Cinta Costera, el “play pen” del clientelismo político

La opinión del Abogado…

Alberto E. Fadul N.

JessicaTasónOrtega – jessica.tason@epasa.com
PA-DIGITAL  -“A pesar de que solo faltan 28 días para que arranquen los Carnavales, aún no se ha definido la ruta en la capital.   Sin embargo, el administrador de la Autoridad de Turismo de Panamá, Salomón Shamah, mostró su inclinación por la Cinta Costera”. 

Era de esperar que el bello espacio verde que surge en el sector de la cinta costera fuese respetado y que, con el pasar de los años, este fuese una fuente de oxigenación para la ciudad; sin embargo, ese destino se ve en peligro, anualmente, por un Alcalde descuidado e irresponsable, que cuenta con una mina de oro para la celebración, prolongada, del nacimiento del niño Jesús en el área de la cinta; dejando, al concluir el evento, las áreas verdes con parches de verdor desaparecido, tierra trastocada y plantas destruidas.    Sus promesas de corregir los daños quedan en el vacío ya que, simplemente no cumple con sus obligaciones alcaldicias de manera apropiada.

¿Será que el irrespeto al uso del dinero de quienes pagamos los impuestos es una de sus especiales características? No es posible que un evento como el señalado requiera de contrataciones directas todos los años. ¿Qué hay de tras de éstas? Y que, anualmente, se tenga que resembrar hierba, plantas, arbolitos, palmitas, etc. es totalmente absurdo e irresponsable.   El evento navideño se puede llevar a cabo en el parque Urraca pero no, el narcisismo del individuo es intolerante.

Otro ejemplo: el Alcalde no es persona de trabajo en equipo. Los pretendidos impuestos municipales sin consulta al ministerio respectivo y al sector privado, es una muestra clara de su exuberante desconocimiento del concepto de autonomía. El ego de este personaje es, por decir lo menos, voluminoso.

A diario, la cinta costera y sus instalaciones son disfrutadas por jóvenes y adultos de todos los grupos sociales de manera tranquila, con seguridad y sin causar daños.   Converse con su asesor, el joven diputado panameñista a quien considero muy capacitado.

En cuanto al señor Salomón Shamah, favor reconsiderar sus inclinaciones de generar un huracán de gente borracha, sin el más mínimo recato en el irrespeto a la propiedad privada, estatal y mucho menos a todas las personas registradas en los hospitales del sector, que son bastante. El destrozo de las áreas verdes será implacable, su reposición costosa al igual que los costos derivados de robo de luminarias, cables, etc.

Existen tantas razones para no utilizar la cinta costera en eventos de la naturaleza expuesta, que es difícil entender las inclinaciones del Alcalde y de su persona, en cuanto a utilizaciones de las que no derivan más beneficios que costos e intranquilidad social.

<>Artículo publicado el  6 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Los pavimentos de la cinta costera

La opinión de…


Álvaro E. Palacios S.

La obra fue realizada por una internacional y renombrada empresa brasileña, en conjunto con la más prestigiosa firma en este campo que existe en Panamá.   Fue inaugurada hace año y medio, más o menos, pero los pavimentos parecieran tener 10.

En algunos tramos de la porción elevada, la losa estructural es tan irregular que nos recuerda a un rallo de lavar y pareciera haberse construido a mano, “paño a paño”.   Aparte de esto, si se observa con detenimiento se notará la gran cantidad de agrietamientos que propiciarán la entrada del agua lluvia al cuerpo y refuerzos de la misma. De más está mencionar las consecuencias de ello.

El pavimento de la llamada nueva vialidad, que es la porción construida sobre terrenos reclamados al mar, es patético.   Son innumerables los defectos de construcción que existen y no se escapa uno solo de todos los errores posibles que pueden cometerse en este tipo de trabajo.

Para observar los defectos en toda su magnitud, se recomienda recorrer estas vías tras la conclusión de una lluvia, cuando empieza a secarse la superficie.   Se notará una especie de rompecabezas en matices de gris, donde se pueden ver segregaciones en el hormigón, pérdida superficial de finos, porosidades, irregularidades de todo tipo, agrietamientos, juntas mal diseñadas y mal construidas, etc., etc. En algunas ciudades de Brasil, por ejemplo, se estila determinar el índice ínternacional de rugosidad (IRI) de las vías urbanas y estoy seguro de que los pavimentos de esta flamante cinta costera no hubieran salvado esa prueba.   Pero estamos en Panamá.

Lo inexplicable de todo esto es que debió existir una supervisión permanente de parte del Ministerio de Obras Públicas. ¿La hubo? ¿Era capaz? ¿Ejerció, en verdad, sus funciones? ¿O, simplemente, fue una invitada de piedra?   Hasta la más inepta de las inspecciones no hubiera permitido tan mala ejecución. ¿Y qué de la inspección final y el acta de entrega y aceptación? No puedo pensar que estos pasos obligatorios se dieron y, quizás valga la pena esperar la conclusión de su extensión y efectuarlas, conjuntamente. Se trata de defectos de construcción que de ninguna manera deben ampararse en la cláusula de mantenimiento por cinco años que existe en los contratos respectivos. De paso, esta cláusula de mantenimiento no ha funcionado nunca, en opinión del suscrito.

Pienso que la Sociedad Panameñas de Ingenieros y Arquitectos a través de su Colegio de Ingenieros Civiles o su Foro de Infraestructura, debe decir algo; es su obligación.   Resultaría lamentable que su voz no se haya hecho sentir ante las autoridades competentes, salvo que concuerde con lo que se observa.

El Estado está invirtiendo extraordinarias cantidades de dinero en este campo pero, desgraciadamente, la calidad de lo que se construye no le hace honor al esfuerzo.

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<> Este artículo se publicó el 21  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/palacios-s-alvaro-e/

Azuero, Levántate y Anda

El desarrollo de la educación del nuevo hombre panameño no se sustenta en los esquemas arcaicos y anacrónicos que históricamente hemos perdurado. Necesitamos renovarnos. 

 

La opinión del Representante de Panamá en la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Turismo ….

Jaime Figueroa Navarro

Jaime Figueroa Navarro

¡Enhorabuena! Finalmente ha llegado a este conspicuo rincón istmeño la época del florecimiento de un turismo de altura. Ya le tocaba, ¿no?

Después de perdurar metódicamente en el olvido durante casi 340 años, con infimísimas recientes excepciones como la celebración anual de los carnavales y las fiestas patronales, la combinación de impulsos privados y estatales que lograrán en definitiva tu despegue. Has sido un Lázaro por muchos, excesivos, tus años muertos y es el turismo el salvador que, con el nuevo Evangelio, ha repetido la taumaturgia del “levántate y anda”.

¡¡¡Cuánta belleza hay en Panamá!!!

De eso trató la conferencia convocada recientemente por la Asociación para el Desarrollo Turístico de las Provincias Centrales.  Titulada “Revolución Hotelera en Provincias Centrales: Construcción de Aeropuerto Internacional y Costanera”. Contó con la participación de expositores de la talla del Ing. Angelino Harris, ex-Director de la ATTT , quien cubrió el aspecto técnico de la costanera.

Con la del Capitán Carlos Vergara, que versó sobre el tema del aeropuerto internacional y con la mía desarrollando la ecuación del turismo. La Mesa Principal contó, además, con la presencia del sub-Administrador de la Autoridad de Turismo de Panamá, Fernando de León, el gobernador de la provincia de Herrera, Elías Corró, el Secretario General de Aeronáutica Civil, Abdel Martínez y el Representante principal de la Asociación , Alfredo Fonseca Mora.

Jaime, foto de abajoRemontando la historia istmeña, Azuero como reducto humano debe su origen a la inmigración accidental de un grupo elitista de españoles, que huyendo de la invasión por parte del corsario Henry Morgan de la Ciudad de Panamá la Vieja , ese 28 de enero de 1671, eludieron el expolio a bordo de un galeón que encalló en las afueras de la ciudad de Las Tablas. La urbe santeña debe su nombre a la utilización de los tablones de la embarcación para la construcción de sus primeras viviendas. Nace allí el folklore nacional y sus símbolos principales. Entre ellos, la pollera, versión tropicalizada del suntuoso traje femenino español del Siglo XVII, que por cierto, todo parece indicar, nos quedó mejor acá, dicho sea con sonrisa y sin ánimo de ofensa.

El trucking reduce precio El trucking reduce precio 

No tenemos necesidad de retroceder muy lejos en la historia para comprender el efecto que tuvo, para bien o para mal, la construcción de la red de Autobahnen en Alemania por Adolf Hitler en 1934. La unificación del pueblo germano y su posterior progreso económico hasta convertirse en una potencia mundial, se debe en gran medida a su obra. Durante las dos Administraciones del Presidente Dwight Eisenhower, de 1952 a 1960, percibimos un fenómeno similar con nuestros vecinos del Norte. La construcción del sistema interestatal de carreteras en Estados Unidos trae consigo la mayor epopeya en la economía mundial durante la post guerra.

Cuando anteriormente el ferrocarril era el rey, la competencia del trucking rebaja significativamente los precios de bienes y servicios. Y vemos así, a mediados de la década de 1950, un movimiento masivo hacia el turismo doméstico, inexistente hasta entonces en Estados Unidos, donde un neoyorquino, por ejemplo, raras veces vacacionaba más allá de las montañas de New Hampshire o los ríos de Maine. Inicia entonces la época de las casas móviles, mercadeadas eficientemente por la Trailer Coach Manufacturers Association de Chicago, Illinois.

Azuero: Espacio de construcción y turismoAzuero: Espacio de construcción y turismo 

¿Que hace falta en Azuero? Además de la obra de infraestructura y la eficaz implementación del Plan Maestro de Turismo Sostenible 2008-2020, la inversión en proyectos de óptima calidad que maximicen su entorno turístico clonando uno de los mejores Shangri La en América Latina y el orbe. Me refiero al proyectazo Azueros del mundialmente renombrado arquitecto Gilles Saint-Gilles en Destiladeros, a escasos kilómetros de Pedasí. Así como lo hizo Saint-Gilles con su proyecto, la península necesita urgentemente reforestar su campiña para mejorar la calidad de vida de sus habitantes fomentando la lluvia en reemplazo de la actual sequía y para seducir diversas especies de aves, vida animal y silvestre, sobradamente ausentes como resultado de décadas de deforestación masiva, complemetando un turismo mundial de primera que busca a gritos la biodiversidad ecológica única en nuestro paraíso. La península también exige un desarrollo ordenado con hostería tipo boutique y la subsistencia de su inconfundible personalidad. El gobierno nacional debe otorgar los incentivos necesarios para hacer de este modelo de hoteles, una realidad istmeña.

Isla Iguana, PanamáIsla Iguana, Panamá 

Fomentemos la creación de auténticos parques nacionales. Isla Iguana debe proteger sus arrecifes y corales. Isla de Cañas, crear un entorno donde nadie ose hurtar los huevos de las gallinas de oro, las tortugas Lapidochelis Olivacea. El desierto de Sarigua, taciturno sepulcro a la depredación del ambiente por el homo sapiens, debe perdurar como un fehaciente paradigma para que aprendamos a convivir con la Madre Tierra. Necesitamos, a la par, impulsar la profesionalización de nuestros guardabosques y el patrocinio de los parques por fundaciones privadas alrededor del mundo. La infraestructura vial, aérea y portuaria creará nuevos polos de desarrollo económico, desahogando de esta forma a la ciudad capital y creando un atractivo ambiente para la permanencia de la población en sus caseríos, pueblos y villas interioranas, instaurando nuevamente una cultura rural que casi perdemos. Y digo esto, porque al indagar sobre su origen a la mayoría de la población capitalina, oriundos de diversas geografías istmeñas, ya las segundas generaciones encubren sus raíces, como apenados por algo que deberían atesorar por encima de todas las cosas.

Coclé espera inversionistas creativosCoclé espera inversionistas creativos 

Necesitamos fomentar servicios de apoyo a la infraestructura. Ejemplos sobran. Indudablemente, nuestra capital ha sufrido una metamorfosis desde el inicio del nuevo siglo con la construcción de centros comerciales. La Riviera Pacifica conformada por las playas de las provincias de Panamá y Coclé ha incrementado inmensamente su atractivo como polo turístico y de turismo residencial posterior a la inauguración del satélite de la Clínica San Fernando en Coronado.

El desarrollo de la educación del nuevo hombre panameño no se sustenta en los esquemas arcaicos y anacrónicos que históricamente hemos perdurado. Necesitamos renovarnos. Las visas de inmigración especial para tutores y pedagogos especializados en diversos ramos deben ser agilizadas. Citamos el caso de Saint-Gilles que trasladó su cuadro de artesanos franceses y marroquíes a la península hasta lograr la optimización de un grupo autóctono que actualmente se desempeña mejor que cualquier otro en la República.

Ricardo Martinelli y su visión de cambio
Ricardo Martinelli y su visión de cambio

 

Lo más importante de todo, el común denominador, es el cambio de actitud. Tenemos que exigir más y mejores servicios públicos y privados, eliminando así la excusitis, el juega vivo y la corrupción del diccionario nacional. ¡Somos los fenicios del Siglo XXI! ¡Panamá dispone del potencial para convertirse en el mejor país del mundo! Perduremos esa visión de cambio que nos intuyó el Presidente Martinelli. Profesemos su ejemplo de trabajo arduo, inagotable y honrado modificando permanentemente así los valores de todos los compatriotas. El que no ha sentido ese cambio, no ha hablado con el pueblo. El público ya no permanece callado ante el bribón. La transformación cultivada por Martinelli está alcanzando niveles epidémicos. Me sentí especialmente orgulloso al presenciar el domingo pasado el regaño por parte de un grupo de ciudadanos al cochino que osó tirar un papel en la Cinta Costera. Nunca pensé que viviría ese especial momento. Lo que viene en Azuero y el resto de nuestro querido Panamá es parte de ese refrescante cambio.

El diablo en el Corpus Christi (Azuero)El diablo en el Corpus Christi (Azuero)

<>  Este artículo ha sido reproducido a solicitud del autor,  del  publicado el 12 de Agosto de  2009 en la revista digital Turismo Global, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/figueroa-navarro-jaime/

Sobre el Casco Antiguo

La opinión de…

Giampiero Riccio

Soy un ítalo-venezolano recién llegado a Panamá.   Aunque llevo casi tres años entrando, saliendo y paseando por todo este bello país, aún me considero como tal, quizás porque no alcanzo, aún, a comprender muchas cosas de él.

Vine con la intención de invertir una parte sustancial de mis ahorros en proyectos de restauración en el Casco Antiguo de Panamá. Y como todo inversionista, espero obtener un retorno razonable de mi capital, que tenga relación con los riesgos que he asumido.  Pero aparte de mi interés como inversionista, me movió hacia acá el deseo de ocuparme en algo retador y entretenido y, a la vez, contribuir de alguna forma con el rescate de esta bellísima parte de la ciudad. Tomé esa decisión y no me arrepiento.

Desde que llegué, he tenido oportunidad de conocer gente extraordinariamente comprometida con el desarrollo del Casco Antiguo.   Se trata de personas que a diario aportan esfuerzos concretos en la búsqueda de una mejoría de las condiciones sociales y ambientales de esta pequeña comunidad.

Pero, en contraste con ello, me ha sorprendido la aparente desidia y desinterés por fomentar y desarrollar el Casco Antiguo por parte de autoridades, instituciones y gobiernos locales.   Hay una asimetría de esfuerzos entre algunos miembros del sector privado y las instituciones que deberían estar acopladas con los primeros, regulando, priorizando y evitando distorsiones y excesos.

Será por mi condición de recién llegado, pero no entiendo por qué a muchos panameños les cuesta tanto entender el valor extraordinario que tiene el Casco Antiguo.   Me refiero no solo al valor cultural, histórico y ambiental, sino al valor económico, mesurable en términos de generación de servicios, empleos, ingresos turísticos, etc.

Acabo de regresar de un viaje familiar a través de varias ciudades de Europa y no pude evitar las comparaciones que se atropellaban en mi mente al pasear por los cascos históricos de Delft, Praga, Bratislava, Budapest, Salzburgo y Estrasburgo.   En todos estos sitios me impactó la “vida” que tienen estas ciudades, de noche y de día, y todos los días de la semana.

Se trata de una “vida” que se alimenta por una parte de la mezcla armoniosa de espacios físicos cuidados y mantenidos, tales como plazas, jardines, calles y edificaciones y, por otra parte, de la preservación de monumentos históricos como iglesias, sinagogas, conventos, fortificaciones, etc. que se entremezclan con residencias, comercios, restaurantes y cafés, todo lo cual atrae a millares de personas a estas pequeñas ciudades generando la demanda y a la vez la oferta de eventos culturales, conciertos y exposiciones que retroalimentan la actividad económica.

En el Casco Antiguo de Panamá pareciera que estamos aún lejos de allí.   Como “recién llegado” no comprendo por qué cuesta tanto establecer unos mecanismos fiscales que estimulen la revitalización de los inmuebles abandonados y castiguen la práctica improductiva (para la sociedad, no para sus dueños) de engordar fincas en espera de algún incauto que pague precios exorbitantes por ellas.

Tampoco comprendo cómo pueden ser ciertos los rumores que circulan sobre un proyecto que contemplaría rodear el Casco Antiguo con una extensión de la cinta costera. ¿Es posible creer que en Panamá no se entienda, a nivel de gobierno, que ese proyecto es una barbaridad que distorsiona su carácter, destruye su identidad histórica y afecta irremediablemente su futuro?

El Casco Antiguo es uno de los activos más conspicuos que tiene Panamá. Pero muy pocos lo ven así, porque es una joya escondida. Qué bueno sería que un gobierno hiciera del Casco una de sus prioridades y buscara dejar un legado a la posteridad como aquél que finalmente descubrió ese diamante en bruto y decidió pulirlo y mostrarlo.

En mi opinión, ese gobierno sería mucho más recordado por eso que por construir cintas costeras, torres extremas, centros de convenciones u obras puntuales de infraestructura. Los panameños de las generaciones futuras y el resto del mundo se lo agradeceríamos.

<> Este artículo se publicó el 20 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

De jardines moribundos y otras hierbas

La opinión de la Médico Cirujano…


Amarilys Taylor Schwander

Si queremos pensar en un jardín en donde calles y veredas bordeadas de hermosos árboles de sombra acogedora y grata nos reserven el frescor de sus verdes frondas, no podemos mostrar a los visitantes de otros países el otrora centro de la ciudad y ahora pálido reflejo de lo que fue, nuestro Casco Antiguo.
Desde hace algunos meses este lugar que todos los panameños deberíamos poder enseñar a amigos extranjeros como a visitantes del interior con orgullo, además de sufrir de un lastimoso abandono, pese a los esfuerzos vanos y agotadores de una oficina del Casco Antiguo que no puede más, esta hermosa herencia del pasado, no solamente está mal cuidada sino que ahora está amenazada por la incuria y la falta de cultura de todos los gobiernos de paso.

Un informe de la Unesco ha pedido a las autoridades detener el avance de la Cinta Coimera (recuerden que costó 189 millones, que no es un lugar de esparcimiento sino un cruce de autopistas).   Lugar peligroso tanto para la seguridad como para la salud de los intrépidos que se aventuran en ella y que ya sea caminando o corriendo respiran los gases tóxicos que arrojan un sinnúmero de autos en perenne “tranque”.

Nuestro país ha sido tema en la última reunión en Brasil de esta entidad internacional que estuvo a punto de declarar la vieja ciudad “patrimonio en peligro”.   ¿En peligro de qué ? En peligro de ser sencilla y puramente desfigurada por una Cinta Coimera prolongada pues se ha hablado ya en el 2009 de “una tercera fase que continuará la precitada obra hasta Amador “. La tan cacareada Costanera que iría ¡hasta Pedasí!

¿Porqué nada me extraña ni me asombra de esta fechoría que se quiere cometer?    Este gobierno como todos los que le han precedido, tiene una agenda mercantil en la cual no hay cabida para preocupaciones históricas, no se cuida lo poco que queda, se trata de “hacer” cosas sin importar el impacto ambiental, ni la propaganda engañosa que se le hace a los extranjeros que admiran los mismos huecos de las calles que año tras año se vuelven más grandes; el arco chato que se desplomó después de cientos de años de haber resistido, una miseria a penas disimulada, gentes desarrapadas que viven en casas peligrosas a punto de desplomarse.

Los que vienen, vieron, se horrorizaron y no volverán. Necesitamos a alguien que verdaderamente tome la responsabilidad de obligar a los propietarios de las viviendas de este ” Conjunto Monumental” dándoles un plazo razonable, a reconstruir sus propiedades.

Es urgente que el gobierno se comprometa a no hacer una extensión de esta obra “costera” que ya desfigura toda la ciudad, que se hagan intervenciones arquitecturales cónsonas con la arquitectura existente, en fin que sin intervenciones politiqueras, se resucite la vieja ciudad. ¿Será esto posible o vamos a caer nuevamente en los “panameñismos” de decidir de no decidir, de confiar las cosas a “amiganchos” y en fin de cuentas, dejar el desastre tal cual está?

Lástima para el Casco Antiguo, lástima para nosotros que nos quedaremos sin historia, sin pasado, con unas construcciones espúreas que sólo satisfacen a sus desalmados y avariciosos dueños.

<>Artículo publicado el 8  de septiembre de 2010 en el diario  El Panamá América a quien damos, lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Proyectos y conservación patrimonial

La opinión de….

Orlando Acosta

Hemos planteado, en otras entregas, algunos conceptos y opiniones sobre el tema de la gestión de los sitios panameños bajo las categorías de reconocimiento mundial, los grandes proyectos urbanos y los instrumentos de evaluación ambiental.

Nos preocupa cómo los grandes proyectos urbanos de carácter vial afectarán el presente y futuro de estos sitios.   Estamos hablando de la extensión de la cinta costera, el posible entronque con el sector de Amador, el Metro Bus y la extensión del Boulevard Motta con la Avenida 12 de Octubre. Veamos.

Hace semanas un informe presentado por la Unesco evaluó la consideración de la exclusión de los sitios de Panamá Viejo y el Casco Antiguo de la categoría de Patrimonio Mundial, para ser ingresados en la lista de patrimonios en peligro.  Las razones son la poca claridad o el mensaje erróneo que el Estado panameño está enviando con relación a la política y gestión de los sitios patrimoniales bajo nuestra administración.

La extensión de la cinta costera frente al antiguo terraplén, en las cercanías del Casco Antiguo y la ausencia de un instrumento de gestión ambiental, aplicado al proyecto para evaluar el alcance de la intervención sobre los valores patrimoniales, es el asunto que gravita, entre otros, sobre la condición y futuro del sitio.

La posible extensión de la cinta costera para unirla al desarrollo de Amador se está considerando, sin que el impasse relacionado con los estudios de impacto ambiental, impuesto por la Ley 30 haya sido solventado.

La intervención del Estado en este proyecto de vialidad pone en riesgo definitivo los valores del Casco Antiguo y su condición patrimonial de carácter mundial.

Sobre el sitio de Panamá Viejo el asunto no es menos grave. Se publicó recientemente información sobre el proyecto Metro Bus y la localización de estaciones de origen o destino, una en las cercanías de la estatua de Morelos y otra, en el Puente del Rey. En adición, se plantea la construcción de otro tramo marino frente a la playa para unir el Boulevard Motta en Costa del Este con la Avenida 12 de Octubre. La infraestructura de transporte del Metro Bus encajona el sitio patrimonial de Panamá Viejo.   En este caso, un instrumento metodológicamente aceptado y normado, como lo es el estudio de impacto ambiental, brillará en ausencia.

Los estudios de impacto ambiental son importantes para evaluar el efecto que tendrán estos proyectos sobre el presente y futuro de dos sitios de valor patrimonial y de carácter universal.

Los estudios de impacto ambiental sirven para analizar de forma estratégica los elementos de política que conducirán a una condición de sostenibilidad o sustentabilidad ambiental, social, administrativa y, finalmente, a la conservación de los sitios de Panamá Viejo y el Casco Antiguo.

El estudio de impacto ambiental sirve para analizar y articular la política pública con relación a los desarrollos urbanos y a la conservación patrimonial. Es útil como instrumento de consulta ciudadana; apoya los conceptos de gobernabilidad y apuntala los procesos democráticos.

Urge la discusión del presente y futuro de los sitios de patrimonio mundial bajo nuestra administración. Urge evaluar el alcance y modificaciones a la regulación ambiental. Urge cimentar las bases de un futuro promisorio y de una sociedad panameña democrática, moderna y científica.

<>Artículo publicado el  2  de septiembre de 2010 en el diario La Prensa,   a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Prioridades del ‘Cambio’

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministra de Estado…

MARIELA SAGEL

Una reciente publicación del Cato Institute’s Center for Global Liberty and Prosperity, firmada por el coordinador de proyectos para América Latina, Juan Carlos Hidalgo, enuncia en un informe que hay una gran desilusión en Panamá del gobierno liderado por Ricardo Martinelli. El artículo, titulado Dissapointment in Panama, hace un cuidadoso detalle de las expectativas que había creado su estruendosa campaña pro mercado abierto versus los resultados un año después.

Llama la atención que, entre los primeros señalamientos que hace del tema, va directo a criticar la construcción del ‘lavish’ (fastuoso) rascacielos que se pretende erigir en la avenida Balboa, en donde ha estado ubicada, desde su construcción, la Embajada de los Estados Unidos.   Esa Torre Financiera, que quiere romper record como la más alta de América Latina, es objeto también de serios cuestionamientos de parte de muchos sectores de la población, quienes se preguntan con qué argumentos se nos puede convencer que se justifica su construcción, justo al lado de un edificio tan histórico como importante, como lo es el Hospital Santo Tomás.

Poca atención le he parado al proyecto en sí, de tantos temas que a diario nos abruman y a los cuales hay que meterles cabeza, pero muy recientemente recibí la opinión de una versada amiga que me preguntaba cómo se haría para mantener dentro de esa torre tanto oficinas de gobierno como valiosas propiedades, sobre todo por el pésimo mantenimiento que el Estado hace de sus bienes.   Añadía ella, con cierta sorna, que en poco tiempo se convertiría en un muladar y que para reparar algo se tendría que esperar que ya no sirviera irremediablemente.

Cuesta creer que un edificio de 70 pisos, en un terreno que está atestado de calles de dificultoso acceso, pueda ser mayormente público, funcione eficientemente y no vaya a explotarle una planta eléctrica o tenga un escape de gas —que se han puesto tan de moda—, sin que la bola donde apoya sus botas Vasco Núñez de Balboa acabe enterrada en medio de la bahía.

Bella Vista ha debido preservarse como un barrio ícono, tal como lo ha hecho Manhattan con sus avenidas Quinta y Park, sin que ello les reste a los rascacielos ni agresividad, ni pujanza. Los servicios en la avenida Balboa están al borde del colapso y los estacionamiento no se han previstos en las áreas existentes, a menos que la Cinta Costera entera se convierta en un inmenso estacionamiento soterrado, que no se inunde a la primera lluvia con marea alta.

Hagamos el ejercicio de enumerar los múltiples beneficios que se le podría dar al edificio de la Embajada Americana y a lo mejor, con lista en mano, podremos hacer caer en cuenta al gobierno que es un despropósito empeñarse en hacer algo que no va a remediar nada y que hay muchos problemas urgentes que resolver antes de erigir fastuosos edificios que ofenderían a un país que ya de por sí ve una silueta de ciudad que no le pertenece, y que en la misma capital conviven dramáticos contrastes entre los pocos que mucho tienen y los muchos que poseen poco.

Las grandes ciudades son famosas por sus bien planificadas avenidas, parques, paisajes, aceras y nomenclatura. Ya mencioné a New York, Paris tiene a los Champs Elysses y Montmatre, Londres su Hyde Park y la Tower of London, Shanghai ha creado una magnífica y bien planificada área financiera e infraestructura apropiada acorde a su transformación como ciudad del primer mundo, Río de Janeiro su Copacabana, Washington D.C. su Georgetown y los maravillosos jardines que permiten los cerezos en flor.

Sin embargo, ninguna de estas ciudades se creó en un período de gobierno, fueron muchos gobernantes y hubo continuidad y sentimiento de patria, mediante acciones programadas, visión de futuro y leyes que se cumplen, con ciudadanos comprometidos en poner de su parte, porque ven el dinero de sus impuestos bien invertido.

Tal pareciera que, durante esta gestión, el afán por romper records antecede a las necesidades reales que tiene la población.

El Cato Institute no es precisamente una organización de izquierda sino todo lo contrario, es conocido por impulsar un estilo de gobierno limitado, la apertura de mercados y la paz social. En próximos artículos seguiré detallando sus señalamientos.

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Artículo publicado el 29 de agosto de 2010  en el diario  La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.