de los gringos. Los estudiantes van de saco y corbata nadie los puede acusar de vagos o maleantes.

Panamá vence así la agresión psicológica del Coloso del Norte, la cual, desde la firma del oprobioso Tratado Hay-Bunau Varilla de 1903, se empeña en hacerle sentir a los panameños que el área canalera es otro país con sus propias leyes, una zona prohibida para nosotros, que ellos, intocables y poderosos, tienen el derecho a discriminarnos con su Gold y Silver Roll .

La juventud le dice al imperio de Wall Street que no le tenemos miedo, que la decisión de recuperar la plena jurisdicción nacional en todo el territorio del país es irrenunciable, que rechazamos cualquiera exclusión y sobre todo la impuesta por el Panamá Cede.

La policía de los zonians , afectada en su arrogancia, reacciona con un comunicado en el cual afirma que nunca más permitirá otra manifestación al estilo de la Operación Soberanía en el enclave colonial.

La siembra de banderas del 2 de mayo de 1958 determina un cambio de rumbo en las negociaciones canaleras, de la revisión se exige la abrogación del infame Tratado de 1903. Los Tratados Torrijos-Carter hacen posible la eliminación del enclave canalero, la perpetuidad y los zonians. El Canal es administrado por los panameños y forma parte del patrimonio nacional.

La Unión de Estudiantes Universitarios, dirigida por Ricardo Arturo Ríos Torres, y con el aval de la Federación de Estudiantes de Panamá (FEP), le responde a las águilas imperiales con la Marcha Patriótica del 3 de noviembre de 1959 en la avenida 4 de julio, hoy avenida de los Mártires.

La policía y el ejército de Estados Unidos desarrollan una violenta represión con más de cien heridos de bala, perdigones, culatazos y bombas lacrimógenas. Ezequiel González Núñez del Instituto José Dolores Moscote y Ezequiel González Meneses de la nocturna y activista de la Generación del 58 son detenidos y juzgados por un juez norteamericano con las leyes de Louisiana.

El pueblo panameño indignado reacciona e incendia la estación del Ferrocarril y el USIS e invaden la Embajada norteamericana e izan la bandera panameña.

La Marcha Patriótica del 3 de noviembre de 1959 es el antecedente directo del 9 de enero de 1964 con sus 21 mártires y cientos de heridos. Panamá rompe sus relaciones con los Estados Unidos.

La épica de la soberanía iniciada en la década de 1920, se reafirma con el rechazo del Convenio Filós-Hines de 1947 y es sellada con la Operación Soberanía de 1958, la Marcha Patriótica de 1959 y el 9 de Enero de 1964.

La épica de la soberanía es adversada por panameños con mentalidad de protectorado. La elite dominante con sus partidos políticos expresan en sus medios de radio, prensa y televisión que la soberanía no se come , que nos moriremos de hambre sin los gringos, que miles quedarán desempleados, que esa gesta nacionalista es de comunistas y revoltosos.

Hoy, gracias al sacrificio de nuestros mártires y a la actitud patriótica de los estudiantes, tenemos un país con un alto índice de crecimiento económico, un desarrollo financiero envidiado por los latinoamericanos, una metrópoli impresionante por su belleza y magnitud, el Canal es nuestro sin enclave ni zonians .

Hoy comen soberanía los herederos de los ilustres próceres, la plutocracia, los políticos y empresarios que ayer manifestaban no se come soberanía. Los apellidos de los privilegiados no están entre los 21 mártires del 9 de Enero, esos apellidos de los rabiblancos están en la Junta Directiva del Canal y entre los directivos administrativos. Ellos sí comen soberanía y en grande con sus negociados y prebendas. ¿Dónde están los millones del Canal?

La épica de la soberanía continúa, tenemos que sembrar banderas de decoro y equidad, en el corazón como en el alma, de los que sí comen millones con un canal que se conquistó con la sangre y las vidas de una ciudadanía militante. Un canal para los panameños.

<> Este artículo de Opinión lo publicó la Estrella de Panamá el martes 2 de mayo de 2017.

Un solo país, un solo equipo

 La opinión del Banquero:

Rolando de León de Alba

En el argot deportivo se diría “todos somos la marea roja”. Y así se ha comportado el país, como un gran equipo que ha salido a dejar el nombre de Panamá en el sitial que se merece.

Es justo felicitar a todos los panameños que han hecho su esfuerzo por garantizar la transparencia en nuestro país luego de las informaciones emanadas por un grupo especial de periodistas investigativos en las que se involucró el nombre del istmo. Empezando por los cibernautas, que se han hecho sentir con opiniones claras y posturas correctas, pasando por los ministerios de Relaciones Exteriores, Economía y Finanzas, Presidencia, la Superintendencia de Bancos, los miembros del comité independiente de expertos que están evaluando las prácticas del sistema financiero de Panamá, hasta llegar a las altas autoridades estatales y del sector privado.

Se suman a este esfuerzo los medios y empresas de comunicación, diversas compañías que han generado campañas digitales innovadoras, así como estrategias publicitarias para que juntos “mantengamos viva y bella, la más increíble obra de arte… Panamá”, como dice el eslogan de nuestra campaña ambiental.

Es necesario destacar la labor realizada por el sector financiero del país al lograr la aprobación de la Ley 23 del 27 de abril de 2015, que adopta medidas para prevenir el blanqueo de capitales, el financiamiento del terrorismo y de la proliferación de armas de destrucción masiva. Esta norma jurídica se logró gracias a que los diputados depusieron sus intereses políticos y se vistieron con la camisa de Panamá para poder salir de la lista gris del Grupo de Acción Financiera Internacional, en la que fuimos incluidos el 30 de junio de 2014. Desde su primer día, la actual administración gubernamental se tomó esta tarea muy en serio y logró la aprobación de esta ley con el apoyo del sector privado y político.

Hoy tenemos otro reto y es salir juntos, como país, de la lista francesa de estados y territorios no cooperativos en materia fiscal, cumpliendo con todos los requerimientos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Ya se dan los primeros y vitales pasos, sin que se haya visto afectado el buen desempeño de la economía nacional, que es ejemplo de la región, evitando siempre que se utilice la plataforma financiera de Panamá para fines ilegales.

Como banquero, que he servido a mi país en múltiples facetas, tengo que reconocer que vivimos un momento histórico en el que todos a una sola voz decimos que el éxito económico de Panamá va más allá de la creación de sociedades que puedan ser utilizadas para evadir el pago de impuestos. Pertenecemos a un país comprometido con la transparencia financiera, con un crecimiento anual por encima del 6% y que juntos estamos saliendo de esta situación que nos hará más fuertes para seguir brindando nuestra plataforma financiera, más solidificada que nunca, al mundo.

Vale la pena destacar que agrupaciones como la Asociación Bancaria y la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá ponen todo su empeño para apoyar cada una de las iniciativas que se desarrollan en beneficio de la transparencia de la nación. Unidos le estamos dando ejemplo al mundo de cómo podemos convertir una situación conflictiva en una oportunidad de mejora que le concederá a nuestro país un mejor futuro en materia económica y social. Por ejemplo, ya Panamá anunció, a través de sus altas autoridades que se uniría, en 2018, a la iniciativa de la OCDE para el intercambio automático de información fiscal, enmarcado en la creación de estándares internacionales comunes para compartir estos datos.

Así como inicié este artículo deseo culminar. En este momento estamos todos en la cancha como la gran “marea roja” que somos, con nuestra camiseta de Panamá bien puesta, como exhorta el arzobispo metropolitano de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, y dispuestos a decir, con gallardía, “alcanzamos por fin la victoria en el campo feliz de la unión”.

<> Artículo publicado el 30  de mayo  de 2016  en el diario La Prensa,  a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Acerca de la Universidad secuestrada

 

La opinión de:

Francisco Herrera

Un efecto grave del clientelismo interno en la Universidad de Panamá (UP) ha sido la merma de la academia, entendida esta no como su estamento de docentes, sino como su hacer intelectual, investigativo y crítico de la realidad. Su función se ha reducido en la mayor parte a la de docencia, importantísima si no fuera porque no está apoyada por la investigación y el debate crítico de la realidad.

La politización negativa de los docentes, educandos y administrativos se ha convertido en el mecanismo de control y desarrollo de la institución, hasta crear un desbalance de poder, anómalo e incongruente con el deber ser de la UP. Se desplaza al profesorado por segmentos administrativos y estudiantiles, afiliados mediante planilla a la estructura de las decisiones.

Se ha dicho hasta la saciedad que la UP es un microcosmos del país. Si la intención es que la realidad de la nación proyecta sobre la vida universitaria sus virtudes y defectos, podríamos estar de acuerdo, pues se trata de una institución formada por seres humanos y miembros de la misma sociedad. Pero hasta ahí el símil. Si lo repetimos como una aceptación de una verdad que es imposible cambiar, entonces la UP estaría de más, como institución pública formadora de agentes sociales de calidad para una continua renovación. Aunque, de hecho y como institución pública dependiente del poder del Estado, a pesar de su autonomía relativa, ha sufrido los avatares de la dinámica política.

Uno de estos elementos es el presupuesto asignado por el Estado para su funcionamiento. El otro es la incidencia estatal en la selección de los poderes administrativos, a través de fuerzas políticas externas que operan en el campus, los partidos políticos.

Como institución pública de educación superior, la UP ha jugado momentos estelares en la construcción de la conciencia ciudadana. Algo de ese sedimento se mantiene en el país y en algunos estamentos dispersos, en conjunto con la academia y, probablemente, entre los estudiantes y administrativos.

Los años de funcionamiento durante el periodo militar tuvieron efectos contradictorios. Por un lado, se creó una subcultura clientelar (no dudo que también la hubiera en el periodo anterior, como se comentaba cuando fuimos estudiantes), que se intensificó en la medida en que el sistema fue regido desde afuera por el poder. Cuando desaparece ese poder, el sistema de democracia formal le agrega su propio modelo de control, orientado a regular la conducta política de los estudiantes, manteniendo los mecanismos de clientelismo institucional previamente creados.

Lo peor que ha pasado es que el sistema se ha enraizado al punto de que la mala hierba –como la paja canalera– apenas si puede desarraigarse, pues sus raíces son tan intrincadas y extendidas que al cortar una sección horizontal aparece más adelante, reproduciéndose, como la hidra. Tal vez, desconociendo los antecedentes, presumiría que la práctica actual, que emplanilla a dirigentes estudiantiles, es relativamente nueva. Es decir, nueva desde la época militar, pero ha provocado que cada dirigente o cada estudiante que quiere sobrevivir se haga un espacio en la planilla universitaria, sin más formación ideológica y política que los clichés ya desgastados de las protestas armadas, cuando son necesarias.

De forma que, acompañando a un estamento universitario geróntico, se extiende sobre el horizonte una actitud de desfallecimiento institucional que apenas si levanta cabeza en algunas que otras instancias académicas. ¿Contra qué se lucha? ¿Hay lucha? ¿Hay agonía? Agonía significa lucha, pero no parece existir en la UP cuando aun los mejores mantienen callada su inteligencia, proyectándola hacia afuera, como esperando que por rebote tales pronunciamientos reflejen la queja de todo el mundo universitario. No ocurrirá hasta cuando ese grito se haga desde adentro. Y el silencio hasta ahora parece ser el refugio del temor extendido, del autocontrol que reafirma que en boca cerrada no entran moscas.

No se puede decir que la actitud es responsabilidad de los que callan, sino de los que mandan a callar, con múltiples técnicas de amenazas y control social interno.

La academia ha muerto por la muerte segura de una generación que, si alguna vez fue actora en las reivindicaciones nacionales, hoy parece que su agotamiento la induce a la comodidad del silencio.

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Publicado hoy 30 de mayo  de 2016  en el diario La Prensa,  a quien damos, lo mismo que damos al autor, todo el crédito que les corresponde.

¡Ay mi Panamá!

La opinión de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana…

Geraldine Emiliani

 ¡Ay mi Panamá! ¡Ay mi Panamá! Es mi grito de dolor y angustia, porque igual que tú, soy madre, mujer y pertenezco a ésta…tú casa. Una casa con problemas que tienen solución, pero que algunos de tus hijos solo piensan en hacerse millonarios a costa de la corrupción y de la maldad, y creen tener la razón en todo, creen tener la verdad en sus manos pero, con una conciencia sucia.

Nuestras lágrimas de dolor de nada valen. ¡Ay mi Panamá querida! ¿Qué vas hacer con esos hijos enfermos del alma? ¿Cómo aguantas a que te golpeen y te abofeteen con el puño cerrado? ¿Cómo aguantas a que violen tu derecho de cumplir con tus obligaciones de proteger a esos, tus buenos hijos.

Me imagino que muchas veces querrás huir de tanta mediocridad, maltrato y de la estupidez de algunos de ellos. Pero, ¿adónde ir? Hay otros hijos de países hermanos que te visitan y quedan encantados con tu belleza y, se quedan, y tú los acoges con esos tus brazos abiertos, pero los hay también no tan santos y vienen a hacer de las suyas, ten cuidado.

Te felicito, la economía en tu casa, está más que bien. Pero, ¿de qué vale? Si el costo de la vida va en aumento. ¿Qué se puede hacer para que esa riqueza se use al menos para aliviar los tantos problemas que tenemos?  Algunos de tus hijos tratan de ayudar para que esa caudal nos llegue a todos, pero lo hacen a través de paliativos y, ¿para qué? Vivir de paliativos ayuda en el momento y, ¿después? ¿migajas?

 ¡Ay mi Panamá! Eres bella por dentro y por fuera. Pero, ¿de qué vale tanta belleza si no eres feliz? A ver respóndeme: ¿Qué se puede hacer con esos tus hijos pervertidos? Los que se dan a la tarea de vender sexo a través de los medios y de mujeres que por falta de una buena educación moral no les importa mercadear la religiosidad de su cuerpo.   Se exponen a que los insaciables sexuales se masturben mentalmente y haciendo que niños y adolescentes crezcan sin respetar el cuerpo de esas tus hijas. Te pongo de ejemplo, el último video del cantante Aldo Ranks, con una publicidad que los medios han sobresaturado hasta en sus portadas principales. Glúteos y bustos femeninos, eso es lo que vende. ¡Vaya manera de hacerse dinero!   Me pregunto si ese cantante tiene hijas y no las vende a igual precio como hace con las mujeres que salen en el video.

¡Ay mi Panamá! ¿Qué vas hacer con esos hijos dedicados a la política? Las zancadillas están al sol del día. Políticos que no aprecian lo bueno de la política: el Bien Común. El bien es para sus bolsillos y para hacerse sentir “el todopoderoso”. Viven entre acusaciones, injurias, calumnias y criticas; sin importarles si pertenecen al mismo partido.   Son los papacitos de las redes sociales y muchos de tus hijos les hacen la seguidilla. ¡Tontos útiles! ¡Ay mi Panamá!   ¿Qué hacemos con tus hijos los corruptos? Los hay en cada rincón de tu casa, y te dan la espalda a carcajadas haciendo gala de sus mejores destrezas maquiavélicas ante los tribunales de justicia.

Son los que te tiran en tu cara las sobras que dejan después de hartarse en banquetes cuyo símbolo es el desprecio y la arrogancia. ¡Desgraciados! Se merecen que los guidemos del palo más alto allá en el Cerro Ancón. Y, los ves tú retratados en las sociales de los diarios dizque haciendo obras sociales. Sí, como no. Se sienten dueños de este pedacito de tierra. Sus nombres aparecen en todas partes, en juntas directivas de todos los negocios habidos y por haber.  Los grandes señorones que te miran como si tú fueras lo peor.

  ¡Ay mi Panamá hermosa! ¿Qué hacemos con la desigualdad en la educación escolar? La buena educación es para algunos. Cuando pienso en esto, se me desgarra el alma. Esto no lo perdona Dios.   Y, si esos alcanzan una educación superior, entonces se encuentran con una gran falta de oportunidades. Y, si logran un empleo, vaya ver si logran satisfacer sus anhelos. Los embarazos precoces, el alcohol, drogas y deserciones escolares los ahogan y el sexo a su máxima degradación, los vuelven insensibles.

 Tu casa está llena de padres ausentes. Padres poco importa y, a los que les importa, viven preocupados por el alto costo de la vida; no hay tiempo para más. ¿Sabías tú, que vivimos en una sociedad en la que se está perdiendo una gran cantidad de valores humanos muy importantes?   Hay un temor a decir la verdad, pues se está expuesto a ser clasificado como detractores y traidores. Vivimos en una sociedad de opiniones, opiniones que pueden dañar mucho, en exceso, a las personas y llegar a no tener confianza en nadie.   Lo más preocupante es que de esta manera estamos llegando a una sociedad individualista, en la que nadie quiere saber de nadie, pues como se suele decir “cada uno con sus propios problemas”.

¡Basta Panamá! no te dejes maltratar. Posees identidad y dignidad única que ha de ser valorada siempre por los tuyos y por los hijos de otros. Tienes un gran potencial. Estás hecha para conservar la vida, recogerla, hacerla germinar, florecerla y perfeccionarla. Conserva tu instinto maternal y el cuidado directo hacia tus buenos hijos. ¡No te dejes!

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Publicado hoy 28 de marzo  de 2012 gracias a la gentileza de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana Dra. Geraldine Emiliani,  que lo envió a nuestra redacción para su reproducción.

La Junta Revolucionaria en la gesta separatista- Primera parte

– La opinión del Docente Universitario, Político y Ex Vice presidente de la República…

– Dr. Ricardo Arias Calderón – –

 Panamá al independizarse de España y adherirse, ‘espontáneamente y según el voto general de los pueblos de su comprensión’   a la Gran Colombia bolivariana de manera similar a la manera como se integraron Venezuela y Ecuador a la Gran Colombia,  lo hicieron con el ánimo soberano de compartir de igual a igual los destinos nacionales, no con un ánimo de subordinarse a un poder central y desaparecer su identidad como pueblo.

Los diversos movimientos, -diecisiete en total- separatistas que se dieron a lo largo del siglo XIX tales como el de 1840 a 1841, la llamada por Goytía ‘primera república’, de Panamá, bajo la presidencia del General Tomás Herrera y la experiencia del régimen federal de 1855 á 1885, fueron todos, indicios de que Panamá a través de su vínculo con Colombia había llegado a constituir un sujeto colectivo.

Quienes argumentan que los panameños sólo buscábamos la autonomía y no la independencia, incluso hasta en 1903, desconocen la clara progresión de los espíritus sobre el tema a lo largo del siglo XIX y el impacto que tuvo la negativa del Senado de Colombia al rechazar el Tratado Herrán-Hay el 22 de enero de 1903 en virtud del cual los EE.UU. pensaban construir el Canal en Panamá por concesión de Colombia.

El peligro de separación definitiva de Panamá de Colombia fue advertido por diversos representantes panameños en el Senado, incluso por Don José Domingo de Obaldía Gallegos último gobernador nombrado en el Istmo.

En la tarea de transformar el departamento en república, los conservadores que habían triunfado en la ciudad de Panamá en la Guerra de los Mil Días, aunque habían perdido en el interior, tomaron la iniciativa y asumieron la jefatura en la Junta Revolucionaria. Don José Agustín Arango ocupó la presidencia de dicha Junta y también la presidencia de Junta Provisional de Gobierno y hubiera podido ocupar la primera presidencia constitucional tal como le propuso el Dr. Manuel Amador Guerrero.

 Los miembros de la Junta Provisional de Gobierno convocados por Arango, eran ocho, cinco conservadores incluyéndole a él, Nicanor Arturo de Obarrio, Manuel Amador Guerrero, Tomás Arias, Nicanor Arturo De Obarrio y Manuel Espinosa Batista; y tres liberales, Ricardo Arias Ferraud, Federico Boyd y Carlos Constantino Arosemena.

Tan pronto se formalizó la declaración de independencia en la sesión del Consejo Municipal del 4 de noviembre de 1903,   se hizo imprescindible establecer un gobierno que se llamó la ‘Junta Provisional de Gobierno’.    Estuvo presidida por Don José Agustín Arango, con Tomás Arias Ávila y Federico Boyd como miembros del triunvirato, los dos primeros conservadores y el tercero liberal.   Se le ofreció el puesto que ocupó Tomás Arias a su hermano de padre Ricardo Arias Feraud, pero esté argumentó que Tomás tenía más experiencia gubernamental que él en un momento en que se necesitaba grandemente para iniciar el gobierno panameño.

Cuando Boyd viajó a Washington con Amador para tratar de supervisar la negociación de Bunau-Varilla sobre el Canal, fue sustituido durante su ausencia por Manuel Espinosa Batista, miembro suplente de la Junta Provisional de Gobierno, quien también era conservador.

El Gabinete de la Junta se dividido por partes iguales, entre conservadores y liberales. Por parte de los conservadores, fueron nombrados Manuel E. Amador, como Secretario de Hacienda,  Nicolás Victoria Jaén como Secretario de Instrucción Pública, pero al excusarse fue nombrado otro conservador, el Dr. Julio J. Fábrega y el General Nicanor A. De Obarrio como Secretario de Guerra y de Marina.

Por partes de los liberales fueron nombrados Eusebio A. Morales como Secretario de Gobierno, Francisco Vicente de la Espriella como Secretario de Relaciones Exteriores y Carlos A. Mendoza como Secretario de Justicia.

No cabe la menor duda que hubo resistencias y rechazos a la independencia por partes de personalidades, familias y pequeños grupos por diversas razones, incluso por una intensa adhesión afectiva de algunos a Colombia y a lo que ella representaba.

En el desarrollo de su leyenda negra, Olmedo Beluche considera la unanimidad con respecto al 3 de noviembre como mito o falsedad argentando que: ‘no todos los panameños anhelaban la separación’  y destacó el hecho de que Victoriano Lorenzo ‘ante el pelotón de fusilamiento rogó por la unidad de todos los colombianos’  .

Oscar Terán en su libro contra la independencia señala que ‘la mitad de las provincias no se habían pronunciado al 6 de noviembre’ y atribuye a la represión que ‘no haya habido mayores expresiones de rechazo a la independencia’.

 Sin duda, el caso más notorio de rechazo fue el de Belisario Porras principal líder de los liberales en Panamá, quien había sido jefe político y militar de los liberales durante el primer año de la Guerra de los Mil Días y desde entonces vivía en Centroamérica. Por su rechazo la Corte Suprema de Justicia en 1905 le quitó la nacionalidad, de acuerdo con la Constitución Título III, Artículo 7, numeral 3°, la última parte.   Pero la recobró según la rehabilitación por la Asamblea Nacional prevista como posibilidad por el mismo Articulo 7.

En el orden administrativo la preocupación primordial de la Junta Provisional de Gobierno fue financiera y a propósito de la misma, deja saber que la Junta ‘ha dado instrucciones a la Legación de la República de Panamá en los EE.UU. para tratar de darle forma distinta de la pactada al pago de la suma de 10 millones de dólares por los EE.UU a Panamá.

La Junta le indicó a la legación que este Gobierno Republicano preferiría reducir a 2 millones lo que le sería entregado a corto plazo, y que el resto, en principio pagadero a la fecha de la ratificación del Tratado, que fuera invertido en una renta perpetua sobre el tesoro federal de los EE.UU.   Ello la Junta lo justificaba por un sentido de equidad con las futuras generaciones, argumento que anticipa sorprendentemente algunos de las razones conservacionistas que se utilizan hoy en día y, además, por el peligro de ‘despilfarros inevitables’, cuando ‘un capital enorme’ se introduce en un país como el nuestro.

Hago notar que esta actitud de la Junta Provisional de Gobierno no se compagina fácilmente con la acusación de que varios miembros del grupo de próceres se beneficiaron personalmente de los fondos que se utilizaron para la independencia.

En el mismo orden financiero, la Junta destaca su esfuerzo por establecer restricciones en el uso de los fondos a los que ha tenido o tendrá acceso

 Cabe recordar que la Convención Constituyente autorizó el otorgamiento de 24 becas a estudiantes de escasos recursos para que pudieran continuar sus estudios, incluso a los más altos niveles, en el exterior y luego tendrían el compromiso de servir al Estado panameño por un período de 3 años, tema que se abordará posteriormente con más detalle.

Al mismo tiempo que la Junta Provisional de Gobierno realizaba su labor, la constituyente elaboraba la Constitución de 1904.

La Convención fue presidida por Pablo Arosemena, insigne liberal con muy amplia experiencia política y burocrática en el gobierno colombiano.

Los 32 miembros de la misma se distribuyeron por partes iguales entre los dos partidos, el liberal y el conservador.

El más erudito constitucionalista actual, Jorge Fábrega Ponce, considera esta Constitución como demasiado individualista, y sin duda, tiene razón.

Pero hay que recordar que el individualismo era característica en esa época tanto de liberales como de conservadores. La ventaja de enfatizar los derechos individuales de las personas, es que cuando en nuestra historia posterior se ha querido establecer regímenes que reducían o negaban estos derechos, como por ejemplo, los regímenes de las constituciones de 1941 y 1972, han terminado por fracasar entre otras razones por su desconocimiento de cuanto los panameños han valorado y valoran sus libertades individuales, lo cual se debe en parte a la Constitución de 1904.

Es un hecho sin embargo, que esta Constitución no contenía un reconocimiento de derechos sociales, sino que bajo el ‘Titulo II, Nacionalidad y Extranjería’ que distingue entre los diversos derechos individuales.

Otro aspecto interesante de dicha Constitución es la manera como organiza el Órgano Ejecutivo. Para comprender algunos de los detalles de esta organización hay que tener en mente la cronología del establecimiento y funcionamiento de las instituciones al comienzo de la República.

ariyan@hotmail.com

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<> Este artículo se publicó el 7 de noviembre de 2011  en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/arias-calderon-ricardo/

Reflexión en el Te Deum

Reflexión en el Te Deum  por el  Arzobispo de Panamá,

José Domingo Ulloa Mendieta  

en la Catedral Metropolitana de Panamá, el  3 de noviembre de 2011 .

Su Excelencia Reverendísima Mons. Andrés Carrascosa Coso   Nuncio Apostolico.

Su Excelencia, Ricardo Martinelli Berrocal, Presidente de la República de Panamá y señora.

Su excelencia, Juan Carlos Varela, Vicepresidente de la República de Panamá.

De acuerdo a una larga, noble y hermosa tradición, las puertas de nuestra Iglesia Catedral se abren nuevamente para acoger como siempre a los hijos e hijas de esta tierra panameña quienes, encabezados por nuestras autoridades aquí presentes, quieren orar y entonar un canto de Acción de Gracias al Padre Dios, por Jesucristo en el Espíritu Santo, al conmemorar los 108 años de vida independiente y soberana de nuestra República.

Hoy es el día en que Panamá ruega a Dios por Panamá. Porque desde 1903, hombres y mujeres intuyeron que la patria, su grandeza, su libertad y su unidad, son al mismo tiempo tarea humana y don divino. Así ha sido desde la llegada de la fe a este Istmo.

Por ello, la historia de la Nación Panameña se ha escrito paralela a la de la Iglesia. Fue aquí donde se instituyó la primera diócesis de Tierra Firme, la de Santa María La Antigua, cuyo Quinto Centenario conmemoraremos en septiembre del 2013.

En este día de la Patria, Panamá comienza sus festejos con una plegaria, en la que ponemos a Panamá en las manos de Dios.   Confiar en Dios no significa abdicar de la propia responsabilidad en la construcción de la historia.   Significa hacer la historia junto con Dios, interpretar en ella sus designios y ser protagonistas de la construcción del reino en la Tierra.

Deseamos compartir con ustedes, unas reflexiones con amor verdadero, con una intensa pasión por nuestro pueblo, proponiendo la visión de persona y sociedad derivadas del Evangelio. Sabemos que el Evangelio de Cristo ha sido anunciado para la felicidad de todos y para ir alcanzando la plenitud humana. “La gloria de Dios consiste en que su creación preferida, el ser humano, tenga vida en plenitud, desarrollando sin cesar la imagen misma de Dios impresa en lo más íntimo de su ser”.

Hermanos y hermanas: Lograda nuestra soberanía en todo el territorio nacional a finales del siglo pasado, gracias a la lucha de muchos panameños, y el luto de tantas familias, debemos preguntarnos: ¿Cuál es el ideal o el sueño que une al pueblo panameño hoy?; ¿seguimos teniendo anhelos comunes, un ideal que una nuestras almas, que nos haga caminar hombro a hombro cada día hasta lograr ese objetivo?

Antes de contestarnos estas preguntas, quizá nos hace falta primero redescubrir el significado de la palabra Patria.

La Patria no es lo mismo que la Nación o el país. La Patria no es sólo el territorio, tampoco la sangre o el idioma. Pues individuos y familias de diversos orígenes y lenguas pueden convivir en una misma tierra, y constituir una misma patria debido al espíritu que los une. La Patria es algo todavía más profundo y más sublime. Si vamos a su significado etimológico, Patria procede del latín “patria”, que significa “familia”, y del griego “patris”, es decir, “descendencia de padre”.   Patria es, pues, paternidad, y toda paternidad es venerable.

Cuando hablamos de patria asumimos la herencia de los padres. La Patria es el acerbo moral que se ha venido acumulando desde los orígenes, es la convivencia compartida en las luchas y en el estilo de vida.   Es el tesoro de las mismas tradiciones.   Es la comunión en las mismas creencias.

La Patria es también una misión, un destino, una empresa colectiva en este mundo y en la historia. Para los cristianos y personas de buena voluntad, significa además, trasmitir y hacer perdurar los valores que hemos recibido, y no dejar que nos impidan vivirlos.

Hermanos y hermanas:  La Patria es un don;  la Nación, una tarea”. ¿Cuál es esa tarea que debemos emprender para reconstruir la nación?

Como Pastor los exhorto a que empecemos por la reconciliación social entre todos los sectores y el fortalecimiento de la capacidad de diálogo: Reconociendo que la reconciliación social no consiste en enfrentar la historia como si nada de lo acontecido hubiera pasado; es un proceso por el que las partes que viven situaciones de confrontación deponen una forma de relación destructiva y sin salida, y asumen una forma constructiva de reparar el pasado, edificar el presente y preparar el futuro.

Otra de nuestras tareas es volver a creer en el otro, y recuperar la confianza que nos permita relacionarnos, respetando las diferencias, basando ese encuentro en la verdad y no en las imposiciones, a través de un diálogo transparente y sincero. Entendiendo que el diálogo no significa convencer, sino consensuar para garantizar el bien común.

También, nos urge creer en la libertad como un principio esencial del hombre, como un don inherente a la persona humana, necesario para la realización de su vocación trascendente a través de la historia.

Esa misma libertad nos lleva a la participación ciudadana.   Una participación efectiva en el orden económico, social y político.

Permítanme profundizar sobre el valor de la verdad. La verdad es esencial para la justicia y la reconstrucción de la sociedad. Esto lo confirma el Santo Padre Benedicto XVI cuando nos dice: “donde se siembra la mentira y la falsedad, florecen la sospecha y las divisiones, y socavan las posibilidades de relaciones sociales pacíficas”.

Tenemos que volver a entender que Panamá no es un pedazo de tierra, ni solo un puente que une al mundo, es mucho más: es la gente que aquí nace o que libremente ha aceptado nuestra Patria como suya.

La Patria es la gente y sus valores, su dignidad y sus derechos. La patria eres tú, tus hijos y los que vendrán.    Nos ha pasado que por limitar la Patria a la noción de gobierno, hemos perdido mucho, en nuestro aprecio, respeto e identidad como Nación y, por ende, en nuestro compromiso ciudadano.

Tenemos que animarnos a pensar y trabajar en el Panamá de los próximos años; necesitamos un proyecto de país, que reafirme nuestra identidad común; que establezca políticas públicas con consensos y acuerdos que puedan subsistir más allá de los cambios de gobierno y que se conviertan en referencias para la vida de la Nación.

Para ello, hay que mirar el pasado de nuestra historia para proyectar un futuro, pensando en todos los panameños sin exclusión.

Hay dificultades, no las negamos. Y frente a ellas tenemos que superar la tentación de la queja inútil, de la protesta por la protesta.   Debemos reaccionar como Jesús, amando a la Patria, como exigencia del mandamiento que nos pide honrar al padre y a la madre; porque la patria es el conjunto de bienes que hemos recibido como herencia de nuestros antepasados, es un bien común de todos los ciudadanos, y como tal, también es un gran deber.

Ante la indiferencia y desamor a la Patria, la respuesta es cultivar entre nosotros el patriotismo, virtud olvidada y callada, que procura recuperar el respeto y amor que le debemos a la misma. El verdadero patriota busca y se compromete en contribuir a hacer una gran Nación, mediante su trabajo honesto y la contribución personal al bienestar común.

Todos, sin excepción, debemos preguntarnos qué puedo, y qué debo hacer para cooperar con el bien de nuestro querido Panamá. Cada uno de nosotros somos constructores y responsables del futuro de la Patria. No esperemos a ver que hacen los otros, no miremos con indiferencia lo que no me toca, despertemos de la inmadurez de pretender tener un Estado paternalista.

Panamá es una obra de todos, que se hace con el deber de cada día, hecho con esfuerzo, con honestidad pensando más en los otros que en el propio interés. Actitud que supone heroísmo para no cansarse, para no claudicar, para comenzar cada mañana, en nuestro lugar, para creer y esperar que con la gracia de Dios otro Panamá sea posible legar a nuestros hijos.

Pero no nos quedemos solo en palabras y sueños. Como Iglesia, hemos iniciado una propuesta del PANAMÁ QUE QUEREMOS, surgida de un movimiento de profesionales católicos, que como pastor estamos acompañando.   Esta es una propuesta basada en el ideal cristiano, pero impregnado de panameñidad; abierto a la vez a todos, inclusive a los no cristianos, porque estamos seguros que servirá para reinventarnos, para mejorarnos, para reconstituirnos como nación, y recuperar los sueños, sin dejar de encontrar los caminos para hacerlos realidad.

Panamá necesita de sus mejores hombres y mujeres en este momento de la historia de nuestra Patria.

Ruego a Dios Padre que con la ayuda de Santa María la Antigua, que ha acompañado el caminar de nuestro pueblo, bendiga siempre a nuestro país y a nosotros sus hijos nos haga dóciles a la acción del Espíritu para que podamos entonar siempre en paz y armonía el canto de alabanza que nos recuerda el coro de nuestro himno nacional:   “Alcanzamos por fin la victoria/ En el campo feliz de la unión;/Con ardientes fulgores de gloria/Se ilumina la nueva nación”.

Que viva Panamá.   ¡Que Dios y la Patria así lo quieran! Amén

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Publicado hoy 3 de noviembre de 2011 gracias a la gentileza de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana  Dra. Geraldine Emiliani que lo envió a nuestra redacción.