Un día para no recordar jamás

La opinión de la Relacionista Pública….

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ISABEL GARCÍA DE PAREDES

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Un día para no recordar jamás

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Los que pensé que serían cuatro días de tranquilidad y relajamiento, se convirtieron en algo desagradable y estresante que experimentamos mi amiga y su servidora.

Cuando llegamos al famoso y muy reconocido hotel de playa Decamerón ¡cuál fue mi sorpresa!   La gente no cabía y había un desorden espectacular.   Era el domingo 20 de septiembre.   En el “ baucher ” que le entregan a uno por pagar con anticipación claramente se especifica que la hora de entrada es a las 3 de la tarde y la entrega de habitación a las 4 p.m.,  pero la cantidad de personas era tan grande que el aire acondicionado no se sentía y la gente estaba sentada en el piso o encima de sus maletas.  Desde las 2 y 30 que llegamos y no fue sino hasta pasadas las tres y media que nos atendieron.

Cuando por fin nos llamaron, nos atendió una joven con cara de pocos amigos y nos dijo que volviéramos a las cinco de la tarde, porque la habitación no estaba lista aún. Para rematar nos dice que mientras esperábamos podíamos bajar al restaurante con todo y maletas.

Cuando regresamos a la sala, a las cinco en punto, nos encontramos con un montón de personas enojadas y alteradas, con justa razón, porque la mayoría entraba a las 3 p.m. supuestamente y tenía que salir al día siguiente a la 1 de la tarde.

¿Pero qué tiempo les quedaría si ya se habían pasado prácticamente todo lo que quedaba del domingo en esa sala sin haber podido disfrutar nada?

Los ánimos estaban al límite. Hubo incluso señores tan alterados que pidieron que se les devolviera el dinero, porque sin mentir todos los que allí estábamos teníamos ganas de irnos por tan mala organización.

La verdad, si no ponen atención al pésimo servicio, no va a ser una ola grande provocada por mal tiempo la que se lleve el hotel, sino que las personas simplemente dejarán de asistir.

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Publicado el 28 de septiembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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