Guillermo Endara: La construcción de una nación

La opinión del Ex Canciller de la República…

José Miguel Alemán

Al cumplirse esta semana un año del fallecimiento del ex presidente Guillermo Endara, es propicia la ocasión para repasar algunas facetas de su gestión política y pública. Sus hechos y actuaciones en pro de la democracia han sido abundantemente documentados por la historia, son de conocimiento público y sustentan el reconocimiento popular del presidente Endara como ‘Padre de la democracia panameña’.

Por ello, y para no pecar de repetitivo, prefiero referirme a otro aspecto de la trayectoria del presidente Endara, quizás menos comentado y reconocido, pero de igual importancia en cimentar las fundaciones sólidas para el desarrollo de nuestra Nación.

Esta faceta del presidente Endara, guarda relación al legado de Nación que dejó para todos los panameños. Este legado no fue el producto de una coincidencia o momento histórico. Por el contrario, obedece a la actuación pensada, coordinada y ejecutada por un hombre visionario y decidido, con una extraordinaria preparación jurídica, pero sobre todo que supo cosechar el afán nacionalista por la plena soberanía que a través del siglo XX sembraron en distintas circunstancias históricas panameños como Eusebio A. Morales, Víctor Florencio Goitía, Arnulfo y Harmodio Arias, José A. Remón Cantera, Thelma King, Diógenes De La Rosa, Galileo Solís, Miguel Moreno, Nino Chiari, Roberto Alemán Z., Fernando Eleta, Jorge Illueca, Carlos A. López Guevara, Aquilino Boyd, Omar Torrijos, Gabriel Lewis G., Juan A. Tack, Rómulo Escobar B., Julio Linares y muchos otros panameños y panameñas que por cien años bregaron para legarnos una Patria plenamente soberana.

Como presidente, Guillermo Endara estuvo a la altura del momento histórico, y comprendió la imperiosa necesidad de perfeccionar la soberanía nacional. Esta determinación del presidente Endara la fundamenta en la práctica mediante la ejecución de hechos políticos y jurídicos.

En lo político, promueve la reconciliación como exigencia de la nacionalidad. En los tiempos de la dictadura no cabía un llamado a la conciliación nacional, porque los gobernantes lo veían como acto de debilidad o de entrega. El presidente Endara estaba muy consciente de las presiones que se venían encima para prorrogar la permanencia militar extranjera en nuestro territorio, más allá del 31 de diciembre de 1999, término de ejecución de los Tratados Torrijos Carter. En esa coyuntura el presidente Endara reconoció que la reconciliación nacional era un presupuesto inteligente e indispensable, para avanzar sin contratiempo en la recuperación de nuestra plena soberanía.

Este reconocimiento de reconciliación nacional, como instrumento para la recuperación de la plena soberanía, estuvo aunado con iniciativas legislativas específicas, promovidas por el Ejecutivo para consolidar el éxito de la estrategia. Me permito destacar las siguientes iniciativas específicas: Ley 1 de 1991, por la cual se adoptan medidas con respecto a Bienes Revertidos del Área del Canal; Ley 5 de 1993, por la cual se crea la Autoridad de la Región Interoceánica de Panamá y se adoptan medidas sobre los Bienes Revertidos; Desarrollo de la Reforma Constitucional, por la cual se adicionó el Título XIV a la Constitución Política sobre el Canal.

Esta visión y acción de Estadista, en circunstancias históricas adversas dieron su fruto con creces en beneficio del colectivo nacional. Hoy, gracias a la determinación y empeño del presidente Endara y quienes lo acompañamos en ese camino acertado, tanto aliados como adversarios políticos, los panameños hemos visto aflorar en las áreas revertidas proyectos de gran envergadura, que tan solo hace algunos lustros eran inimaginables, como por ejemplo los puertos de Balboa, Cristóbal, Manzanillo, Rodman y Coco Solo; la expansión de la Zona Libre de Colón; los puertos de cruceros de Aventura 2000 y Flamenco; los aeropuertos de Albrook y France Field (en desarrollo); La Terminal de Transporte y el Centro Comercial de Albrook; la Ciudad del Saber, el Área Panama — Pacífico; el Museo de la Biodiversidad; y muchas otras maravillas que nos vislumbran se las debemos, en gran parte, a este hombre que supo reconocer y actuar con determinación para cumplir un anhelo de las grandes mayorías nacionales: Que en nuestra Nación había concluido el tiempo de los militares, tanto nacionales como extranjeros.

Cumpliendo con la ley de la vida y la naturaleza, hace un año partió de este mundo Guillermo Endara Galimany. Pero nos queda su vida y ejemplo, que deben guiar las actuaciones de los gobernantes de hoy y mañana en las deliberaciones de la vida nacional, entre las cuales cito tan solo unos ejemplos: La aplicación estricta de la Carta Democrática de las Américas en el ejercicio de nuestra política exterior; La defensa de nuestra economía de servicios; Una política inteligente y nacional ante el problema de los estupefacientes y el crimen organizado; El diálogo nacional y la relación gobierno sociedad civil.

En fin, en cada aspecto de la vida nacional podemos servirnos de ese gran panameño, Guillermo Endara, quien más que nunca sigue con nosotros.

<> Artículo publicado el 30  de septiembre  de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que a la autora,   todo el crédito que les corresponde.
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