¿Cómo creerle, señor presidente…?


La opinión del Secretario General de CONUSI FRENADESO…

GENARO LÓPEZ
rologe54@yahoo.com

Ante el anuncio del inicio de una nueva jornada de resistencia contra las reformas al Código Minero, el Gobierno de Ricardo Martinelli hizo circular un comunicado en el que señalaba que ‘El Gobierno Nacional hace de conocimiento público, y en especial, a los habitantes de la comarca Ngöbe Buglé —atendiendo la preocupación evidenciada por sus dirigentes— de nuestro firme y categórico compromiso de no iniciar, promover ni aprobar durante la totalidad de nuestra gestión de gobierno, la explotación de Cerro Colorado ni ningún otro yacimiento en las comarcas indígenas’. Veinte (20) minutos después hizo circular el mismo comunicado, pero le agregaba la siguiente línea: ‘Salvo que lo pidan las autoridades comarcales’.

Se trata de un acto de cinismo toda vez que se sabe que Martinelli pretende imponer autoridades espurias, que saldrán electas de un congreso que es rechazado por el Pueblo Ngäbe. Esos delegados al congreso fueron electos por menos del 20% de la población apta para votar, en unos comicios que fueron denunciados como una farsa por la dirigencia indígena y organizados en base al repudiado Decreto Ejecutivo No. 537 (Que modifica la Carta Orgánica de la Comarca, creada por el Decreto Ejecutivo No. 194 del 25 de agosto de 1999. La modificación se produjo el 2 de junio de 2010, mediante el Decreto Ejecutivo No. 537 de 2010, impuesto por Martinelli y Mulino), que ha sido demandado por inconstitucional.

Con este Decreto el Gobierno central tiene injerencia directa en las decisiones que tomen las autoridades indígenas de la Comarca Ngäbe Buglé, en tanto se establece que los llamados ‘encuentros interregionales de las autoridades gubernamentales’ serán parte del Congreso General; mientras que los ‘encuentros locales de autoridades gubernamentales’ serán parte del Congreso Local de la comarca.

Frente al engaño, diversas comunidades indígenas realizaron, en varios puntos del país, actividades de Resistencia Indígena y Popular contra las reformas al Código Minero. Los indígenas han reiterado que esta lucha no se detiene hasta la derogación de la Ley 8, pues atenta contra el ecosistema y favorece los intereses de las transnacionales mineras y de sus socios enquistados en la esfera gubernamental.

Mientras tanto, el gobierno de Corea del Sur felicitaba a Ricardo Martinelli por la aprobación de la Ley 8 (Reforma al Código de Recursos Minerales), pues se garantizaba con ello los intereses coreanos en la actividad minera, demostrando que su gobierno mercader está dispuesto a continuar la política de venta de la patria, para satisfacer sus apetitos de más ganancias personales.

Recordemos que en la Cumbre del SICA Martinelli aseguró a los surcoreanos que estaba dispuesto a someter a reforma el Código Minero.    Con esta acción, demuestra ser un hombre de palabra con los intereses foráneos y de engaños para con sus conciudadanos.

En esta larga lista de engañados se encuentran los jubilados, los cuales se han visto obligados a salir a las calles por el incumplimiento del Gobierno en el aumento de las jubilaciones y pensiones. Los jubilados, a pesar de movilizarse en Panamá, Colón, Chiriquí y Bocas del Toro, el gobierno los mantiene en completo abandono.

Frente a las mentiras y la represión del gobierno de Martinelli, el pueblo sigue en las calles. Indígenas, campesinos, ambientalistas, pescadores, educadores, pobladores, obreros, estudiantes, jubilados y funcionarios públicos (Técnicos y asistentes de enfermería así como funcionarios de los Correos), todos ellos se manifestaron esta semana para exigir respeto, atención a los problemas y que cese la represión y la persecución.

Durante el proceso electoral, Martinelli prometió que no reformaría el Código de Trabajo, pero en menos de un año promulgó tres decretos y una ley (Ley Chorizo); dijo que no aumentarían los impuestos a los consumidores, pero incremento el ITBMS (7%); cuestionó los viajes presidenciales, pero acumula millas en su jet privado.

Estos son solo algunos ejemplos de engaños de los cientos que pudieran citarse.

¿Cómo creerle, señor presidente, si su gestión gubernamental está sustentada sobre el engaño y atropello a la sociedad panameña?

Este artículo se publicó el 20 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Sí a la Tolerancia !

La opinión el Jurista…

Abel Vergara Lopez

Indígenas cerraron la Vía Interamericana en Pacora, provincia de Panamá y no permitían el paso hacia la Cárcel La Joya, para llevarles alimentos a los detenidos.    En San Félix, provincia de Chiriquí, fue retenido y golpeado el representante del Ejecutivo, el viceministro Luis Ernesto Carles, quien les prometió podrían manifestarse sin ser reprimidos por la policía. Un comunicado de la Presidencia no ha sido suficiente para calmar a los manifestantes de la comarca gnöbe, quienes exigen igual que los habitantes de la cuenca del Bayano en la capital, la derogación de la recién aprobada ley minera.

 

Los grupos indígenas quienes hoy se han manifestado cerrando vías, detuvieron en Pacora, a un miembro de su propia etnia pues no estaban seguros de su posición ante la nueva ley.   La intolerancia que hoy se vive, nos está llevando a pasar de ser un pueblo alegre y folklórico, que antes parecía sólo pensaba en fiestas como el carnaval, a convertirnos  en un pueblo violento, que no ha sido tradicionalmente nuestra naturaleza.

 

El cierre de la vía Interamericana afectó a miles de personas en Pacora por más de seis horas. Crear el caos para llamar la atención, no sólo afecta al funcionario que intentó llegar a un acuerdo en San Félix, que le costó por suerte sólo un gran susto, sino a toda la población que requiera trasladarse hacia o desde cualquier lugar. En la vía Transístmica por su parte, los jubilados que aún esperan su aumento, amenazan con cierres diarios y contínuos, hasta que se les cumpla.   En pocos días está por iniciar un nuevo año escolar y los educadores parecen más preparados a realizar protestas, que a la enseñanza en las aulas;   y con el inicio de la construcción de los trabajos del Metro en la capital, lo que se vaticina es un verdadero pandemonium.

 

Qué podemos esperar en los días previos a la fiesta que paraliza el país y en los días posteriores a la misma. La realidad es que sin tolerancia, nada se puede lograr. Somos un pueblo pacífico y como tal, esperamos que nos visiten en pocos días miles de turistas, que si ven lo que está ocurriendo, de seguro que lo pensarán antes de viajar.

 

Demostremos que podemos comportarnos como el país civilizado que aspiramos ser. Sí a la Tolerancia !

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Reproducción de nota publicada el  15 de febrero de 2011 a las 22:59 en Facebook y etiquetada en nuestro muro por el autor, a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Las protestas son gratis

La opinión de…

Amarilis A. Montero G.

Nuestro pequeño país ha sido bendecido con grandes recursos naturales y paisajes incomparables. Turistas de todo el mundo llegan a Panamá para buscar ese paraíso tropical que ven desde sus computadoras o revistas de turismo. Nadie los preparaba para el verdadero recibimiento: falta de agua potable, cierres de calles por protestas, y hasta el humo tóxico de un vertedero de basura.

¿Quién hubiera imaginado que Panamá llegaría a importar agua de Costa Rica? La fama de “mejor agua del mundo” se ha desvanecido ante la posibilidad de que no sea apta para el consumo humano aunque los directivos del Idaan y el ministro de Asuntos del Canal, Rómulo Roux, digan lo contrario. Esta falta de credibilidad ha resultado en que la compra de agua embotellada no haya cesado. También está la probabilidad de que el suministro de agua se vuelva a suspender sin previo aviso y se deba recurrir al agua embotellada. Los extranjeros residentes en Panamá (y los turistas también) se acostumbran a esperar lo inesperado, como la falta de agua potable, en cualquier momento.

Y si vamos a vender al mundo un país lleno de riquezas naturales, ¿cómo vamos a permitir que se destruya permitiendo la explotación de minas en nuestras montañas? La Asamblea Nacional de Diputados tiene en sus manos la decisión de rechazar o implementar un nuevo código de recursos minerales. En los predios de la Asamblea se congregaron grupos indígenas ngäbe-buglé a favor y en contra que también realizaron sus protestas. Aquí sí se llegó a un enfrentamiento de pueblo contra pueblo. Un grupo acepta la actividad minera por cuestiones económicas, que van desde la generación de empleos hasta el patrocinio de un equipo de béisbol. Los que están en contra predicen la destrucción de sus recursos naturales, como la contaminación de sus ríos y la muerte de plantas y animales de la región. Lo que sí parece cierto es que el poder y las ambiciones económicas van a dar al traste con la otrora “Panamá, la verde”.

Y por último, tenemos la bochornosa situación del vertedero de basura de Río Hato, Coclé. ¿En qué país del mundo se mantiene un vertedero de basura a la entrada de un hotel de playa? El humo tóxico que emana de dicho vertedero provocó el cierre de su entrada por parte de los extranjeros residentes del área, turistas y hasta los empleados del Hotel Playa Blanca en Río Hato.   La Autoridad del Turismo y los gobiernos municipales deben hacer un frente común para que no se malogre el esfuerzo de promocionar el turismo en Panamá. Una mala imagen y la sensación de anarquía gubernamental que existe hoy día en el país causarán una merma en la promoción de Panamá como sitio turístico.

Pero los turistas van y vienen. Mientras tanto, los panameños que nos quedamos a padecer las incongruencias de nuestros gobernantes tenemos que seguir esperando lo inesperado. ¿Tendremos agua potable, naturaleza limpia y turismo “verde” en el futuro? Nadie lo puede asegurar, ni tampoco predecir qué nuevo escándalo se aparecerá en el horizonte. Pero, mientras tanto, aquí las sonrisas son gratis y las protestas también.

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Este artículo se publicó el  30  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Razones del corazón y el sentimiento humano

La opinión del Periodista…

RAÚL E. CEDEÑO
erece42@hotmail.com
En múltiples ocasiones, he hecho referencia a las razones que tiene todo pueblo para levantarse de su sitio común y corriente, para elevar su voz de protesta por las cosas que pasan en la vida diaria de su país.
Sin embargo, ese levantamiento de la voz, del tono y la intención de lo que hoy dice el pueblo vienen no solamente por el cálculo frío de la clase política y económica de una nación;   proviene del leguleyismo externo e informal de muchos políticos y las componendas a base de razones supuestamente mentales, pero totalmente ajenas a las razones del corazón y el humanismo que debe existir en toda acción que se tome.

 

Seguimos en nuestra tierra, viviendo con razones que provienen -en gran parte- del estómago o del bolsillo de los que han manejado históricamente la clase política de Panamá, pero no con aquellas razones que vienen del corazón o de nuestra cabeza. Y cada cuatro años se nos intenta convencer de que lo que se necesita es una cura de autoridad, orden y eficacia administrativa, pero a la vez imponiendo (período tras período) los valores abstractos de las percepciones de la razón política, más que las del sentimiento.

Hoy todavía nos debatimos en esa misma falla, porque aún luchamos para que la vida común del panameño sea totalmente diferente y muy superior a lo que hoy es, si a las clases políticas de nuestros últimos doce años les hubiese asistido un poco de corazón, a falta de cabeza.

Los panameños estamos viviendo una de las épocas más duras de nuestra historia republicana: los dineros no le alcanzan, el sistema médico de la Caja de Seguro Social es incompleto y ni siquiera tiene medicinas, a la canasta básica alimenticia le pusieron motores a reacción para que se elevara mucho más alto y rápido, la gasolina es un artículo de lujo que se comparará con el costo de un diamante, teniendo que pagarlo todos los días. ¿Entonces?

Por encima de todo ello, cada día más nos damos cuenta de que nos estamos quedando sin paja y sin grano, o lo que es lo mismo, sin eficacia, sin tolerancia mutua y so pretexto de autoridad y orden, estamos clamando además por la cordialidad que se ha perdido, especialmente entre las clases políticas, y por ella se reclama como la siente el pueblo en sus entrañas.

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<> Artículo publicado el 22 de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El derecho a ofender

La opinión del Abogado,  Locutor de Radio  y Escritor….

LUIS  CARLOS  GUERRA
guerraluiscarlos@hotmail.com

Llegan a mi memoria trazos de expresiones del señor RICARDO MARTINELLI BERROCAL, hoy Presidente de la República de Panamá, cuando en algún momento de campaña decía, parafraseándolo, que la gente protestaba porque las autoridades no los atendían, no les solucionaban los problemas, de ahí el cierre de calles.

Paradójicamente, una vez en el poder, sanciona una ley que penaliza hasta con dos años de cárcel a quienes cierren las calles como medida de protesta.

Hoy, a un año y meses de gobierno, vuelven a impulsar, dejando manifestar intenciones dictatoriales que pareciesen encubrirse por periodos pero que se mantienen latentes en el cavilar de sus aspiraciones; un proyecto de ley para proteger al Presidente y a los Servidores Públicos de supuestas ofensas, ultrajes o vilipendios, que según sus proponentes, diputados oficialistas de Cambio Democrático, se sustenta en que ‘la comunidad panameña ha sido testigo del uso desmedido y exacerbado de la crítica y la calumnia alegre contra el Presidente de la República’.

La pregunta que surge ¿es acaso el Presidente de la República una divinidad?, por ende se le excluya del cuestionamiento e indagación permanente que inquiere la ciudadanía. Los zapatos del pueblo lo son también sus costumbres y formas de expresión, no se puede ser o no ser al mismo tiempo, por eso la principal contrariedad de un gobierno que vendió falsamente los intereses de un pueblo primero como eslogan de campaña, para después reconocerse y decidir cómo un gobierno de empresarios.

Quieren imponer a fuerza mediática que si no se está de acuerdo con sus propósitos, la población entera es reacia al cambio, que si se les critica nadie tiene autoridad moral, que si el pueblo está insatisfecho con la calidad de los servicios y la manera como manejan el país, el pueblo es inconforme.

Pretenden ahora tomar como ofensas las constantes quejas de la población, que no tiene otra forma de responder, sino con esas palabras que ellos consideran calumnias e injurias y no lo interpretan como realmente debe ser, frustración ante las promesas incumplidas.

Quién ofende primero sino aquel que toma por tontos útiles a una población que engaño con falsas promesas, cuyo gabinete se caracteriza por meter la pata e insultar a cuanta persona se le oponga o difiera; ellos han creado el animus injuriandi en cada uno de los panameños, que no es más que un animus defendi, pues al parecer, el tratar de dialogar con ellos o hacerles ver sus errores de la manera más democrática implica ser ignorados e igualmente vilipendiados o en el peor de los casos perseguidos judicialmente.

La población se siente ofendida y no interpretan como injuria o calumnia el derecho a ofender que les asiste ante tanta incompetencia.

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<> Este artículo se publicó el 9  de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

La violencia social contra las mujeres

La opinión del Sociólogo…



GIOVANNI  BELUCHE V.
gbeluche@prodesarrollocr.com

Con demagogia, como cada año, quienes feminizan la pobreza saltan a conmemorar el del Día de la No Violencia contra las Mujeres.  Sin desmedro de algunos esfuerzos institucionales, impulsados por mujeres muy comprometidas, no se tocan las profundas causas de la desigualdad y la violencia a que son sometidas las mujeres trabajadoras, por la doble condición de opresión de género y explotación de clase.

Violencia en lo laboral— El desempleo abierto entre las mujeres ronda el 9.9%, es decir, una de cada diez mujeres está desempleada. La vulnerabilidad es mayor, porque este dato excluye a las mujeres que laboran en el sector informal, la mayoría sin garantías sociales y laborales. Las vendedoras ambulantes sufren la persecución policial y el decomiso de sus mercancías. ¿Qué alternativa les ofrecen? El MTSS reconoce que en Costa Rica cuatro de cada diez patronos (38% de las empresas) no pagan el salario mínimo de ley, lo que afecta a 309,000 personas trabajadoras, sobre todo en empleo doméstico, vendedoras en tiendas, actividades agrícolas, construcción y guardas. Obsérvese que en tres de estas cinco actividades la presencia de mujeres es abrumadora. Incluso hay mujeres trabajando como guardas en residenciales, contratadas por empresas de seguridad. Hay que sumar la proscripción del derecho a sindicalización, siendo sectores muy sensibles a la violación de garantías laborales y sociales.

La criminalización de la protesta social— Es una forma de violencia contra las mujeres, porque el represor normalmente es hombre y actúa amparado por el Estado patriarcal.   Las mujeres detenidas enfrentan mayores riesgos de violencia sexual y otras ofensas.  Criminalizar la protesta social significa que son penalizadas, como criminales, las mujeres que bloquean una calle para exigir el derecho al agua, vivienda digna, tierra para trabajar, caminos para sacar sus productos, atención después de desastres. En agosto de este año fueron agredidas mujeres de nuestros pueblos originarios, cuando pacíficamente se encontraban en la Asamblea Legislativa, solicitando que se discuta un proyecto de ley sobre la autonomía de sus territorios que lleva 17 años de espera. Lo mismo ocurrió en la provincia de Limón, contra mujeres que fueron detenidas y procesadas arbitrariamente, por defender los intereses nacionales contra la privatización de los muelles.

Deuda social en salud, gobiernos locales, vivienda popular y educación sexual— Las mujeres deben someterse a una larga espera para una cita con especialistas en la CSS, agravando el riesgo de cáncer de mamas o de útero.   Mientras, las autoridades se pavonean en marchas con lazos de colores, como si eso fuera a detener las enfermedades. La falta de presupuesto para las oficinas de la mujer en las municipalidades, si es que existen, denota el interés por construir una sociedad igualitaria. Es violencia la ausencia de proyectos de vivienda de interés social, especialmente para las madres que solas sacan adelante a una familia, pero no pueden pagar una casa a los precios del dios mercado. La inexistencia de programas de educación sexual, por la intromisión de las iglesias en los asuntos del Estado, también genera violencia.

Estas y otras formas de violencia se pueden evitar y revertir, falta voluntad política para colocar el desarrollo social por encima de la acumulación de capital.

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<> Este artículo se publicó el 28 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Tranques de vías y mano dura

La opinión de…

 

Víctor J. Fábrega V.

Cuando algo les sale mal o algo les molesta, muchos corren a cerrar las vías públicas, creando descomunales tranques con graves consecuencias para Raimundo y todo el mundo.

Cerrar calles es una de las cosas que de inmediato les sale del alma hacer para desahogarse y llamar la atención sobre sus problemas, sin percatarse de que no importa cuán grave o cuán justos sean sus reclamos, eso es exactamente lo que no deben hacer.

Eso no solo no los ayuda a resolver su situación, si no que se perjudican ellos mismos; perjudican la economía del país, causan problemas de todo tipo y disgustos a la gran mayoría de nuestros compatriotas y visitantes que acaban odiándolos; mas aun si tomamos en cuenta que ellos nada pueden hacer al respecto y no tienen nada que ver con el precio de los guineos ni con sus problemas. En pocas palabras, sin razón, injusta e inútilmente hacen pagar a justos por pecadores.

En los países un poco más civilizados que el nuestro, permiten utilizar plazas y lugares especiales para que todo el que tenga una queja vaya con su cartelón en la mano a que todo el mundo lo vea y los periodistas pueden ir a entrevistarlos y filmarlos. Sin embargo, a ninguno de esos quejosos se les ocurre trancar una calle, porque de inmediato las autoridades despejan la vía a como dé lugar, los llevan presos y los multan. Estas penas aumentan cuando la persona o personas son recurrentes. En Panamá debemos hacer siempre eso mismo y sin excepciones.

Nuestros derechos terminan donde empiezan los de los demás. El derecho al libre tránsito es uno de ellos y su guardián somos todos. Esto es algo elemental y necesario para nuestro rápido desarrollo y convivencia pacífica.

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<> Este artículo se publicó el 24  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/fabrega-v-victor-j/