La abuela no ‘twittea’

La opinión del Comunicador Social…


ERNESTO A. HOLDER  
ernestoholder@gmail.com

Vuelvo sobre el tema de los nuevos medios porque, por nuevos, el análisis y las teorías que se vienen constituyendo, merecen la participación de los que vemos el tema de la comunicación como fundamental para el desarrollo humano. Eso involucra a todo aquel que integra la comunidad de observadores sociales y que fundamentan sus planteamientos con base en análisis de los hechos reales y no de lo que supone ser o lo que está de moda.

Hay muchos cabos sueltos, y a la luz de los acontecimientos en Egipto, como expresé en artículos anteriores, el Internet y la telefonía móvil digital con sus Facebook, Twitter, chat, MSM y demás, están cambiando la forma en que parte de la población recibe y transmite información y por ende la forma en que se comunica.

Cabos sueltos, porque todos los análisis que he examinado en las últimas dos semanas sobre el uso de estos medios y su efectividad como elemento multiplicador de mensajes (que dieron con las movilizaciones de grandes sectores de la población egipcia para protestar, y a la postre, tumbar al régimen de Mubarak), cada día más sugieren que fueron ‘elemento vital’ y muchos analistas le dan demasiado crédito a los efectos (quién dice que, a quién, por qué canal y con qué efecto), de la difusión de mensajes a través de las redes sociales como mecanismos determinantes de comunicación.

No vale la pena atiborrarlos con números y estadísticas, pero el panorama general es sencillo. La población mundial a junio de 2010, se estimaba en 6.6 mil millones de personas. De esos, se estima que hay 1.96 mil millones (28.7 por ciento) usuarios de Internet. En cuanto al uso de aparatos de telefonía móvil, según las estadísticas preparadas por mobiThinking, y con base en un compendio de diversos informes preparados por distintas empresas que investigan mercados de consumo alrededor del mundo, los usuarios de telefonía móvil sobrepasaban los 5000 millones de personas a finales del 2010. Esta cifra es de cuidado, porque pareciera que más del 70 por ciento de la población mundial posee un aparato de celular, pero lo cierto es que hay quienes poseen más de una cuenta de celular y muchas veces hasta tres.

Lo que sí es cierto, y como dije, para presentar escenarios sencillos de un tema complejo, el segmento de la población que más los utiliza oscila en diferentes reportes entre los 15 y 24 años de edad. Son los más conectados, según Nielsen; utilizan a fondo todas las herramientas comunicacionales que los nuevos medios proporcionan: fotos, videos, textos, mensajes de voz y telefonía tradicional. Esa combinación no se da en los otros segmentos de la población y disminuye notablemente a medida que va envejeciendo la muestra.

En Cairo, la chispa que generó el movimiento salió de este segmento de la población y las abuelas participaron activamente de las protestas, aunque no twittearon. El proceso que se dio para atraer manifestantes multiplicados por miles y miles; hombres y mujeres de todas las edades, se apoyó en otras formas de información: cara a cara y de boca en boca. Un twitt o chat, es lo mismo que una volante impresa de un estarcido y tirado en la ventana de un diablo rojo, en medio de un grupo de personas que no está conectado a los nuevos medios. El receptor recibe el mensaje, por su carácter significativo, en casos como el de Egipto, sencillamente abre la boca y lo multiplica inmediatamente: ‘llegó Matea’.

Hay que tener cuidado a la hora de glorificar la penetración y el efecto de los nuevos medios como fundamental en la forma de comunicación de la población en términos globales y generales. En todo caso, de una parte de la población. Y los regímenes dictatoriales sencillamente los bloquean como está sucediendo en estos momentos.

En la revista digital The Nation, un informe preparado por Adline Atili titulado ‘Bridging the global digital divide’, informa que: ‘mientras la penetración de la Internet en países desarrollados alcanzó a finales del 2009 un 64 por ciento, en los países en desarrollo solo llegó a un 18 por ciento de la población’. Abdul Waheed Khan, subdirector de comunicación e información de UNESCO, subrayó el poder de la banda ancha para crear ‘sociedades de conocimiento’ (‘knowledge societies’), expandibles en el tercer mundo. Eso aún está lejos de ocurrir, al igual que la radio aún no ha llegado a grandes sectores de la población global.

La disparidad mundial en términos de acceso a la información es aún un reto para la Humanidad y por consiguiente al desarrollo de los sectores pobres que no chatean o twittean. La tecnología para vencer la pobreza debe ser el norte y todos los medios disponibles serán necesarios para lograrlo.

 

<>Este artículo se publicó el  21  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Campaña infame del Gobierno contra el Suntracs

La opinión del  Secretario General de CONUSI – FRENADESO…

GENARO LÓPEZ
rologe54@yahoo.com

 

Ante la falta de respuesta a las demandas sociales y ante la política de mercaderes que asumen las principales cabezas del gobierno, quienes venden y entregan la patria para favorecer sus intereses económicos personales, no sorprende la campaña de calumnias lanzada contra el Suntracs por parte de Martinelli.

En un periódico de la localidad, adquirido recientemente por empresarios allegados al Gobierno, se publicó como tema central de primera plana una supuesta «noticia» acerca de las cuentas bancarias de nuestro Sindicato.   Igual campaña sucia contra el Suntracs se gestó en el 2007, en otro diario de la localidad también dedicaron primera plana con igual tipo de infundios.

Era la época de los asesinatos de los obreros Osvaldo Lorenzo y Luiyi Argüelles por parte de la Policía y el sicariato aupados por el Gobierno del PRD de Martín Torrijos en asocio con empresarios mafiosos e inescrupulosos. Era también el año del primer Congreso de Frenadeso.

Hoy, también el gobierno de Martinelli utiliza la calumnia y el engaño para desinformar a la población y manipular a la opinión pública.   Hoy, en momentos en que se asesina al pueblo con la mayor impunidad; se arrecia la represión contra el pueblo que lucha en las calles contra las reformas al Código de Recursos Minerales, como quedó demostrado nuevamente en Chiriquí y Veraguas, cuando la Policía hizo alarde de brutalidad contra indígenas, campesinos, ambientalistas y dirigentes populares;  así como se desata la represión contra los pobladores que claman por la falta de agua potable con calidad para el consumo humano; y Frenadeso llevaba adelante su Congreso Extraordinario escenario en el que se oficializó al pueblo la propuesta de Construir un Instrumento Político Electoral de los Sectores Democráticos, Patrióticos y Populares para Construir la Patria de Todos.

Nos preguntamos, ¿por qué estas supuestas unidades «investigativas» de los medios enfilen sus esfuerzos contra una organización sindical, mientras guardan silencio frente a empresas, bancos y fundaciones que hoy están en el centro de la tormenta por las denuncias de lavado de dinero procedente del narcotráfico por parte de una banda detenida en México de la que hace parte nada menos que el primo del actual mandatario y ex tesorero de Cambio Democrático, Ramón Martinelli, cuya abogada en su momento fue la hoy ministra de Trabajo, Alma Cortés, como lo fue también en el caso de uno de los implicados en el sonado caso de David Murcia?

¿Por qué estas unidades «investigativas» no contribuyen a desentrañar las implicaciones del ministro de Turismo, Salomón Shamah, en el tráfico de armas y drogas, tal como señalan algunos medios y la ex embajadora norteamericana, de acuerdo a los cables de WikiLeaks?

¿O sobre la relación del ministro Papadimitriu con la mina de Cerro Colorado y si el decreto que se promulgó acerca de la pesca marina lo favorece directamente a él, tal como denuncian los pescadores artesanales?

¿O los vínculos de Gabriel Btesh, uno de los nuevos directivos del diario que publicó la calumnia, con el actual mandatario y sus negocios en Panamá con el ex gobernador mexicano de Quintana Roo, Manuel Villanueva, preso en Estados Unidos por delitos relacionados con el narcotráfico?

La publicación de estos pseudoperiodistas en uno de los medios de comunicación social adquiridos por allegados a este gobierno, pretende desviar la atención del pueblo, a fin de imponer las nefastas reformas al Código Minero.

Se trata, también, de dar pie a una campaña de persecución y desprestigio contra el Suntracs, aguerrida organización de los trabajadores de la construcción, defensora de los derechos del pueblo panameño, quien trabaja al lado de otras organizaciones sociales en la construcción de una alternativa electoral que enfrente a la mafiocracia.

Como expresamos en el 2007, ‘No es la primera ni será la última vez que enfrentamos una campaña de esta naturaleza. Pero si aún no han aprendido la lección, debemos reiterar que ni la calumnia, ni la persecución, ni la represión, ni los asesinatos, ni el terrorismo judicial impedirán que sigamos defendiendo los sagrados intereses de nuestro pueblo’.

 

Este artículo se publicó el 13 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Telepolítica y partidos clientelistas: combinación nefasta

La opinión del Consultor en Sociología…

ROBERTO A. PINNOCK
pinnock2117@yahoo.com

En nuestro medio persiste la peregrina idea de explicar el comportamiento político electoral de los votantes, vinculando el mismo a la influencia ‘malsana’ de los medios de comunicación masivos y particularmente, el televisivo.   No niego que esta relación opera con mucha frecuencia, pero debe reconocerse que los medios de comunicación producen los efectos que se les achaca en la medida que el público esté a merced de ellos. Esto ocurre a menos que se den algunas condiciones para ello. Quiero referirme a dos de ellas.

La primera, es la forma como está configurado el sistema electoral de la institución, región o el país. Por ejemplo, si se trata de elecciones presidencialistas, contienda de diputaciones uninominales, etc., las probabilidades de que el medio televisivo tenga alguna influencia, crecen con respecto a si se trata de elecciones por nóminas, plurinominales o de otra índole.

La razón de esto está vinculada al hecho de poder ‘personalizar’ la contienda, que es un principio ‘sine qua non’ heredado por los propagandistas de la Alemania nazi a la mercadotecnia moderna.

Una segunda condicionante, de mucho más peso explicativo que la anterior, es la configuración—funcionamiento de los partidos políticos. Si un partido es ‘clientelista’, cede en bandeja de oro a los medios televisivos, su capacidad para influir en el votante de sus propias filas. Lo contraproducente resulta cuando el(a) contendor(a) cuenta con más recursos para pagar campañas a su favor.   Y dado que nuestra sociedad opera bajo leyes mercantilistas, quien más dinero tiene para pagarle a los medios televisivos, cuenta con un valor agregado por encima de su oponente para ganarle.

Pero lo decisivo aquí no es tener más o menos dinero para servirse de la telepolítica; lo decisivo es que si un partido es clientelista, sus líderes o sus gamonales, manejarán las acciones partidarias en función de personas y no de programas con contenidos coherentes y fundamentaciones científicas. Lo cual, se convierte en terreno fértil para aplicar el principio de la personalización de la campaña, que es necesaria para que tenga efecto la propaganda televisiva.

Es decir, en la personalización no importan los programas; importa la emoción, la pasión el sentimentalismo que logre incitar el o la candidata en el público y para esto puede bastar incluso una ‘cara bonita’ o un(a) candidato(a) ‘bonachón(a)’, aunque muestre incapacidad para hacer verdaderas propuestas políticas sobre los temas más neurálgicos. Sin duda, esa especie abunda cada vez más en las jefaturas de nuestras instituciones estatales, gracias al trabajo de la telepolítica y al funcionamiento clientelista de los partidos políticos.

Esto explica, por qué un(a) ministro(a) de gobierno obtiene alta aceptación en los sondeos electorales, aún cuando sea el o la más inútil en la conducción de su institución o el más torpe del gabinete en su ejecución presupuestaria.

¿Y cómo se vacuna un partido para que la influencia de la telepolítica no alcance los efectos malsanos en su contra? Muy simple, pero a la vez muy difícil para los partidos aburguesados u oligarquizados: basar su configuración—funcionamiento en las organizaciones de la sociedad civil y no solo en lo territorial. No se trata de tener frentes ‘femeninos’ o ‘indígenas’ u ‘obreros’ ‘per se’. Se trata de plantear sus objetivos en función directa de las expectativas e intereses de cada uno de los sectores sociales y articularlos de cara a un norte que los identifique en un programa.

Pero más que eso es, que en todas y cada una de las estructuras de decisión del partido, cada uno de esos sectores debe tener representación directa. Hoy, los partidos han enviado a la cola a las organizaciones sociales de todo tipo, condicionando su participación a la representación individualizada y territorial más no organizacional. En las representaciones territoriales (corregimiento, distrito, circuito) aunque un(a) obrero(a) o un(a) líder(eza) ambientalista salga electo(a), no puede operar sino territorialmente, diluyéndose su esencia corporativa y política.

Así, un partido basado en las organizaciones de la sociedad civil—y no vinculándose a ellas con un carácter demagógico propio del esquema clientelista— tendrá defensores(as) de oficio y en gran escala, convencidos(as) de que el partido que los(as) representa, efectivamente tiene la capacidad para cumplir con sus promesas, porque estas organizaciones estarían representadas directamente en las estructuras que deciden; no le dejan ese mandado a ‘líderes carismáticos’, o a las ‘caras telegénicas’ del partido que se trate.

Desde hace por lo menos 18 años, cuando el PRD desmontó su relación con los sectores sociales, no tengo conocimiento de ningún partido que haya participado en las últimas cuatro elecciones presidenciales vacunado de las veleidades del clientelismo.  Pero desde hace esa misma cantidad de tiempo, la telepolítica ha logrado sus efectos devastadores en nuestros torneos electorales.

 

Este artículo se publicó el  7  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Los nuevos medios: ¿por qué importan?

La opinión del Comunicador Social…

ERNESTO A. HOLDER
ernestoholder@gmail.com

Literalmente hay cientos y cientos de estudios, ensayos y artículos sobre el poder de los medios, la influencia de los medios; el poder y la influencia de los medios; los medios y el poder; medios y manejo del poder; control de los medios y poder. Es decir, no importa cómo se titula, ha sido motivo de análisis y estudio por científicos sociales alrededor del mundo y de varias formas hemos tratado este tema en este espacio. Pero necesariamente hay que revisitarlo en el marco de varios acontecimientos ocurridos en las últimas semanas.

Es evidente que muchos grupos de influencia y en especial muchos gobiernos, no podrían adelantar sus planes y programas sin un uso adecuado y constante de los medios de comunicación y las posibilidades que tienen de llegar a grandes sectores de la población. Las oportunidades y ventajas que ofrecen los medios tradicionales, radio y televisión primordialmente, son bien conocidos.

A inicios y, durante gran parte del siglo pasado, los medios impresos ejercían el rol que durante la segunda mitad del siglo los medios electrónicos tradicionales ocuparon. Pero la razón de este artículo tiene que ver con la creciente influencia de los nuevos medios y las tecnologías para alcanzar objetivos de comunicación; tecnologías insistentemente cambiantes, con objetivos comerciales que comienzan a ampliar una brecha en materia de información y comunicación entre las diversa capas sociales.

Siguiendo los acontecimientos en Egipto, la efectividad de las primeras manifestaciones en rechazo al gobierno de Hosni Mubarak; la capacidad de aglutinar en tiempos mínimos a miles de manifestantes, se debió, ante todo, a la posibilidad que ofrecen los nuevos medios a través de la Internet y los medios sociales (Facebook, Twitter, etc.). Igual los sistemas de comunicación por celular (Chat, SMS).

No solo eso, estos sistemas de comunicación ofrecían la ventaja de cambiar las convocatorias a otro lugar en tiempo récord por medio del envío y reenvío a los seguidores de la causa y sin que las autoridades pudieran reagruparse con suficiente tiempo para montar estrategias de rechazo. Igual ocurrió en Irán hace unos años.

El viernes 28 de enero, el gobierno egipcio suspendió los servicios de Internet y telefonía celular. El New York Times en su página tecnológica reportó que esta suspensión causó 90% de pérdida en el envío y reenvío de data desde Egipto, que tiene una población de 80 millones de habitantes.

La empresa Vodafone, basada en Londres, proveedor de telefonía celular tiene 28 millones de subscriptores en Egipto, en una nota de prensa informó que: ‘todos los operadores de telefonía móvil en Egipto han recibido instrucciones de suspender su servicio en algunas áreas selectas’. Vodafone dijo que estaba ‘obligada a cumplir con la orden’, según señala el Times.

Jim Cowie, jefe de tecnología de la empresa estadounidense Renesys, que monitorea el tráfico mundial de Internet, de manera metafórica dijo que: ‘…, es como si hubieras redibujado el mapa y ya no son un país’, en referencia a cómo desapareció la actividad de Internet hacia y desde Egipto cuando el gobierno de Mubarak dio la orden de suspender el servicio.

Después de esto y en medio de las presiones de gobiernos aliados de abandonar el poder, durante toda la semana pasada, los seguidores de Mubarak han intimidado, perseguido, golpeado y amenazado a varios corresponsales de la prensa internacional, según los reportes periodísticos. Rob Mahoney, subdirector del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ por sus siglas en inglés), alarmado dijo que ‘estos incidentes están ocurriendo a una escala sin precedentes anteriores’. Se han dado más de 100 incidentes de detenciones, golpizas y asaltos desde que las fuerzas de apoyo al gobierno tomaron las calles. Y en los noticieros y medios a lo interno de Egipto, no se han dado trasmisiones sobre lo que ocurre afuera en las calles de la ciudad.

Y ¿por qué importan los nuevos medios? Hay nuevas maneras de información y comunicación que están redefiniendo el estatus de las relaciones político—sociales (esto lo entendió Barack Obama claramente en su campaña de 2008). Aún queda por estudiar a fondo sus alcances más por lo cambiante de la tecnología y su potencial infinito y universal de provocar un cambio de conducta social. Google y Twitter con su tecnología ilimitada ofrecieron servicio gratuito a los egipcios por encima del cierre que se ordenó, pero ese es otro estudio y discusión pendiente sobre la influencia de las trasnacionales en los asuntos internos de las naciones.

Mientras eso ocurre, las estructuras de poder, ven con recelo las amenazas a su modus vivendi y el enorme potencial de estos medios. Como Mubarak, tratarán de imponer su dominación sobre las estructuras sociales, con el único objetivo de preservar y ganar más espacios, aunque sea a la fuerza.

 

Este artículo se publicó el  7  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

El único mundo posible

La opinión de…

 

Juan Carlos Delgado

¿Alguna vez usted se pregunto cómo el 10% de la población se las ha arreglado para que sus estrechos intereses económicos dominen a los intereses económicos de la mayoría?   Al hacerlo, ponen en peligro el bienestar económico de nuestra Nación y llevan al sistema financiero mundial al borde del colapso.

No es una reflexión novedosa, pero sí lo suficientemente importante como para que la subrayemos, porque esa realidad se repite en otros países, y es impostergable darle una respuesta que apunte a una sociedad más equitativa. Escuchamos, de parte de nuestros políticos, frases gastadas como esta: “Todos sabemos que el crecimiento económico es bueno si llega a todos”.    Sin embargo, no hacen nada para que esto pase.

Uno de los problemas es una parte de la prensa, que fabrica realidades acordes a los intereses de los grupos dominantes.   Un inescrupuloso hombre de radio me dijo un día que una música mala, repetida tantas veces como se pueda, dentro de un tiempo hará bailar y cantar a todo el mundo.

Pero hay otra parte, Larry Beinhart un escritor estadounidense, del cual cito dos afirmación textuales dice: “Actualmente las universidades persiguen verdades que alguien esté dispuesto a financiar” y “La verdad del mañana es aquello por lo que hoy se paga”.

O sea, la trama del engaño comienza en la investigación guiada. Es decir, en la investigación orientada a confirmar aquello que beneficia los intereses de quienes la financian. Intereses que, naturalmente, son los de ese 10% que retiene más dinero que el 90% restante. Luego la prensa complaciente e influyente, dará adecuada difusión apoyándose en las confirmaciones emanadas de otros gurúes con iguales intereses.

Así se está tratando el tema minería en Panamá. Un 10% se beneficiará y un 90% sufriremos los embates de la contaminación. Todo está armado para que finalmente usted repita convencido que se trata del único mundo posible.

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Este artículo se publicó el 8 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Relacionistas públicos vs. Periodistas

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La opinión de la Periodista…

Judy Meana

Los medios de comunicación social están llamados a buscar la verdad, informar los hechos tal y como sucedieron. No se le ocurra decirle a un periodista que por favor le publique algo, que no le pregunte de eso o aquello y mucho menos insinuarle que él está vendido o que está parcializado. Lo más sagrado para un periodista es su reputación y su credibilidad, atributos que se ganan ejerciendo la profesión de manera honesta y objetiva.

 

Cuando se llama a un periodista para que cubra una noticia, tenga claro que irá a buscar a su contraparte. Si lo invita a una conferencia de prensa, hará las preguntas que estime necesarias para entender el asunto. Recuerde que no hay malas preguntas, hay malas respuestas.

Si un medio lo está llamando para que de una entrevista, conteste. El periódico no dejará de publicar la noticia, ni la televisora dejará de producir su noticiero porque usted no quiso hablar.

Hablar o no hablar, contestar de inmediato o tres semanas después, qué decir y cómo decirlo es parte del trabajo del relacionista público. Es el profesional que se dedica a comunicar lo que hace la empresa o institución que representan.   Cuando a un periodista se le cuestiona por sacar ¨noticias negativas¨, lo más probable es que diga que no es relacionista público y que si una empresa o institución quiere que le publiquen intacta su nota, deben comprar un aviso o pagar una gacetilla de TV.

Admiro a los periodistas que tienen la oportunidad de producir sus propios programas de radio o de televisión y a la vez venden los espacios de publicidad. Pueden tener miles de cuñas en sus programas, pero siempre informarán objetivamente. Como siempre su público estará muy pendiente y aplaude que mantengan su imparcialidad.

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<>Artículo publicado el 25  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

El sultán y el derviche

La opinión del Sociólogo, Escritor, Educador…

Raúl Leis R.

En alguna parte leí este cuento de origen sufí: Una vez el sultán iba cabalgando por las calles de Estambul, rodeado de cortesanos y soldados. Todos los habitantes de la ciudad habían salido de sus casas para verle. Al pasar, todo el mundo le hacía una reverencia. Todos menos un derviche harapiento.

 

El sultán detuvo la procesión e hizo que trajeran al derviche ante él. Exigió saber por qué no se había inclinado como los demás.

El derviche contestó:

– Que toda esa gente se incline ante ti significa que todos ellos anhelan lo que tú tienes: dinero, poder, posición social.   Gracias a Dios esas cosas ya no significan nada para mí.    Así pues, ¿por qué habría de inclinarme ante ti, si tengo dos esclavos que son tus señores?

La muchedumbre contuvo la respiración y el sultán se puso blanco de cólera.

– ¿Qué quieres decir? – gritó.

– Mis dos esclavos, que son tus maestros, son la ira y la codicia – dijo el derviche tranquilamente. Dándose cuenta de que lo que había escuchado era cierto, el sultán se inclinó ante el derviche. ..

Nuestros sultanes están cada vez más dominados por estos dos maestros, en especial la codicia que impregna las formas de operar la política y la economía convirtiendo a las personas en mercancías dispuestas a venderse por dinero o prebendas (Así, se compran campañas electorales, dirigentes, comunicadores, jueces, diputados, alcaldes, representantes) La ira no se queda fuera, declaraciones altisonantes que suenan a odio, violencia verbal, racismo. País donde cada vez más campea un mercado sin alma, populismos y contradictorias ordenes del mandamás de turno.

La libertad de expresión está en la mira en este desolador panorama. Por algo Kant la denominó “la libertad de la pluma… el único paladín del derecho del pueblo.”. Hoy estamos viviendo presiones sobre la prensa en procura de tratamientos de información que resulten más favorables a determinados intereses.

La tendencia a construir monopolios en materia de información que no impedirían la diversidad y el pluralismo. El culpar a los medios de todos los males que ellos denuncian o informan, en lugar de combatir al mal y no al mensajero.

Propuesta de proyectos de leyes de insulto, que disfrazan formas agresivas de censura, y que nacen de la antigua concepción del derecho divino de los monarcas (el rey no se equivoca) expresado en la ley francesa de prensa de 1881 (ya en desuso) que establecía que era un crimen “insultar al presidente”.

Formas veladas o indirectas de castigo o neutralización de periodistas a través de aplicación de presiones o acciones que permitan su control o separación.

El derecho a la libertad de expresión es decisiva para alcanzar la maduración política de un país, a través de una ciudadanía que sienta y tome parte de la vida política y económica, participando a través de los cauces democráticos, en la formación de la voluntad política, mediante una opinión pública con una perspectiva ética que ejerza contraloría social sobre el ejercicio del poder.

<>Artículo publicado el  21  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.