Los gobiernos largos

 

La opinión del Periodista…

 

Juan  B.  Gómez 

Dice el dictador egipcio Hosni Mubarak, que si deja el poder inmediatamente, se produciría una anarquía que sería peor que si él quedara en el poder.

Ese es el argumento de todos los dictadores. ¿ Recuerdan que esa era la misma canción de Noriega?   Simplemente, que los dictadores no quieren dejar el poder.   Pero hay algo evidente: que no se puede gobernar cuando el pueblo no quiere ya a su dictador.

Los pueblos detestan los gobiernos largos. Creo que no hay ninguno que quiera, sinceramente, a uno que no quiera dejar el poder… El dictador se obsesiona con quedarse, y el pueblo sufre la misma obsesión porque se vaya.

Los pueblos odian a los dictadores. Y a veces hasta a los que no son dictadores. Es difícil encontrar en la historia de Francia a un hombre que haya sido más amado que Charles de Gaulle.

Pero cuando su gobierno se fue alargando, empezó la inquietud y la protesta; entonces, su genio político le dijo que consultara al pueblo. Y se efectuó un referendo: el pueblo diría si quería que continuara o no en el gobierno. La primera vez, el pueblo dijo Sí.; pero la segunda vez, dijo No. Y el enorme hombre de Estado se fue a su casa, dejando al pueblo francés en libertad de elegir a su sucesor.

Pero, es necesario aclarar, que los referendos de De Gaulle fueron libres, sin presiones de él para lograr el voto popular. No igual que los referendos de Chávez en Venezuela, que se gasta hasta mil millones de dólares, si fuera necesario, para comprar el Sí mayoritario de un pueblo que en realidad lo detesta.

Ahora, Mubarak dice que se iría pero no puede dejar al pueblo en la anarquía. No, si se organiza una Junta de Gobierno, solamente destinada para realizar unas elecciones democráticas, correctas y limpias, con la rigurosa vigilancia de las Naciones Unidas. Así, la salida ( o huida) del dictador no sería catastrófica como él lo pronostica.

Repito que no se puede gobernar en un país, cuando el pueblo se convierte en una sola e inmensa garganta que grita: ¡Que se vaya el dictador!

Que Hosni Mubarak recuerde cómo terminaron Trujillo, los Somoza – padre e hijo-; y cómo dejaron a Mussolini, descuartizado colgando de un farol… Y si quiere, recuerde también, dónde está Noriega penando su criminal dictadura…

<>Artículo publicado el  6 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Una verdadera crisis se aproxima…

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La opinión de…

Andrés Barrios López

En esta administración del Estado han ocurrido hechos, donde el gobierno ha participado intelectualmente. Gobierno que ganó las elecciones con campañas políticas y frases populistas (¡Caminando en los zapatos del pueblo! y ¡Ahora le toca al pueblo!) que captaron la atención y apoyo del pueblo panameño.

El pueblo que siempre en la supuesta democracia impuesta a raíz de la invasión norteamericana de 1989, es el marginado y excluido por los gobiernos electos ¡democráticamente! El pueblo, el verdadero elector (votante medio), y que su interés es participar y elegir a candidatos de su preferencia; según las atractivas propuestas políticas (engañosas) que esos ofrezcan en su campaña política.

El problema actual, son las acciones sistemáticas del gobierno, el cual provoca consecuencias nefastas. Acciones buscando favorecer intereses personales y complacientes a la economía global que afectan a países como Panamá. Panamá esta pasando por una crisis económica, reflejada también en el desempleo. Situación que solo afecta a los sectores sociales más vulnerables. Un estudio realizado por la OIT (2009); muestra que Panamá en los años 2000-2006, estaba con un promedio de desempleo urbano de 14.5% por encima de otros países centroamericanos (Nicaragua, El Salvador, Honduras y Costa Rica). En el 2007 y 2008, disminuyó a 7.2% ubicándose como uno de los países con bajo porcentaje de desempleo a nivel Latinoamericano, pero no a nivel Centroamericano. Situación que varió en el 2009, cuando el desempleo aumentó a 7.9% ubicando a Panamá no entre los más altos, pero tampoco entre los más bajos de la región. Ejemplo para demostrar el colapso que sufrirá el pueblo gracias a las políticas neoliberales de este gobierno.

El gobierno, obstaculizador de los derechos humanos del pueblo vulnerable, donde los únicos que no tendrán sus derechos limitados, son los empresarios ricos y aliados de la economía global despiadada.

Entre las acciones sistemáticas o imposiciones políticas del gobierno; están: Ley 30; cambio curricular del sistema educativo; aumento del ITBM; cambio de la Ley 10 de la Comarca Ngäbe-Buglé; mal abastecimiento de agua potable en la ciudad de Panamá; mal cambio del servicio de transporte colectivo público; y mala recolección de la basura.

Esto demuestra el interés del gobierno de desarrollar políticas (neoliberales) que no favorecen a los sectores desprotegidos. Este favorece el crecimiento de la economía ligada a los empresarios nacionales y extranjeros relacionados con la economía global. Ejecutó políticas concretas, evidenciando el desinterés en los aspectos sociales, económicos y culturales que benefician al pueblo necesitado. Es un plan político muy sistemático, que no contemplo al pueblo como beneficiario; sino como instrumento para llegar al poder administrativo y ejecutar proyectos personales. Eso está repercutiendo en una crisis que solo está afectando al pueblo.

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<>Artículo publicado el  1  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Hacia un examen de conciencia

La opinión del periodista…

RAÚL   E.   CEDEÑO
erece42@hotmail.com

En estos momentos más que nunca, nos hace falta un profundo e íntimo reportaje, que no busque lo sensacional, que esquive las vulgaridades y se interese por las vidas claras y oscuras, de quienes forman la masa de nuestro pueblo.

El pueblo y sus apetencias es algo que constantemente estamos invocando, pero que la gran mayoría desconocemos. La época navideña reciente lo demuestra. La calidad de vida está llegando al suelo porque las conciencias nacionales no se ponen al día en cuanto al sufrimiento general por el alto costo de la vida, y tanto los poderosos como el mismo pueblo atentan contra la tranquilidad de los hogares y de sus integrantes que luchan por su supervivencia día a día porque no les alcanza siquiera para alimentarse bien. Olvídense de las delicias especiales, ya no les alcanza siquiera para comer como comemos los panameños normalmente durante todo el año.

Y en esa avalancha de avaricia y poco importa, avaricia y egoísmo que les define como seres con una garganta muy profunda, está el pueblo mismo que produce en pequeña escala algunos alimentos de consumo masivo para estas fechas. ¡Imagínese, el guandú a 11 dólares la libra!

Son muchísimos los alimentos comunes en nuestra ingesta normal que ahora no pudieron ser consumidos por la gran masa panameña.

Vuelve el precio de la gasolina a abofetear a los panameños. La quincena pasada dieron un descuento… dos centavos por galón. ¡Cosa más grande! Ahora lo suben entre dieciocho y veinte centavos. Con toda esta desgracia que nos ha caído y el desgarre de carreteras, se aprovechan descaradamente de los tranques nacionales. Con estos van a consumir más gasolina; hay que aprovecharse y deben pagarla mucho más cara. ¿Quieren carro? Que paguen mucho más.

¿Hemos escuchado que las petroleras han hecho donación alguna de dinero, aunque sea solamente para las desgracias de las inundaciones o para la Teletón? Si lo han hecho y mantenido una estricta humildad de silencio, benditos sean. Pero no conozco que haya existido una.

Se nos habla mucho del pueblo, con mayúscula, una vaga entidad democrática a quien se le atribuyen fibras delicadas y lujo de ideales, pero al pueblo verdadero, al pueblo con minúscula, no lo hemos elevado todavía al tema de importancia ni de solidaridad.

Cuidado señores del gobierno: es de esta forma en que comienzan a agrietarse las democracias.

 

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<> Artículo publicado el 8  de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Tiempos de austeridad

La opinion del Abogado y Periodista…


BELISARIO  HERRERA  A.
belisarioherrera03@hotmail.com

El ser humano en el decurso de su existencia, aun en el más lego, en los momentos de reposo, hará un poco de filosofía, esto es, cuando no se da al desenfreno y ser como ser no se deja dominar por instintos primarios.   Son los momentos para el inventario, para el balance de su propio acontecer y de meditar en su propio destino en que poniéndose de acuerdo consigo mismo, navega en el mejor razonamiento.

Un espacio para el buen actuar, deberían ser estos momentos de cierre del calendario en que los ahorros, que mediante algún esfuerzo hemos logrado en alguna institución bancaria, no deben ser agotados en el desenfreno de excesivos adornos navideños que contradicen el recato del nacimiento de Jesús de Nazareno, ni poner sobre manteles comilonas opíparos, ni de excesivas copas, entremezcladas unas con otras, ni de la insalubre música estridente.

Claro que cabe la diversión con moderación, acompañado de familiares y amistades. Ellos deben ser así dentro de los sentimientos humanos por tantas desgracias que han sufridos nuestros congéneres durante semanas en que la naturaleza ha respondido despiadadamente ante tantas agresiones del hombre mismo contra ella, que como remanente, aquí en nuestro país, y en muchos otros, todo ha sido un desastre y aún perduran amenazas de malos tiempos, derivándose numerosos daños materiales, principalmente pérdidas humanas, de viviendas y de otros bienes, principalmente en gente de barriadas humildes que orillan a ríos o que colindan con cerros.

Vivimos tiempos en que la brecha entre ricos y pobres se hace más ancha, bajo aquellos regímenes que en su mayoría son impopulares y uno ellos es el que sufrimos todos los panameños, en que la elevada burocracia se viste de otro, por así decirlo, mientras el pueblo se viste de harapos.

Vivimos tiempos en que los renglones del presupuesto nacional dan pie para que algunas partidas se manejen al antojo de los gobernantes, por no decir de los políticos que como siempre desde la oposición hicieron promesas que estaban muy lejos de cumplir.

Un ejemplo de lo que decimos son los llamados diputados que legislan a su conveniencia, y en acatamiento al Ejecutivo, aprobándose para sí numerosos privilegios, así como excesivos viáticos para aquellos funcionarios que de manera antojadiza participan en las llamadas misiones oficiales al exterior.

Para decirlo como lo digo al principio de esta crónica, el pueblo en su filosofía debe hacerse el propósito de tener un poco de vergüenza contra el licor y dinero que ofrecen los politicastros, en cada campaña, y debe prepararse en ese sentido para un NUEVO AÑO.

 

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<> Artículo publicado el 25  de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, y el 30 de diciembre de 2010 en el diario Panamá América, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Un exámen de conciencia

La opinión del Periodista…

RAÚL EDUARDO CEDEÑO
erece42@hotmail.com

En estos momentos más que nunca, nos hace falta un profundo e íntimo reportaje, que no busque lo sensacional, que esquive las vulgaridades y se interese por las vidas claras y oscuras, de quienes forman la masa de nuestro pueblo.   El pueblo y sus apetencias es algo que constantemente estamos invocando, pero que la gran mayoría desconocemos. La época navideña lo demuestra.

La calidad de vida está llegando al suelo porque las conciencias nacionales no se ponen al día en cuanto al sufrimiento general por el alto costo de la vida, y tanto los poderosos como el mismo pueblo atentan contra la tranquilidad de los hogares y de sus integrantes que luchan por su supervivencia día a día porque no les alcanza siquiera para alimentarse.   Olvídense de las delicias especiales, ya no les alcanza siquiera para comer como come el panameño normalmente durante todo el año.

Y en esa avalancha de avaricia y poco importa, avaricia y egoísmo que les define como seres con una garganta muy profunda, está el pueblo mismo que produce en pequeña escala algunos alimentos de consumo masivo para estas fechas. ¡Imagínese!, el guandú a siete dólares la libra.   Son muchísimos los alimentos comunes en nuestra dieta normal que ahora no podrán ser consumidos por la gran masa panameña. También vuelve el precio de la gasolina a abofetear a los panameños. La quincena pasada dieron un descuento… dos centavos por galón. ¡Cosa más grande! Ahora lo suben entre dieciocho y veinte centavos.

Con toda esta desgracia que nos ha caído y el desgarre de carreteras, se aprovechan descaradamente de los tranques nacionales. Con estos se va a consumir más gasolina. Hay que aprovecharse y deben pagarla mucho más cara. ¿Quieren carro?   Que paguen mucho más.

¿Hemos escuchado que las petroleras han hecho donación alguna de dinero, aunque sea solamente para las desgracias de las inundaciones o para la Teletón?   Si lo han hecho y mantenido una estricta humildad de silencio, benditos sean. Pero no conozco que haya existido una. Se nos habla mucho del Pueblo, con mayúscula, una vaga entidad democrática a quien se le atribuyen fibras delicadas y de lujo de ideales, pero al pueblo verdadero, al pueblo con minúscula, no lo hemos elevado todavía al tema de importancia ni de solidaridad. Cuidado señores del gobierno: es de esta forma en que comienzan a agrietarse las democracias.

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<> Artículo publicado el 18 de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

 

De estudiantes, deportistas, obreros y jubilados

La opinión del Ingeniero y Analista Político….

MARIO   A.   ROGNONI
marognoni@cwpanama.net

El gobierno de Ricardo Martinelli goza de un alto porcentaje de aceptación popular, con mediciones que lo muestran arriba del 68% invariablemente. Para un observador objetivo, el gobierno lo debe estar haciendo bien. Sin embargo, las últimas semanas ese mismo observador hubiese visto sectores importantes de la población en manifestaciones contra medidas tomadas por el gobierno o luchando por nuevas conquistas de su sector.

Si no conociese al panameño, me preocupara. Pero siendo panameño, me conozco y conozco su conducta.   No importa lo que le des al pueblo, el pueblo quiere más.   Nada es suficiente para quien se cree lo merece todo.

Esos estudiantes que cerraron las vías, que vandalizaron autos y propiedad privada, han recibido en un año de gobierno, útiles escolares gratis, uniformes gratis, la promesa iniciada ya de una beca o subsidio universal (a todos por igual), promesa de una computadora y la reparación de escuelas, así como construcción de nuevas instalaciones.    Entonces, en lugar de pagar con más estudio, salen a protestar.

Los deportistas panameños tienen hoy mejores instalaciones deportivas, mucho más apoyo oficial, algunos deportes inclusive el compromiso presidencial de apoyarlos para lograr avanzar internacionalmente.   Se organizaron y dieron juegos centroamericanos en el país, y, resultado, una lucha egoísta y personal por el control del Comité Olímpico Panameño nos saca de carreras de los Juegos Bolivarianos y adicionalmente peligra inclusive la participación panameña en juegos internacionales.

El obrero panameño, beneficiado con el mayor aumentos salarial en cuanto al salario mínimo de toda nuestra historia, no parece satisfecho de los logros y sigue en posición de alerta frente al gobierno, así como solidario en todas las causas que surgen de oposición.   Por último, lo jubilados, que lejos de agradecer los cambios en atención médica de la Caja de Seguro Social, sin aplaudir la intención de construir un moderno y completo nuevo complejo hospitalario, sin considerar la justicia social detrás de los 100 a los 70, insisten en cierres de calles por aumentos de pensiones.

En resumen, no importa lo que des y regales, el pueblo pide más. Y mientras extranjeros y visitantes nos felicitan por el crecimiento económico, mientras recibimos la admiración de propios y extraños por nuestra arquitectura, nuestra modernización, los panameños seguimos quejándonos de los males de siempre,  costo de vida, seguridad, corrupción, incapacidad administrativa.   Y tendremos Metro y Metrobús, tendremos cadena de frío, tendremos vías ampliadas en el interior, pero tendremos igual estudiantes, obreros y jubilados protestando, y pronto se sumarán educadores, médicos y enfermeras, producto de una idiosincrasia muy panameña, la cultura del salve.

El panameño ha generado una cultura curiosa, mezcla del juegavivo con el salve.   La aplica para con funcionarios y políticos, donde es bueno el que lo ayuda y pésimo el que lo rechaza. Esa característica es la que hace difícil a los gobernantes entender su verdadera opción. Red de Oportunidades,  Prodec,  becas,  la inversión social de cinco años no sirvieron de nada al PRD en las elecciones del 2009.    La popularidad y aceptación del gobierno de Martín Torrijos estaba por el 65% al final, pero en las urnas se convirtió en el 37%.

Por eso yo insisto en que los gobernantes no deben hacerlo en función de partido, deben gobernar en función del país, con los mejores panameños, sin buscar con su gestión popularidad ni continuidad, solo impulsar proyectos y desarrollo convenientes al país y que puedan de esa forma ser mantenidos y mejorados por sus sucesores. Temas como la educación, salud, vivienda, seguridad, son temas de Estado que requieren planes a largo plazo.  Como lo hemos hecho en temas económicos, como el Canal, la banca, seguros, Zona Libre, la construcción y ahora turismo. En esos temas los gobiernos mantienen una misma política, periodo tras periodo.

De no estar politizado un gobierno, mantendría el personal capaz e idóneo en sus puestos sin necesidad de caer en el partidismo con los nombramientos.  Lentamente, el gobierno podría abandonar los subsidios y cambiar la cultura del panameño hacia un panameño productivo, trabajador y no esperanzado en recibir sin merecer las cosas, donde lejos de producir y sin siquiera agradecer, más bien exigen más y al final critican al mecenas.  Solo entonces podremos aspirar a subir al primer mundo.

<> Este artículo se publicó el  2  de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/rognoni-mario-a/

Ansias vitalicias del poder

La opinión del Abogado, Locutor y Analista Político…
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Luis Carlos Guerra

No ha sido suficiente la percepción negativa que tiene la ciudadanía del actual mandatario en cuanto a la gestión de gobierno y sus promesas de campaña, ni en cuanto a la dominación política de los Órganos del Estado, entiéndase ejecutivo, legislativo y judicial; ni lo contundente que ha sido el elector panameño, en ejercicios anteriores, al ser consultados con el tema de la reelección presidencial, para que ahora subliminalmente se pretenda a través de los medios de comunicación; medir la voluntad a aceptar que los Presidentes de la República puedan ser declarados Diputados Vitalicios al culminar su administración gubernamental.

Resulta insultante la intención manifiesta de algunos miembros del ejecutivo, y de la alianza de querer perpetuarse en el poder o mantenerse en el engranaje administrativo de la cosa pública a sabiendas que han incumplido sus propios eslóganes de gobernar con los mejores y más capaces.

El gobierno del cambio, insistimos, ha resultado ser mas de lo mismo y hasta peor; todo lo que criticaron, acusaron, denunciaron, querellaron, en algún momento pasado, mostrándose como los más impolutos, el tiempo se ha encargado de develar la cortina de humo mediática de ángeles de luz, descubriendo la verdadera oscuridad tras la cual se escondían lobos hambrientos y sedientos de poder.

No encuentro el sentido lógico a plantear un tema como este en medio de una coyuntura política negativa para la actual administración, escándalos de corrupción, incapacidades, metidas de pata y presuntas metidas de mano, tráfico de influencias, sobreprecios, promesas incumplidas, egocentrismo, menosprecio, humillación, heridos y muertos, división en la alianza, persecución política, aumento de viáticos y salarios, posiciones inconsultas, imposiciones, coacción subliminal de la libertad de expresión, etc.

Un pueblo responde al querer de sus gobernantes cuando estos han respondido primeramente al querer del pueblo.

<> Artículo publicado el 11 de septiembre de 2010  en el diario El Panamá América, a quiens damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.