¿Cuántos han cobrado la ‘beca universal’?

La opinión de…

Constanza Ferro

El pasado 27 de octubre (Día del Estudiante) se hizo entrega, en Panamá y San Miguelito, de la “Beca Universal”. Pero … ¿qué tan “universal” era esta beca?, ¿cuántos lograron cobrarla? Sería interesante conocer la información oficial, por parte de las entidades competentes (Ifarhu o Meduca).   En premedia y media, estimo que apenas el 12% del estudiantado ha recibido la “Beca Universal”. ¿Y las razones? Pues, sólo ese porcentaje está aprobando sus estudios. ¡Alarmante!

Me parece importante destacar el bajo aprovechamiento escolar que tienen nuestros estudiantes adolescentes.   A nivel primario se hace menos evidente esta realidad, puesto que los resultados están disfrazados: como el promedio es global, se puede estar reprobado en asignaturas académicas y, pese a ello, estar aprobando el año escolar.

Últimamente se habla mucho de la calidad de la educación. Algunas personas creen tener la solución a un problema tan complejo y de tan diversos matices. Otros, quizás la mayoría, señalan al docente como uno de los principales responsables. No pretendo hacer aquí una apología del educador panameño, pero es justo reconocer que quienes realmente tienen y deberían tener el control sobre el aprovechamiento escolar de los jóvenes son los padres. La labor de educar es definitivamente un trabajo en equipo: se necesita que los padres contribuyan supervisando y estimulando el progreso de sus hijos en la escuela.

¿Que hace falta más vocación por parte del personal docente? No lo dudo. Pero tampoco se puede afirmar que el docente de antaño (de hace 50 años o más) sí ejercía la profesión por vocación. Conocí a muchas maestras y maestros que estudiaron en la Normal de Santiago (Escuela Juan Demóstenes Arosemena) simplemente por razones circunstanciales. En aquel tiempo la profesión mantenía un buen estatus y el trabajo era llevadero porque la población estudiantil era producto de una selección natural (en el aula estaba quien realmente podía y quería aprender).

Ahora, con la masificación de la educación, que por supuesto es un derecho de todos, la labor de instruir, educar, se ha tornado muy compleja. Por una parte, la disciplina es un obstáculo con el que se tiene que lidiar día a día. Se puede decir que es un reflejo de la sociedad actual. Antes, un adulto podía llamarle la atención a un joven en la calle y este quedarse callado, por respeto. Hoy en día … ¡atrévase a decirle algo a algún chiquillo! Por otra parte, la tecnología (televisión, video juegos, etc.) acaparan la atención de los chicos y si estos no están bajo supervisión, lo cual es casi la regla, entonces el tiempo en casa es mal empleado. Tampoco se puede pretender que no haya tareas, ni nada que estudiar (pretender eso es desconocer el funcionamiento de la mente humana).

Sin embargo, hay que ser optimistas. En lo personal espero que esta “beca”, que en realidad debería llamarse subsidio o bono, contribuya a que también despierte el interés de los padres y se comprometan más con la educación de sus hijos.

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<> Este artículo se publicó el 6  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.
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