El Yates y Pesca en la encrucijada

La opinión del Socio del Club y Yates y Pesca……

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Guillermo De Saint Malo

No somos una empresa comercial que reparte acciones y dividendos como algunos detractores han afirmado. Sin embargo nos llevamos el dudoso honor de ser la única organización deportiva, social y altruista contra la cual se ha montado (¿de gratis?) una cruel campaña negativa.

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A nadie hacemos daño, por el contrario caminan por allí varios panameños a los que silenciosamente hemos salvado la vida, pero nuestra imagen pública está hecha pedazos.  Estamos viviendo nuestra hora más negra después de 53 años de fundación.

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El club, apolítico por mandato y por vocación, cayó en la peor de sus desgracias cuando quedó expuesto a la buena o mala voluntad del gobierno anterior. El destino cruel decidió que el Club de Yates y Pesca de Panamá estuviera físicamente ubicado en medio de la Cinta Costera, proyecto insignia del ex presidente Martín Torrijos.  Esto trajo en consecuencia que el club fue arrasado y en la destrucción consiguiente se perdieron las edificaciones, instalaciones eléctricas y de agua, muros, rellenos, rampas, talleres galeras, depósitos, etc.   Se fue al caño todo el patrimonio, el trabajo realizado más las inversiones por arriba de 40 millones de dólares que acumuló el club durante medio siglo de existencia.

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En plan de mezquina compensación por los daños y perjuicios sufridos, el gobierno de Torrijos firmó un convenio para otorgar al club una nueva concesión de fondo de mar.   El llamado Acuerdo de Voluntades suscrito por las partes, debió cumplirse antes de que finalizara el mandato de Torrijos.   Por desidia o mala fe dejaron correr el tiempo hasta que fue tarde, el finiquito de la concesión quedó pendiente de firma.

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Mediando promesas huecas, hace dos años nos botaron de las viejas instalaciones.   Doscientos ochenta botes quedaron arracimados sobre el nuevo relleno de fondo de mar, a la intemperie, expuestos a los elementos y a los amigos de lo ajeno.

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A pesar del daño infringido, nuestra precaria posición sobre el relleno que los socios llamamos peyorativamente el regalo envenenado, resulta envidiable y envidiada por gente que con todo gusto nos echaría al mar con tal de –gratis- aprovechar el sitio quién sabe para cual destino.

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Ya se ha mencionado de forma pública y extra-oficial que nuestro próximo vía crucis es el lodazal de Figali, especulación que no se sostiene ante un análisis de costo/beneficio para el Estado porque los gastos e indemnizaciones rebasan con creces lo que perdió el club cuando quedó atrapado en esta encrucijada.

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Sin embargo tenemos fe en la sensatez y buen juicio de nuestros presentes gobernantes para el respeto a la propiedad privada y cumplimiento de las obligaciones del Estado, que trascienden a la temporalidad de los gobiernos.

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Publicado el 22  de noviembre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

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