Respeto y libertad de expresión para todos

La opinión de la Economista y Educadora….


LIZABETA S. DE RODRÍGUEZ
diostesalvepanama@yahoo.com

Recientemente, los medios se hicieron eco del comunicado, emitido por la Asamblea Nacional de Diputados, donde informan que discutirán en el pleno, un anteproyecto de ley presentado por el diputado suplente abogado Agustín Shellhorm, para ‘adicionar un artículo al Código Penal, con el fin de tipificar el delito de vilipendio contra servidores públicos en cargos de elección’.

Dicha propuesta generó rechazo inmediato de colectivos políticos, gremios periodísticos y sociedad civil, que ven en peligro la libertad de expresión, considerando dicha propuesta como instrumento para acallar la opinión pública hacia malas acciones ejecutadas por el gobierno.

Tal es la magnitud de malestar alcanzado, que el presidente del Consejo Nacional de Periodistas indicó, enviara un informe completo sobre el proyecto de ley mordaza, que se pretende aprobar, a la relatora de la Libertad de Expresión de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Igualmente, el presidente del Colegio Nacional de Abogados se pronuncio, exponiendo que este anteproyecto vulnera la Constitución, debido a que el sistema jurídico contempla normas que regulan esta materia.

Si expertos en leyes aseguran que existen medidas que reglamentan este tema, ¿Por qué no se aplican las normas existentes? ¿Las autoridades competentes son ineficientes en la aplicación de las leyes? Están promoviendo suspicacia en la ciudadanía.

Históricamente políticos llegados a los círculos de poder se convierten en alérgicos a la crítica de la opinión pública y desatinadamente recurren a la amenaza, persecución y búsqueda de subterfugios que les resguarden de dar explicaciones objetivas, serias, transparentes sobre el uso de los fondos públicos y acciones ejecutadas durante el periodo de administración gubernamental donde han actuado.

La sociedad está cansada del circo al que continuamente se ve sometida, por los gobiernos; está ávida de solución a sus problemas y no está dispuesta a continuar pagando altos costos de planillas, en funcionarios elegidos por votación popular o escogidos por el Ejecutivo para desempeñar altos cargos, que no brindan respuestas efectivas a las necesidades y expectativas de la población.

La revocatoria de mandato en manos de la población es imperativa, así como la aprobación de una ley que sancione con el patrimonio personal a quienes lesionan, usufructúen o hagan mal uso de los recursos públicos.

Se desprende la importancia de establecer claramente las reglas del juego, sobre todo, en cuanto a libertad de expresión. Nuestra Carta Magna establece que no existen fueros ni privilegios, tanto gobernantes como gobernados merecemos respeto.

La regulación de la libertad de expresión, no puede dejarse a la subjetividad o interpretación de quienes gobiernan. Es conveniente conformar una comisión permanente, integrada por representantes de diferentes gremios, directores de medios, representantes de diversos sectores de la sociedad civil y miembros del gobierno, que actúe como garante de la aplicación objetiva de estas normas.

Lo verdaderamente relevante es demostrar sentido común en la administración del Estado, lograr una relación de equilibrio entre gobernantes y gobernados que impida el abuso de poder y permita el desarrollo de una democracia participativa.

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<> Este artículo se publicó el 12 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.
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El mundo pasa

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La opinión del Sacerdote Jesuita…

Rosendo Torres 

Estamos en nuevo año 2011.   Felicidades a todos los lectores de esta columna. Terminó un año más que nos ha dado el Señor para que labremos nuestra salvación. Muchas personas apreciadas y amigos partieron el año pasado. ¿Quiénes lo haremos este año? Lo que Dios quiera. Se impone desde el comienzo del año, aprovechar las oportunidades que en este año se nos ofrecen para mejorar , para rectificar , para enrumbarnos. Dentro de las inevitables vicisitudes que nos esperan a lo largo del nuevo tramo del tiempo.

El final del año que expiró nos dejó pésimos recuerdos con motivo de las sorpresas meteorológicas, las feroces inundaciones que arrasaron con todo lo que tenían tantos hermanos panameños.   Es verdad que en otros países también registraron devastaciones similares a las de nuestro país. Y quedó la situación de que una parte de la población celebraba sus fiestas de fin de año mientras otra parte vadeaba entre las aguas desbordadas arrasando con todas sus pertenencias.

Justo es reconocer que la generosidad de la población ayudó y ayuda de diversas formas a los afectados. Pero aquí confieso que nuevamente quedó retratado el esquema del modo de actuar del panameño.   En la televisión mientras de cubría la noticia del desastre apareció de repente un espectáculo típico.   Un político discutiendo con un director de operaciones.   Gesticulando y gritándose dándose a entender de que dudaban uno del otro y a todo esto la gente padeciendo, mi Cristo padeciendo. En ultimo término se sentía que el componente politiquero estaba actuando.

Y eso no debe ser así. No hay cosa más detestable que se aproveche la desgracia del prójimo para al ofrecerle ayuda lo hagamos no por humanismo, altruismo, cristianismo y no por motivos políticos ya que este mal habito lo arruina todo.

Me informaron que además del organismo oficial que supuestamente le hace frente a las crisis y tragedias, existían otros grupos que estaban dispuestos por vocación.   Como son los bomberos, a colaborar y no se diga que también la Cruz Roja quería ayudar y por lo visto se bloqueaba esa ayuda que se estaba necesitando urgentemente.   Lo ideal es que coordinar todas las fuerzas vivas y voluntarias que bien intencionadas tratan de ofrecer su apoyo ya que en la unión está la fuerza. ¿Qué nos trae el nuevo año?   Algunos me han dicho que vienen muchos “paros” y cierres de calles de parte de los mismos quejosos del año pasado.   Asimismo que nuevos impuestos y otras dificultades por la instalación del Metro citadino. Esperamos que estemos preparados según aquello de San Gregorio:”Jacula praevisa minus feriunt” Los golpes anunciados hieren menos.

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<>Artículo publicado el 2  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

La naturaleza del Estado

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La opinión del Economista, Docente Universitario y Político…

JUAN  JOVANÉ
De acuerdo con la doctrina cristiana el Estado debe constituirse y actuar como el garante del bien común.   Es así que Juan XXII en su Mater et Magistra explica la posibilidad y deber que tienen los poderes públicos “de reducir los desniveles entre diversos sectores de la producción, entre las diversas zonas dentro de la comunidades políticas y entre diversas naciones en el plano mundial; como también de contener las oscilaciones en el sucederse de las condiciones económicas y de afrontar con esperanzas de resultados positivos los fenómenos de la desocupación de masas”. Esta visión de un Estado al servicio de la comunidad con una clara opción preferencial por los pobres aparece, sin embargo, radicalmente negada en nuestra realidad, en la que predomina un Estado que por medio de lo que podemos calificar de acumulación por desposesión practica la depredación de la comunidad a favor de una pequeña fracción de la población.

No solo se trata de recordar que, pese al amplio crecimiento observado en la economía en los últimos años, cerca del 40% de la población sigue viviendo en pobreza, que el 17% de la misma se mantiene en condiciones de subnutrición, que cerca del 42.1% de los trabajadores no agrícolas se encuentren en situaciones de informalidad, mientras que un pequeño grupo privilegiado conformado por apenas el 10% de la población logra concentrar casi el 40% del ingreso nacional disponible. Se trata también de llamar la atención de cómo actualmente el Estado ha venido actuando como un instrumento de acumulación por desposesión, es decir como una maquinaría que suprime y limita los derechos de la comunidad para asegurar la creciente acumulación de la pequeña fracción que lo domina.

Se trata no solo de afectar los derechos de los trabajadores asalariados, sino de utilizar la inflación como medio de transferir ingresos desde la población hacia los comerciantes especuladores, de desposeer a las comunidades indígenas y campesinas de sus recursos naturales con el fin de asegurar la acumulación de las transnacionales de la minería y del sector energético, de arruinar a los pequeños y medianos productores del campo para permitir que el agro panameño caiga en mano de los llamados Agribusiness, a la vez que se desposee a los pequeños pescadores de sus medios de vida con el fin de facilitar la más alta rentabilidad posible para el capital que se valoriza gracias a las actividades turísticas.

A esto, sin embargo, se debe añadir la propia depredación que ocurre dentro del propio Estado, la que se manifiesta nítidamente en la creciente importancia que han cobrado elementos tales como la contratación directa indiscriminada, acompañada ahora por la eliminación del control previo y leyes represivas.

La construcción de un Estado guiado hacia el bien común, y comprometido con la opción preferencial con los pobres es hoy una tarea ineludible, la cual solo es posible cumplir por medio de la organización de la población en una fuerza social independiente, capaz de unificar a quienes hoy son víctimas de la rapiña neoliberal.

 

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<>Artículo publicado el  14  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El Censo Nacional y la Política Migratoria

Bitácora del presidente  – La opinión del Abogado,  Empresario y actual presidente de los diarios La Estrella de Panamá y el Diario el Siglo…

EBRAHIM  ASVAT
easvat@elsiglo.com

Los resultados del censo nacional de 2010 se quedaron en sus cifras preliminares del 16 de mayo del 2010. Según las cifras oficiales somos 3.322,576 residentes en Panamá.

Estas cifras han generado todo tipo de especulaciones y sospechas sin que a la fecha se haya ratificado la validez científica del mismo.

En un decenio hemos aumentado, de ser así , en medio millón de residentes adicionales en Panamá.

Los datos que salgan de este censo serán importantes para determinar cual será la política migratoria del país.

Las razones son dos situaciones importantes que experimentan los países del mundo: En primer lugar, la población está envejeciendo cada vez más y el número de jóvenes que ingresan para ocupar las plazas de trabajo están disminuyendo con los años; el otro factor, es el índice de fertilidad.

Hoy las familias mientras se van trasladando a las zonas urbanas tienen menos hijos. No se está produciendo la necesaria sustitución de los habitantes de un país. Hay países que están sufriendo un crecimiento negativo de su población y para crecer depende la inmigración extranjera.

En este decenio las políticas migratorias de muchos países se irán reajustando para invitar la inmigración extranjera, especialmente la calificada. Frente a esta realidad y ante las circunstancias muy particulares que viven los países en desarrollo con altos niveles de crecimiento muy pronto veremos como se irán produciendo la diáspora de personal calificado a otros países.

Recientemente observé un anuncio en los periódicos locales donde la aerolínea de los Emiratos Árabes estaba contratando personal panameño para trabajar en el medio oriente. Esto ya no es algo inusual.

Muchos pilotos panameños han sido contratados por aerolíneas del medio oriente y de la India con salarios libres de impuestos y otros beneficios adicionales. Mañana serán ingenieros civiles, enfermeras, analistas de sistemas, administradores y contadores.

Hay dos tendencias que se vienen reflejando en los movimientos migratorios. Trabajadores altamente capacitados para quienes las puertas están abiertas a la inmigración y trabajadores temporales, visitantes o especiales para trabajos de bajo status social.

Muchos países confrontan la realidad de que los nacionales no están dispuestos a realizar algunos trabajos por considerarlos de bajo status (meseros, vendedores, recolectores de basura, agentes de seguridad, recolectores de frutas, etc). Estos últimos son una mejor opción de trabajo para los inmigrantes frente a las oportunidades dentro de sus respectivos países.

Es hora de que empecemos a elaborar políticas públicas relacionadas con el tema de la inmigración y la emigración. El censo del 2010 debe ofrecernos mucha información valiosa para conocer nuestra situación demográfica.

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<> Artículo publicado el 16 de noviembre de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/asvat-ebrahim/

Amores prohibidos

La opinión de la Psicóloga Clínica  Especialista de la conducta humana…

GERALDINE EMILIANI

El tema de la infidelidad en una pareja es muy delicado y no pretendo con este escrito juzgar a nadie sobre este comportamiento.
Debido a una encuesta a nivel nacional sobre Salud Sexual y Reproductiva sus resultados señalan que el 46.4% de los hombres y el 48.9% de las mujeres casadas o en unión informaron ‘haber tenido dos o más compañeros sexuales en el último año’.
Esta cifra no me ha de extrañar en lo absoluto. En el caso de las mujeres infieles, tengo más de 10 años de estar hablando sobre el particular, sus causas y sus consecuencias: La mujer desde que ingresó al mercado laboral tiene más oportunidad de estar en contacto con el sexo masculino. También se hace de amistades masculinas en los centros universitarios. Asidero para conocer, apreciar y valorar lo que no consigue en casa, tomando en consideración que las actividades diarias de la mujer —de estos tiempos— están en la calle más que en su hogar.
Claro está, que no son todas las mujeres que tienen este comportamiento, pero la cifra es alarmante y nos debe preocupar y considerarla como un problema de salud pública, porque todos en la familia se afectan y los hijos se han de convertir en las víctimas de su adulterio. Más aun cuando la mujer debe ser el soporte emocional del hogar.

Otros motivos de infidelidad en una relación de pareja son la intensidad y frecuencia de las discusiones.   Y, si de venganza hemos de referirnos debido a la infidelidad del cónyuge, no es una norma a seguir en el sexo femenino. Y, no pasa más de un flirteo con algún galán en una noche de diversión con sus amigas.

A la mujer, le gusta sentirse segura, amada y respetada todos los días del año.   Cuando se encuentran en la etapa del enamoramiento, se idealiza a la persona amada, pero, al pasar el tiempo, la realidad es otra. Empiezan a verse los defectos del marido y, a la vez teme perderlo y quedarse sola y decide no dejarlo y aguantar sus insolencias y, en el peor de los casos, el maltrato físico y emocional empieza a dar la batalla, situación que le mantiene lesionado su cuerpo y su alma. Este hecho es otro motivo para entregarse muchas veces al primero que se le acerca y le calienta las orejas.

Como cosa del destino, conoce a otro hombre de recia personalidad, con una voz varonil, amable, cortes y con un toque seductor y, se siente protegida. El nuevo Adonis le pone sobre la mesa todo su arsenal de hombre cautivador. Su mente ya la ocupa otra ilusión.

Empiezan las excusas y pretextos y se las ingenia de las mil maravillas para encontrarse con su amado. Llega a casa y sigue su rutina mental acusadora:   ‘No puedo más, esto no puede seguir’.   Al primero siente amarlo porque lo necesita, al segundo lo necesita porque siente amarlo, y parece que no quiere perder a ninguno de los dos. Verdaderamente se encuentra en un callejón sin salida.

¿Están el hombre y la mujer preparados para vivir a largo plazo todos los compromisos morales, afectivos y económicos que exige el matrimonio? El noviazgo es, precisamente, la etapa para darse cuenta si dos personas que se aman pueden, o no, formar un matrimonio feliz.

Conviene que estén atentos a los pequeños detalles que pueden estar ocultando problemas graves. El amor se idealiza cuando la realidad es otra en la convivencia entre ambos.   Cuando un matrimonio va mal, la culpa es de los dos.   La diferencia en el hombre y la mujer infiel, es que, el hombre por su naturaleza puede continuar su relación con su mujer en casa y tener a la vez relaciones simultáneas. La mujer infiel es de tener una relación fuera de su hogar.

A la mujer la intimida el sentimiento de la culpabilidad y tiende a expresarlo a su marido. En cambio, el hombre guarda silencio y, ni siquiera ha de admitirlo si lo atrapan en su comportamiento infiel.

A la mujer en esta situación, solo un consejo: ‘Al corazón no se le manda, él solo se enamora y punto y esto fue lo que te pasó cuando elegiste al que sería tu esposo, el padre de tus hijos. Y, lo mismo te sucede con lo prohibido que atrae y caes en el juego de la aventura sin saber que ese juego te puede llevar por mal camino.   A tu marido, trata de ayudarle a que te mire y te haga sentir mujer.   Tú tienes el control’.   Al marido le digo: ‘Empieza a ser el hombre que necesita tu mujer. Y, si te consideras el macho de la película, los cuernos para nada te favorecen. Y, si ambos no han de lograr evitar la infidelidad, deben buscar ayuda profesional’.

<> Artículo publicado el 29  de septiembre  de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que a la autora,   todo el crédito que les corresponde.

Otra bitácora al revés

La opinión del Jurista, Presidente de los diarios El Siglo y la Estrella de Panamá…

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Ebrahim Asvat

El Ministerio de Economía y Finanzas ha divulgado la información sobre la brecha que separa a la población más pobre de la más rica en Panamá. El 20% más rico de la población se lleva el 48.5% de la riqueza del país y el 20% más pobre se lleva apenas el 5.1% .
La dinámica que viene estableciendo esta brecha entre los más ricos y más pobres es producto de las políticas económicas y sociales establecidas por los gobiernos tradicionales. Con el gobierno del Cambio esta brecha se va a cerrar. Todos los panameños vamos a trabajar más.
Los ricos pagarán ahora más impuestos, a efectos de que se puedan realizar los pagos de las becas universales de 20 dólares por cada estudiante. Se puede esperar que, en diez o doce años, esos muchachos que salgan de nuestras escuelas públicas tengan la capacidad para cerrar la brecha con la educación recibida.
La riqueza la producen los empresarios por lo que se impulsará a que todo panameño se convierta en uno y si no hay quien quiera ser empleado o maestro, profesor o ejercer una carrera profesional permitiremos que se contrate extranjeros para tales labores.
El gran problema de la pésima distribución de la riqueza, en Panamá, es que a los panameños se les ha venido engañando con eso de conseguirle un empleo. No hay buenos empleos. Siempre habrá buenos empresarios. Es el PRD el gran responsable de que los panameños aspiren a un empleo. Si no es en el sector privado, lo buscan en el sector público y los salarios son malos. Sólo los que se promueven como empresarios pueden aspirar a llevarse la mayor tajada de los ingresos.
No es de culpar a los ricos. Ellos trabajan duro y se han ganado de buena lid su dinero. Lo que debemos todos los panameños es trabajar más, especialmente eliminando el día domingo como descanso, restringiendo el derecho de huelga y promoviendo el carácter voluntario de la cuota sindical.
Mientras el pastel de la riqueza nacional crezca la disparidad no importa porque al fin los que menos reciben en porcentaje estarán recibiendo más en términos absolutos.
No es lo mismo una tajada de 5.1% en un pastel de 100 que una tajada de 5.1% en un pastel de 1000. Como los ricos pagan los impuestos y los pobres están exonerados la justicia tributaria es perfecta. El que menos gana no paga y el que más gana paga.   El gobierno de cambio tiene una filosofía pragmática, reconociendo que para que haya riqueza hay que generarla y los que la generan son los empresarios.
<>  Artículo publicado el 29 de septiembre de 2010  en el diario El Siglo Digital, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Desempleo, juventud y género

La opinión del Economista, Político y Docente Universitario….

Juan Jované

Pese a que de acuerdo con las cifras oficiales disponibles la desocupación en Panamá afectó en el 2008 a tan solo el 5.6% de la población económicamente activa (PEA),   lo cierto es que no solo estamos frente a una forma de cálculo que oculta la precariedad laboral que sufren muchos de los ocupados, lo que se refleja en el hecho de que aproximadamente el 42.1% de los trabajadores no agropecuarios están en condiciones de informalidad,   sino, también, frente a una medición que encubre la presencia de dos importantes formas de inequidad que caracterizan a nuestro mercado laboral.
Esto se evidencia, en primer lugar, si se tiene en cuenta que, de acuerdo con cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el desempleo de la PEA de entre 15 y 19 años de edad alcanzó en el 2008 en Panamá la significativa tasa de 16.7%.   En una situación semejante, aun cuando ligeramente menos radical, se encuentran los jóvenes de entre 20 a 24 años, para quienes la tasa de desempleo observada para el mismo año se colocó en un 13.9%.
El significado de esto se evidencia al tenerse en cuenta que en términos absolutos se trata de más de 40 mil jóvenes panameños que prácticamente se encuentran excluidos del mercado, que además, enfrentan una notable dificultad, dada su precaria condición económica, para integrarse en el sistema educativo, el cual constituye, a su vez, un elemento indispensable para lograr una mejor inserción en el mercado laboral.
Se trata, entonces, de hombres y mujeres panameños que desde temprana edad aparecen marginados de los beneficios de la sociedad, prácticamente condenados a sobrevivir en condiciones de pobreza.

Una segunda forma de inequidad social existente en el mercado laboral se observa de manera nítida al introducirse la dimensión de género del problema que venimos discutiendo.   Es así que, nuevamente en base a cifras de OIT, se puede establecer que para el 2008 la tasa de desempleo de las jóvenes de entre 15 y 19 años alcanzó la muy elevada tasa del 25.0%, mientras que la que afectó a las jóvenes trabajadores de entre 20 y 24 años también mostró una cifra significativa de cerca del 20.0%. A esto se debe agregar el conocido hecho de que las remuneraciones que reciben las mujeres con el mismo nivel de educación resulta significativamente inferior al de los hombres.

En términos generales, de acuerdo con la CEPAL, durante el año 2008 los ingresos laborales por mujer ocupada alcanzó a tan solo el 74.4% del ingreso laboral per cápita de los hombres. Esto significa que las condiciones de marginación y exclusión a que nos hemos referido anteriormente resultan especialmente duras para el caso de las jóvenes panameñas.

En conclusión nos encontramos frente a una forma de funcionamiento de la economía que discrimina contra los jóvenes y principalmente contra la mujer, se trata de rasgos que deben ser superados gracias al desarrollo de una política económica y social profundamente solidaria, la cual deberá reemplazar el actual patrón neoliberal del mercado laboral.

<> Artículo publicado el 28 de septiembre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.