Mucho camisón pa’ Petra

La opinión de…

Evans A Loo R.

El hábito no hace al monje es un refrán que nos enseña que las apariencias engañan y que la imagen exterior no se corresponde con el interior. No son las vestimentas las que definen a una persona, sino su interior, su verdadera condición.

No se puede suplantar una condición simplemente por el hecho de portar las vestiduras que son propias al cargo, sino que, por el hecho de no vestirlas no se deja de ostentar la propia condición. Hay personas que dan lo que sea por ocupar cargos públicos, para los cuales no tienen ni la capacidad ni el coraje para ejercerlos.

No nos cabe la menor duda de que el actual gobierno tiene a hombres muy capaces en su administración, y no solo capaces, sino también honestos y sinceros en sus actuaciones sin embargo no podemos negar que ha ocurrido lo mismo de otras administraciones pasadas, en las que se designaban funcionarios solamente por su condición de amigo, pariente o socios.

Esta administración ha recibido el mayor número de críticas por todo lo hecho u omitido. Todos los días del Señor, recibe cuando menos un petardazo por algo que hizo o que dejó de hacer. Muchas veces se ha cumplido a cabalidad el refrán: “palo porque boga y palo porque no boga”.

El grave problema que tiene en materia de comunicación es que con el tiempo y por sus actuaciones los voceros que defienden su gestión, o han perdido la credibilidad o sencillamente no tienen capacidad de convencer a nadie a no ser que sea descalificando al contrario.

Tenemos un Presidente estrella. No hay cosa que diga o que no diga que no sea noticia. Si viaja mucho es noticia, si se queda en el país también es noticia, porque se dice que trabaja más de la cuenta. Y aquí no se puede trabajar más de las ocho horas que trabajó en su administración Mireya Moscoso.

Pensar que todo lo malo nos viene del Palacio de las Garzas es un error si pensamos en términos absolutos. Aquí también hay diablos y demonios por todos lados que se especializan en echar las cosas a perder en todo momento. Y cuando el gato sale, los ratones hacen fiesta. No nos olvidemos que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.

Petra es una mujer delgada que usa talla small no 3X. Darle un cargo a quien no tiene la capacidad de ejercerlo o lo que es lo mismo, de poca talla, es tratar de meter a Petra en un camisón 3X, y allí tenemos los resultados.

Los corruptos no pasan de ser talla médium, por no decir mediocres. Por esa razón, cuando vayamos a depositar un voto o apoyemos a alguien para un cargo, la primera pregunta que debemos formularnos, debe ser, ¿No es mucho camisón pa’ Petra?

 

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<> Este artículo se publicó el 12  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Bien sabe el asno en qué casa rebuzna

La opinión de…

Evans A. Loo R.

El populismo es un estilo de gobernar más que una ideología política. Por esta razón, es difícil identificar un vínculo entre una posición política en particular y el populismo. Sin embargo, es posible establecer una serie de factores que caracterizan la mayoría de gobiernos populistas.

Por lo general, el populismo nace de un líder carismático que es percibido como parte del pueblo, y que como parte de este, entiende sus problemas y dificultades. Los líderes populistas explotan el sentimiento de opresión de las masas y las injusticias sociales para movilizar tanta gente como puedan hacerlo, muchas veces en contra de los intereses de las elites sociales o políticas, estos se mantienen en el poder precisamente por medio de su popularidad, y por esto, es necesario para ellos implementar políticas que favorezcan al pueblo, lo cual muchas veces significa poner a un lado las leyes y normas de la Constitución.

El uso de “medidas de gobierno populares”, destinadas a ganar la simpatía de la población, aún a costa de tomar medidas contrarias al Estado democrático, y la constante apelación al “pueblo” como fuente del poder, puede bien identificarse, como conductas populistas, al punto que “populismo” y “democracia” han llegado casi a identificarse.

A pesar de las características que pueda tener una conducta populista, su objetivo primordial no es transformar las estructuras y relaciones sociales, económicas y políticas sino el preservar el poder y la hegemonía política a través de la popularidad entre las masas. Del discurso político de campaña hemos pasado a las medidas que tienen como fin último la aceptación de los votantes, por eso las encuestas de opinión son importantes aun cuando no estemos en campaña electoral.

El neopopulismo panameño esta dando, a amplias capas de la población, beneficios limitados o soluciones a corto plazo que no ponen en peligro el orden social vigente ni le otorgan a los ciudadanos capacidades reales de autodeterminación, pero que sirven para que eleven o mantengan la popularidad de los caudillos o del régimen reforzando su poder.

Estas conductas se diferencian de la demagogia que nos viene desde el nacimiento de la República, porque se refiere, no sólo a discursos, sino también a acciones. Así, se la puede entender como una táctica de uso limitado, o bien como una forma permanente de hacer política y permanecer en el poder.

El populismo define un sistema en el que el poder recae de manera absoluta en el pueblo, no en que los políticos profesionales gobiernen para la mayor comodidad de este último. Son dos cosas distintas, no es lo mismo que los ciudadanos puedan tener más poder y menos las élites, de tal manera que puedan darse cosas a sí mismos, a que sea el gobierno el que tenga el poder y ese gobierno favorezca medidas que les puedan venir bien a los ciudadanos, quienes luego recompensen con el voto.

Y como han estado las cosas en los últimos años en nuestro país, donde queremos que nos den todo sin esfuerzo, los políticos han sabido bien cómo comportarse frente a este pueblo, porque bien sabe el asno en que casa rebuzna…

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<> Este artículo se publicó el 26  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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De escribas y fariseos

La opinión del Abogado

Evans A.  Loo

El  presidente de la Republica    hace unos días tuvo la valentía de reconocer errores cometidos. Prometió rectificar y eso es loable, pero las palabras no bastan, y quizás esa sea  la razón por la que la mayoría de los medios, a quienes acusó de dejarlo solo, no le han dado mayor relevancia.

No obstante las confesiones, ese  acto de contrición pierde todo  valor, si inmediatamente  no adopta las medidas para enderezar el rumbo. La  única forma de arreglar esto, es acabar con su obstinación de seguir con la misma gente.

Pareciera que el Presidente cada día  o pierde autoridad o nadie le entiende.  Y da la impresión de que  algunos de su tren ejecutivo, estuvieran empecinados en empeorar mas  las cosas.

Mientras se disculpa con la gente de Bocas, por los perdigonazos, su ministro de seguridad, dice que son necesarios para controlar, y lo que es peor,  que la única opción viable  serian las balas.   Ni el agua ni los gases sirven.   Si seguimos esas ideas,  de  Bocas del Tuerto, pasaremos a tener mañana  Bocas del Muerto.

En el Mides ni hablar. En lugar de acometer una investigación que revele lo que pasó, se quiere meter preso al denunciante, por un supuesto delito de “extorsión”.  Me asciendes o te sapeo.   Un lenguaje que solo es propio entre delincuentes, no entre personas que se comprometieron a un cambio.

No podemos tapar el sol con un dedo. Si se  aprueba que las cuotas sindicales sean voluntarias, se acaban los sindicatos. Es como si mañana se aprobara que las cuotas del seguro social solo sean  voluntarias, y las retenciones del ISR o del ITBM también lo sean.

Con eso acabamos tanto con el seguro social, como con el estado mismo. Al fin de cuentas, las cúpulas de unos u otros organismo andan en las mismas.

Después de todo acto de contrición, se impone un propósito de enmienda. El presidente tiene que ser consecuente con lo que dice. Rectificar el rumbo es lo primero y por lo tanto la barrería tiene que empezar.

Hay que aplicar  la misma medicina que le recetó a Bosco.  Pedirle a todos los de su anillo y de su entorno, que pongan sus cargos a disposición y empezar a meter gente que sepa lo que debe hacer. Por allí debería empezar la penitencia del acto de contrición.

No hacerlo seria caer en las actitudes  de tantos escribas y fariseos. Todo lo cual , como pronosticó Jesús hace 2 mil años, originaron la destrucción del templo.


Licdo. Evans A Loo R.

<>  Artículo enviado el 2 de Agosto de 2010 por e-mail para su publicación por el autor,  a quien damos todo el crédito, el mérito y la responsabilidad que le corresponde.

Vox Populi Vox Dei

La opinión del Abogado…

Evans Loo R.

La voz del pueblo es la voz de Dios,  reza el aforismo latino que algunos atribuyen a Hesíodo, el gran poeta griego del siglo VIII  A.C. , y otros al monje anglosajón Alcuino de York, quien fuera el consejero del emperador Carlomagno.

En la obra Epístolas, de Alcuino de York, se dice textualmente: “Y esas gentes que siguen diciendo que la voz del pueblo es la voz de Dios no deberían ser escuchadas, porque la rectitud de las masas está siempre bastante cercana a la locura”.  O lo que es lo mismo, si opinaron que una persona era buena para gobernar eso no debe tomarse como designio divino….

Alcuino le daba un sentido negativo a aquella expresión, en consonancia con el pensamiento de Séneca,  el cual advirtió que “el valor de las opiniones se ha de computar por el peso, no por el número”. ¿Qué acierto, pues, se puede esperar de sus resoluciones?  Lo cual rechaza toda forma de democracia popular existente en nuestra época.   Es ese el concepto que este gobierno esta aplicando en sus relaciones con nuestra población?

Deben entonces escuchar las autoridades las opiniones del pueblo en el momento de aprobar las leyes o refrendarlas?   Pareciera  que no. Y que la voz del pueblo es la voz de dios, solo lo es válido  después de cada proceso electoral.  A partir de allí, priva el pensamiento de Alcuino de Cork,  y las reflexiones de Séneca, y esa es la máxima que se esta aplicando en las relaciones gobierno-pueblo de nuestro país.

La ley chorizo ha completamente obnubilado al intelecto de las autoridades.   No quieren o se niegan a entender, que no importa lo que esa ley disponga,  aun si decide designar a todos los ciudadanos de este país  en Ángeles y millonarios.

El problema no es lo que regule la ley.  Aquí lo importante es la forma como dicha ley se aprobó, y como unos diputados electos por el voto popular  demostraron que valen mas las líneas y directrices de  sus partidos que la opinión del pueblo.   Tanto los diputados como el propio presidente fueron electos en sus cargos. Ambos se deben al pueblo y a los votantes.

Nadie puede ocultar que cuando se supo de la existencia de esa ley, las protestas surgieron por doquier.   Tampoco, que esa asamblea violó su propio reglamento interno para aprobarla.  Ni los miembros de la asamblea ni el presidente escucharon al pueblo. Se olvidaron que la voz del pueblo es la voz de Dios. Al fin  tendrán que pagar, ahora o mañana las consecuencias de tal desatino.

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Artículo enviado el 26 de julio de 2010 por E-mail a Panaletras por el autor, a quien damos todo el crédito, el merito y las responsabilidades que le corresponden.

¿Culposos o disculposos?

La opinión de…

Evans A. Loo

Si hay algo por lo cual la clase política de este país se ha distinguido, es que jamás han admitido ninguna responsabilidad por sus actos. Aquí pasa de todo lo malo que sea concebible y nadie tiene la culpa de nada. Pero cuando las cosas resultan bien a pesar de ellos, se atribuyen el mérito a toda costa.

No se puede hablar ni protestar libremente, sin ser víctima de persecuciones. Ni siquiera Noriega se atrevió a tanto. Hemos visto como algunos periodistas y dueños de medios de comunicación social han denunciado ser víctimas de intimidaciones.

Sospechosamente notamos que aquellos medios donde más se alabe y se defienda la gestión gubernamental, tienen mas cuñas del gobierno que otros.

Cuñas que pagamos todos del erario público, solo para que el gobierno manifieste lo bondadoso y caritativo que es con el pueblo con la finalidad de crearse una imagen santoral.

Alguien dijo por allí, que noticia es lo que la gente no quisiera saber.   Lo demás es propaganda. Y de eso se trata todo esto. Para nadie es un secreto que las expectativas creadas desde julio del 2009, se fundamentaron en una acción política coordinada, donde el supuesto cambio traería un nuevo estilo de gobierno, con caras nuevas y dispuestas a ejecutar ese cambio.

Nada de ello ocurrió. Las prácticas irregulares (y no vengan con la ingenuidad de preguntar cuáles son… como si uno fuera estúpido) siguieron siendo las mismas y hasta empeoraron. Las caras “nuevas” salieron de los negocios del Jefe y de su entorno familiar, no de la gente que se sumó al proyecto porque quería participar de ese cambio. Ministros, vice ministros y directores nacionales, se olvidaron que son “servidores públicos” y se identificaron más con el estado mayor de Noriega, para ofrecer al Jefe lealtad sin precio ni duda. La prepotencia, intolerancia y soberbia son las características por las que podemos identificar a los que sirven al presidente, ya que se olvidaron que su deber es servir al pueblo no al jefe del estado.

Lo acontecido en la recién bautizada provincia de “Bocas del Tuerto” es prueba contundente de una conducta errática y llena de improvisaciones.    Se culpa al PRD, a la Oposición (como si existiera en realidad), a los indios Siux de Dakota del Sur, y no se extrañen que Antanas Mockus por ser verde, también le toque su pedazo.

No he visto que nadie se haya preguntado en qué partido estaban inscritos los muertos y heridos. Se sorprenderían.

Ahora la culpa de todo la tienen los medios de comunicación social.  Son los culposos de lo acontecido, mientras que el mandatario, sus diputados, su policía y sus fiscales, resultan ser los disculposos de todo.    Ojalá esto sirva para que se rectifique el rumbo, y el gobierno aprenda que no se puede gobernar ni con parientes, ni con amigos, ni con socios.

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Este artículo se publicó el  22  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Todo para el pueblo, pero sin el pueblo?

La opinión de….

Evans  A.  Loo R.

Entre 1968 y 1981, vivimos lo que se conoció como una “dictadura con cariño”. Omar Torrijos, implantó un régimen  populista al  que pretendió darle un tinte paternalista. Esta modalidad de gobernar, bien podríamos resumirla al concepto de que  todo para el pueblo, por el pueblo, pero sin el pueblo

Por lo menos Omar dijo aquello de que “diganme lo malo que lo bueno yo lo se” a contrario de lo que ocurre con este gobierno que es la suprema perfeccion en todo. No admite criticas ni acepta sugerencias, pero no importa, de vez en cuando se da sus reculadas….

Y por lo vientos que soplan, parece ser que este es el derrotero que sigue a quienes llegaron al poder desde el 1º de Julio del año pasado. Sea como fuere, debemos tener cuidado que de toda maneras se trata de un régimen despótico.   Por lo menos, todas las actuaciones de quienes nos gobiernan, en los tres poderes del estado, inequívocamente parecen enviar este mensaje hasta en su lenguaje corporal.   Todo parece indicar que afrontaremos un “neo-despotismo ilustrado”, en plena vigencia de una economía neo-liberal.  Un  despotismo benevolente. Una nueva versión de la dictadura con cariño. En los últimos años  ha estado presente en la filosofía de los gobernantes en Panamá el slogan  de “todo para el pueblo y por el pueblo” , pero sin el pueblo.

El despotismo es un gobierno de una autoridad singular, una persona o un grupo de personas estrechamente relacionadas, que lo ejercen con poder absoluto. La palabra supone una forma de conducción que impone el control absoluto de todo ciudadano.

El neo- despotismo ilustrado, que es nuestra definición de lo que tenemos, nos plantea que las decisiones que ellos adoptan están todas guiadas por la razón. La razón y el interés de los nuevos déspotas.   El neo-despotismo ilustrado o mas bien  la nueva “dictadura con cariño”, tiene las mismas características  de siempre:  la  centralización de la administración publica, la unificación de la legislación  y las instituciones; la modernización de  la economía, el fomento de la inversión, la industria y el comercio, y otras mas.   Rechazan toda forma de democracia participativa y protagónica.   Siguen  concentrando todos los poderes,  con la excusa que son los primeros servidores del Estado,  pretendiendo llevar adelante reformas para alcanzar el progreso y la felicidad de todos. Hemos visto que no es, no será ni fue así.

Con el estribillo  de que  “ahora le toca al pueblo”, se entroniza cada vez el  mismo principio demagógico de que   “Todo para el pueblo, por el pueblo, pero sin el pueblo”., para justificar las leyes, los nombramientos públicos, los contratos y cuanto acto, ha sido repudiado por la gente pensante de este país..

Pretenden que aceptemos sin protestar,  que  en la búsqueda del bien de la nación, hay que propiciar  unas reformas que provengan  desde el poder, sin contar con la opinión de los ciudadanos.  Y dentro de los instrumentos mas efectivos para el logro de tales objetivos esta el populismo en su mas exacerbada versión o la demagogia mas descarada.

Lo que parecen desconocer es  que los problemas de un Estado absolutista  surgen por la ausencia en la administración publica   de hombres calificados y con nuevas ideas, dispuestos a reformar e impulsar el desarrollo político y económico de las nación, no sencillamente a decir si señor.

El uso de “medidas populares”, destinadas a ganar la simpatía de la población, aún a costa de actuaciones  contrarias al Estado democrático,  es la tónica y lo usual, por lo que esta claro que  su objetivo primordial no es transformar  las estructuras y relaciones sociales, económicas y políticas  sino el preservar el poder y la hegemonía política a través de la popularidad entre las masas.

Por eso, será que volveremos a una dictadura con cariño?

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Este artículo fue enviado el 12 de junio de 2010 a Panaletras por el autor a quien damos todo el crédito, el merito y las responsabilidades que le corresponden.

Misión cumplida… sí señor

La opinión de…..

ccc

Evans A. Loo R.

Los únicos políticos de alto nivel que han cogobernado con los partidos tradicionales han sido Ricardo Arias (PP) y Ricardo Martinelli (CD). Curiosamente ambos se llaman Ricardo.

Arias fue Vicepresidente de Endara y luego “aliado” de Torrijos; y Martinelli, Director de la CSS con Pérez Balladares y luego Ministro de Asuntos del Canal de Mireya Moscoso.

En el 2,009 con una candidatura de tercera opción, consigue la presidencia con votos de panameñistas y “perredés” decepcionados. En ambas toldas se ventiló la traición al jefe y al partido. Hoy vemos las premiaciones a tales actos con los nombramientos hechos en el gobierno.

Repudió al bipartidismo proclamando que su candidatura surge de un movimiento popular no de una plataforma política. Hoy quiere erigir al CD en lo que fue el PRD con sus 600 mil inscritos.

Lo único que le ha faltado ha sido nombrar ministros a los actuales integrantes de la cúpula del PRD.  Del Panameñismo ni hablar. Ya están en el poder y están planificando subir el escalón para el 2014.

Tanto el PRD como el panameñismo, son unos cascarones sin convicciones ideológicas, donde el clientelismo es la doctrina, y el dinero la única fe.   No han entendido que el Apocalipsis será en el 2014 no en el 2012 como afirman los mayas.

El presidente, está claro, no entendió el mensaje que este pueblo le envió: ¡no más PRD ni más Panameñistas en el gobierno!

Y estamos viendo que PRD y Panameñistas se están dando banquete, y mientras siga metiendo en el gobierno a esta gente, rechazadas por el pueblo en dos procesos electorales (2004 y en 2009), está logrando lo que nadie había podido hacer sin un rifle en la mano y una bota en el pie: contribuir a que desaparezcan y se repudie el partidismo, causante de tantos males en Panamá. Ojalá lo consiga. Esa es la alianza para el cambio.

Al presidente, puede ocurrirle lo mismo que a un italiano que conocimos hace muchos años. Vivió en América Latina más de la mitad de su vida y nunca aprendió a hablar el español, y para colmo de males, el italiano se le olvidó.

Sin proponérselo está cumpliendo fielmente la misión que este pueblo le encomendó: acabar con el PRD y Panameñismo, aun cuando jamás termine de consolidar su propio partido como paso con el Duce.

Cada vez que designe a una figura connotada (¿o rechazada?) del PRD o del Panameñismo, lanza una palada de tierra al féretro. Cuando concluya esta tarea, lo único que nos quedara decirles, es Misión Cumplida… Sí señor…

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Este artículo se publicó el  21  de mayo de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.