Criminalización de la ciudadanía

La opinión de…..

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Carmelo González Torres

En países como México, Argentina y Chile, el Consejo de Seguridad ha puesto a disposición de los ciudadanos y del público en general el resultado de las investigaciones sobre las Políticas de Seguridad Pública, de las encuestas de victimización.

Esos informes contienen datos estadísticos, que por una parte permiten conocer la realidad sobre las características de la criminalidad, generar análisis independiente y debate público acerca de la pertinencia de las políticas de seguridad y, por otra parte, afirman la importancia de la participación de las autoridades locales y de los ciudadanos en la políticas de prevención en seguridad.

No hay política de seguridad exitosa que no se apoye en los ciudadanos, eso es lo que denominan la coproducción de la seguridad en la prevención.

La política de seguridad no se construye a partir de las instituciones sino a partir de los pueblos y ese hecho subraya la necesidad de la modificación de las instituciones. Desde ese punto de vista, la intervención de las instituciones se subordina a las prioridades locales y al involucramiento de los beneficiarios. Es decir, las campañas de prevención del comportamiento antisocial desde su diseño deben involucrar activamente a aquellos a quienes están dirigida, los ciudadanos.

En otro tiempo, la comunidad proporcionaba el entorno en el que se realizaba la adaptación social, el ambiente de solidaridad propicio para la formación de la identidad individual, para el despliegue del espíritu y la reproducción de los valores necesarios para la continuidad de la comunidad.   Sin embargo, la comunidad ha sido reemplazada por la ciudad y hoy somos prisioneros de ella.

Así como la ciudad se ha convertido en el lugar del ejercicio de nuestros derechos y libertades, también se ha convertido en lugar de angustia, miedo e inseguridad.  Ser marginado significa vivir en la ciudad y también estar excluido de la participación en la producción de la riqueza, de las decisiones y de los valores.

La pérdida de los espacios públicos es el signo de la pérdida de los valores compartidos. La recuperación de los espacios públicos puede llegar a ser también la construcción de la seguridad, porque es donde se forman la identidad, los valores y la comunidad.

Finalmente, si un agente de la fuerza puede disparar su arma de reglamento en contra de un ciudadano y por principio es declarado inocente, ¿qué tipo de valor encarna ese principio? ¿Cómo se denomina? ¿El agente de la fuerza por definición es inocente y el ciudadano común no? ¿La aplicación de ese principio no significaría una violación institucionalizada del principio constitucional de que no habrá fueros ni privilegios? ¿Existe el riesgo de que se criminalice a los ciudadanos?

Se me dirá que eso solo ocurre cuando se le dispara a criminales.  ¿Es cierto?   ¿Estamos seguros? ¿No existe ninguna posibilidad de que las armas se vuelvan contra ciudadanos inocentes, contra las protestas populares o los adversarios políticos?   ¿No ha ocurrido nunca en Panamá?   ¿No existe el riesgo de que vuelva a ocurrir?   ¿ O es nuestra confesión de la incapacidad nacional para construir espacios compartidos?

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Este artículo se publicó el  11  de mayo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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La regularización de extranjeros

La opinión de…..

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Carmelo González


En Panamá, en ocasiones, nos empujan a hacer falsos debates sobre problemas reales; tomo como ejemplo la regularización de extranjeros.

La conceptualización de la seguridad del Estado panameño, desde su origen constitucional y legal, es mucho más autoritario de lo que los simples y comunes ciudadanos solemos creer.  Aunque la seguridad ciudadana exige ciertos niveles de discrecionalidad para funcionar con eficiencia y está consagrada mediante ley en materia migratoria, se ha convertido en la herramienta que ha permitido toda clase de abusos.

La regularización de extranjeros es el único camino posible para combatir la clandestinidad que permite que opere con impunidad el crimen organizado de cualquier nacionalidad.

Para eso es necesario resolver algunos problemas institucionales antes de lanzar una campaña de regularización de extranjeros. Debemos comenzar por aceptar que los archivos de Migración colapsaron hace 30 años y pretender que el modelo documental funciona, es una ficción irresponsable. Lo único que facilita el estado de los archivos de Migración es la corrupción.

La rutina para el control de entradas y salidas de nacionales y extranjeros debe ser reglamentada, e instrumentalizada electrónicamente y mediante manuales para el manejo de funcionarios según niveles de acceso, de modo que la realización periódica de auditorías permita identificar las violaciones a los sistemas de control migratorio por parte de funcionarios y/o particulares, lo que se traduciría en mayor seguridad para los extranjeros y los ciudadanos panameños.

La rutina para la expedición de todos los documentos de identidad otorgados por el Servicio Nacional de Migración debe ser reglamentada y automatizada, para que se pueda realizar con fundamento legal la auditoria de su expedición, de modo que se identifiquen los abusos o violaciones y se establezcan los controles necesarios. Ya la seguridad del documento que expide el servicio nacional es muy frágil para que además el proceso para su otorgamiento pueda ser subvertido.

Es necesaria la generación de información estadística para conocer la incidencia real de los extranjeros que entran a Panamá como turistas y permanecen ilegales. Es imprescindible la conectividad de todos los puestos migratorios terrestres, marítimos y aéreos, de modo que tengamos un verdadero Sistema Integrado de Migración (SIM), con registro y control de salidas de ciudadanos nacionales y extranjeros, así como de impedimentos de entrada y salida, o reportes internacionales de pasaportes hurtados, etcétera.

El sistema integrado de Migración requiere de un servicio de soporte técnico por agencias de seguridad especializadas en la materia, que capacite al personal panameño, genere las fortalezas institucionales y la información confiable, con auditoría periódica.

¿Es necesaria la regularización de los extranjeros para generar mayor seguridad? Sí. ¿Estamos preparados para ello? No.

Me gustaría que los responsables de la seguridad y de la migración presentaran al país un plan, o se nos permita a los ciudadanos sugerirlo, que esbozara objetivos, actividades y metodología para alcanzar las políticas que públicamente se declaran. Tal vez así dejemos de tener falsos debates sobre problemas reales.

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Este artículo se publicó el  26  de abril de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.